La actividad lúdica en la vida de los niños es un componente transcendental para la enseñanza, donde los juegos tradicionales contribuyen de manera notable al aprendizaje y la potenciación motriz, por lo que estos se convierten en un aspecto pedagógico de suma utilidad en muchas ciencias con énfasis en la actividad física para la salud, que permite adquirir una evolución en el patrón motor al desarrollar una serie de habilidades y destrezas con sentido axiológico-humanístico (Aníbal, Sailema, Amores, Navas, Víctor & Romero, 2017).
En la etapa de educación infantil los niños hallan en su cuerpo, el movimiento, las principales vías para entrar en contacto con la realidad que los envuelve y, de esta forma adquiere los primeros conocimientos acerca del mundo en el que están creciendo y desarrollándose (Constante, 2017). El progresivo descubrimiento del propio cuerpo como fuente de sensaciones, la exploración de las posibilidades de acción y funciones corporales, constituirán experiencias necesarias sobre las que se irá construyendo el pensamiento infantil. Asimismo, las relaciones afectivas establecidas en situaciones de actividad motriz fina, y en particular mediante el juego. En la escuela siempre ha primado lo intelectual sobre lo motor y el desarrollo personal, siempre ha sido así y será difícil erradicarlo (Rivas, 2008). La llegada de la psicomotricidad parece que podía acercar posiciones, pero la psicomotricidad que se instala en la escuela sigue primando los aspectos psicológicos sobre los motores. Una noción de psicomotricidad educativa y un enfoque natural de la misma que pueden atenuar esa tendencia y contribuir a un desarrollo más equilibrado de los aspectos que componen la personalidad infantil.
Jiménez (2000) propone que la educación de la psicomotricidad durante el primer ciclo de la educación infantil (0-3 años), una etapa que se caracteriza por la globalidad, dada la indisoluble vinculación durante ella entre cuerpo, emoción y actividad cognitiva debe incorporar programas de prevención e intervención psicomotriz.
Uribe (1998) plantea que la motricidad infantil es definitiva en la formación integral del ser humano, se encuentra un complejo mundo cuyas dimensiones deben considerarse en forma global, organizada y sistemática. Es decir, que cuando se pretende brindar estímulos con el propósito de buscar el desarrollo motriz, debe tenerse en cuenta que se va a realizar una actividad con un ser que tiene unas características generales propias de la especie. En la etapa de la primaria tiene particular importancia la conexión entre el desarrollo motor y cognoscitivo; los juegos adquieren un valor educativo por las posibilidades de exploración del propio entorno y por las relaciones lógicas que favorecen, a través de las interacciones con los objetos, con el medio, con otras personas y consigo mismo (Murcia & García, 1996). Los juegos han de propiciar la activación de estos mecanismos cognoscitivos y motrices, mediante situaciones de exploración de las propias posibilidades corporales y de resolución de problemas motrices.
Toda acción humana tiene una componente motor y que el ser humano está hecho para moverse, los autores puntualizan los objetivos didácticos de la motricidad infantil, las metodologías de enseñanza y la elección de los recursos (Casolo & Albertazzi, 2013). Lo planteado se inserta en un contexto en el cual se pone de manifiesto el
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vínculo entre la actividad motora y la condición de salud del niño, evidenciando la necesidad de identificar una didáctica que responda a las nuevas exigencias de los estudiantes.
Román (2007) afirma que la motricidad es un elemento esencial en el desarrollo integral de los niños, así, ésta cobra un especial protagonismo en las primeras etapas educativas, especialmente importante en educación infantil; dada la gran importancia del desarrollo motriz en los procesos de formación del ser, para el desarrollo humano, es básico un cambio de forma y de fondo en los procesos de atención y educación del niño desde el campo de la motricidad.
El concepto de creatividad en la motricidad fina ha sido objeto de múltiples estudios, relacionándose con el interés de la necesidad de contar niños capaces de adaptarse y ser flexibles frente al ambiente en que se desenvuelven (Martínez & Justo, 2008). No hay que olvidar que el juego motriz es uno de los principales mecanismos de relación e interacción con los demás y, es en esta etapa, cuando comienza a definirse el comportamiento social de la persona, así como sus intereses y actitudes.
La motricidad infantil es de vital importancia en el sistema nervioso del niño y es fundamental que el estudiante realice actividades de apoyo, puesto que no está desarrollado completamente, por lo que se debe esperar que el crecimiento y la maduración haga su trabajo para que los movimientos sean más coordinados, tenga mayor control postural, controle los segmentos corporales (Domínguez & Sánchez, 2010). El desarrollo motriz es de vital importancia ya que se presentan distintas etapas de movimientos espontáneos y descontrolados en los niños y niñas.
La población infantil tiene problemas de motricidad fina en la escritura y por esta razón este tema interesa ya que se ven como muchos niños y niñas tienen dificultades en su motricidad y con el paso del tiempo este problema desemboca en otros problemas secundarios en los niños y niñas como lo es la baja autoestima e inseguridad (Díaz & Sosa, 2016). Se considera que la estimulación temprana es importante para los niños, porque ayuda a evitar dificultades en el futuro en su desarrollo de aprendizaje.
Gatica (2014) manifiesta que una de las razones más importantes de la motricidad para enseñar a los maestros, se visibiliza en un juego permanente de ir y venir respecto a las diferentes experiencias académicas, personales y familiares que tiene el docente, lo que permite manejar un estilo especial y particular para enseñar. La manifestación de la motricidad en sus alternativas instrumentales, cósicas o fenomenales se percibe como un elemento facilitador en la enseñanza, en los procesos cognitivos y de motricidad que deben apoderarse del espacio académico.
La creatividad es una característica natural y primordial de la mente humana que se encuentra presente de forma potencial en todos y cada uno de los individuos (Cao & Aza, 2000). Las consideraciones sobre la creatividad motriz, se han relacionado directamente con el modo en que la creatividad se aborda en el ámbito psicológico general, y en este sentido habría que considerar que una persona es motrizmente creativa.
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La estimulación temprana es mejorada través de técnicas grafo-plásticas para el desarrollo de la motricidad fina de los niños de 3 a 10 años de edad, con la finalidad de mejorar su calidad de vida (Chuva, 2016). Por lo cual se propone una guía didáctica de actividades diferentes y divertidas centradas en el arte, que permitan al docente explotar al máximo todo el potencial de sus alumnos. También, Benzant (2015) contrasta que las actividades para la estimulación a la motricidad fina en niños y niñas de 3 a 9 estas actividades contribuyen a favorecer el movimiento psicomotor con el fin de mejorar las capacidades intelectuales, afectivas y sociales permitiéndoles la adquisición de los nuevos aprendizajes y con ello la formación de las estructuras cognitivas de percepción, atención, memoria, lenguaje y niveles superiores de pensamiento que les ayudan para la interpretación del medio que le rodea a partir del desarrollo que se alcanza.
Conclusiones
Se ha llegado a la conclusión que el juego es una pieza fundamental para el desarrollo de la motricidad tanto fina como gruesa de los niños y niñas, también la actividad lúdica es un proceso del desarrollo favorable para el niño, ya que este permite al niño tener una mayor movilidad en sus manos y pies. La motricidad infantil permite el desarrollo integral del niño, a través de la interacción del cuerpo, con la media del tiempo busca desarrollar las capacidades motrices del niño por medio del juego y las actividades lúdicas, para fortalecer la motricidad en los niños es necesario recurrir a actividades como el movimiento de las manos, coordinación, equilibrio y la asimilación de conocimientos previos. De igual forma se deduce que la motricidad es una etapa muy importante en los niños; debido a que desarrollan muchas habilidades que son necesarias para su vida, la motricidad es fundamental por la íntima vinculación que existe entre el cuerpo, la emoción, la actividad cognitiva de un estudiante, además este es un vínculo sumamente importante porque en un futuro el niño o la niña tendrá más coordinación en su cuerpo además de esto se le facilitaran más las cosas relacionadas al ejercicio y el arte.
Referencias
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