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N am June Paik parece ser el autor de este proyecto, solo que no conocíasus obras con televisores en aquel momento Por supuesto que sí al

autor. Aquí me convertí en un Pierre Menard cualquiera.

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Afiche de Be at Beat Beatles, “mixed media show” organizado por RJ junto a Daniel Armesto y Miguel Ángel Tellechea en el Di Tella, 1967. Archivo RJ.

Multivisión

Son necesarios varios aparatos de televisión, por lo menos dos. El lugar ideal para organizarlos sería una casa de ventas lo más grande posible. Debo reconocer que esta experiencia se parece bastante a un happening tradicional, en cuanto a su desarrollo en un espacio cúbico, a la manipulación de objetos (televisores), y fundamentalmente se diferencia de las otras obras de medios en que la transformación se efectúa en el lugar de la recepción. La situación está solo determinada por la disposición de programas en los canales, las posibilidades de obtener aparatos y de manejarlos, y por la voluntad de los par- ticipantes-ejecutantes.

El aspecto más interesante, y que rebasa estos márgenes estrechos, es la posibilidad de institucionalizar un nuevo tipo de recepción televisiva múltiple, similar a la es- tructura de la prensa diaria; es decir en mosaico o collage.

1. Puede ubicar juntos aparatos que estén sintonizados en distintos canales, hasta lle- gar a ver todos los que transmiten en ese momento.

2. Puede ubicar juntos aparatos que estén sintonizados en el mismo canal.

3. Puede poner juntos aparatos que estén sintonizados en el mismo canal; pero unos en blanco y negro, y otros en color.

4. Puede graduar los tonos de blanco y negro o de color, de los aparatos sintoniza- dos en un mismo canal.

5. Puede deformar las imágenes de sus televisores. 6. Puede cambiar permanentemente de canales.

7. Puede decidir desde un principio una situación óptima y luego dejarla fija. 8. Puede cambiar de canales a intervalos fijos o indeterminados.

9. Puede rodearse completamente de los aparatos.

10. Puede hacer una fila muy larga de aparatos, de tal modo que apenas distinga la imagen de los últimos televisores.

11. Puede formar filas o círculos de dos o más televisores superpuestos. 12. Puede formar un panel o una pared de televisores.

13. Puede continuar la pared y hacer también un piso de televisores. 14. Puede poner algunos aparatos al revés, la pantalla mirando al techo.

15. Puede aprovechar una transmisión en cadena (un desfile, la llegada de un gran personaje) para ver un mismo hecho a través de diferentes cámaras.

16. Puede coordinar los horarios, de tal modo que se puedan ver simultáneamente programas de distinto tipo: informativo, serie, film, show, etcétera.

17. Puede sintonizar el sonido de distintos canales. 18. Puede sintonizar el sonido de un solo canal. 19. Puede apagar el sonido y contemplar las imágenes.

Proyecto inédito e incompleto, mecanografiado, diciembre de 1967. Archivo RJ.

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Javier Arroyuelo

era un chico encantador y muy inteligente, estudiante del mismo colegio que yo, que si bien público y gratuito, alegaba ser una institu- ción de élite debido a su nivel de exigencia. Pero no lo conocí en el Colegio (se es- cribía con mayúscula porque era “el” Colegio Nacional de Buenos Aires), ya que él ingresó cuando yo ya me había graduado. Pertenecía a una banda nómade cono- cida como El Circo, que tenía una de sus estaciones en la vereda del Bar Mo- derno, en la calle Maipú, a metros del departamento de Borges. El bar era el verdadero centro de la escena artística de Buenos Aires y no el Di Tella, como re- piten los periodistas y los académicos.

Tarde a tarde y noche a noche se negociaban allí acciones del valor simbólico, como en una Bolsa de Comercio. Mientras tomábamos el café con leche a las 5 o vino a las 9, competíamos para ver quién había tenido la mejor idea, o escrito el mejor artículo o poema. Se transaban asimismo los

amores

clandestinos entre las distintas tribus, aparentemente enfrentadas. Por un lado, los beatniks, machos sombríos anarquistas recostados en la mitología de los años 50; por el otro, los mariquitas de la vanguardia frívola; y más allá los intelectuales izquierdistas de la Facultad de Filosofía y Letras.

Los del Circo paraban afuera, no tanto porque fueran menores de edad, como por- que no tenían un peso para tomar algo, y además, el sentarse a tocar la guitarra en la vereda significaba un gesto hippie de auténtico rechazo a la sociedad burguesa, rol que veníamos a representar todos los parroquianos borrachos y fumados, sufi- cientemene ricos como para financiarnos tragos gracias a una traducción por mes, seis horas semanales de clases privadas, un mínimo artículo en alguna revista. En algún momento,

Pablo Suárez

no pudo resistir emocionalmente esa distancia y los invitó a entrar, con todo a su cargo. Así conocí a Javier Arroyuelo, Rafael López Sánchez, Pedro Pujó,

Daniel Melgarejo

, Alejandro

y Karel Peralta,26Juanita Chupapijas,

Mario Rabey

,

Tanguito

,

Miguel Abuelo

y muchos otros seres mitológicos de la cultura urbana local.

Con Javier vivimos unos meses muy divertidos. Tuvimos

dos programas en Radio Municipal, uno de música actual a las 7 de la tarde y otro de arte experimental a medianoche, que solamente se estrenó, porque pasamos

4’33’’ de Cage, cuya afonía violaba la Ley Federal de Radio y Telecomunicaciones.

Entre lo mucho que hicimos juntos, propusimos una serie de libros-objeto al editor

Jorge Álvarez

, que bajo influencia de Pedro, Javier, Rafael y Daniel, se decidió por la música joven y fundó Mandioca, el primer sello de rock en español de la Argentina. Su librería de la calle Uruguay era un antro de escritores revolucionarios, naciona- listas e izquierdistas, algunos de los cuales todavía viven.

26 Hijos de Susana “Pirí” Lugones, nieta del escritor e intelectual argentino Leopoldo Lugones, y Carlos del Peral, un humorista argentino. (N. de E.)

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Libro-objeto

Caja de cartón acanalado atado con hilo sisal lacre

etiqueta con el nombre del que adquiere el ejemplar una man- cha de sangre de poliéster

Un disco: sonidos del terror

gritos aullidos puertas órgano susurros

Un texto de terror leído por Jorge Luis Borges y, otro, leído por la actriz argentina Alba Mujica.

Un cuadernillo con un texto de terror que se destruya en un mes. Indicaciones para el uso de elementos de terror que son:

Un par de guantes de plástico granulado con las puntas de los dedos muy lisas Una jeringa de metal frío que lleva adentro unas gotas de mercurio

Un frasco de sangre un frasco de veneno

Una bomba de luz de sodio lamparilla para nuestras ceremonias Humo en pastilla una mordaza fotos terroríficas

Proyecto inédito en colaboración con Javier Arroyuelo, 1968. Fue parte de una colección de cinco libros-objeto propuesta a la Editorial Jorge Álvarez, nunca concretada. Archivo RJ.

Una vez que atravesé el ciclo de Tucumán Arde y Sobre, del que hablaré