El tema se trata en distintos lugares. Aquí intentamos recoger lo que, de modos diversos, se indica y aborda en otros puntos. Pensamos que así se enriquece este tema fundamental.
1. Descripción más detallada
a) Los carismas son dados por el Espíritu, para la "edificación de la Iglesia". Viene a ser la traducción del "bien común" a que se refiere San Pablo en su conocida lista de carismas (1 Cor 12,7-11). ¿Cuál es el contenido de esta expresión, aparentemente un poco misteriosa?
Para caminar con seguridad hay que partir de la realidad, poco después indicada por el Apóstol, de que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo, (1 Cor 12,12ss). El cuerpo humano, al que asimila en lo posible San Pablo a la Iglesia, se desarrolla hacia dentro y hacia fuera: crece en tamaño, se ensancha; los órganos internos se agrandan, se robustecen...Este también es el comportamiento de la Iglesia, pero en otro nivel superior: el sobrenatural.
b) Hay en la Iglesia un crecimiento interior:
Cada uno de sus miembros está destinado a desarrollar los gérmenes de santidad que recibió en el Bautismo; a practicar en su vida las virtudes teologales que le fueron infundidas en el sacramento; a expresar, en la obediencia y el amor, la práctica de los mandamientos de Dios, el cumplimiento de Su voluntad, a vivir la realidad de hijo de Dios que adquirió con la participación de la misma vida divina. Los carismas no son un valor por sí y para sí. Están orientados al crecimiento en santidad de la Iglesia en cuanto comunidad. Los carismas son gracias, dones gratuitos del Espíritu, tanto para la persona dotada de ellos como para la que se beneficia, cuya finalidad está en suscitar el ejercicio de la fe, la esperanza y la caridad. Por esta razón no pueden usarse los carismas para beneficio propio. Su destino es el crecimiento de la santidad de la comunidad eclesial.
El Espíritu Santo no obra la santificación solamente por el ejercicio de las virtudes infusas teologales: fe, esperanza y caridad y por los sacramentos. La realiza también a través de los carismas, pero de modo distinto a como lo hace por los otros medios enumerados. En ellos, el ejercicio de las virtudes teologales y la recepción de los sacramentos desarrollan directamente la gracia: nos hacemos más hijos de Dios, nos edificamos, nos transformamos más interiormente a imagen de Jesucristo. Por los carismas, gracias actuales, somos impulsados a hacer actos de fe, esperanza y caridad, somos movidos interiormente a recibir los sacramentos de una manera más consciente, con una mayor preparación y fidelidad. Es la gracia (actual) del Espíritu que obra en la visibilidad de los carismas.
Virtudes y sacramentos se orientan a la santificación de la persona, aunque toda la comunidad eclesial quede beneficiada, por la comunión del cuerpo místico, por la íntima relación que existe entre todos los miembros del mismo. En los carismas, la gracia se ordena la edificación de la Iglesia, de la comunicad como tal. Pero también aquí, a la inversa, el sujeto usado por el Espíritu y la persona beneficiada por los carismas son tocados por la gracia si se abren a ella.
c) Los carismas también se ordenan al crecimiento exterior.; cuantitativo. La Iglesia, como cuerpo de Cristo, consta de miembros. Aumentar su número es, también, otra función de los carismas. No por el mero-hecho de ser más, sino porque son llamados a pertenecer a la familia de Dios sobre la tierra, a caminar como hijos de Dios. El aspecto cuantitativo tiene suma importancia. El designio de Dios es que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, que es Casto y a su imitación (1 Tim 2,4). Importa, pues, mucho que este designio del Padre se cumpla. A ello contribuye el buen uso de los carismas, a realizar la naturaleza propia de la Iglesia "sacramento (signo) universal de salvación".
d) Los carismas tienen un aspecto visible, por ejemplo, la profecía, los milagros, la palabra de ciencia, etc. Con su visibilidad pueden atraer la atención de las personas y entre ellr.s pueden encontrarse incrédulos, pecadores, indiferentes...Esta visibilidad no va sola. La acción del Espíritu está presente en ella. El inserta su acción en las pequeñas y grandes realidades que le sirven de vehículo para iluminarnos y movernos interiormente. Es lo que llamamos gracias actuales. Y estas personas, tocadas por la gracia, a tra vés de la visibilidad de los carismas pueden convertirse, si se abren a ella y responden a la llamada de Dios, en personas regeneradas para el Señor, en miembros de su Iglesia, en hijos del Padre celestial.
Por eso, los carismas, no sólo dan credibilidad a la predicación, y la hacen aparecer como realmente eficaz porque Dios la autentifica como lo prometió (Mc 16,15-18); sino que van más allá al convertirse en medios para realizar su derecho y deber misionero, estableciendo la Iglesia allí donde aún no existe. Esta es la razón de por qué los misioneros son frecuentemente dotados de los más diversos carismas.
e) A. esta obra de los carismas hay que añadir la misión, que también le es propia, de hacer crecer en la fe, en las virtudes cristianas-, la alabanza, el agradecimiento, el amor... a quienes ya están convertidos al Señor. Son vehículos de la gracia para sacarlos de una vida cristiana mediocre, y lanzarlos a una aspiración sería a la santidad. Aun los que ya caminan muy cerca de Cristo pueden beneficiarse de la gracia del Espíritu que se derrama en los carismas. Para esto siempre será necesario abrirse a ella.
Nunca bastará con ver y admirar, se impone aceptar de corazón la llamada del Señor que va, para cuantos quieran oírla, en el carisma que el mismo Espíritu ha puesto en acción. La gracia de Dios se inserta en el carisma, por ejemplo, del consejo. Si me abro a ella, es indudable que recibiré un bien que puede llegar a ser definitivo en mi vida espiritual.1
Desde luego, aunque la Iglesia es esencialmente carismárica y siempre habrá carismas en ella, no es necesario que la gracia nos venga de este carisma preciso o del ot ro. Dios tiene modos diversos de llamarnos, de iluminarnos y movernos interiormente. Pero es preciso que comprendamos la importancia de abrirse a toda gracia del Espíritu, también a la derramada por el ejercicio de los carismas. Sería algo como un velado desprecio pasar indiferente ante el Señor que me habla, a veces en voz muy alta por el uso de los carismas, sencillos o extraordinarios.
Nuestra reacción normal debería ser, una vez que se han discernido (1 Tes 5,15; 19-21), alegrarnos y dar gracias a Dios porque está suscitando poderosamente por su Espíritu estos instrumentos de santificación de la Iglesia en cuanto comunidad. "Los carismas son la manifestación y encarnación de la gracia de Dios en la congregación y en las estructuras de la comunidad en las que vive el individuo que la ejerce (cf. Rom 12; 1 Cor 14,26; Ef 4,11 ss.). Los carismas hacen posible una comunión en el Espíritu, a la cual contribuyen todos los que la forman (1 Cor 14,26) y dentro de la cual todos los miembros se ayudan mutuamente según la variedad de dones que se les han conferido (GS 32). Conforme al sentido que el Concilio Vaticano II da a los carismas, éstos disponen a la persona para poder servir en primer lugar a la salud espiritual de los demás (LG 4, 12; PO 9; AA/3, 30; AG 32)".2
1.
D. Grasso, vivere nello Spirito, Edizioni Paoline, Roma, 1980, 137-138.2.
F. Kunter, La desición fundamental del cristiano, Koinonia, N. 58, marzo-abril, 1986, 12. 2. Descripción esquematizada: finalidad de los carismas "genéricamente" expresadaA. Tras la solución de una dificultad
"A cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para lo que es provechoso" (1 Cor 12,7).
Esta versión de la palabra griega (pros tó synféron) adoptada por el P.EA. Sullivan, parece ser la que comprende todos y cada uno de los carismas.
La mayor parte de las versiones más autorizadas suelen traducirla de modos diversos pero totalmente equivalentes: "para el bien común",3 "para el provecho de todos", "para el provecho común"4, etc.
De entenderse de este segundo modo, sería difícil poder incluir el carisma de "hablar en lenguas", enumerado por San Pablo en su lista de 1 Cor 12,7-11. Sin embargo, el apóstol afirma que el que habla en lenguas "se edifica a sí mismo" (1 Cor 14,4). La conclusión de Sulllivan parece enteramenre correcta. Cuando Pablo describe un carisma como "una manifestación del Espíritu con una finalidad de provecho", equivale a decir: "para la edificación".
Esta es la razón de por qué su criterio para juzgar el valor relativo de los carismas es su utilidad, o la manera en que edifican la gente. La conclusión parece, pues, obvia: los carismas son para la edificación de la comunidad, para el bien común directamente, pero no se excluye la edificación de la propia persona agraciada con el carisma, como acontece con el hablar en lenguas. De este modo, se abarcan todos los carismas y se resuelve la dificultad que no pocos encuentran cuando se trata de aplicar esta definición al mencionado carisma.
B. Sentido general de la expresión "para provecho común"
La expresión citada más arriba se inscribe en el contexto de "edificar" (oikodemeo) (1 Cor c14). "Los dones espirituales no tienen otro objetivo que el de servir al Cuerpo (la Iglesia) en su unidad" (1 Cor cc. 12-14; Rom 12,4-6; Ef 4,11-16).-5 Están dados para la construcción de la comunidad eclesial; para que todos cooperen armoniosamente a la vida de la Iglesia.
3. F. A. Sullivan, Charisms and Charismatic Renewal, Servant Books, Ann Arbor, Michigan, 19S2, 30.
4. F. A. Sullivan, o.c., 30; Cfr. A.M. de Monleon, La experiencia de los Carismas, Edit. Roma, Barcelona, 1979, 34-35.
"Los dones espirituales contribuyen así a hacer de los bautizados piedras vivas (1 Pedr 2,5) que se ajustan y se integran a 'la construcción hasta formar una morada de Dios en el Espíritu' (Ef 2,22). Los carismas son, por eso, dados siempre en dependencia mutua, en el interior de la comunidad "buscando cada cual no su propio interés sino el de los demás" (Fil 2,4). No hay carisma que no se apoye efectivamente sobre otros carismas y otras funciones en la Iglesia en vistas a la caridad. Esta última, sobre todo, es el principio de la construcción: es ella la queconstruye (1 Cor 8,1); ella es el medio en cuya comunión el cuerpo se construye a sí mismo (Ef 4,16); ella es, finalmente, el término de la llamada, "el vínculo perfecto" (Col 3,14) en el que se realiza la plenitud del Cuerpo único"6
C. Sentido concreto de la expresión "para el provecho común"
La edificación de la Iglesia no es un fin en si misma. Tiene una finalidad ulterior a la que se ordena: "Los apóstoles y los profetas, mediante su predicación, convocan a los hombres para que pasando - por medio del Bautismo- formen parte de esa construcción como piedras vivas y la conviertan en morada de Dios, en templo vivo del Espíritu".7
Esta es la finalidad concreta de los carismas: medios mediante los cuales los hombres son llamados a incorporarse a la Iglesia e incorporados, construir el templo santo de Dios en el Espíritu.
a) Edificar la Iglesia, a través de los carismas, es hacer de los hombres que la componen cristianos cada vez más perfectos: según la imagen de Cristo (Rom 8,29), por la fuerza del Espíritu; una morada en la que esté viva y actúe con creciente intensidad (Ef 4,30).
5. F. A. Sullivan, o.c., 30. 6. A. M. de Monleon, o.c., 36.
7. D. Grasso, Los Cansinas en la historia de la Iglesia, 34.
b) Es, de otro modo, llevar al hombre a una madurez progresiva en Cristo (Ef 4,11-13). Que crezca en la caridad y la plenitud de la Cabeza.
c) La finalidad de los carismas es, en último término, la santificación de los cristianos. Esta consiste, principalmente, en el ejercicio de las virtudes teologales, bajo la primacía de la caridad. Por ellas, la imagen de Cristo se hace en el cristiano más y más nítida y la morada del Espíritu se hermosea y se hace progresivamente más digna de Aquél que la habita.
d) Los carismas tienen una manifiesta finalidad misionera:
La promesa de Cristo (Hech 1,1-8) se refiere a la actividad de predicación del Evangelio que han de emprender una vez recibido el Espíritu Santo. Este, que vendrá sobre ellos con sus carismas, los equipará para "ser testigos", proclamadores de la Buena Noticia de Jesús en el mundo.
Pedro en su primera carta (1 Pedr 2,5-10), habla del pueblo santo de Dios, cuyo fin es anunciar las maravillas del Señor. Los carismas, tienen como fin construir la comunidad de los elegidos que proclamen la grandeza de Dios.
El Vaticano II en algunos de sus textos más importantes sobre los carismas expresa la misma doctrina, aunque no utilice vocablos que directamente señalan la actividad misionera. (LG. 12; PO, 12: AA.3).
La renovación de la Iglesia, al expresar una finalidad fundamental de los carismas, es una renovación "desde dentro". Es decir, eliminando de ella todo lo que impide a su condición de signo, aparecer con todo fulgor y ser así capaz de expansión misionera o finalidad "hacia fuera". 8,9,10,11
8. D. Grasso, o.c., 38; Cfr. 31-38. 9. A.M. de Monleon, o.c., 36-37.
"Cuando S. Pablo escribe "buscad la caridad, pero aspirad a los dones espirituales" (1 Cor 14,1), insinúa, quizá, que no es indiferente a la caridad, el expresarse en los carismas".
"(...) Sin la caridad la Iglesia sería una yuxtaposición de individuos, no el cuerpo orgánico de Cristo. (1 Cor 12,27). No sería un organismo vivo. La caridad es la vida que el Espíritu de Dios difunde por todo el Cuerpo que se despliega y se manifiesta en la infinita diversidad de sus dones: ministerios, operaciones y frutos".
D. Resumen
D. Grasso, en su obra sobre los carismas, al tratar de su finalidad, amplía las expresiones con las que se suele designar el objetivo de los carismas:
-
Para el bien común (1 Cor 12,7)-
Para la edificación de la Iglesia (1 Cor 3,12-13)-
Para la edificación de la Iglesia en la caridad (1 Cor 13,13)" (...) En realidad, los carismas, manifestaciones del Espíritu, son manifestación de la caridad; son como su despliegue visible y su repercusión sensible en todo el Cuerpo. El espíritu de caridad concede a los miembros de Cristo el realizar en sus obras hasta los más humildes gestos salvadores del Señor".
"(...) Como Jesús, los cristianos han sido ungidos por el Espíritu para anunciar a los pobres la buena noticia con todos ios gestos de salvación que la acompañan (Lc 4, 1 8 -19; Mt 15,30-31; Hech 10, 36-38)".
"(...) Por el Espíritu Santo, la acción corporal de Jesús que pasó por entre nosotros haciendo el bien (Hech 10,38), continúa haciéndose sentir en el mundo. Los hombres necesitan percibir, casi de una manera sensible, una presencia del Señor. Los carismas, al igual que los sacramentos, son los instrumentos de esta presencia".
10. Una comunidad sin carismas sería como un cuerpo privado de sensibilidad. Es cierto que la caridad nene mucho más importancia que los carismas, como también el almn es más importante que los sentidos; pero está estrechamente, relacionada con ellos; son como su expresión sensible en la realización corporal.
Por los carismas se perpetúa en la Iglesia algo de esta manifestación de la Vida. "Eso que hemos oído, que hemos visto con nuestros ojos, que nuestras manos han tocado sobre el Verbo de la Vida" (1 Jn 1 , 1 ) .
1 1 . F.A. Sullivan, R. Faricy, Ignatian Exercicesm Charismatic Renewal, Centrum Ignatianum Spiritualitatis, Roma, 1977, 49:
"El uso de los carismas es lo que caracteriza a la Renovación Carismática; esto no quiere decir que los carismas, en la Iglesia, estén restringidos a la Renovación Carismática. Aún el don de lenguas, que parece ser una de las más distintivas características de la Renovación Carismática, -y cuyo uso es principalmente en la oración personal (privada)- se encuentra también fuera de la Renovación Carismática, como un don concedido a algunos individuos para construir el Cuerpo de Cristo en su oración privada de alabanza y petición. "El uso principal de muchos carismas se da en las reuniones comunitarias de oración. En casi cualquier grupo de
oración numeroso se puede observar que se dan los carismas de profecía, enseñanza, liderazgo, exhortación y lenguas —en los dos modos espontáneos- grupos de alabanza (en conjunto) y profecía con el uso del don de interpretación.
_ Para construir el Templo del Espíritu (Ef 2,19-22)
—
Para llegar a formar el "hombre maduro", que es el que realiza la plenitud de Cristo (Ef 4,11-18). _ Para construir una comunidad "misionera".La santificación de los cristianos mediante el ejercicio de las virtudes teologales, especialmente la caridad.12
"Sin embargo, el uso de los carismas como característica de la Renovación Carismática, es también hallado fuera del contexto de la reunión de oración, especialmente en la forma de carismas de curación, o e va ngeliz ación y de lenguas en la oración privada; los carismas se hallan también el de "counselling" y situaciones equivalentes, en la forma de dones de conocimiento, de palabra de ciencia, y discernimiento de espíritus".