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las intenciones y las primeras normas

In document Desarrollo infantil y competencias de pr (página 59-61)

Entre los dos y tres años los niños empiezan a com- prender que los otros tienen “intenciones” y que ac- túan en relación con ellas. Este proceso viene emer- giendo de tiempo atrás, lentamente y no tiene una fecha fija en el calendario, pero en este momento se hace evidente en su modo de comportarse. Ahora el dolor, la sorpresa, o la alegría de los demás resultan más fácilmente identificables y distinguibles. Esta no es otra cosa que la extraordinaria capacidad de atribuir “intenciones” a las personas.

Los bebés desde el primer año muestran indicios de saber mucho de las intenciones, deseos y es- tados de ánimo de sus semejantes. Pero hacia los dos y tres años pueden establecer distinciones en- tre lo que ellos sienten y lo que el otro siente, para lo cual necesitan poner a funcionar un sistema de predicciones, que han ido conformando poco a poco y que en algún momento llega a coincidir con la satisfacción de sus propios deseos. Los afectos y las emociones forman un todo con las capacida- des cognitivas y ello tiene consecuencias en su vida social.

Para los niños de dos y tres años es toda una em- presa cotidiana, llena de dificultades, el proceso de aprender a negociar entre sus deseos, que la mayor parte de las veces son inmediatos y sentidos como absolutos, con los deseos del adulto. Encontrar el punto medio, el momento y las condiciones para realizar esa transacción, es tan importante, que se puede considerar la base de todo el proceso de socialización. Es posible que entretanto las rabie- tas, los berrinches, y las peleas con otros niños se den más frecuentemente que en otros momentos. Por ello es tan importante hacerles comprender la situación del otro, y la necesidad de controlarse y manejar sus emociones.

En este proceso los niños empiezan a comprender la aprobación y la desaprobación, dos sentimien-

tos con raíces en las percepciones y emociones de satisfacción e insatisfacción presentes en el primer año. Hacia los dos años la aprobación y desaproba- ción surgen como sentimientos que se van fortale- ciendo y enriqueciendo, inicialmente en la familia, por aprobación materna o paterna, pero rápida- mente los niños pasarán a mostrar su comprensión de la aprobación o desaprobación social de otros niños y de los cuidadores.

Vale la pena señalar que la formación de estos dos sentimientos no se da necesariamente a través del lenguaje explícito. Aparentemente, tienen su origen en lo que algunos psicólogos llaman ‘elementos amistosos’ que provienen de las experiencias de satisfacción de los niños a lo largo de sus primeros años, y de los ‘elementos hostiles’, que provienen Muestran indicios de saber sobre las intensiones y deseo de los otros.

Desarrollo infantil y competencias en la Primera Infancia

de sus experiencias de frustraciones29. Luego es-

tos sentimientos surgen de la aprobación y censura que perciben de su entorno.

No es arriesgado creer que allí puede jugarse bue- na parte del sentido de los valores de lo correcto y lo

29. Winnicott, D.W. (1975). El Proceso de Maduración en el Niño. Barcelona: Laia S.A.

incorrecto, de lo bueno y lo malo, de lo permitido y lo prohibido. No puede ser que frente a las mismas actuaciones de los niños sus cuidadores unas ve- ces los desaprueben y otras los aprueben. La clari- dad, coherencia y consistencia de la forma como se actúa frente a una ‘norma’ son aspectos cruciales para el desarrollo social de los niños y ésta no po- drá depender del buen o mal genio de los adultos. Igualmente, exige el acuerdo entre ambos padres o cuidadores.

Durante el período del primer al tercer año de vida los niños ya se plantean ideas sobre lo que las otras personas hacen o piensan e incluso tienen expec- tativas sobre los eventos futuros. Ellos empiezan a anticipar y a hablar de sus emociones y de las de las personas que están a su alrededor y también a usar estrategias para controlar sus sentimientos y los de los demás. Actúan intentando ganar algún control sobre las personas, procurando ganar inde- pendencia, apoyados en la formación del símbolo, que eventualmente los capacita para poner resis- tencia al ambiente y a las personas a su alrededor. Las predicciones sobre las acciones de los otros, necesarias para entender las intenciones, así como muchas otras actividades son espacios privilegiados para que los niños desplieguen sus afectos. Ellos enfrentan dos nuevos mundos: el mundo social y su propio mundo. Por ejemplo, en el juego simbólico los niños reconstruyen no sólo los usos sociales de los objetos sino también las reglas, las objeciones y formas de solución de conflictos, logrando conciliar su comprensión del mundo exterior y sus propios deseos.

Cerca de los tres años y casi hasta los cuatro apa- rece un nuevo período en el que abandonan vir- tualmente la negación y tratan de ser observados y admirados, llamando la atención de sus padres o de

El cuento es una forma de compartir el mundo imaginario con los demás.

Descubriendo el desarrollo de los niños y las niñas en la primera infancia

los cuidadores; no se oponen, sino que les mues- tran lo que son capaces de hacer. Por ejemplo, bus- can que los adultos los aplaudan y ensayan variadas formas de seducirlos. De alguna manera, buscan complacer a sus padres, por ejemplo, siguiendo re- glas y atendiendo sus solicitudes. El negativismo de los dos años queda atrás y en lugar de oponerse, empiezan a cooperar, a ser más independientes en sus necesidades diarias como vestirse, bañarse o comer. Las transiciones son cada vez más fáciles. El lenguaje, la representación gráfica y la memoria del pasado30, permiten al niño hacer reconstruc-

ciones de su vida bajo las formas de relatos o de dibujos en los que despliegan su interpretación de las relaciones sociales, del rol que tienen las per- sonas en los eventos y de cómo éstas afectan el funcionamiento de las cosas. Así, en la palabra o en la representación gráfica el niño encuentra nuevas vías para compartir con el otro su vida interior, una forma de comunicación que se traduce en la reor- ganización de su vida afectiva.

nuevas formas y

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