CAPÍTULO II: Marco Teórico: Competencias
2.9 Relación Competencia de Inteligencia Emocional y Liderazgo
Boyatzis (2009) nos reporta que las investigaciones de los últimos 30 años muestran que los líderes, supervisores y profesionales exitosos en cualquier ambiente organizacional presentan tres tipos de competencias. Las competencias son: pericia y experiencia, conocimientos y habilidades cognitivas básicas. El mismo autor señala que hay 3 tipos de competencias que diferencian el desempeño promedio del desempeño
superior a nivel mundial. Esas competencias son: cognitivas, inteligencia emocional y competencia social.
Goledman (2005) reporta que todos los líderes efectivos son iguales en una característica y es que todos tienen alta inteligencia emocional. Esto no quiere decir que la inteligencia cognitiva y las habilidades técnicas no tengan relevancia, sino que son requisitos para alcanzar la posición de un líder, pero no hacen la diferencia en los resultados y su desempeño. Una de las áreas dentro del ámbito organizacional que más se ha estudiado es la relación de la inteligencia emocional con el liderazgo.
El supuesto en que se sustenta esta idea es que una persona con capacidad de manejar sus emociones y entender las emociones de los demás podrá garantizar relaciones interpersonales que promuevan el incremento en variables organizacionales como la productividad y satisfacción. La Inteligencia Emocional es una competencia que de acuerdo a los resultados de investigación las personas que las poseen son capaces de tener interacciones personales positivas y logran una mayor productividad (Shields,2008; Gottleib ,2006; Schwartz, 2005; Barbuto y Barbuch, 2006; Ruestow, 2008).
A continuación presentaremos los resultados de investigaciones entre la inteligencia emocional y el liderazgo:
Estudiando la relación con la teoría de liderazgo transformacional Schwartz (2005) encontró que los líderes con altos valores morales obtuvieron puntuaciones más altas en las características de Inteligencia Emocional y liderazgo transformacional. Kerr, Carvin, Heaton, y Boyle (2006) encuestaron 1,258 personas utilizando el instrumento de inteligencia emocional de Mayer, Salovery y Caruso definieron que la mayoría de las subescalas de inteligencia emocional actúan como buenos predictores de la efectividad del liderazgo especialmente los relacionados con la parte experiencial.
Barbuto y Burbach (2006) encontraron diferencias significativas entre la inteligencia emocional y el liderazgo transformacional tanto para la autoevaluación como para la evaluación de otros. Downey, Papageorgiou y Stough (2006) obtuvieron resultado de que las gerentes que exhibían comportamiento de liderazgo transformacional mostraban más altos niveles de inteligencia emocional que las líderes que no presentaban
comportamiento transformacional. Gottleib (2006) encontraron la correlación positiva de gerentes con inteligencia emocional y el aprendizaje organizacional de equipos.
Chan (2007) investigando las competencias de liderazgo en 500 estudiantes superdotados chinos definieron que las habilidades prácticas y el manejo de las emociones son predictores significativos del liderazgo. Morrinson (2008) determino que altos niveles de inteligencia emocional correlacionan positivamente con colaboración y negativamente con ser complacientes.
Shields (2008) encontró correlaciones positivas entre la inteligencia emocional y el manejo de los líderes de habilidades personales. Boyatzis (2008) determinó que las competencias de inteligencia emocional, social y cognitiva predice la efectividad de los roles de liderazgo en varios sectores de la sociedad. Boyatzi y Saatcioglu (2008) reconfirmaron las predicciones de Boyatzi y además adicionaron que el desarrollo del lider puede erosionarse, si no tiene un desarrollo y renovación continua.
Dreyfus (2008) estudiando la efectividad de ciertas competencias en el desempeño encontró que los líderes altamente efectivos presentaban dos competencias: manejo de grupo y sensibilidad interpersonal. Hopkins y Bilimoria (2008) encontraron que no hay diferencia significativa entre los hombres y las mujeres en su demostración de las competencias de inteligencia emocional y social.
Wang y Huang (2009) en su investigación a 303 líderes en la industria textil, los resultados indicaron que tanto la inteligencia emocional como la cohesión de grupo estaban positivamente asociadas con el liderazgo transformacional. Ramo, Saris y Boyatzis (2009) estudiando la validez predictiva de la inteligencia emocional encontraron que las competencias sociales y las características personales son buenos predictores del desempeño en el trabajo.
Dziewior (2010) al estudiar la relación entre la inteligencia emocional, la moral y el liderazgo concluyó que la inteligencia emocional contribuye a las habilidades de liderazgo, especialmente las competencias sociales mostraron gran fortaleza. Coco (2010) encontró una relación positiva entre la inteligencia emocional y la satisfacción en el trabajo de los decanos de las escuelas de negocios. Ellos también encontraron que las subescalas más
significativas fueron: flexibilidad, asertividad, tolerancia del stress, solución de problemas y auto actualización.
Al estudiar la inteligencia emocional en líderes de escuelas, Curry (2010) encontró que el clima organizacional y la inteligencia emocional si están unidas, pero no correlacionadas.
Las competencias parecen predecir el desempeño que las características personales en general. Hatfield (2010) al estudiar en 309 líderes encontraron una relación significativa positiva entre la inteligencia emocional y las habilidades de liderazgo transformacional.
Jerome (2010) obtuvieron evidencias que apoyan la relación entre inteligencia emocional y liderazgo. Sin embargo algunas de las correlaciones fueron positivas y otras negativas. Cotés, Lopes, Salovey y Miners (2010) estudiando la inteligencia emocional y la emergencia de líderes en pequeños grupos, encontraron que la inteligencia emocional estaba más relacionada con la emergencia del liderazgo que la inteligencia cognitiva, la personalidad y el género. La habilidad de entender las emociones fue la relacionada de forma más consistente.
Carrick (2010) encontró que las competencias de inteligencia emocional pueden ser desarrolladas significativamente con un entrenamiento de medio dia, si son combinadas con un programa de coaching.
Kafetsios, Nezlek y Vassiou (2011) al estudiar la relación de la inteligencia emocional con la emocionalidad de los empleados, encontraron que el uso de las emociones de los líderes estaba positivamente relacionado con las actitudes y la emocionalidad de los empleados. Este estudio destaca la importancia del efecto de las emociones del líder en las relaciones intrapersonales e interpersonales.
Awadzi (2011) obtuvo una fuerte correlación entre la inteligencia emocional y
liderazgo transformacional y auto-eficaz. Destaca que la auto – eficacia del lider puede
desarrollarse a través del entrenamiento enfocándose en la inteligencia emocional y el liderazgo transformacional. Bourdon (2011) encontró que los líderes con inteligencia emocional también mostraban alta receptividad a la diversidad. El análisis de Bratton,
Dodd y Brown (2011) reveló una alta relación entre la inteligencia emocional y el desempeño para aquellos líderes que subestimaron sus habilidades como líderes.
A pesar de todas las investigaciones presentadas que confirman la relación positiva entre inteligencia emocional y liderazgo existen algunas investigaciones no han encontrado relación entre ambos (Lindenbaum y Cartwright, 2010). Oney (2010) al estudiar la relación entre inteligencia emocional y la efectividad de líderes eclesiásticos concluyo que la inteligencia emocional no es un buen predictor de estos líderes.
Harms y Credé (2010) al evaluar la relación entre inteligencia emocional y liderazgo transformacional obtuvieron validez significativa sólo cuando los resultados provenían de una misma fuente (autoevaluación, subordinados, compañeros o supervisores).
Tal como hemos analizado en este capítulo las competencias son características personales que nos permiten tener un desempeño superior. Los resultados de las investigaciones presentadas, muestran que la mayoría de las ocasiones existe una relación positiva entre los líderes que dominan la competencia de inteligencia emocional y su efectividad en el desempeño del puesto con la organización y con sus empleados.
Walter, Cole and Humphrey (2011) al revisar investigaciones sobre inteligencia emocional y liderazgo concluye que la evidencia muestra existe conexión entre la inteligencia emocional y el liderazgo. Los autores recomiendan continuar investigaciones que consideren variables control, dar más énfasis a la inteligencia cognitiva, fortalecer los modelos teóricos y considerar diferencias culturales, aportes de la neurociencia y valores éticos.
La identificación de las competencias de liderazgo, como la de inteligencia emocional entre otras, en jóvenes dominicanos nos permitirá establecer las bases para la formulación posterior de un perfil que sirva de base para la elaboración de programas de Desarrollo de líderes en la República Dominicana. Nuestro próximo capítulo nos hablará sobre las teorías de liderazgo y que ha sido considerado para los líderes efectivos, as[i como los programas de desarrollo de liderazgo.