CAPITULO III. LA PROPUESTA DE MERCADO DE LOS ISDH: LOS MERCADOS FAVORABLES A LAS
1. LA TEORÍA DEL MERCADO EFICIENTE
1.2 LA INTERVENCIÓN DEL ESTADO PARA MEJORAR LA EFICIENCIA DEL MERCADO
1.2.2 La intervención del estado para mejorar los fallos del mercado real
El papel del estado, cuando supera el estado m ínimo deja de tener la aprobación de todos los defensores del m ercado. Aunque la m ayoría reconoce que el estado se puede encargar de corregir los fallos del m ercado, para algunos el estado sólo conseguiría provocar más ineficiencia.
En todo caso, cuando se defiende que el estado corrige los fallos del m ercado, el estado tan sólo com plementa la acción del mercado. La intervención del estado es un complemento no una sustitución de m odelo. La actuación del estado tiene com o objetivo el conseguir lo que el mercado debería de haber hecho y no puede por sí sólo.
En realidad, en la teoría de los fallos del m ercado se supone que el estado ya ha cumplido su prim era función, pues todas las instituciones que im pulsa el estado y posibilitan el mercado competitivo se consideran dadas y funcionando perfectamente. El problema surge porque el mercado que se da en la realidad (aunque cuente con todas las instituciones necesarias) es ineficiente. Si se deja actuar sólo al m ercado se producen fallos de eficiencia, por lo que necesita de la actuación del estado para paliarlos en la medida de lo posible60.
La intervención del estado intenta am inorar los siguientes f allos que en el mercado existen y que impiden el mercado eficiente. Para el objetivo de nuestro estudio sólo necesitamos presentar cada uno de los fallos.
60Decimos paliarlos y no subsanarlos porque por defi nición es imposible paliarlos completamente. En la
1.2.2.1. Bienes públicos
Si existen en la realidad bienes no privados, es decir, aquellos bienes que pueden consumirse por varios individuos a la vez sin que repercuta en la utilidad de dichos consumidores ¿ Cómo podem os encontrar el precio que nos conduzca a un m ercado eficiente si la construcción de ese m ercado se hace precisam ente sobre el supuesto metodológico de perfecta individualización?
“El precio de mercado raciona el uso de los bienes privados, excluyendo de su consumo a quién no lo paga. La naturaleza de los bienes públicos no permite la exclusión de quién no paga por su uso” (Fuentes 1987, p.108)
El m ercado así construido sólo puede funcionar sobre la base de que cada individuo demanda unos bienes, y al hacerlo emite una inform ación que junto con las informaciones semejantes del resto de individuos (atom izados) permiten construir los precios de eficiencia. Si se consum e entre varios, no siendo rivales, ni excluyendo el consumo del resto, no se sabrá realm ente cu ánto interesa a cada individuo y será imposible que el m ercado proporcione ese producto. Sin em bargo, si ese bien parece imprescindible para el funcionamiento de cualquier sociedad, como puede ser la defensa nacional, el faro de la costa, o cualquier otra infraestructura que no se sature en condiciones normales de uso, el estado (porque el mercado no estará interesado) deberá posibilitar su producción, con la dificultad de lograr una provisión eficiente.
“Dadas estas características de los bi enes públ icos, se com prende que l os m ismos no puedan producirse por l a em presa pri vada, y a que no en contraría demandantes dispuestos a pagar el precio: nadie está dispuesto a pagar cuando sin el sacrificio que el pago de un bi en comporta puede di sfrutar del bi en públ ico, dado que una vez que ést e se produce no hay excl usión de ciudadano alguno en su disfrute” (Fuentes 1987, p.108).
1.2.2.2. Efectos externos
Se llam an efectos externos porque el agente económ ico consum idor (o productor) con su acción de consum ir (o produc ir) repercute en la utilidad de otros consumidores (o en los beneficios de otros productores). Esta repercusión externa imposibilita que el m ercado pueda asignar un precio eficiente a esa m ercancía, porque mientras que el pago (o beneficio) será i ndividual la repercusión irá m ás allá de ese pagador (o beneficiario), generándose una di sonancia entre el precio individual y la utilidad o benef icio que transciende (es exter no) a lo individual. Si esta repercusión externa es positiva se llam ará econom ía externa, si la repercusión es negativa se
denomina deseconom ía externa. Ejem plo de consum o de econom ía externa es la educación o la salud. La utilidad no sólo aum enta en aquel que lo consum e directamente, sino en el conjunto de la sociedad (eleva el nivel cultural, la productividad global, etc). El m ercado produciría en m enor cantidad que la que correspondería a la utilidad total que genera a la sociedad puesto que sólo tendría en cuenta la utilidad del que le paga (no los efectos externos). Ejemplo de consum o y deseconom ía es el consumo de tabaco (los fum adores pasivos). Ejemplos desde la producción que genere economía externas es el de las invenc iones e innovaciones tecnológicas (por m ás regulación específica que haya sobre patentes, siem pre parece haber filtraciones de economías externas), y ejem plo de deseconom ías externas en la producción sería la contaminación en los procesos de producción.
1.2.2.3. Rendimientos crecientes
El mercado de competencia perfecta necesita un número suficiente de oferentes y demandantes para que nadie pueda intervenir en el precio y los productores no puedan poner un precio superior a sus costes m arginales. Sin em bargo hay determ inadas producciones que im piden económ icamente que existan m uchos com petidores. No puede haber numerosas empresas de trenes cada una con su red de ferrocarril, no sería rentable. Además los costes fijos son tan elevados que expulsa a posibles competidores antes de entrar (efecto barrera). Por otra parte al ser los costes fijos tan elevados cualquier aumento de la producción siempre generará costes medios decrecientes por lo que resultará m ás eficiente que sólo exis ta un productor. Siguiendo con el ejem plo resultará más eficiente una red de ferrocarriles, y no varias con trazados paralelos en un mismo territorio. Pero el problem a para el m ecanismo de m ercado está en que si bien para una m ayor eficiencia en la producci ón es m ejor que sólo exista un productor (monopolio); un m onopolista a la hora de ofrecer cantidades, buscando m aximizar su beneficio, producirá una cantidad m enor de la dem andada y así podrá m aximizar sus beneficios (al marcar precios superiores a su coste marginal de producción). Este tipo de situaciones se conocen com o monopolios “naturales” y generan m onopolios, duopolios (si son dos la empresas), etc. El estado dependiendo de la naturaleza del bien se vería en la obligación de actuar para aum entar la producción y com pensar las posibles pérdidas de la producción.
1.2.2.4. Neutralidad en imposición
El estado, como norma general, tendría que poner en práctica unos gravám enes que m antengan la eficiencia en el m ercado al tiem po que recauden las cantidades necesarias, con especial cuidado en aquellos mercados que no tengan fallos del mercado y sean perfectamente competitivos.
1.2.2.5. Información imperfecta y costosa
Tampoco se puede olvidar el problem a de la inform ación que veíam os en la definición de mercado perfectamente competitivo. El estado también ha de promover la información plena para conseguir el mercado competitivo.
“A esas funciones primarias de regulación pública se añaden también como tareas necesarias las intervenciones que facilitan el funcionam iento del m ercado com petitivo y prevengan algunos posibles abusos com o los de l a legislación protectora de l os consumidores frente al fraude, el control del diseño de los productos a efectos de seguridad y las condiciones de trabajo. En estos últimos supuestos, lo que el Sector Público pretende es facilitar una inform ación, cuya disponibilidad puede ser costosa o inasequi ble al consum idor individual, dada la limitación de sus recursos para establecer y vigilar unos nivele s m ínimos en determ inadas prestaciones de bienes y servicios privados.”(Fuentes 1987, p.107)
Como verem os al hablar de racionalid ad, si no existe plena inform ación no puede existir un m ercado eficiente. Se n ecesita que los com pradores (y oferentes) conozcan perfectamente la utilidad que le reporta determinados bienes (o lo que pueden producir con un determ inado conjunto de f actores y el beneficio que les reporta determinada producción). Adem ás de la calid ad, también es relevante el precio, tanto para saber de lo que se dispone (restricción pr esupuestaria), como el precio final de la mercancía que se pretende adquirir (piénses e por ejem plo en algunos sustos tras el precio exigido por la reparación de un vehículo sin un presupuesto cerrado). Por definición, existe falta de inform ación sobre el futuro, hoy puedo com prar un piso que se term inará de construir en 3 años, pe ro no existe plena inform ación del m ercado inmobiliario en el futuro; tam bién co mo productor puedo producir un determ inado elemento eléctrico y desconocer los cam bios en el m ercado (gustos, innovaciones tecnológicas) hasta que am ortice la inversión. Lo referente a futuro y riesgo será m ás estudiado en el siguiente y último apartado de los fallos que aquí comentamos.
1.2.2.6. Mercados incompletos
La causa m ás común de m ercados incompletos está en la llam ada información asimétrica. Por ejemplo, si en un m ercado de seguros el que ofrece los seguros no tiene la información discriminada de sus clientes , tendrá que cobrarles igual por un servicio futuro que será diferente (lo que no será ef iciente), lo que puede provocar que no quiera demandar el producto aquel que tenga m enos posibilidades de necesitar el seguro y desaparezcan las condiciones para crear o mantener tal mercado.
Otro caso es en el que el asegurado puede m odificar la probabilidad de que exista una situación en el futuro aprovech ándose de ello, seguro de incendio o seguros médicos de ciertas enferm edades, lo que podría llevar a cerrar la em presa por considerarla no rentable.
Después de lo visto durante el epígrafe 2 “La teoría del m ercado eficiente”, como se podrá intuir, el lograr el m ercado eficiente sólo esta al alcance de los libros. El mercado no puede llegar a ser perf ectamente competitivo por sí m ismo en la vida real (el núm ero de com pradores y vendedores para toda m ercancía no es suficientem ente grande, la inform ación no es perfecta, y cada com prador y vendedor no actúan de forma independiente; por lo que los m ercados no podrán ser eficientes). El m ercado tampoco puede llegar a ser eficiente aunque cuente con toda la ayuda de un estado empeñado en crear y m antener un marco institucional que facilite su actuación o ponga todos sus medios para evitar los fallos del mercado.
Además la imposibilidad de que se pueda dar en la realidad el m ercado eficiente se refuerza por la presencia del estado. No hay nadie que suponga la inexistencia del estado (quizás porque la abstracción teórica llega a un límite en sus posibles supuestos, pero sobre todo porque com o hem os visto incluso los m ás estrictos defensores del mercado defienden la necesidad de un estado m ínimo que pueda sostener instituciones como la justicia y la seguridad interior y exterior).
La existencia del estado para el m ercado eficiente es un tanto paradójica 61: Por
una parte el estado (un estado m ínimo) es im prescindible para que exista el m ercado, pero si el estado mínimo existe el mercado eficiente es imposible.
61 En los modelos teóricos no aparece el Estado, y sin embargo el modelo teórico presupone las funciones
Esto es debido a que cualquier intervenci ón del estado im plica la ruptura con el mercado eficiente por dos m otivos. Por una pa rte, el estado influiría en el precio de diferentes mercancías (la elevada dem anda sobre un determ inado producto le perm itirá condicional el precio del ese producto), pero además al necesitar contar con fondos para realizar su actividad, tendría que detraer de alguien, por lo que modificaría la asignación resuelta por el mercado62.
El que el estado fuera un com prador o vendedor con capacidad para influir unilateralmente sobre el precio de algún producto (aunque sólo fuera uno) no adm ite discusión. Tampoco se puede obviar que para realizar las funciones que hace un estado mínimo éste tendría que haber recaudado previamente.
Tampoco se puede encontrar solución a esta paradoja haciendo diferentes supuestos del momento en que interviene el estado. Así si se estudia al estado com o un agente presente desde el principio (y se supone que dispone de fondos propios, com o supuesto) cuando gaste en el m ercado se incum pliría lo citado al no ser precio aceptante. Si se considera que el estado ap arece después de que las fuerzas del m ercado actúen libre e independientem ente tendrá que recaudar de alguien. Ese alguien saldría perjudicado tras la recaudación por lo que el Óptimo de Pareto no se mantendría incluso en el mercado teórico perfecto.
Hay dos actuaciones que son im prescindibles para que el estado exista, la de recaudación y la de com pra de bienes y/o servicios, las dos actuaciones niegan el mercado eficiente y las dos las tiene que lleva r a cabo el estado m ínimo para existir lo que supone una contradicción en sí m isma: para existir el m ercado eficiente necesita el estado, pero si existe el estado entonces es el m ercado eficiente el que es im posible que exista.63
62 La dem ostración de que t oda recaudaci ón i mplica i neficiencia se recoge en el apart ado 3.1 de est e
capítulo.
63 Adem ás de l o di cho hay otro problema relacionado con l a di ficultad de encont rar el cri terio de
distribución. Tanto si es el Estado que actúa para crear el Estado mínimo o si es el Estado que actúa para mejorar la eficiencia ante los fallos de m ercado, en los dos casos se ha de hacer el supuesto que los estados intervienen con un nivel de gasto determinado. La actuación del Estado en los dos casos siempre ha de estar guiada teniendo como referencia el mantener o mejorar la eficiencia luego se puede suponer que alcanzará paretos superiores con su act uación –en epígrafes posteriores abordaremos el estudio del óptimo de Paret o. El problema es preci samente que podrá alcanzar diferentes paretos superiores no uno sólo y por tanto no habrá una decisión inequívoca sobre cual elegir, puesto que no habría forma de elegir el mejor de los paretos superiores posibles.
Es en este punto en el que se i ntroduce abiertamente el debate de “just icia distributiva” como distribuir “equitativamente” el gasto del Estado. Distintas concepciones de equidad que generan distintas relaciones con la eficiencia del mercado todo ello discutido desde la teoría de la elección social.
El mercado eficiente com o teoría es im posible que se dé en la realidad porque parte de unos supuestos explícitos que son i nviables en la realidad, pero adem ás si recogiera com o parte de sí m isma los s upuestos im plícitos de los que parte (estado mínimo) sería incluso im posible com o teoría. Sin em bargo adem ás de negar estas contradicciones iniciales sigue desdeñando a teorías rivales porque no son com patibles con la eficiencia absoluta.