Escritora. Formó parte de la extinta ADECE (Alianza de Escritores y Comunicadores Evangélicos).
PA S T O R ,
¿ P U E D O I R
A L B A Ñ O ?
sentircristiano.com EN ALGUNAS CONGREGACIONES sepredica la sumisión total, no a Jesús sino al liderazgo (palabra que cada día me gusta menos y que no logro enca- jar en el mensaje de Jesús). Se predica el sometimiento con ansia desbor- dada.
Te exigen, sin exigirse a sí mismos, todos tus bienes.
Te exigen la asistencia, aunque a ve- ces ellos no asistan por motivos que tú, insignificante personita, no mere- ces conocer.
Te exigen el servilismo cuando son ellos los que tienen que servir primero.
Te exigen, a toda costa, amenes y glo- rieces a lo que predican, aunque ni ellos mismos se crean lo que intentan enseñar.
Te exigen humildad y sencillez de vida aunque ellos disfruten del lujo. Te exigen que les pidas permiso para todo. Para enamorarte, para mudarte
de casa, para cambiar de trabajo, para invertir tus ahorros en otro lugar que no sea la iglesia. Incluso te exigen que les pidas permiso para visitar otras iglesias.
Han instalado en sus congregaciones (y digo "sus" reconociendo el concep- to de posesión) una especie de modelo de empresa donde aparecen los pro- pietarios, los líderes, dueños y señores de todas las acciones a modo de ver- sículos imperativos. Un gobierno dic- tatorial represivo, asfixiante, a todas luces enfermizo.
Estos dirigentes tan ambiciosos, nun- ca dicen basta a lo que obtienen de los miembros. Sus sueños nunca se reali- zan completos y quieren más. Su pre- potencia es tal que humillan al resto. Y en este resto se repite, una y otra vez, la recepción de otra vuelta de tuerca hasta el punto de sentirse en mitad de una predicación y verse con la duda de si alzar o no la mano para preguntar: Pastor, ¿puedo ir al baño? R
Estos dirigentes tan ambiciosos, nunca dicen basta a lo que obtienen de los miembros. Sus sueños nunca se realizan completos y quieren más. Su prepotencia es tal que humillan al resto.
Dios dijo que podríais venir a mi crucero siempre que no digáis nada
a los dinosaurios
PAWEL KUCZYNSKI
¡Lo mismo del año pasado!
El Domingo de Ramos, un sacerdote comenzaba su homilía poniendo a la gente en el contexto del Evangelio que acababa de leer. - Y Jesús fue primero coronado de espinas...
Y en ese instante lo interrumpe un borrachito que había ingresado a la Iglesia burlando la seguridad: - Lo mismito del año pasado! - Y luego le colocaron la cruz, continúa el sacerdote, y lo llevaron camino al calvario... - Lo mismo del año pasado! - En el camino se encontró con su Santísima Madre...
- Lo mismo del año pasado! Ahora ya un poco enojado el sacerdote llama a la seguridad del templo y les da una tajante orden: -Saquen a ese impío de la iglesia!!!
Y el borrachito, mientras lo arrastraban hacia la puerta, grita más fuerte:
- Lo mismito del año pasado! Discipulado
A un visitante que solicitaba hacerse discípulo suyo le dijo el Maestro:
Puedes vivir conmigo, pero no hacerte seguidor mío.
¿Y a quién he de seguir, entonces?.
A nadie. El día en que sigas a alguien habrás dejado de seguir a la Verdad.
El canto del pájaro
Anthony de Mello
Gritar para quedar a salvo... e incólume
Una vez llegó un profeta a una ciudad con el fin de convertir a sus habitantes. Al principio la gente le escuchaba cuando hablaba, pero poco a poco se fueron apartando, hasta que no hubo nadie que escuchara las palabras del profeta. Cierto día, un viajante le dijo al profeta: «¿Por qué sigues predicando? ¿No ves que tu misión es imposible?».
Y el profeta le respondió:
«Al principio tenía la esperanza de poder cambiarlos. Pero si ahora sigo gritando es únicamente para que no me cambien ellos a mí».
El canto del pájaro
Espiritualidad Espiritualidad
Isabel Pavón
Escritora. Formó parte de la extinta ADECE (Alianza de Escritores y Comunicadores Evangélicos).
PA S T O R ,
¿ P U E D O I R
A L B A Ñ O ?
sentircristiano.com EN ALGUNAS CONGREGACIONES sepredica la sumisión total, no a Jesús sino al liderazgo (palabra que cada día me gusta menos y que no logro enca- jar en el mensaje de Jesús). Se predica el sometimiento con ansia desbor- dada.
Te exigen, sin exigirse a sí mismos, todos tus bienes.
Te exigen la asistencia, aunque a ve- ces ellos no asistan por motivos que tú, insignificante personita, no mere- ces conocer.
Te exigen el servilismo cuando son ellos los que tienen que servir primero.
Te exigen, a toda costa, amenes y glo- rieces a lo que predican, aunque ni ellos mismos se crean lo que intentan enseñar.
Te exigen humildad y sencillez de vida aunque ellos disfruten del lujo. Te exigen que les pidas permiso para todo. Para enamorarte, para mudarte
de casa, para cambiar de trabajo, para invertir tus ahorros en otro lugar que no sea la iglesia. Incluso te exigen que les pidas permiso para visitar otras iglesias.
Han instalado en sus congregaciones (y digo "sus" reconociendo el concep- to de posesión) una especie de modelo de empresa donde aparecen los pro- pietarios, los líderes, dueños y señores de todas las acciones a modo de ver- sículos imperativos. Un gobierno dic- tatorial represivo, asfixiante, a todas luces enfermizo.
Estos dirigentes tan ambiciosos, nun- ca dicen basta a lo que obtienen de los miembros. Sus sueños nunca se reali- zan completos y quieren más. Su pre- potencia es tal que humillan al resto. Y en este resto se repite, una y otra vez, la recepción de otra vuelta de tuerca hasta el punto de sentirse en mitad de una predicación y verse con la duda de si alzar o no la mano para preguntar: Pastor, ¿puedo ir al baño? R
Estos dirigentes tan ambiciosos, nunca dicen basta a lo que obtienen de los miembros. Sus sueños nunca se realizan completos y quieren más. Su prepotencia es tal que humillan al resto.
Dios dijo que podríais venir a mi crucero siempre que no digáis nada
a los dinosaurios
PAWEL KUCZYNSKI
¡Lo mismo del año pasado!
El Domingo de Ramos, un sacerdote comenzaba su homilía poniendo a la gente en el contexto del Evangelio que acababa de leer. - Y Jesús fue primero coronado de espinas...
Y en ese instante lo interrumpe un borrachito que había ingresado a la Iglesia burlando la seguridad: - Lo mismito del año pasado! - Y luego le colocaron la cruz, continúa el sacerdote, y lo llevaron camino al calvario... - Lo mismo del año pasado! - En el camino se encontró con su Santísima Madre...
- Lo mismo del año pasado! Ahora ya un poco enojado el sacerdote llama a la seguridad del templo y les da una tajante orden: -Saquen a ese impío de la iglesia!!!
Y el borrachito, mientras lo arrastraban hacia la puerta, grita más fuerte:
- Lo mismito del año pasado! Discipulado
A un visitante que solicitaba hacerse discípulo suyo le dijo el Maestro:
Puedes vivir conmigo, pero no hacerte seguidor mío.
¿Y a quién he de seguir, entonces?.
A nadie. El día en que sigas a alguien habrás dejado de seguir a la Verdad.
El canto del pájaro
Anthony de Mello
Gritar para quedar a salvo... e incólume
Una vez llegó un profeta a una ciudad con el fin de convertir a sus habitantes. Al principio la gente le escuchaba cuando hablaba, pero poco a poco se fueron apartando, hasta que no hubo nadie que escuchara las palabras del profeta. Cierto día, un viajante le dijo al profeta: «¿Por qué sigues predicando? ¿No ves que tu misión es imposible?».
Y el profeta le respondió:
«Al principio tenía la esperanza de poder cambiarlos. Pero si ahora sigo gritando es únicamente para que no me cambien ellos a mí».
El canto del pájaro
Espiritualidad Espiritualidad