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El sustantivo, núcleo del sujeto

SONIDOS No siempre la

7.1. El sustantivo, núcleo del sujeto

7.1.1. El núcleo del sujeto

Como sabemos (v. §§ 6.1.4 y 6.1.6), el núcleo del sujeto es una palabra caracterizada por imponer su concordancia al núcleo del predicado. Si el núcleo del sujeto está en la forma singular, el del predicado tendrá que aparecer tam- bién en la forma singular. Si el primero está en plural, en plural irá también el segundo. La función de núcleo del sujeto está siempre desempeñada, según vimos, por una palabra que pertenece a la categoría de los sustantivos.

7.1.2. Sustantivos por naturaleza y funcionales

Podemos, pues, definir el sustantivo como una palabra capaz de funcionar como núcleo del sujeto en una oración. Hay que distinguir, no obstante, entre aquellas palabras que son sustantivos por naturaleza —nombres y pronom- bres— y aquellas que lo son funcionalmente, es decir, que están habilitadas (por el procedimiento de traslación, que veremos más adelante, § 7.6) para desempeñar funciones propias de los verdaderos sustantivos.

134 LAS FRASES Y LAS PALABRAS EL SUJETO I t.S 7.2. El sustantivo: nombre y pronombre

7.2.1. El nombre

Recordemos los ejemplos que considerábamos en el capítulo anterior: El vigilante de la obra no nos dejó pasar;

No todos los insectos tienen alas; El gobierno ha sido inflexible ante el fraude; La ocurrencia de Juan nos hizo reír a todos.

En todos ellos, el sustantivo núcleo del sujeto es un nombre, es decir, un tipo de sustantivo que, en cuanto a su significado, actúa como una etiqueta que se da a un ser para «clasificarlo» entre la masa de todos los seres.

7.2.2. Nombre común y propio

El nombre, sin embargo, no siempre «clasifica»; a veces «individualiza», esto es, tiene como finalidad señalar un determinado ser entre los demás de su clase. Esto ocurre con palabras como Luis, Pérez, Himalaya, Saturno.

La diferencia entre los nombres clasificadores, que se llaman nombres comunes (como los que vimos antes: vigi-

lante, insectos, etc.), y los individualizadores, o nombres propios (Luis, Himalaya, etc.), está en que los primeros

significan un conjunto de caracteres que no solo se atribuye al ser nombrado, sino que se puede atribuir a un grupo numeroso de seres semejantes a él. Yo llamo lámpara, por ejemplo, a esta lámpara mía porque se trata de un objeto en el que encuentro una serie de caracteres que he visto reunidos en otros objetos que se llamaban con ese nombre. En cambio, los segundos, los nombres propios, no significan nada: simplemente designan un determinado ser «porque sí», como podrían designar otro muy diferente. Podemos, por ejemplo, poner a una niña recién nacida el nombre Diana, que también lo es de una diosa mitoló-

gica, de un huracán, etc. (Trataremos más ampliamente sobre los nombres en § 11.1.)

7.2.3. Elpronombre

Los nombres comunes y los propios coinciden en que están fijados a los seres designados por ellos, de tal modo que, normalmente, mientras esos seres sigan existiendo, conservarán siempre el mismo nombre. Pero también pueden ser designados los seres por medio de otras palabras que no están fijadas a ellos, sino que se les aplican temporalmente, pues no los «nombran» —como hacen los nombres—, sino que los «señalan», designándolos en razón de las circunstancias —lugar, situación en el diálogo, cantidad, indeterminación— en que esos seres se encuentran en el momento de ser mencionados. En la oración Tú no sabes

esto, la palabra tú designa a mi amigo Antonio, con quien

hablo en este momento; pero si a continuación me dirijo a Joaquín, le diré: Y tú tampoco, designándole con la misma palabra tú que hace un instante aplicaba a Antonio; y si, en el momento inmediato, me vuelvo a un tercer amigo, Fernando, le diré: ¿Qué opinas tú?, dándole, para referirme a él, la misma palabra que antes ha servido para Joaquín y para Antonio. Y yo mismo, que he usado por tres veces esa palabra, seré designado también por ella cuando Fernando me responda: Lo mismo que tú. Vemos que tú es una denominación provisional cuyo contenido depende, en cada momento, de a quién dirige su mensaje el que habla.

Estos nombres ocasionales que no «nombran», sino que «señalan» a los seres, son los pronombres. En dos de las oraciones citadas últimamente — Tú no sabes esto; ¿Qué

opinas tú?— hay otros pronombres: esto, qué, los cuales en

otras circunstancias hubieran designado objetos completa- mente distintos de los que aquí se mencionan. (V. más detalles sobre los pronombres en § 11.2.)

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PALABRAS EL SUJETO 117

7.2.4. Pronombres personales

Tienen una importancia especial entre los pronombres los llamados personales. Uno de ellos es yo, que la persona que habla utiliza para referirse a sí misma. Esa misma persona, para designar a la persona a quien está hablando, utiliza el pronombre tú (cuando hay entre ellas confianza o camaradería) o el pronombre usted (si se tratan a cierta «distancia»). Otros pronombres personales son él, ella,

ello, ellos y ellas, que emplea la persona que habla para

referirse a personas, animales o cosas ajenos al propio hablante y a su oyente. Cuando el yo que habla se asocia a otra u otras personas, dice nosotros (o nosotras); y si al oyente le asocia con otra u otras personas, dice vosotros (o

vosotras) —si le llama tú— o ustedes —si le llama us-ted —. (Sobre los pronombres personales, v. también

§11.2.2.)

Pronombres personales en función de sujeto

i y0 1 " nerso / nosotros, nosotras («yo + tú», «yo + usted»,

' " » «yo + él», «yo + ella», «yo + ellos», «yo + tú + él», «yo + tú + ellos», etc.)

tú o usted

2 " rtersona } nosotros, vosotras («tú + él», «tú + ella», «tú + " "' " ' ellos», etc.) o ustedes («usted + él», «usted + ella», «usted + ellos», etc.)

ella, ello ia „„„„„„ í el, ella, ell 3.a persona { ,, „ I ellos, ellas

7.2.5. Funcionamiento sintáctico de nombre y pronombre

Los nombres y pronombres, como hemos dicho, son subclases dentro de una misma clase de palabras, los sus-

tantivos, caracterizada por su capacidad de funcionar

como núcleo de sujeto. Ahora no hemos hecho más que una presentación de los dos tipos de sustantivos. A lo largo de este capítulo y de los siguientes (especialmente, 8 y 11) iremos viendo sus distintas maneras de actuar en la oración.