«Y Dios creó a la mujer»
JERARQUÍA O IGUALDAD
Pero lo que nuestro texto se pregunta es en qué medida la idea de dos seres iguales —HOMBRE Y MUJER— EN EL PRIMER HOMBRE es «la idea más bella».
¿Acaso ser a la imagen de Dios significa de golpe simultaneidad del macho y la hembra? He aquí la respuesta de Rab Abahu: Dios quiso crear dos seres, macho y hembra, pero creo a imagen de Dios un ser único. Creo menos bien de lo que había ideado en principio. ¡Habría querido entonces —si me atrevo a decirlo así— algo por debajo de su propia imagen! Quiso dos seres. QUISO, EN EFECTO, QUE HUBIESE A UN TIEMPO IGUALDAD EN LA CREATURA Y QUE NO HUBIESE MUJER SURGIDA DEL HOMBRE, MUJER QUE PASASE DESPUÉS DEL HOMBRE. Habría querido a un tiempo dos seres separados e iguales. Pero esto no es posible; ESTA INDEPENDENCIA INICIAL DE SERES IGUALES HABRÍA SUPUESTO PROBABLEMENTE LA GUERRA.
Habría que proceder no en estricta justicia, la cual exige efectivamente dos seres separados; es preciso, para crear un mundo, subordinarlo el uno al otro. Necesitaba una diferencia de sexo y, desde entonces, una cierta
preeminencia del hombre, una mujer venida algo más tarde y, en cuanto que mujer, apéndice de lo humano.
AHORA COMPRENDEMOS LA LECCIÓN. La humanidad no es pensable a
partir de dos principios enteramente diferentes. Es preciso que hubiese algo de lo mismo común a los otros: la mujer ha sido detraída del hombre, pero llegó después de él: la misma feminidad de la mujer está en este
inicial después, en este más tarde. La sociedad no se ha constituido a
partir de principios puramente divinos: el mundo no habría sido. La
humanidad real no admite una igualdad abstracta sin ninguna subordinación de términos. ¡Qué escenas de relación se habrían dado en esta primera pareja de perfecta igualdad! Era necesaria la subordinación y era necesaria la herida,
el dolor para unir a iguales y desiguales.
Aquel que sostiene que costilla significa rostro puede coincidir con el texto (Gen 2, 21): «Y formó un tejido de carne en su lugar». ¿Cómo se las arreglará con esto aquel para quien costilla signifique cola? Rav Yirmiya y, según otros, Rav Zvid y, según otros. Rav Najmán bar Yisjaq, enseña: la carne no es necesaria más que para el lugar de la incisión.
¿Cómo se puede hablar de esta carne que ha sido creada para llenar el vacío en el caso en que esa “costilla” de la que fue formada la mujer no se trate más que de un apéndice? ¿Nacerá la familia sin que hubiese heridas en las que pensar? Si la costilla era rostro se entiende que la separación entre dos rostros es ya una separación entre seres, se comprende también que ello deje una cicatriz abierta, y que sea necesaria carne para cerrar esta herida. Es suficiente con que existiese desgarramiento.
LA APARIENCIA
Pero hay en la mujer, esta igual, esta compañera, aspectos esenciales más allá del rostro
Aquel que dice que la costilla significa cola puede arreglarse con la fórmula (Gen 11, 22): «El Eterno-Dios dispuso en mujer la costilla que le había tomado al hombre». ¿Cómo se las arreglará con este texto quien diga que costilla significa rostro? Es preciso seguir aquí a Rabí Simón ben Menasya. Rabí Simón ben Menasya ha enseñado: para el texto «Él dispuso en mujer la costilla» es preciso comprender que el Santo, bendito sea, trenzó los cabellos de Eva y la llevaría a Adán, pues, en los países del otro lado del mar, se llama trenza baraita, al edificio.
HAY, EN LO FEMENINO, ROSTRO Y APARIENCIA. Hay en el rostro femenino y las relaciones entre sexos esa llamada al embuste o al arreglo más allá de la salvaje derechura del rostro a rostro, a la relación entre seres humanos que se abordan en la responsabilidad del uno por el otro.
Otra explicación: Rav Hisda ha dicho —y otros sostienen que esto fue señalado en una baraita—: El texto nos enseña que el Santo, bendito sea, ha construido a Eva como un silo de trigo: al igual que el silo de trigo es estrecho por arriba y ancho por abajo para guardar la cosecha, así la mujer es estrecha por arriba y ancha por abajo para acoger al niño.
¡MÁS ALLÁ DEL ROSTRO QUE TODO EL MUNDO OLVIDA! ¡MÁS ALLÁ DE LA SEXUALIDAD, GESTACIÓN DE UN SER NUEVO! LA RELACIÓN CON EL OTRO POR EL HIJO…
No es entonces en términos de igualdad como se plantea el problema de la mujer. Hay una cierta desigualdad, aunque sólo sea en el vestir. Tenemos dos rostros, el masculino y el femenino, ¿cuál abre la marcha? Aquí, la igualdad conduciría al inmovilismo o al estallido del ser humano. La Guemará opta por la prioridad de lo masculino. ES PRECISO QUE EL HOMBRE NO CAMINE DETRÁS DE LA
MUJER, PORQUE SUS IDEAS PUEDEN TAMBALEARSE… LA MUJER LLEVA LO ERÓTICO DE FORMA NATURAL… Prohibido atravesar un vado detrás de una mujer, ya que al atravesar el vado la mujer mostrará un poco sus «bajos»: la relación interhumana se teñiría de concupiscencia. No es necesario que un hombre entregue mano a mano el dinero a una mujer: Ni siquiera cuando esto sea para bien y con honor, pues él puede buscar una ocasión de mirarla. El principio es más sano que este rigorismo desusado: ES NECESARIO QUE LAS RELACIONES ENTRE SERES IGUALES NO SIRVAN DE PRETEXTO A EQUÍVOCOS «incluso si el hombre que hace esto está poseído por la Torá y por las buenas acciones como Moisés, estará destinado al infierno».
El tema de la prioridad de lo masculino se acentúa si se trae a colación, en la relación entre hombre y mujer, la relación de hombre a hombre. Pregunta Manóaj, el padre de Sansón, es tratado de asno e inculto, porque se dice en las Escrituras: «Y Manóaj caminaba detrás de su mujer.» Pero ¿acaso el profeta Eliseo no seguía a la sunamita? Respuesta: «seguir» puede entenderse en el sentido de tomar consejo. Aspecto esencial: en el orden interhumano, la igualdad perfecta e incluso la superioridad de la mujer, capaz de dar consejo y dirección. SEGÚN LA COSTUMBRE, es preciso al menos que, independientemente de toda finalidad, sea el hombre quien indique la dirección de la marcha.
EL ORDEN DE LOS PELIGROS
Se trata ahora de situar la relación con la mujer, en tanto que mujer, entre otras relaciones humanas:
Rabí Yojanán ha dicho: Detrás de un león y no detrás de una mujer; no detrás de un idólatra; detrás de un idólatra y no en la parte detrás de una Sinagoga mientras la comunidad ora.
BURDA PROHIBICIÓN. Pero se trata de situaciones extremas. Sí sólo hay dos caminos y si un león camina por uno y una mujer por otro, ¿qué camino elegir? Rabí Yojanán dice: mejor caminar detrás de un león. ¿Entre una mujer y un idólatra? Seguid a la mujer. ¿Caminar detrás de un idólatra o encontrarse detrás de una Sinagoga en oración? Caminar detrás de un idólatra.
Caminar detrás de un león: vivir la vida, lucha y ambición. Vivir todas las crueldades de la vida, siempre en contacto con los leones, o al menos, con esos guías humanos que bruscamente se pueden volver contra vosotros, mostrando su faz de león. Caminar detrás de la mujer, escoger la dulzura de lo íntimo, ¿se trata quizás de la marcha atrás ante los grandes trastornos y a los grandes golpes que escandaliza lo real? ¡Qué paz de la intimidad amorosa! LA GUEMARÁ PREFIERE EL PELIGRO DE LOS LEONES A ESTA PAZ.
Hoy en día se defiende mucho lo femenino, como si la relación con lo femenino no fuese más que el encuentro con el Otro por excelencia entre todas las excelencias de un tipo así de encuentro. ¿Qué se ha hecho con el equívoco, con
todo el claroscuro de la famosa vida sentimental (incluso cuando ella se pretenda elevar por encima del placer)? ¿Qué ocurre con todos los abismos, todas las traiciones, toda la perfidia, todas las bajezas?
Pero nuestro texto prefiere incluso la vía sentimental a la del idólatra. La idolatría es sin duda alguna EL Estado, el prototipo de la Idolatría, ya que el Estado
adora ser el Ídolo; la idolatría es también el culto a los dioses griegos y, desde entonces, todo el atractivo del helenismo. Es probable a causa de la evocación a Grecia por el vocablo idolatría que el idólatra, todavía puede ¡ser preferible a cualquier otra cosa! Pero idolatría es algo que engloba también todas las tentaciones de lo relativo, del exotismo y de la moda, todos eso que nos llega de las Indias, todo lo que nos llega de la China, todo lo que nos llega de la pretendidas «experiencias» de la humanidad que no nos estaría permitido rehusar.
La cuarta cosa es lo peor; peor que ser envueltos en la idolatría. EL AISLAMIENTO DEL SENO DEL JUDAÍSMO, EL NO DICHO A LA COMUNIDAD. La apostasía. Esto concierne a los iraníes y no a los israelíes, esto concierne a los judíos emigrados y no a los judíos franceses. AQUÍ ES LA CONDENACIÓN CONTRA TODA ESPERANZA.
Pero hay cuatro circunstancias que autorizan cuatro excepciones:
Sin embargo, este último punto no sirve más que para aquel que se encuentra sin ningún peso; si lleva un peso, esto no va con él. Y esto no se aplica más que allí donde no exista otra puerta; si hay otra puerta, lo anterior no le sirve. Y aquello tampoco reza para el que marcha sobre un asno; cuando monta un asno, no le atañe lo anterior. Y esto no le afecta más que si no lleva los tefil-lín, pues si lleva los tefil-lín, lo último no le atañe.
¿En qué momento es condenable el aislado delante de una sinagoga?, es condenable si no lleva fardo alguno, mientras si lo lleva merece indulgencia. Pero la excepción significa algo más. Uno puede revelarse contra la sinagoga a causa del peso del fardo que cargamos. ¡Perdonándosenos la rebelión!
Segunda excepción: el hombre está a lomos de un asno, no se puede entrar en la sinagoga con un asno. Pero el asno, además de ser quien nos porta es también una influencia sufrida, una corriente de opinión o de ideas, no necesariamente inteligente, pero muy testadura. ¡Indulgencia! ¡Indulgencia!
La tercera de las excepciones concierne a aquel que se encuentra en el lado opuesto a la entrada de la sinagoga pero que sin embargo, en ese lado hay otra puerta. Su rebelión contra la sinagoga puede ser muy bien búsqueda de otra puerta. Él se aísla de la comunidad de Israel para entrar mejor. Su caso no es desesperado.
Última excepción: el caso de aquel que, lejos de cualquier entrada, todavía lleva sus tefil-lín. Conserva, a pesar de que el judaísmo le rebela, el mínimo de los ritos. Por eso no está permitido.
Entonces, he aquí que lo femenino está bien situado en esta jerarquía de los valores que se muestran en el momento donde la elección se torna alternativa. ESTÁ EN SEGUNDO LUGAR.
Es la relación basada sobre la diferencia entre los sexos la que está subordinada a la relación interhumana —irreductible a las fuerzas y a los complejos de la libido— a la que la mujer se eleva como el hombre. Quizás el hombre preceda, en algunos siglos, a la mujer en esta relación. De ahí esa cierta prioridad —¿provisional?— del hombre. Quizá lo masculino está más directamente unido a lo universal y la civilización masculina ha preparado, por encima de lo sexual, un orden humano donde entre la mujer, por entero humana.
¿PERO QUIÉN ES EL HOMBRE QUE SE ENCUENTRA DETRÁS DE LA SINAGOGA DEL LADO DONDE NO HAY PUERTA ALGUNA, EL HOMBRE MÁS PERDIDO QUE EL IDÓLATRA? No será aquel que, fuera de los ritos y las leyes que son la letra, se considera «en espíritu y verdad» en la intimidad más íntima del Ser. HELO AHÍ ARROJADO EN LOS ABISMOS DE LA INTERIORIDAD SIN RIVALES. Ella jamás ha abandonada a aquellos que ha conseguido seducir.