CAPÍTULO 6 FLEXIBILIDAD CUANTITATIVA
6.4 Jornada laboral
El trabajo en campo inicia a las siete y en empaque a las ocho de la mañana. El puesto de trabajo que tiene tiempos establecidos -de manera informal- es el trabajo en corte, ya que en empaque, riego y chanatería se hacen a destajo y el de amarre- desbrote y capado se hacen por tarea (siete u ocho surcos por día dependiendo del cultivo). El trabajo de apunte de personal tiene tiempos formales establecidos.
En corte los tiempos de trabajo están marcados por “tantos”, que son cantidades fijadas por las personas para poder descansar entre periodos prolongados sin perder el ritmo ni los rendimientos que se les demanda.
En la mañana los tantos son de 30 a 40 baldes. Es decir, se corta y llena con fruto 40 baldes seguidos que se acarrean. A esta tarea le sigue un breve descanso de cinco a diez minutos y posteriormente continúan con una tarea de 30 baldes. La población infantil ocupa tantos de 30-20-20 por la mañana, es decir, hace dos descansos
matutinos. Por la tarde la población adulta hace 30 o 40 baldes con un descanso al final mientras que las niñas y niños hacen “tantos” de 20-20 o 20-15.
La existencia de niveles mínimos de rendimientos permite controlar la productividad de cada niño o niña para equipararlos con los de la población adulta. Además, la empresa se asegura márgenes mínimos salariales y la libertad de poderlos(as) despedir cuando así lo desee.
Mi día de trabajo inicia a las seis menos diez minutos. Me visto y trabajo. En el trabajo
en la mañana hago sesenta baldes y en la tarde hago treinta [!] Cuando me canso
me siento un rato pero luego sigo cortando para acabar mi tanto (Carolina, 10 años, 16-02-2006).
Esto indica que la población infantil tiene rendimientos equivalentes a los de la población adulta, pero que para cubrirlos requiere de un mayor número de pausas para descansar. Esto es predecible debido a que niñas y niños no se han desarrollado físicamente como para tener la energía y fuerza de un adulto por lo que se cansan con mayor rapidez. De acuerdo con las encuestas 97% de las niñas y niños tiene descansos durante su jornada de trabajo.
Niñas y niños aprenden diferentes estrategias para aminorar su carga de trabajo y maximizar su esfuerzo al no llenar al tope la cubeta y guardar dos o tres pepinos para la siguiente vuelta.
El 100% de las niñas y niños que trabajan de ayudantes (sin remuneración económica) lo hacen en el corte de pepino con un promedio de 2.7 horas trabajadas. En las observaciones de campo se identificaba a las niñas y niños no asalariados como agentes participativos y activos del trabajo que desempeñaba su padre o madre. Mientras cargaban a sus hermanos(as), les peinaban, les daban su biberón, cortaban e intentaban acarrear baldes con frutos alternaban el juego y la plática. Esto hace muy difícil la estimación exacta del tiempo efectivo que dedican niñas y niños a las labores de trabajo agrícola o doméstico. En primer lugar, muchas de estas actividades no son consideradas como trabajo y en segundo, varias de ellas se hacen de manera simultánea por lo que se invisibiliza la una con la otra.
Un 7% de la población infantil realiza trabajo al obscurecer, compuesto principalmente por quienes trabajan en empaque (rezagadoras y empacadoras) o en trabajos sin horario fijo como el de regadores. Sus horarios de trabajo son irregulares y varían de acuerdo a la temporada.
La empresa opera bajo el supuesto de que todas las personas que laboren en dichos puestos tienen que adaptarse a sus necesidades y afrontar las situaciones en que se requiera que trabajen por varias horas extras (las cuales se remuneran a destajo). En estos casos la flexibilidad laboral le permite a la empresa hacer uso ilimitado del tiempo de sus empleadas y empleados obligándoles a soportar largas jornadas de trabajo a ritmos intensos.
La diferencia en número de horas entre grupos de infantes de diferente edad muestra que aquellos que pertenecen al grupo de los 13 a los 18 años realizan en promedio casi una hora más de trabajo respecto de quienes tienen entre 7 y 12 años. Esta diferencia se debe a que en los grupos domésticos se tiende a delegar más responsabilidades a los miembros de mayor edad.
El 60% de los niños y niñas no tienen un día semanal de descanso, es decir, trabajan todo los días de la semana de lunes a domingo. El día de descanso no es pagado. La disposición de tiempo libre, aunque existente, es reducida si se habla de jornadas de trabajo de entre ocho y trece horas de trabajo diario para quienes reciben una remuneración económica y/o realizan trabajo doméstico; y de hasta cinco horas para quienes trabajan en calidad de ayudantes o en el ámbito doméstico exclusivamente. A las condicionantes anteriores debe agregarse el tiempo de educación escolarizada que dedica casi un tercio de la población infantil.
A continuación se presentan dos cuadros (33 y 34) que se llenaron durante los talleres participativos por los propios niños y niñas (de entre siete y doce años). El primero corresponde a las actividades que les agrada o desagrada hacer a las niñas, y el segundo a los niños. Las actividades fueron listadas primero de manera individual para posteriormente listarlas en orden de importancia a través de la votación y mayor frecuencia de las mismas por del grupo.
Cuadro 33
Actividades que las niñas dijeron que les agradan o desagradan realizar (7-12 años) “A mi me gusta” “A mi no me gusta”
- Jugar - Ver televisión - Ir a la escuela* - Cantar - Dibujar - Bañarme - Comer dulces - Trabajar* - Ir al catecismo - Bailar
- Ayudar a hacer la comida
- Levantarme temprano
- Andar sucia después del trabajo - Lavar mi ropa
- Lavar trastes - Trabajar*
- Que me peguen mis hermanos - Que me pegue mi papá o me
regañen - Ir a la escuela* - Enfermarme - Escuchar grabadora - Hacer mi tarea - Ir a la tienda * Fueron mencionadas en ambas columnas
Fuente: Elaboración propia con base en T.2, 2006
Cuadro 34
Actividades que los niños dijeron que les agradan o desagradan realizar (7-12 años) “A mi me gusta” “A mi no me gusta”
- Ver televisión - Jugar
- Jugar fútbol
- Nadar en el canal de agua - Andar en bicicleta
- Tener dinero para gastar - Trabajar* - Ir a la escuela* - Bañarme - Comer dulces - Correr - Hacer mandados - Hacer tarea - Levantarme temprano - Trabajar* - Ir a la escuela* - Pelearme - Cortar jitomate - Traer agua
* Fueron mencionadas en ambas columnas Fuente: Elaboración propia con base en T.2, 2006
Aunque el campo cuenta con espacios destinados al esparcimiento no todos son ocupados necesariamente por la población infantil. La cancha de fútbol la utiliza la población masculina adulta. El aro de básquetbol lo usan los jóvenes varones. Y los juegos recreativos en las inmediaciones de la escuela lamentablemente ya no están en buenas condiciones debido a que están oxidados, con rebabas de metal y piezas faltantes. En general hay pocas oportunidades de recreación:
A mi me gusta jugar a la comidita con juguetes pero aquí no tengo juguetes, ni allá en Oaxaca. Por eso me pongo a jugar a la comidita con los trastes de mi mamá y por eso luego ella me regaña y me pega (Carolina, 10 años, 16-02-2006).
Por ello, la televisión pasa a ser una de la principales destinatarias de tiempo de las niñas y los niños del campo.
En sus ratos libres mi hijo se mete a ver la tele y mi hija se pone a platicar con sus amigas (Roberto, 40 años, 15-02-2006)
Los niños ven la televisión de la tienda después de llegar del trabajo y de haber comido, lo hacen con mayor frecuencia porque les dan permiso, se dan una escapada de las labores domésticas, no las tienen o ya las han acabado. Las niñas que ven televisión no lo hacen en un espacio público como el de la tienda sino en su cuarto (cuando su familia tiene una). La forma diferenciada en que se construye socialmente a las niñas y a los niños repercute en que las niñas casi nunca tengan tiempos libres para jugar, entretenerse o divertirse. El poco tiempo con el que cuentan lo dedican a reponerse de las jornadas de trabajo.
A las niñas y jóvenes, el día domingo y después del trabajo, les gusta ponerse la mejor ropa que tienen, bañarse tranquilamente y dejarse el cabello suelto. Se les ve sentadas platicando o paseando por entre los galerones del campo al caer la tarde. También les gusta ir a las afueras del campo a ver que se vende en los puestos, pero casi nunca tienen dinero para comprarse algo y el poco del que disponen lo ocupan principalmente para comprarse comida preparada.
La forma en la que invierten su tiempo libre las niñas y niños jornaleros es muy variable. En el Cuadro 35 se pueden apreciar las respuestas dadas por padres y
madres de familias en las encuestas respecto a las actividades que sus hijos (as) realizan durante sus tiempos libres.
Cuadro 35
Actividad en la que invierten las niñas y niños su tiempo libre. Porcentaje
Actividad
! " % Total
Jugar 16.8 24.6 41.8
Ver televisión 6 13.2 19.4
Ayudar en labores domésticas 11.4 0.6 12.1
Descansar 3 3 6.1
Estudiar o hacer tareas 2.4 2.4 4.8
Platicar 2.4 0 2.4 Escuchar música 0.6 1.2 1.8 Hacer deporte 0 1.8 1.8 Jugar “maquinitas” 0 1.8 1.8 Pasear 0 1.2 1.2 No aplica 4.8 1.8 6.7 Totales 48 52 100%
Fuente: Elaboración propia con base en la E.T.I.J., 2006
El cuadro anterior refleja que las tres principales actividades a las que dedican el tiempo libre niños y niñas son el juego, la televisión y el descanso.
El ayudar en las labores domésticas es una actividad que es cuestionable como actividad de recreación o descanso, ya que se estaría cayendo en una invisibilización de trabajo doméstico. Dicha actividad la realizan en una proporción muy alta las niñas, así como platicar. El hacer deporte, jugar “maquinitas” y pasear son actividades que realizan exclusivamente los varones.
Los juegos que se practican se dan a través de la dramatización del trabajo de los adultos, se construyen objetos o herramientas que simulan las verdaderas y se juega
a ser quien realiza un oficio. También hacen avioncitos de papel, figuritas de lodo o juegos populares como “avión”, correteadas o escondidillas.