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Objetivos del estudio y caracterización de la Regla Mayombe t

In document Lengua y Ritos Del Palo Monte Mayombe (página 34-37)

Este libro es una nueva aproximación a la oriundez kikongo de la Regla de Palo Monte. En "Prácticas rituales afrocubanas: deidades Kimbisa (Palo Monte) y sus fuentes kikongo" (MS) nuestra fuente principal fue La Regla Kimbisa del Santo Cristo del Buen Viaje de Cabrera (1986). En este estudio partimos de otro texto de la etnógrafa cubana, i.e., Reglas de Congo: Palo Monte Mayombe (1979), igualmente clave para la investigación de dicha materia. Metodológicamente nuestro procedimiento transita por un camino similar al emprendido con " L a Regla Kimbisa" (Fuentes & Schwegler MS): etimologizar los nombres de las deidades presentes en la Regla M a y o m b e para así corroborar una vez más las fuentes lingüísticas kikongo de los componentes jergales del habla palera cuba- na, descartando, al mismo tiempo, la hipótesis del supuesto multilingüismo bantú en esta llamada lingua sacra.

Sobre las características de las diferentes ramas de la Regla de Palo Monte el lector podrá hallar información detallada en Bolívar & González (1998). Aquí

reproducimos parcialmente lo que las autoras apuntan en relación con la Regla Mayombe:

M a y o m b e es un vocablo congo que significa magistrado, j e f e superior, goberna- dor, denominación o título honorífico.

L l á m a s e m a y o m b e r o al hechicero de tradición conga, oficiante de la regla que se conoce c o m o Palo Monte, la cual le rinde culto a los muertos y a los espíritus de la naturaleza.

M a y o m b e es, en resumen, la íntima relación del espíritu de un muerto que, junto con los animales, las aguas, los minerales, las tierras, los palos y las hierbas, c o n f o r m a n el universo adorado p o r los descendientes cubanos de los hombres y mujeres traídos del reino del Manicongo.3 0 (Bolívar & González 1998: 50)

En el Vocabulario congo: el bantú que se habla en Cuba de Lydia Cabrera encontramos la siguiente definición del término Mayombe:

Mayombe: Mayombero: Se llama el hechicero de tradición conga. M a y o m b e es el

n o m b r e q u e se le da a la R e g l a que se c o n o c e t a m b i é n con el n o m b r e de Palo Monte, en ésta se rinde culto a los muertos y a los espíritus de la naturaleza. De acuerdo con la definición que nos dan sus adeptos se divide —en Cuba— en mayom- be cristiano, magia para hacer el bien y m a y o m b e judío para causar daño. Una tra- baja con espíritus buenos y la otra, con espíritus malos. (Cabrera 1984a: 99)

Sin embargo, esta dualidad ritual ("trabajo para el bien" versus "trabajo para el mal") del oficiante de esta Regla es cuestionada por uno de sus adeptos:

Palo [— Palo Monté\ no tiene corazón. En Mayombe no se "trabaja" para hacer el bien. No existe Mayombe cristiano. Además, a diferencia de la Vriyumba y de la Kimbisa, la Regla Mayombe no tiene santos [panteón de dioses]. Eso, al menos, fue así en su origen, tanto en Lajas como en Abreus. Mis abuelos nunca tuvieron

Para una etimologización correcta de la voz Yombe, consúltese Swartenbroeckx (1973: 764). KIK. Mayómbé, aparte de constituir el plural de la voz Yómbé, la registra Swartenbroeckx (1973: 310) con el significado de 'título honorífico que recibían antiguamente los gober- nadores' (nuestra traducción). Esto corrobora la etimología ofrecida por Bolívar & Gonzá- lez. Sin embargo no podemos considerar verosímil que los mayombe, y los bakongo en general, hayan sido traídos del Reino del Manicongo. Nuestra opinión está basada en el hecho de que casi dos siglos antes de la introducción masiva en Cuba de esclavos congos, el Reino del Manicongo había desaparecido (la batalla de Ambwila en 1665 había marca- do sh desintegración definitiva). Precisamente fue la decadencia del Reino lo que posibili- tó de manera efectiva la trata esclavista en dicha zona del África centro-occidental.

imágenes de santos, ni orichas, ni crucifijos junto a sus prendas. Pero como tú podrás ver, con el tiempo ya todo está cambiando, todo se mezcla, las ngangas o fundamentos reciben nombres africanos, cubanos y hasta lucumí. (El Puti, mayombero de Lajas; testimoniante nuestro, enero 2003)

Otro informante palero insiste en la no vinculación de la Regla Mayombe con lo judeocristiano y la labor benéfica:

Es inconcebible que donde tengas muertos y trabajes con ellos y donde se hagan sacrificios para buscar objetivos específicos tengas a Cristo [su cruz] y digas que eres cristiano. El que jura Palo, jura diablo. El palero está jurando diablo porque todo lo que tú haces es diabólico. Todas las cosas que tú vas a hacer son malas. Incluso las ceremonias de curación están vinculadas con el mal, porque el bien de uno es el mal del otro. El mayombero para curar una persona grave tiene que matar a otra; es decir, hacer la ceremonia del "cambio de vida". Cuando se le hace el bien a una persona se daña a otra. Si libras a alguien de la justicia, de la mano de la ley, lo estás peijudicando porque, al mismo tiempo, propicias que el delin- cuente siga su actividad delictiva ya que evitas que sea castigado. (Tata Ero, mayombero de Cienfuegos; informante nuestro, enero 2003)

Similar dicotomía ("hacer el bien / hacer el mal" y "beneficiar / perjudicar, curar/ dañar") ha sido observada entre practicantes de los credos tradicionales en el área africana de los bakongo (sur de Gabón y del Congo, suroeste de la R.D.C. y norte de Angola, región de donde proceden los esclavos traídos a Cuba que die- ron origen a la Regla Palo Monte Mayombe).3 1 Particularmente revelador es el

artículo reciente "Kongo á Cuba. Transformations d ' u n e religión africaine" de Dianteill, donde leemos lo siguiente al respecto:

Esta costumbre de los adivinos o practicantes bakongo de la medicina tradicional de "tra- bajar" tanto para hacer el bien como para provocar el mal parece tener orígenes remotos. Gracias al testimonio del holandés Dapper (1636-1689) sabemos que ya en el siglo xvn los bakongo ejercían ese doble papel de nganga (quien ejerce la magia preventivo-curati- va) y de ndoki (quien manipula las fuerzas del mal):

Comme on a déjá tant parlé de Moquisie (= mu-nkisi = nkisi [singular]) et qu'on en parlera encore beaucoup dans la suite, il n'est pas hors de propos d'expliquer un peu plus ce que c'est. Ces Ethiopiens [= africanos] appellent Moquisie ou Mokisses tout ce en quoi reside [j/c], selon leur opinion, une vertu secrete [s/c] et incomprehensible pour leurfaire du bien ou du mal, et pour découvrir les choses passées et les futures. (Descripiion de l'Afrique 1989 [1686]: 260; las cursivas son nuestras)

La charge d'agressivité placée dans le nkisi laisse penser que la distinction entre pou- voir de nuisance et pouvoir de bienfaisance est pratiquement difficile á établir. La différence entre nganga et ndoki pourrait en fait étre issue d'une variation de point de vue: pour le client du nganga celui-ci est bénéfique puisqu'il identifie et combat le mal, mais comme bien souvent la maladie est reportée á un ennemi bien vivant que le nganga se charge d'annihiler gráce au nkisi, ce nganga sera perpu comme un ndoki par la victime. Celui que l'on accuse de sorcellerie demandera alors de l'aide á un autre nganga, qui sera per£u comme un ndoki par la partie adverse, relan^ant alors le cercle de l'attaque sorciére et de protection magique. Retenons ici que si la distinc- tion entre magie positive et sorcellerie était opératoire au niveau des représentations, elle ne correspondait certainement pas á une opposition pratique réelle puisque le nganga répondait á l'attaque par la contre-attaque. (Dianteill 2002: 65)

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