CAPÍTULO I: Marco Teórico: Juventud
1.3 Características de esta etapa de desarrollo
1.3.1 Juventud o Adultez Emergente
En la actualidad diversos autores estudiosos del desarrollo humano (Arnett a, b,c y d 2007; Douglas, 2007; Fierro & Moreno, 2007; Molgat, 2007; Rankin & Baete, 2008) han enfatizado la existencia en la etapa de la Juventud, de un período de transición entre la adolescencia y la adultez y que ha sido denominada también Adultez Emergente. Durante esta etapa se ha abandonado la dependencia de la niñez y la adolescencia, pero no se han asumido las responsabilidades normativas propias de la adultez. El ser humano realiza una serie de experimentación de roles para conformar su propio espacio y su identidad.
De acuerdo a Torres y Zacarés (2004) las características de la etapa de Adultez Emergente son:
a) Se sitúa entre los 18 y 25 años, pero puede hacerse extensiva hasta los 30 años según los contextos culturales.
b) Heterogeneidad, diversidad e inestabilidad en situaciones vitales. c) Autopercepción ambivalente, ni adolescente ni adulto.
d) Ofrece grandes oportunidades para la exploración de opciones reales de identidad (amor, trabajo, vida).
e) Presencia de conductas de riesgo como reflejo de la búsqueda de experiencias. Arnett (1998) describe que las características de los adultos emergentes en los Estados Unidos son: aceptar responsabilidades para ellos mismos, tomando decisiones independientes y haciéndose económicamente independiente. Abundando sobre las particularidades de esta etapa Torres y Zacarés (2004) nos indican que los adultos emergentes se diferencian de los adolescentes en que están más enfocados en su preparación del estado adulto, presentan una mayor conciencia de evaluación de acuerdo a criterios culturales o personales de si se encuentra en el estado adulto y muestran mayor independencia de su familia.
Zacarés, Serra y Torres (2012) en una investigación sobre la adultez recientemente realizada nos hablan sobre las características de la adultez emergente de acuerdo a Arnett y nos dicen:
“Estos rasgos incluyen el “sentirse entre dos etapas” (los adultos emergentes no se perciben a ellos mismos ni como adolescentes ni como adultos),
la exploración de la identidad (especialmente en las áreas laboral, interpersonal e
ideológica), el foco en cuestiones personales (sobre todo al carecer de obligaciones hacia otros), la diversidad e inestabilidad en las situaciones vitales (manifestadas en los cambios de residencia, relaciones, trabajo y formación) y la
percepción de múltiples posibilidades (optimismo por el potencial para llevar sus
vidas por cualquiera de las direcciones deseadas)”.
Sciaba (2006) al encuestar 260 individuos entre 18 y 29 años encontró que se caracterizaban por inestabilidad, transiciones rápidas con tendencia a la ansiedad y el desequilibrio. Amato (2011) enfatiza que los adultos emergentes en lugar de afianzarse utilizan este periodo para probar una variedad de experiencias de vida y alargan su proceso de auto-exploración.
Papalia, Wenkos, and Feldman, (2010) expresan que la adultez emergente es “una etapa exploratoria, una época de posibilidades, una oportunidad para probar nuevas
y diferentes formas de vida, un momento en que los jóvenes ya no son adolescentes pero todavía no se han sentado en los roles de adultos. Los autores abundan explicando que durante la transición a la adultez emergente se pone fin a los años relativamente estructurados de la escuela y se experimentan emociones encontradas como la libertad ante la posibilidad de tomar decisiones, pero el abrumo de no depender de otra persona y de mantenerse por sí solo.
En este proceso de definición de la adultez emergente influyen factores como el género, capacidad académica, actitudes, expectativas y clase social y esencialmente el desarrollo del yo. Por “desarrollo del yo” explican como la capacidad de entenderse y de entender al mundo, de integrar y sintetizar lo que uno percibe y sabe y de hacerse cargo de planear el curso de su vida.
Otro aspecto a destacar es la importancia de la generación o el momento en que se vive la etapa, por ejemplo en el pasado los jóvenes pasaban de la escuela al trabajo y a la independencia financiera. Sin embargo, en estos momentos algunos alternan entre la educación superior y el trabajo, otros persiguen ambos objetivos al mismo tiempo. En esta época la naturaleza del trabajo es cambiante y las condiciones laborables son cada vez más diversas e inestables. La valoración del matrimonio ya no es considerado como un paso inevitable para la adultez.
Papalia, Wenkos, and Feldman, (2010) en la pág. 453 nos reportan el concepto de Tanner en la etapa de Adultez Emergente sobre Recentramiento. El Recentramiento es el proceso en el que se funda el paso hacia una identidad adulta. Este es un proceso de 3 etapas:
Etapa 1 - ocurre al comienzo de la adultez emergente, el individuo todavía se encuentra inserto en la familia de origen, pero empiezan a crecer las expectativas de autoconfianza y autarquía.
Etapa 2 - durante la adultez emergente, el individuo sigue vinculado con su familia (quizás depende de ella económicamente), pero ya no está inserto en ella. Hacia el final de esta etapa, el individuo comienza a establecer compromisos serios y a ganar los recursos necesarios para mantenerlos.
En la etapa 3 - hacia los 30 años, el individuo pasa a la adultez temprana. Esta fase se distingue por la independencia de la familia de origen al tiempo que se conservan los lazos y la dedicación a una carrera, pareja y, posiblemente los hijos.
Algunos autores (Fierro & Moreno, 2007; Molgat, 2007; Rankin & Baete, 2008) señalan que más que utilizar el proceso temporal para definir la etapa de Juventud o Adultez Emergente los investigadores deben centrarse en los eventos individuales que le hacen identificar esta transición. Otros autores han tratado de probar la existencia de esta etapa, por ejemplo Brewster, y Moradi, (2010) encontraron consistencia entre los 576 sujetos de ambos sexos y las características de la etapa de adultez emergente.
Kins, y Beyers (2010) encontraron que permanecer residiendo con los padres hace más lento el proceso por medio del cual el individuo se hace un adulto auto suficiente e independiente. Menard (2010) reportó en su estudio una correlación negativa entre adultez emergente y confianza; así mismo como la estructura social influencia la etapa de la adultez emergente.
Luyckx, De Whitte and Goossens (2011) al estudiar la inestabilidad percibida en adultos emergentes obtuvieron que la inestabilidad estaba negativamente relacionada con la autoestima, positivamente relacionada con la depresión y no relacionada con varias de involucramiento en el trabajo y burnout. La cultura, valores colectivistas parecen influir en la expresión y duración de esta etapa.
Con relación a los estudios de la etapa de Juventud y Adultez Emergente en diferentes culturas Arnett (2011) clarifica que está de acuerdo con los psicólogos culturales que para entender las diferencias culturales del desarrollo es necesario identificar las creencias y valores culturales que norman el comportamiento y no solo hacer comparaciones entre culturas. Nelson and Chen (2007) plantean que las creencias y normas culturales sobre la socialización y las relaciones sociales generalmente afectan el significado de la adultez emergente. En este sentido señalan como la cultura en China enfatiza la orientación al grupo.
Rosenberg (2007) y Brewster and Moradi (2010) destacan como el género tiene un impacto diferente en las culturas. Scabini (2000) reportó que las relaciones entre padres e hijos de las familias italianas son más cercanas en la etapa de Adultez emergente que en
la etapa de Adolescencia. Nelson, Badger and Wu (2004) al estudiar la adultez emergente en China en estudiantes universitarios encontraron que ellos sienten la adultez se alcanza temprano en la etapa de los 20 años, y que su criterio de la adultez son específicos de esa cultura.
Macek, Bejcek and Vanichova (2007) estudiando la adultez emergente en la República Checa, los entrevistados consideraron la adultez emergente como la etapa de sentirse en el medio y de la libertad.
Fierro & Moreno, (2007) al estudiar la adultez emergente de manera transcultural encontraron diferencias significativas entre los Españoles y los Mexicanos en las subescalas de adultez. En los aspectos de posponer la entrada a los roles de adultez, la visión de nuevas posibilidades y tener un plan futuro los mexicanos tuvieron puntuaciones más altas, mientras que en las subescalas de posponer alcanzar la identidad y los aspectos de estabilidad y adaptación los españoles tuvieron puntuaciones más altas. Los jóvenes de ambos países están seguros del final de la etapa de adolescencia, pero ambos tienen dudas del comienzo de la adultez tanto en las características personales como en términos de años de edad. Los autores coinciden con Arnett de que la adultez emergente es particular de ciertas condiciones y grupos sociales.
Sirsch, Dreher, Mayr y Willinger (2009) en una muestra de 775 adolescentes, adultos emergentes y adultos austriacos, encontraron que ellos se sentían en la etapa de adultez emergente identificándola como una etapa de posibilidades e inestabilidad. Al parecer en esta cultura la adultez emergente constituye una etapa diferente de vida. Hendry and Kloep (2010) al encuestar 38 personas de Gales entre 17 y 20 años encontraron que sólo una parte de los mismos presento el patrón de adultez emergente de Arnett.
Marzana, Perez-Acosta, Martha, y Gonzalez, (2010) estudiaron la transición a la edad adulta en Colombia y encontraron que los participantes identificaron claramente los marcadores de pasaje a la edad adulta en las características psicológicas como autonomía, madurez, capacidad de proyectar su vida y responsabilidad. Estas características se adquirieron primero que las otras características como por ejemplo formar una familia propia, un trabajo autónomo y salir de la casa de los padres. De acuerdo a estos resultados reportan que las características de la realidad Colombiana no
parecen diferir demasiado de la realidad iberoamericana incluyendo el comportamiento de los jóvenes frente a las relaciones de pareja y al matrimonio que se parece al de países desarrollados.
Zacarés, Serra y Torres (2012) apoyando la existencia de la adultez emergente nos reportan que un 79% de jóvenes de Valencia, España entre 20 y 30 años no se consideraba adulto. Los autores indican que la diferencia de estos resultados con otros países o regiones de España con porcentajes más bajos, infieren la influencia de factores socioeconómicos y culturales a la etapa de la adultez emergente.
Finalmente, Arnett (2011) destaca que la adultez emergente es un fenómeno en expansión a nivel mundial en la medida en que los hábitos y tradiciones se modifican o se posponen en las clases medias urbanas de países en subdesarrollo. Es decir que la decisión de casarse y formar una familia, así como la continuación de los estudios se realizan alrededor de los 30 años.
A continuación reflexionaremos sobre programas para desarrollar estos jóvenes o adultos emergentes en las diferentes áreas de que consta el ser humano.