1.4 ¿Dónde murió la dictadura?
6.5 Islas de libertad
Si un estudiante europeo se pasease durante dos días –sólo dos días- por alguna universidad española, en especial de Barcelona o Madrid, a buen seguro que una expresión de incredulidad o de asombro se reflejaría en su rostro. Creería, inequívocamente, que las libertades políticas eran ya una realidad en el país que en 1974 se quedó sólo con su autoritarismo en una Europa de democracia formal o burguesa. Leería carteles, asistiría a asambleas libres y, en una primera impresión, le parecería corta aquella rase que definía la universidad española como una “isla democrática”.
Este párrafo sirve de inicio a la crónica hecha por el Equipo Límite de lo que fue el curso académico 1974-1975 en su libro La agonía
de la universidad franquista86. La universidad había cambiado y por
eso se podía hablar de islas de democracia, de islas de libertad. Y eso era algo que no se podía encontrar en otros espacios de nuestra sociedad. Era algo que se había logrado por efecto de la movilización que se venía desarrollando y la incidencia, la recepción que había obtenido.
No conviene imaginarse un mundo idílico fruto de una mirada romántica sobre el movimiento universitario. El mismo Equipo Límite lo expone muy bien en el párrafo siguiente. Este mismo supuesto estudiante también se encontraría con otros escenarios en la misma universidad: “en la continuación de su visita, encontraría a la policía vigilando los campus, retirando carteles, disolviendo asambleas o deteniendo a estudiantes y profesores.”. Pero es necesario establecer las distinciones oportunas entre lo que podía ocurrir dentro y fuera de la universidad. Eran pocos los espacios, pero algunos había que desde la contestación, desde la creación de alternativas, se podía empezar a vivir “como si” la dictadura ya no existiera.
La movilización estuvo muy presente en la universidad, en los sesenta y los setenta. El proyecto de la creación de los sindicatos democráticos de estudiantes en la línea del SDEUB se extendió. La represión no ayudó a la simultaneidad en las diferentes
universidades con un movimiento más activo y tampoco a la consolidación en cada una de ellas. Pero no había marcha atrás. Algo se había roto y no se restablecería pese a los intentos de los poderes de la dictadura. La movilización tampoco ofreció todo lo que de ella se esperaba. Fue evolucionando de acuerdo con diferentes circunstancias. No es momento ahora de hacer todo ese recorrido.
La universidad, que en la percepción de los estudiantes revolucionarios de años anteriores parecía llamada a ser la vanguardia, que luego sería definida como “isla de libertad” en un océano sin libertades, acababa siendo vista, en 1975, de una manera más modesta, como “reflejo de la sociedad” que lucha contra un régimen en crisis.
Si en los sesenta la movilización es fundamentalmente estudiantil, en los setenta el profesorado empezará a ser clave. Lo demostrará en la larga movilización de los Profesores No Numerarios, donde es muy fácil encontrar algunos de los estudiantes activos diez años antes87 y los procesos de democratización que se irán desarrollando en las universidades.
La movilización del profesorado no-numerarios tuvo su período de importancia entre los años 1972 y 1984. Se trataba del profesorado no funcionario, no estable. Era un parte no pequeña del personal de las universidades. Los sueldos eran bajos, con gran precariedad y arbitrariedad en la contratación. Durante algunos años incluso sin seguridad social. En el colectivo había conciencia de ser trabajadores de la enseñanza y no se reivindicaba una plaza funcionarial. Se reclamaba un contrato laboral digno. Pero como tampoco lo fue la movilización de los estudiantes en la creación de los sindicatos democráticos, los PNN iban más allá de lo sectorial, de lo gremial. La movilización fue político-social y reivindicaba una universidad democrática en una sociedad democrática. Las
87 En la Comisión Negociadora de PNN a nivel estatal, por ejemplo, es fácil
encontrar nombres de estos antiguos estudiantes. De la Universidad de Barcelona habían surgido algunos como: Enrique Argullol Murgades, Ramon Torrent Macau, Juan Clavera Monjonell, Narcís Serra Serra, Guillermo Lusa Monforte, Manuel Sevilla Sanz...
concepciones de la democracia manejadas dan continuidad a lo visto hasta ahora con los sindicatos democráticos.
Coincidiendo con este periodo de movilización del profesorado, en la universidad se vivirá un proceso de democratización de su funcionamiento en todos sus ámbitos. En los diferentes los componentes de la comunidad universitaria hay sectores con una clara voluntad de transformación. De ese proceso surgirá la democracia universitaria que hoy hemos podido llegar a conocer en nuestras universidades y que poco tiene que ver con su funcionamiento institucional de hace cuatro décadas. En pocos ámbitos de nuestra sociedad se produjo una ruptura como la vivida en la universidad y se avanzo tanto en un proceso de democratización. Seguramente la explicación hay que encontrarla en la decisiva voluntad surgida de determinados sectores para intentar acabar con el franquismo y construir realidades alternativas que estuvieran más deacuerdo con sus ideas y objetivos. Este proceso de democratización esta por estudiar y parece especialmente relevante hacerlo en un momento como el actual para debatir sobre la llamada “gobernanza universitaria” y buscar los caminos que nos permitan superar las dificultades ante las que nos encontramos teniendo bien presente todo lo que podemos aprender de nuestro pasado reciente. Un pasado en el que como ahora había exigencias de una democracia real.