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Tratamiento indirecto, 99 7.1.2 Tratamiento directo, 101.

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6.4. Evaluación en el Trastorno Específico del Lenguaje

7.1.1. Tratamiento indirecto, 99 7.1.2 Tratamiento directo, 101.

El tratamiento indirecto será aquel encaminado a favorecer la maduración o reeducación de los aspectos que intervienen en la adquisición del sistema fonológico y fonético del idioma.

A) Intervención sobre la percepción y discriminación auditiva

Los niños dislálicos no tienen un déficit de audición, sino que presentan una dificultad en la percepción auditiva, manifestándose como una dificultad para reconocer sonidos y dis- criminar unos de otros. Por ello es muy importante iniciar una educación auditiva con ejer- cicios que le ayuden a fijar imágenes acústicas correctas y mejorar la comprensión auditiva, lo que le ayudará a articular mejor. La educación auditiva consistirá en mejorar la capaci- dad de atención auditiva, discriminación y reconocimiento de ruidos y sonidos, discrimi- nación de fonemas aislados y dentro de palabras y frases, a través de juegos como:

– Jugar al escondite con un objeto que emita una alarma, el niño deberá encontrarlo guiándose por el sonido.

– El logopeda emitirá sonidos del propio cuerpo (voz, risa, llanto, bostezo, ronquido, etc.) de espaldas al niño, y éste debe reconocerlos.

– El niño deberá realizar una acción (sentarse, saltar, etc.) ante una señal acústica acor- dada (sonido de un tambor, platillos, pandereta), mientras está corriendo. Esta acti- vidad se puede complicar incluyendo varias señales acústicas y él debe reconocer una ante la que realizará la acción.

– Discriminar y reproducir los sonidos onomatopéyicos de distintos animales. – Realizar juegos que consisten en asociar una determinada acción a la escucha de diver-

sas unidades fonéticas.

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Intervención en los principales

trastornos del lenguaje

– Se le dará al niño una lámina con diversos dibujos, el logopeda irá repitiendo en voz alta el nombre de cada uno de ellos y el niño debe colorear aquellos en los que escu- che el fonema acordado. Podemos hacerlo con fonemas o sílabas directas, inversas y trabadas.

– Cantar canciones populares donde se articulen palabras que contengan el o los fone- mas que queremos trabajar (Cucú, cantaba la rana, Debajo un botón, Antón Pipu- lero, etc.

B) Intervención sobre la habilidad motora buco-facial

En muchos casos los niños con dislalias presentan una falta de desarrollo y habilidad motriz de los órganos articulatorios. En estos casos, para facilitar una correcta articulación es necesario ejercitar y agilizar previamente los órganos que intervienen en la producción de los fonemas alterados, que contribuyan al desarrollo de un mayor control muscular y a la fijación de patrones motores más eficaces para la producción de los distintos fonemas.

Es necesario desarrollar algunas actividades y ejercicios que nos ayudarán a conseguir una mayor habilidad de los movimientos de lengua, labios, paladar y mandíbula, como por ejemplo:

• Movimientos de lengua.

– Colocar un caramelo en la boca del alumno y éste con la punta de la lengua lo des- place por toda la boca.

– Pasar la lengua por la parte posterior y anterior de los dientes. Movimientos de labios.

– Poner el labio inferior sobre el superior y al revés. – Abrir los labios y sacarlos hacia fuera.

Movimientos de paladar blando. – Pedir al niño que imite el hipo.

– Con el espejo bajo la nariz, que pronuncie la n y la l. Movimientos de mandíbula.

– Hacer muecas.

C) Intervención sobre la capacidad respiratoria y de soplo

La función de la respiración es importante a la hora de la fonación, por tanto un buen dominio de la misma supondrá una facilitación para la corrección de los defectos articula- torios. La mayoría de los niños con defectos articulatorios presentan una respiración super- ficial y dificultad para modular la expulsión del aire en el soplo. Por ello es importante rea- lizar ejercicios que nos ayuden a mejorar la función respiratoria, conseguir una coordinación fonorespiratoria y un control espiratorio.

D) Intervención de la percepción y orientación espaciotemporal

El espacio y el tiempo son dos funciones perceptivas que guardan una estrecha relación con el lenguaje hablado, y como ya hemos mencionado en el apartado de la etiología de las disla- lias, muchos niños dislálicos presentan problemas perceptivos en este aspecto. Por ello es impor- tante realizar ejercicios que nos ayuden a mejorar la noción del tiempo y del espacio para con- seguir una perfecta estructuración espacial y temporal, lo que sin duda nos ayudará a mejorar la articulación de los fonemas dentro de la palabra hablada. A continuación describiremos algu- nos ejercicios encaminados a mejorar la percepción y orientación espaciotemporal.

7.1.2. Tratamiento directo

El tratamiento directo es aquel encaminado a enseñar al niño una correcta articulación de las unidades fonéticas y automatizar su uso en aquellas que sean de nueva adquisición, o bien corregirlas dentro de las palabras o frases. El tratamiento directo lo podemos dividir en varias fases:

A) Entrenamiento articulatorio

El entrenamiento articulatorio consiste en enseñarle al niño la articulación del fonema o fonemas alterados, no consiste en corregir al niño el fonema mal articulado, si no ense- ñarle uno nuevo. Para ello es necesario un entrenamiento frente al espejo para que el niño observe directamente los movimientos articulatorios que se producen cuando articula correc- tamente un fonema. El logopeda puede ayudar cuando sea necesario con la ayuda de un depresor para que el niño aprenda el modo de articulación de los fonemas, así como las posi- ciones correctas de los órganos articulatorios que intervienen en la articulación de cada uno. Por tanto, la reeducación consiste en ir formando sonidos nuevos correctos a través de nue- vas asociaciones motrices que vayan eliminando las defectuosas anteriores. Para realizar un buen entrenamiento articulatorio es necesario conocer la posición correcta de cada fonema (ver Pascual, 1985).

Si se presentan varias dislalias convendría comenzar con la reeducación de fonemas en los que coincida el punto de articulación, por ejemplo /b/, /p/, es decir, oclusivas, fricativas, etc. Dentro de cada grupo de fonemas (oclusivos, fricativos, etc.) comenzaremos por reeducar los sordos, porque tienen un mecanismo más simple de articulación, y después los sonoros.

B) Entrenamiento fonológico en palabras y frases

Una vez que el niño consiga el modo y punto de articulación que le permita articular correctamente el fonema que tenía ausente o alterado, a través de los ejercicios anterior- mente descritos, es necesario que el niño comience a articular correctamente el fonema de manera aislada en combinaciones silábicas. Es necesario que el niño logre mecanizar y fijar la forma correcta, para ello podemos realizar ejercicios de repetición.

Los ejercicios de repetición se realizarán con palabras que contengan el fonema que nos interesa reeducar en distintas posiciones, inicial, media y final.

C) Entrenamiento fonológico en lenguaje dirigido y espontáneo

Una vez que el niño domine la articulación del fonema es necesario que lo integre en su lenguaje espontáneo. Para ello se pueden realizar ejercicios de lenguaje espontáneo median- te láminas con dibujos para describir, contar cuentos, juegos con marionetas, etc.

7.2. Intervención en las Disfonías

En disfonías, en este caso, en disfonías infantiles, existen múltiples sistemas de intervención. Es importante realizar una intervención tanto en el sujeto como en la familia y en la escue- la dirigida a concienciar y cambiar malos hábitos vocales presentes en estos entornos. En cuanto al trabajo con el sujeto se buscan los siguientes objetivos: trabajo del control respi- ratorio, concienciación y autodiscriminación de las variaciones de la voz, control postural y, en el caso de disfonías hipercinéticas, se trabajará la relajación.

Debemos centrar la rehabilitación en tareas dinámicas que sean motivadoras para el niño, y que además ayuden a crear nuevas sensaciones sobre la voz. Los ejercicios suelen ir acompañados siempre por movimientos del cuerpo, que ayudan a comprender mejor el obje- tivo del mismo.

La intervención logopédica en los casos en los que se produzca una intervención qui- rúrgica debe ser pre- y post- cirugía. De este modo preparamos al sujeto antes de la opera- ción para que tenga unos hábitos ya adquiridos que le permitan comprender mejor la reha- bilitación.

Además, en cuanto a la propia terapia, las sesiones deben ser cortas (20-30 minutos) puesto que no se busca la fatiga vocal sino que la sesión sea productiva, y continuadas en

el tiempo (2 o 3 veces por semana) para que el trabajo sea constante y produzca resulta- dos reales.

Existe mucha bibliografía que muestra diferentes ejercicios y métodos de intervención en disfonía. A continuación se exponen algunos ejemplos de ejercicios de los distintos obje- tivos citados anteriormente.

• Ejercicios respiratorios

Estos ejercicios, buscan, mejorar la capacidad pulmonar, corregir el patrón res- piratorio, aprender a dosificar el soplo según la voz que se necesite en cada situación, así como trabajar la propiocepción y conciencia de la propia respiración del niño.

Colocar al niño en una colchoneta boca arriba. Debe coger el aire por la nariz y expul- sarlo por la boca, colocar una de sus manos en el pecho y la otra en el abdomen. Debe fijarse en qué parte de su cuerpo es la que se mueve cuando respira, y corregirle en caso de que ese patrón no sea el correcto. Trabajar distintos ritmos (1 inspiración, 2 espiracio- nes, por ejemplo). También se puede trabajar con la pelota terapéutica acostado boca aba- jo y dejando que el niño note qué parte de la pelota se hunde cuando inspira.

Se debe trabajar el soplo. Para ello se puede jugar con sonidos de animales (abe- ja, dormir…). Con una pajita y una bola de papel, realizar carreras de papeles. Debe ser consciente de que el aire se debe coger por la nariz y lo que se mueve es el abdo- men. Cuando expulsa el aire ha de concentrarse en el esfuerzo abdominal que reali- za para soplar. Se puede trabajar con distintos objetos que ofrezcan mayor resisten- cia para moverse con el soplo.

• Concienciación de la propia voz

Estos ejercicios están dirigidos a que el niño sea capaz de comprender los diferen- tes sonidos y registros que puede realizar con su voz, aprender a discriminar volúmenes y tonos, y aprender a usarlos según la situación. Se pueden realizar juegos de reconoci- miento de sonidos ( es una sirena, un tambor…) y de reconocimiento de la intensidad (suena bajito, suena muy alto): jugar con música. Cuando suena muy alta debe cami- nar muy estirado y con los brazos muy arriba, cuando suena baja, caminar con pasos pequeñitos y agachados. También se pueden realizar juegos de discriminación e iden- tificación del tono: suena grave o agudo. Cada vez que se escuche un tono grave, cami- nará con paso de elefante, es decir pasos muy grandes y lentos. Cuando suene un soni- do agudo caminará muy rápido, como ratoncitos, y con pasos muy pequeñitos.

Hacer juegos de imitación de animales o crear historias con los sonidos de las letras es un buen recurso, así como realizar ejercicios de voz en una pelota terapéutica. • Control postural

Estos ejercicios van encaminados a intentar corregir el patrón postural del niño, intentando eliminar los malos hábitos que desvían el eje vertical de nuestro cuerpo. • Relajación

Estos ejercicios van encaminados a eliminar el exceso de tensión acumulada, ya sea en cuello, hombros o cuerpo en general, para evitar la crispación del cuerpo que provoca que la voz se emita de forma forzada.

Normalmente se trabaja con relajación autoinducida. Es el propio niño el que debe relajar sus propios músculos.

Se acuesta al niño en una colchoneta. “Juego del flan”: el niño es un flan, de tal modo que si se le coge el brazo y se eleva cuando lo se suelte este debe caer como si estuviera muerto.

Se debe comenzar desde la cabeza hacia los pies o viceversa, pero siempre siguien- te un eje vertical.

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