3.6. Escalas de evaluación del ambiente familiar
5.3.1. Introducción y concepto, 83 5.3.2 Etiología, 83 5.3.3 Clasifica-
Existen múltiples definiciones sobre lo que es la tartamudez y qué características son defi- nitorias de dicha patología.
Según el DSM-IV-TR (p. 79) ésta se puede definir como una alteración de la fluidez y la organización temporal normales del habla (inadecuadas para el sujeto) caracterizada por la concurrencia frecuente de uno o más de los fenómenos siguientes: repeticiones de sonidos y síla- bas, prolongaciones de sonidos, interjecciones, palabras fragmentadas, bloqueos audibles o silen- ciosos, circunloquios, palabras producidas con exceso de tensión física y repeticiones de palabras monosilábicas. Este trastorno interfiere en el rendimiento académico o laboral y/o en la comuni- cación social. Si hay un déficit sensorial o motor del habla, las deficiencias del habla son supe- riores a las habitualmente asociadas a estos problemas.
La ASHLA (American Speeh Language Hearing Association´s) define la tartamudez como un trastorno de la fluidez que altera el discurso normal del habla. Las disfluencias son comunes a toda la población a menudo, pero lo que diferencia a la persona que tartamudea de quien comete disfluencias normales es la frecuencia y el tipo de disfluencias que presenta. Esta definición presenta un listado de tipos de disfluencias características de la tartamudez como
son entre otras la repetición de sonidos, sílabas…; prolongación o alargamiento de sonidos o sílabas, etc.
Existen otras muchas definiciones como la que expone la OMS en su CIE-10 o defini- ciones propias de diversos autores como pueden ser las definiciones de Starkweather (1986), Van Riper (1973) o Johnson (1959).
En general todas estas definiciones caracterizan a la tartamudez como un trastorno de la flui- dez del habla. Por ello, es importante realizar una reflexión sobre qué se entiende por fluidez.
La fluidez, referida a términos del habla, hace referencia a la capacidad de un sujeto para realizar un habla con facilidad de manera suave y continua. La fluidez viene determinada por cuatro componentes: la continuidad (agilidad entre la transición de los fonemas de una emisión), la velocidad, el ritmo (elemento prosódico determinado por el acento de las dife- rentes sílabas, la duración de la vocal, la altura y la intensidad), y por último la suavidad (ausencia de tensión muscular tanto en órganos de fonación como en el resto del cuerpo durante la emisión de un mensaje).
Así pues la alteración de esta característica de la producción del habla es lo que caracte- riza la tartamudez. También es importante la dimensión de conciencia del problema. La consideración de que un sujeto presenta una tartamudez propiamente dicha debe ir ligada al conocimiento del sujeto de su problema, lo que agrava más sus síntomas en el momento que el sujeto intenta modificar su patrón articulatorio.
5.3.2. Etiología
La determinación de factores etiopatogénicos que expliquen la aparición de este trastorno es altamente complejo, puesto que son muy variables y muy numerosos. A pesar de ello hay algunos que parecen presentar un mayor peso en la aparición de este trastorno:
• Factores genéticos: hoy en día es comúnmente aceptado que la tartamudez tiene un componente heredado. Así, los niños de padres o familiares cercanos que presentan tartamudez tienen mayor probabilidad de padecerla. Además el pronóstico de evo- lución también tiene un componente genético, de tal modo que si los padres han superado esta patología, o si por el contrario se ha cronificado, nos puede dar una posible orientación de cuál será el pronóstico del niño.
• Sexo: todos los autores y estudios parecen estar de acuerdo en que es una patología mucho más extendida en el sexo masculino que en el femenino sin llegar a estar cla- ro el origen de esta diferencia.
• Factores biológicos: estos factores hacen referencia a la alteración de mecanismos neu- rofisiológicos encargados de regular los patrones de articulación y de ritmo así como la coordinación motriz y fonorrespiratoria. También hacen referencia a la alteración o no del proceso de retroalimentación perceptiva del habla.
• Factores psicolígüísticos: se refieren a la asociación existente entre los trastornos de lenguaje y habla y la aparición de la tartamudez.
• Factores psicológicos: aquí entran en juego las características de personalidad de cada individuo y la experiencia personal que pueden llevar a que en determinados momen- tos de presión esta dificultad en la fluidez del habla pueda comenzar a surgir. Tam- bién se cita el factor de aprendizaje de la tartamudez ya establecida.
• Factores ambientales: rasgos de habla de los progenitores (velocidad, ritmo…), reac- ciones de los progenitores ante las dificultades del niño, las condiciones de vida gene- rales de la familia.
5.3.3. Clasificación
Se considera que la edad de aparición de disfluencias de carácter disfémico pueden comen- zar a aparecer en torno a los 2 o 5 años.
Existen disfemias con manifestación brusca cuyo origen puede ser neurogénico o psi- cogénico y que suelen aparecer tardíamente (adolescencia o adultez). Pero la clasificación de la disfemia (exceptuando los dos tipos anteriores) se realiza en términos evolutivos; así se pueden distinguir:
Cuadro 5.1. Denominaciones de la disfemia Clasificación Características
Disfemia primaria Fase I
También denominada como disfemia inicial, tartamudez fisiológica o del desarrollo. Se suele producir en los inicios de la estructuración sintáctica del niño. Se caracteriza por la presencia de disfluencias de tipo repetición de sílabas y palabras, así como monosí- labos. Esta disfemia no se debe considerar como una patología propiamente dicha sino que se trata más bien de un proceso natural en el desarrollo del lenguaje. El niño no es consciente de la problemática, de modo que no hay inhibición en el habla.
Disfemia transicional Fase II
El patrón de tartamudeo se hace consistente, aumentando en momentos de excita- ción. Este patrón se generaliza a los diferentes entornos del niño (casa, colegio…). Las prolongaciones de sonidos se extienden en todo el discurso. El sujeto se hace más consciente del problema pero no presenta preocupación.
Fase III La tartamudez se cronifica. Comienzan a aparecer disfluencias asociadas a los inten- tos de superación del bloqueo. Comienzan a aparecer sustituciones, circunloquios y muletillas. También comienza a aumentar la tensión muscular. El sujeto presenta cier- to desagrado ante determinadas situaciones pero todavía no hay evitación de las mis- mas ni del habla.
Disfemia secundaria Fase IV
Aparecen las evitaciones de las situaciones comunicativas. Se anticipan los tartamu- deos y los intentos de superación, evitación o disimulo. El sujeto concibe la proble- mática de forma importante. Comienzan a haber reacciones emocionales negativas ante los bloqueos. La sintomatología de la disfemia se ve completada.
5.4. Del Retraso Simple al Trastorno Específico del Lenguaje