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L OS PARADIGMAS COMO PRODUCTO DE LAS CONDICIONES SOCIALES Y CULTURALES

El desarrollo del conocimiento científico sobre la enseñanza se caracteriza por la coexistencia de distintos supuestos, compromisos e intereses subyacentes cuyo origen no se encuentra necesariamente en el discurso de la ciencia. Las concepciones de la realidad social subyacentes a la investigación no son verificables mediante procedimientos científicos, ya que reflejan valores básicos sobre cómo se deben explicar y resolver las tensiones y contradicciones que tienen lugar en la sociedad.

Situándonos en una perspectiva social más amplia, podemos preguntar: ¿por qué son estos tres paradigmas, y no otros, los que compiten actualmente en el dominio del discurso científico? Pienso que hay varias formas posibles de responder a esta cuestión. Una es considerar los paradigmas en el marco de la concepción de la “ciencia como conflicto”. Ya hemos señalado que la sociología y la historia de la ciencia de Occidente consideran que el conflicto es esencial para la imaginación y la creatividad científica. En mi opinión, esta idea puede ampliarse para considerar una segunda respuesta. Se trata de intentar comprender las condiciones sociales y culturales generales que explican la presencia del conflicto en la ciencia. Para ello, comenzaremos examinando las condiciones generales del capitalismo y el liberalismo político en Estados Unidos. En este país, la ciencia existe dentro de un sistema general, uno de cuyos pilares lo constituyen las leyes del mercado. A pesar de que estas leyes varían con el tiempo y las circunstancias, el sistema permite al intelectual buscar distintos patrocinadores y responder a diversos intereses. Al contrario que en el Este, donde el intelectual ha formado parte históricamente del

aparato del estado, la ciencia occidental se ha apoyado tradicionalmente en intereses privados y, en etapas posteriores, también en el aparato estatal. Las condiciones estructurales de Occidente han dado origen, por una parte, a la coexistencia de intereses divergentes y, por otra, a la legitimación del pluralismo. En lo que para algunos constituye una ironía, el “mercado de ideas” que es la vida intelectual ha permitido cierto grado de disensión y el desarrollo de las perspectivas residuales y emergentes.

Sin embargo, la importancia del capitalismo en la legitimación del conflicto intelectual no responde a nuestra pregunta anterior acerca de los tres paradigmas, pregunta que se sitúa en otro plano. Como veremos en el capítulo siguiente, la cuestión no se refiere a posibilidades abstractas, ya que los investigadores soviéticos han adoptado un conjunto diferente de supuestos y métodos. Es importante señalar que lo relativo a la plausibilidad y adecuación de los tres paradigmas no debe considerarse tan sólo a la vista de las ideas que cada uno genera, sino también del escenario histórico y político en el que existen. Cada paradigma ofrece una respuesta a la problemática social contemporánea de Estados Unidos. Necesitamos centrarnos en el contexto histórico particular, pues los paradigmas son respuestas a distintos momentos de las condiciones sociales.

La ciencia empírico-analítica responde a un complejo de factores sociales, económicos e históricos. Al ser un país joven, Estados Unidos no contaba con las vigorosas tradiciones humanistas que se encuentran en Europa Occidental, y su ciencia y su literatura dieron origen a una ideología marcadamente pragmática. Biddle (1981), por ejemplo, afirma que el individualismo, el pragmatismo y la tecnología adquirieron significados específicos en el “espíritu de la Frontera” de la sociedad norteamericana. Estos valores y circunstancias profundas constituirían después los cimientos de la investigación contemporánea sobre la enseñanza. También es necesario considerar el predominio de las ciencias empírico-analíticas en relación con los cambios históricos de las condiciones económicas y sociales, en cuyo marco los principales intereses exigían enfoques tecnológicos tanto en la producción material como en la cultural. La concepción gerencial de las ciencias empírico-analíticas ofreció, y sigue ofreciendo, una respuesta para controlar las transformaciones que se han venido produciendo como resultado de la industrialización, la inmigración y, en época más reciente, el desarrollo de las industrias de alta tecnología y del capitalismo financiero.

Las ciencias simbólicas y críticas pueden considerarse otra respuesta a las mismas circunstancias sociales y culturales. En un capítulo posterior, las primeras se interpretarán como respuestas a determinadas contradicciones del capitalismo norteamericano (su capacidad para proporcionar a la mayoría de la población bienestar material, pero no satisfacción espiritual), en un período caracterizado por una gran expansión tanto económica como de las universidades, y en el que se crearon numerosos puestos docentes. Por su parte, la ciencia crítica representa una perspectiva diferente en la situación actual. Las ciencias críticas forman parte hace mucho de la herencia cultural norteamericana, pero se consolidaron como interlocutores importantes en el debate académico de los años sesenta, cuando la Guerra de Vietnam y los disturbios urbanos pusieron de relieve la existencia de desigualdades específicas y limitaciones estructurales. Numerosos estudiantes de maestría de aquellos años intentaron incorporar las perspectivas marxistas y críticas europeas al discurso de la comunidad intelectual americana para afrontar con ellas las contradicciones y desigualdades sociales. Esos estudiantes ocupan en la actualidad puestos docentes de importancia y han vuelto sus críticas hacia la

crisis fiscal del estado y las contradicciones estructurales que surgen con más claridad en los períodos de tensiones sociales.

Análogamente a lo que sucede en la sociedad, en la ciencia coexisten distintas concepciones y métodos. Dichos métodos y concepciones se encuentran profundamente enraizados en las contradicciones y transformaciones sociales. Los distintos paradigmas ofrecen una respuesta institucional a los problemas no resueltos de la vida cotidiana y a los intentos de los individuos por ubicarse en la sociedad. También en otras estructuras institucionales se dan conflictos básicos semejantes cuando los individuos definen la sociedad, a sí mismos y la interrelación de ambos. Además de constituir una dinámica social particular, la ciencia forma parte de la historia y es expresión de sus luchas y conflictos.

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