sus dioses y fuentes africanas
2.1. Introducción al corpus y análisis de datos
Como podrá observarse en este acápite, y como ya señalamos en Schwegler (2002a), una de las características más sobresalientes del vocabulario "congo" recogido por Cabrera y otros autores es su altísimo grado de preservación fonéti- ca y morfológica. Éste y otros indicios sugieren que algunos de los informantes quizás mantenían con regularidad el valor fonemático de las cuatro clases tona- les del kikongo (ver Laman 1964: xii-xxxix y especialmente 1922). Puesto que su reconstrucción para los materiales congo-cubanos no es de ningún modo per- tinente, desistimos de incluir cualquier tipo de diferenciación tonal.1
Las conclusiones generales extraídas de nuestro estudio etimológico de las deidades de la Regla Mayombe pueden resumirse de la siguiente manera: con la excepción de las siete expresiones paleras Baluande, Iña Ñaába, Kabanga, Ntala
y Nsamba, Pandilanga, Yeyé y Yola Lola (art. n.° 1, 4, 5, 27, 28, 36 y 37 res-
pectivamente), la totalidad del corpus analizado aquí (38 expresiones) tiene un origen kikongo verosímil y en muchos casos enteramente seguro.2 Dentro de
esta última caracterización podemos agrupar etimologías como las anotadas a continuación:
CENTELLA NDOKI 'Virgen de la Candelaria' (art. n.° 2)
< ESP. centella + KLK. ndoki 'hechicero, brujo', lit. 'centella diabólica, malvada; centella bruja, centella hechicera'.
KISIMBI MASA 'espíritu del agua' (art. n.° 6)
< KIK. ki 'pref. de clase' + KIK. símbi 'espíritu, genio del agua' + KIK. masa ' a g u a ' , lit. 'espíritu del agua'.
1 Una propuesta atendible sobre la aplicación práctica de los sistemas tonales en la etimolo- gización de voces africanas puede encontrarse en "Kongo elements in Saramacca Tongo" de Daeleman (1972).
2 Yeyé 'Mercedes' y Lola 'Nuestra Señora de las Mercedes' son dos casos particulares por-
que son las únicas denominaciones paleras ortodoxas estudiadas aquí que provienen de la( modalidad cubana del español, por lo que estamos en presencia de dos voces extra- »kikongo.
LUFO KUYU 'San Pedro y San Norberto (católicos)' (art. n.° 7)
< KIK. lúufu 'forja, trabajo con el hierro' 4- KIK. ñküyu 'espíritu errante', lit. 'forja (del) espíritu errante'.
NSASI 'Santa Bárbara (católico) y Changó (yoruba-lucumí) (art. n.° 26)
< KIK. nzózi 'rayo, trueno, relámpago'.
Nzázi significa "trueno, relámpago, rayo" en kikongo. Changó es el dios del trueno de los yoruba. Y en el catolicismo popular cubano Santa Bárbara se vincula con las tempestades y el mal tiempo. Cuando una persona se olvida de sus santos o abandona momentáneamente el cumplimiento de determinados deberes y acude a éstos llevada sólo por la necesidad, suele decirse "se acuer- da de Santa Bárbara sólo cuando truena", es decir, que cuando hay un proble- ma se recurre a la deidad. Aquí la vinculación está dada en un sentido figura- do. T a m b i é n los viejos creyentes cubanos acostumbraban decir, al caer un rayo cerca, "Santa Bárbara Bendita, que el Señor nos ampare". Es decir, el creyente le pide ayuda a la diosa (Nsasi, Santa Bárbara, Changó) para que lo proteja de los truenos.
E s t o s y o t r o s r e s u l t a d o s e t i m o l ó g i c o s p r e s e n t a d o s e n este e s t u d i o c o n f i r m a n n u e s t r a h i p ó t e s i s d e t r a b a j o a n t e r i o r m e n t e e s b o z a d a ( F u e n t e s G u e r r a 2 0 0 2 , S c h - w e g l e r 2 0 0 2 a , S c h w e g l e r M S )3 d e q u e l a t r a d i c i ó n r i t u a l d e l P a l o M o n t e ( y d e sus r a m a s ) e s e l p r o d u c t o d e u n a t r a n s m i s i ó n d i r e c t a (sin m e z c l a d e l e n g u a s sus- traíales4), i n i c i a d a y l u e g o m a n t e n i d a p o r e s c l a v o s b a k o n g o y s u s d e s c e n d i e n t e s e n s u e l o c u b a n o . E l l o i m p l i c a , a l m i s m o t i e m p o , q u e a l m e n o s e n e l nivel d e l a " l e n g u a " , la i n f l u e n c i a de los l u c u m í s ( y o r u b a ) y de otros s u s t r a t o s a f r i c a n o s p r e -
3 Véase también Valdés Acosta (2002a) y Granda (1973a), donde se exponen conclusiones muy similares a las nuestras en cuanto a la filiación kikongo del habla palera.
4 Bamet (1995), Castellanos & Castellanos (1992: 312-314, 1994: 314), Guanche (1983a: 413), Valdés Bemal (1978: 96) y otros autores mantuvieron explícitamente que el "habla congo" es una mezcla de múltiples lenguas subsaharanas. Barnet, por ejemplo, escribió:
Lo importante era mantener una unidad conceptual, y para ello trataron de con- servar una lengua pese a la diversidad de dialectos que poseían las diferentes naciones; así se creó ese léxico mixto de palabras castellanas, asimiladas, con palabras congas de un tronco común que era el bantú, pero extraída de sus distin- tos dialectos. Esa lengua tan permeable, como toda la cultura conga, recibió infi- nidad de préstamos que crearon formas novedosas, semejantes a una especie de bozalón de origen congo que hoy se emplea sólo como lengua ritual (Barnet
sentes en C u b a en los sistemas de creencias sincréticos como la Regla A r a r á (adja-fon) y la Sociedad Secreta Abakuá (efik-ibibio) ha sido casi nula. Tampoco se justifica una confluencia sustratal múltiple de varias lenguas bantúes. N a d i e ha podido atestiguar la existencia de remanentes africanos extra-kikongo en el Palo Monte.5
Por lo tanto nuestro criterio difiere de modo significativo de la antigua con- cepción (confluencia o mezcla de varias lenguas bantúes en el habla palera) que sigue defendiéndose inclusive en obras muy recientes como el Atlas etnográfico y lingüístico de Cuba (AELC), donde se mantiene que el Palo Monte es una reli-
gión popular cubana, la cual
junto con el lenguaje ritual, que comprende voces de varias lenguas bantú (lari, monokotuba, lingala, kiswahili), emplea formas arcaicas del español h a b l a d o desde la época colonial ( A E L C 1999, "Glosario: Palo Monte"; las cursivas son nuestras).
Dentro de este proceso de conservación del idioma matriz (kikongo) han interve- nido importantes estrategias de simplificación y reestructuración, algunos de cuyos m e c a n i s m o s y detalles han sido abordados por Fuentes Guerra (2002), S c h w e g l e r (MS) y Valdés Acosta (2002a). Pero estos cambios posteriores en suelo cubano en nada debilitan la tesis de que, en cuanto al léxico, la "lengua" es casi exclusivamente de raíz kikongo, si bien no haya en Cuba kikongoparlantes propiamente dicho. Nuestra caracterización de los elementos "africanos" de la "lengua" palera como "kikongo reestructurado" responde a una hipótesis de tra- bajo preliminar, cuyas particularidades aún no han sido abordadas. Podemos sin embargo anticipar que la competencia lingüística de dicho "kikongo reestructu- rado" es considerable, ya que algunos de nuestros informantes lo manejan con sorprendente fluidez, siempre que la intención comunicativa se relacione con temáticas religiosas de la Regla.
González Huguet & Baudry (1967: 31-64) etimologizaron algunas voces paleras recu- rriendo a diccionarios de monokutuba, lingala y swahili, intento no válido desde el punto de vista lingüístico (diacrónico) porque estos textos utilizados por ambos autores respon- den a lenguas vehiculares, las que se "crearon" en el Africa centro-meridional en época posterior a la introducción de los bakongo en Cuba, o a raíz de los inicios de Ja trata negre- ra masiva (ruta del esclavo: Bajo Congo—Cuba). Sobre esta problemática, véase Schwe- gler (2002a: 135-136). . '
Mapa 1.
Area aproximada de dos lenguas bantúes (kikongo y kimbundu) importantes en la trata negrera.
El idioma de los bakongo (habíanles del kikongo) jugó un papel clave en la historia de la "lengua " del Palo Monte, mientras que el de los mbundu (hablantes del kimbundu) parece haber contribuido muy poco. Para una síntesis histórica y sociocultural del área congo, véase Nsondé (2002). Muy útiles para una apropiada contextualización lingüística y cul- tural de los bakongo o de su impacto en el Nuevo Muñdo y en Cuba en particular son las publicaciones de Alexandre (1967, 1981), Guthrie (1971), Obenga (1969, 1985), Palmié
(1991, 2002), Tardieu (1984, 2003), Thompson (1983, 1990), Thompson & Cornet (1981), van Wing (1930, 1959), Warner-Lewts (2003) y Le geste kóngo (Musée Dapper 2002) y las fuentes allí citadas.