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Promotor de Lectura

In document Editor Sergio A. Olave Rodríguez (página 73-78)

El promotor de lectura es una persona que se involucra socialmente con la transformación cultural y literaria de una comunidad, en el ejercicio de gestionar, animar e involucrar la lectura en procesos políticos, sociales y culturales.

“Es un individuo en vías de aparición, que busca por medios placenteros la manera de que otros encuentren la felicidad en los instrumentos donde está consignada la palabra escrita y que hoy se llaman libros, como en el pasado se llamaron tabletas de arcilla, papiros y pergaminos, y en el futuro seguro llevarán otro nombre.” (Yepes, 2005. P. 10).

Puesto que las relaciones entre lector y texto requieren de un mediador quien procura que dicho acercamiento sea placentero y voluntario, además de agradable, cumple un objetivo primordial en la sociedad que es precisamente la de educar y potenciar el pensamiento humano, ya que “leer para pensar –no sólo para comunicar- cobra mayor importancia, por tanto, el promotor de lectura se perfila, además, como un promotor del pensamiento y de la producción de sentidos.” (Yepes, 2010. P. 22).

El objetivo del promotor revitaliza las relaciones de la comunidad con la lectura, no para que esta finalmente lea, sino para que tenga herramientas que consoliden una postura literaria más allá de lo establecido por la obligatoriedad y el sistema educativo ante las demandas de articular una formación continua que permita el acceso al libro y las diferentes formas de lectura. Aidan Chambers (2009) señala, para complementar: “El éxito que tengamos en ayudar a los niños a volverse lectores depende no tanto de nuestras habilidades técnicas, sino de la pasión que nosotros mismo transmitamos como lectores” (Pág.33).

La relación entre lector y texto requiere de un mediador quien procure que dicho acercamiento sea placentero, voluntario y agradable; el promotor de lectura cumple un objetivo primordial en la sociedad que es precisamente la de educar y potenciar el pensamiento humano, ya que “leer para pensar – no sólo para comunicar- cobra mayor importancia, por tanto, el promotor de lectura se perfila, además, como un promotor de pensamiento y de la producción de sentidos.” (Yepes, 2010, P. 22).

“Pero es posible que nadie haya tenido la generosidad o la lucidez de iniciarlos en el placer de leer, en el goce de asomarse a mundos desconocidos, nadie les reveló que un libro puede ser tan estimulante y sombrosos como un viaje, nadie los inició en el deleite de sentir a resonancia mágica de las palabras, el agrado de las frases bien construidas, la dicha de las historias bien contadas, el alivio de las emociones expresadas con

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intensidad y elocuencia, la perplejidad de las resonancias inusitadas del lenguaje, y la gratitud de ver ideas pensadas con rigor y comunicadas con claridad y belleza”. (Ospina, 2003, P. 196).

Cabe resaltar como señala Petit (1999), que “no es la biblioteca o la escuela la que despierta el gusto por leer, por aprender, imaginar, descubrir. Es un maestro, un bibliotecario, que, llevado por su pasión, y por su deseo de compartirla, la transmite en una relación individualizada” (p. 46). Por ello, tanto los padres de familia, el Estado, o los medios de comunicación deben atender a la necesidad de formar lectores. La sola promoción de lectura no basta a la intención de formar lectores. Es indispensable que los padres de familia, los docentes, los bibliotecólogos y otros agentes, sean también lectores y que manejen técnicas y estrategias de animación de lectura, como un acto consciente, que produzca un acercamiento afectivo e intelectual hacia el libro, hasta lograr tres aspectos básicos, -que de acuerdo a Montserrat Sarto, especialista en lectura- caracterizan a un verdadero lector: comprender, gozar y reflexionar (Valerio, 24, p. 4).

Discusión

Generar hábitos de lectura para expandir el conocimiento del ser no sólo como necesidad educativa sino humana, como parte esencial de las búsquedas que hacen parte de la existencia misma. La animación de la lectura es un ejercicio de construcción de tejido social y cultural necesario para la transformación y apropiación del conocimiento y la libertad, generada mediante la reflexión en torno a la literatura. Allí donde la producción y la animación encuentre condiciones de aceptación y puesta en marcha de este tipo de experiencias es motivo para continuar el proceso cualificarlo y replicarlo.

La lectura no debe centrarse únicamente en la biblioteca, la familia o la escuela; los procesos de fomento de lectura para garantizar el desarrollo integro de un ser social, político y cultural deben estar articulados con los medios de comunicación, (la televisión, la radio y la internet), todo ello organizado en conjunto con los planes de los gobiernos nacionales de acuerdo al público -infantil, juvenil y adulto- para procurar ofrecer una variedad y calidad, tanto informativa, como creativa y crítica. Sin el debido involucramiento político, pedagógico y social del Estado, la lectura no se podrá ejercer como derecho, que transforme y aporte a la formación de una comunidad lectora.

La biblioteca es el epicentro del libro físico, sin embargo, dadas las circunstancias que ofrece la virtualidad, es necesario desplegar caminos cibernéticos que propicien la instrumentalización y la ilustración del texto, para que las nuevas generaciones que tienen acceso a ello, puedan generar encuentros de goce estético con la lectura, más allá del intercambio de chats y mensajes, para poder acceder al placer literario informativo, descriptivo o narrativo desde los ámbitos cibernéticos.

El promotor de lectura es un espejo para el estudiantado, si no presenta un verdadero interés por la literatura, un bagaje literario u artístico que lo pueda ayudar a desenvolverse, difícilmente podrá enamorar a los futuros lectores, ni podrá llevarlos por diferentes caminos de encuentro con la palabra. Elaborar acercamientos entre el

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libro y el lector, aunque sea como una tentativa de inicio, o un proceso que pueda coordinar una constante temporal, podrá reafirmar lazos entre ellos que puedan acompañar de por vida. Es necesario considerar que la posibilidad de crear lazos que perduren con la lectura se ha de estimular de forma espontánea, la obligatoriedad de un texto en el aula destruye el entusiasmo de un acercamiento pleno y desenvuelto.

Es importante resaltar el papel de la lectura en casa, puesto que los padres de familia son los precursores de la educación del niño/niña, por ello, es necesario que todos los entes sociales se articulen para formar un ser capaz de discernir en la lectura un espíritu crítico y placentero; para lo cual, el padre o tutor pueda dedicar tiempo real para leer en familia, expresar opiniones acerca de la obra o texto escogido, cuantas veces lo desee el infante; de igual forma, estimular la visita a la biblioteca y participar de los servicios que presta.

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LA MÚSICA Y LA COMPRENSIÓN LECTORA EN LA

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