DEL FONEMA A LA FRASE
5.3. Intensidad, acento y tilde
5.3.1. Intensidad
A propósito de leímos, decíais, etc., hemos hablado de ciertas vocales emitidas con «mayor intensidad». En el capítulo anterior (§ 4.1.4) ya dijimos que intensidad era la fuerza con que se emitía la voz. Podemos hablar, así, de la intensidad, mucha o poca, de la voz de una persona, para referirnos al volumen de esa voz (lo que con frecuencia llamamos impropiamente «tono» alto o bajo: «Háble-me en un tono más alto, porque soy un poco sordo»). Podemos hablar también de la intensidad con que alguien pronuncia una determinada palabra porque ha querido darle un relieve especial o porque le domina una emoción. En estos casos la intensidad es algo variable que depende de cada persona y de cada momento de la persona.
5.3.2. Acento
Pero hay otra intensidad que está por encima de nuestra voluntad o de nuestras circunstancias personales, impuesta por la lengua con una fijeza que nosotros no podemos alterar. Es la intensidad mayor que tienen determinadas sílabas con relación a las restantes de la frase. Esta intensidad relativa de las sílabas se llama acento, y tiene trascendencia en la significación, de tal modo que una alteración en la intensidad relativa de las sílabas de una palabra supone una alteración en su significado: observemos la diferencia que hay entre cántara, cantara y cantará, semejante a la alteración que se produce cuando en una palabra sustituimos un fonema por otro (tino, riño, guiño, en lugar de niño, por ejemplo). Otras veces el cambio de acento no lleva cambio de significado, pero sí un deterioro
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de la forma normal, como cuando se dice méndigo por
mendigo, caso comparable al error de fonema que se co-
mete diciendo, por ejemplo, muñuelo por buñuelo2.
5.3.3. Silabas tónicas y átonas
Según la intensidad, pues, todas las sílabas de una frase se dividen en sílabas con acento (o acentuadas, o tónicas) y sílabas sin acento (o inacentuadas, o átonas). En esta frase:
Comprendía que su hija no tuviese fuerzas para estar allí
/kom-pren-dí-a-ke-su-í-xa-nó-tu-bié-se-fuér-6as--pa-raes- tá-ra-lí/, hay siete sílabas tónicas (las que en la transcripción llevan sobre su vocal una raya oblicua) y doce átonas.
5.3.4. Palabras sin acento
En el ejemplo se ve que no todas las palabras tienen necesariamente una sílaba tónica: las palabras que, su y
para no llevan ningún acento. No son muchas en nuestro
idioma las palabras sin acento, pero sí muy importantes y muy utilizadas. Entre ellas figuran, por ejemplo, los ar- tículos el, la, lo, los, las; los adjetivos posesivos mi, tu, su, etcétera; los pronombres personales me, te, se, le, lo, la,
nos, os, les, los, las; los relativos que, quien, cuanto, cuyo; los
adverbios y conjunciones donde, cuando, como, que, pues, si,
aunque, etc., y casi todas las preposiciones.
2 El acento no es un fonema, sino un rasgo que se asocia ocasional- mente a determinados fonemas. Así como un fonema es una unidad que se caracteriza por su oposición a otros fonemas, el acento (o mayor intensidad) es un rasgo que solo se opone al no acento (o menor intensidad). El acento pertenece a un tipo fonológico diferente del de los fonemas: el de los prosodemas.
5.3.5. Grupo tónico
Las palabras sin acento se agrupan normalmente con la palabra acentuada que las sigue; así, en la frase citada, que
su hija se enuncia como si fuese un solo vocablo con un
acento: /kesuíxa/; igualmente para estar, /paraestár/. A veces, sin embargo, se agrupan con la palabra acentuada anterior, pero en este caso no solo se enuncian con una sola palabra, sino que también se escriben como una sola palabra:
véndemelo = vende + me + lo. El conjunto de sílabas
formado por una sílaba tónica y las sílabas átonas unidas a ella se llama grupo tónico. En el ejemplo de antes se forman estos grupos tónicos: Comprendía \\ que su hija I no \\
tuviese \\ fuerzas \\ para estar || allí.
5.3.6. Palabras con dos acentos y con uno
Así como hay palabras sin acento, hay también palabras con dos acentos, como los adverbios formados por la suma de un adjetivo + mente: generalmente /xenerál-mén-te/,
suavemente /suábe-ménte/, absolutamente /absolúta--ménte/.
Pero, aunque las palabras sin acento y las de dos acentos aparecen con frecuencia en nuestro hablar, porque se repiten mucho, la gran mayoría de las palabras del idioma tienen una sílaba acentuada. Aquellas que llevan acentuada su última sílaba (incluyendo aquellas que, siendo tónicas, no tienen más que una sílaba, la cual, naturalmente, es la última de la palabra) se llaman agudas (u oxítonos); por ejemplo,
pared, mirar, resplandor, paz. Son palabras llanas (o paroxítonos) aquellas en que es acentuada la sílaba
penúltima, como amigo, saluda, dulce, elefante. Son
esdrújulos (o proparoxítonas) aquellas en que el acento está
en la sílaba antepenúltima; como pálido, húmedo, tráfico,
antipático. No existen en nuestro idioma palabras cuyo
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sílaba; cuando alguna vez aparece un término en que esto ocurre, se trata en realidad de una formación ocasional, resultante de la adherencia de dos pronombres inacentuados al verbo que los precede; es el caso de véndemelo (vende +
me + lo), citado en el párrafo anterior. Estos conglomerados
reciben el nombre de palabras sobresdrújulas.
5.3.7. La tilde Como una de las condiciones de la buena pronunciación es la colocación de los acentos o intensidades en las sílabas adecuadas, no es de extrañar que se haya inventado un procedimiento para representar en la lengua escrita el acento o intensidad, que completa, junto con los fonemas, el cuerpo o elemento sensible de las palabras. La repre- sentación gráfica del acento es una raya oblicua (') escrita sobre la vocal tónica, y se suele llamar también acento; como este nombre puede dar lugar a confusión, se le dan otras denominaciones menos equívocas: acento ortográfico y
tilde.
5.3.8. Uso de la tilde Parecería natural que todas las sílabas tónicas llevaran tilde, puesto que hemos dicho que esta es la expresión gráfica del acento; sin embargo, por no complicar excesi- vamente la escritura, se ha limitado el empleo de la tilde con arreglo a unas normas muy sencillas.
1.a Las palabras de una sílaba no llevan tilde. Ejemplos: pan, pez, mil, son, fe, pie. Se exceptúan de esta regla algunas
palabras que deben llevar tilde para evitar su confusión con otras, iguales a ellas, pero átonas (tilde diacrítica; v. cuadro de la página 110).
2.a Las palabras agudas solo llevan tilde en el caso de
terminar en letra vocal, en n o en s. Ejemplos: sin tilde,
papel, capaz, nacer, pared, avestruz, estoy; con tilde: salió, rubí, papá, grisú, capitán, ciempiés.
3.a Las palabras llanas solo llevan tilde en el caso de
terminar en letra consonante que no sea ÍIOÍ. Ejemplos: sin
tilde, nota, piso, tribu, muebles, cantaron; con tilde, lápiz,
mármol, césped, carácter.
4.a Las palabras esdrújulos y las sobresdrújulas se escriben
siempre con tilde. Ejemplos: bárbaro, rápido, miércoles,
pérdida, entregúeselo.
5.3.9. Casos especiales
Puede ocurrir que en la palabra que debe llevar tilde el núcleo de la sílaba tónica sea un diptongo. En este caso la tilde se escribe sobre la vocal más abierta del grupo (ya sabemos que, cuando las dos vocales son cerradas, la más abierta es la segunda): salió, miércoles, casuística.
Si en la palabra hay dos vocales juntas —abierta y cerrada — que no forman diptongo, y la cerrada es tónica, sobre esota tiene que ponerse tilde, se cumplan o no las condi- ciones exigidas por las reglas generales. Ejemplos: poderío,
tenía, oír. Se exceptúa, sin embargo, el grupo /ui/, en el
cual no se escribe tilde: jesuíta, constituido, huir (pero sí se escribe, naturalmente, cuando la /i/ es tónica en sílaba antepenúltima: jesuítico, construírselo).
Otro caso especial, al margen de las normas generales, es el de las voces que terminan en consonante + n o s. Si son agudas, no llevan tilde: Milans, Isern; si son llanas, sí la llevan: bíceps, fórceps.
En las palabras compuestas escritas sin guión intermedio, el primer componente no lleva tilde: asimismo, deci-
moséptimo. Pero si la palabra es un adverbio en -mente, su
primer elemento tiene que llevar tilde si, usado solo, la lleva: fácilmente, íntimamente (como fácil e íntima, adjeti- vos). En cuanto a los verbos que llevan un pronombre
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Palabras que se escriben con o sin tilde, según los casos 1. mí, pronombre personal: Esta llamada es para MÍ.
mi, adjetivo posesivo: Están esperando MI llamada; nombre
de una nota musical: Concierto en MI menor.
c) tú, pronombre personal: No quiero que vayas TÚ solo, tu,
adjetivo posesivo: Quiero que vayas a TU casa. d) él, pronombre personal: ÉL es muy trabajador, el,
artículo: EL trabajador es muy pobre.
e) sí, pronombre personal: Volvió en sí; adverbio de afir- mación: —¿Volvió?—Sí. si, conjunción: Dime si volvió; nombre de una nota musical: Sinfonía en si menor. 5. sé, del verbo ser: SÉ bueno; del verbo saber: SÉ que no
es bueno, se, pronombre personal: SE cansó de ser
bueno.
6. té, nombre: Una taza de TÉ.
te, pronombre personal: ¿TE sirvo una taza?
f) dé, del verbo dar: Quiero que me DÉ alguna noticia, de, preposición: Quiero noticias DE ella.
g) más, adverbio, adjetivo o pronombre de cantidad: Se ha vendido MÁS rápidamente que el año pasado; Se han vendido MÁS telas que el año pasado, mas, conjunción («pero»): Se ha vendido mucho, MAS no lo suficiente. 9. aún, adverbio («todavía»): AÚN no lo saben los niños,
aun, adverbio («incluso»): AUN los niños lo saben.
10. qué, pronombre, adjetivo o adverbio interrogativo y exclamativo: ¿QUE dices?; ¡QUÉ cosas dices!; No sé QUÉ
dices; ¡QUÉ mal lo dices! que, pronombre relativo o
conjunción: No oigo las cosas QUE dices; Oigo QUE dices muchas cosas; ¿Sabes lo QUE dices?
11. quién, quiénes, pronombre interrogativo y exclamativo: Pregunta QUIÉN es; ¡QUIÉN lo iba a pensar! Como equivalente
de uno(s)... otro(s)...: QUIÉNES decían una cosa, QUIÉNES la
contraria. Como equivalente de nadie: No soy QUIÉN para
decidir, quien, quienes, pronombre relativo: Pregunta a
QUIEN sepa más que tú.
12. cuál, cuáles, pronombre o adjetivo interrogativo y excla- mativo: ¿CUÁL libro?; ¿CUÁL es el libro?; ¡CUÁL no sería su
sorpresa! cual, pronombre relativo (pl. cuales) o adverbio: Es el libro del CUAL nos hablaron; Lo hice tal CUAL me
dijeron.
13. cuánto, pronombre, adjetivo (pl. cuántos) o adverbio interrogativo y exclamativo: Nadie sabe CUÁNTO dinero tenía;
Nadie sabe CUÁNTO tenía; ¡CUÁNTO me fastidia! cuanto,
pronombre, adjetivo (pl. cuantos) o adverbio relativo: Le dio CUANTO dinero tenía; Le dio CUANTO tenía; CUANTO más
me sonríe, más me fastidia.
14. dónde, adverbio interrogativo: ¿DÓNDE ¡opusiste?; No sé DÓNDE vive, donde, adverbio relativo (o conjunción): Esta es
la casa DONDE vive.
15. cuándo, adverbio interrogativo: ¿CUÁNDO vuelves?;
Dime CUÁNDO vuelves, cuando, adverbio relativo (o
conjunción): CUANDO vuelvas, hablaremos.
16. cómo, adverbio interrogativo y exclamativo: ¿CÓMO ha
dicho?; Mira CÓMO hay que hacerlo; ¡CÓMO!, ¿no lo sabes? como, adverbio relativo (o conjunción): COMO ha
dicho que nos vayamos, nos iremos; Lo hago COMO hay que hacerlo.
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Palabras en que es potestativo el uso de la tilde diacrítica
. Solo se escribe siempre sin tilde cuando es adjetivo («sin compañía» o «único»): Trabaja SOLO en casa; No tiene un SOLO amigo. Como adverbio («únicamente»), puede escribirse sin tilde: SOLO tiene un
amigo. Sin embargo, está muy arraigada la costumbre de escribirlo con tilde (que hasta 1959 era obligatoria): SÓLO tiene un amigo. Actualmente, la Academia no señala este uso como necesario sino en los casos en que el adverbio pudiera confundirse con el adjetivo: Trabajo SÓLO en casa. La propia Academia, en sus Diccionarios y en el Esbozo de una nueva gramática, escribe el adverbio solo sin tilde. Este, ese, aquel, demostrativos (y sus femeninos y plurales), según una regla tradicional debían escribirse con tilde cuando son pronombres, para diferenciarse de los adjetivos. Pronombres: ÉSTAS son nuevas, y AQUÉLLAS, viejas. Adjetivos: ESTAS
autopistas son nuevas, y AQUELLAS
carreteras, viejas. Pero, desde las normas académicas de 1959, la obligación de la tilde ya no existe para los pronombres demostrativos. Solo se exceptúa el caso en que el signo sea necesario para evitar una ambigüedad. Por tradición, sin embargo, sigue siendo muy general en España la costumbre de acentuar los pronombres demostrativos. En todo caso debe tenerse en cuenta: a) que no lleva nunca tilde el demostrativo al que sigue, sin coma interpuesta, un pronombre relativo: ESTOS que
vienen nos lo dirán; AQUELLOS que lo
sepan, contesten; b) que los pronombres neutros, esto, eso, aquello, nunca llevan tilde. Conviene
saber que la Academia, en sus Diccionarios y en el Esbozo de una nueva gramática, escribe todos los demostrativos sin tilde, tanto si son adjetivos como si son pronombres. La conjunción o debe llevar tilde cuando, escrita entre cifras, puede ser confundida con un cero: 3 ó 4. De hecho, este riesgo no suele presentarse, como no sea en la escritura a mano.
personal agregado al final, conservan también su tilde si, solos, la llevaban: despegóse, miróle. Si con el pronombre o pronombres agregados se forma una palabra esdrújula, se aplica la regla de las palabras esdrújulas: dámelo, quítate.
En las voces extranjeras se respeta la grafía original. Solo llevan tilde con arreglo a las normas de nuestro idioma las voces latinas (ídem, accésit, memorándum, álbum), sobre todo cuando no van formando parte de toda una locución en latín, y en general todas las palabras extranjeras que de un modo u otro ya están incorporadas a nuestra lengua o adaptadas a nuestra pronunciación: charlestón, Borbón, París, Berlín.