Ya se ha señalado que durante mucho tiempo, hasta la Segunda Guerra Mundial al menos, el cambio técnico y el conocimiento científico que le sirve de fundamento se consideraron como variables exógenas. Si bien es verdad que éstos ejercían un notable efecto o impacto sobre la actividad económica, sus causas o sus fuentes se consideraban ajenos a motivaciones económicas. El hecho científico y sus porqués no eran objeto de la economía. En esto coincidieron tanto el pensamiento neoclásico como Schumpeter64.
En suma, sólo las consecuencias del cambio técnico eran relevantes para el análisis, abstrayéndose éste de los factores que afectan al ritmo y a la dirección de la innovación, esto es, a sus raíces.
Sin embargo, a partir de la segunda mitad de los cuarenta y los cincuenta dos fueron los hechos que llevaron a los economistas a indagar sobre los aspectos económicos del hecho
63 La política tecnológica será objeto exclusivo de futuros capítulos de esta obra, por lo que de momento
sólo cito esto a modo de ilustración.
científico y tecnológico: la observación de que las empresas invirtieran cada vez más recursos en lo que ahora denominamos I+D con el fin de obtener rendimientos económicos; la preocupación por los determinantes del desarrollo económico ligadas a la Descolonización y a la Guerra Fría.
Uno de los trabajos más importantes que se produjeron en este nuevo ambiente fue la obra de Jacob Schmookler Invention and Economic Growth, publicada en 1966. En ella, su autor argumenta que tanto la difusión de las innovaciones como la pauta de la actividad inventiva se pueden explicar sobre bases económicas, puesto que son fenómenos de naturaleza esencialmente económica a los que se les puede aplicar el aparato analítico propio de la economía65. Para la exposición de los contenidos básicos de la obra de Schmookler me apoyaré en el magnífico resumen que se realiza en Rosenberg (1979c).
Quiero insistir en que el objetivo de este apartado no es tanto analizar los méritos y las deficiencias de la obra de Schmookler, sino más bien señalar la relevancia de su aportación a la hora de entender el hecho innovador como un proceso endógeno, ligado a variables económicas. Para un examen de algunos de los problemas asociados a su visión, véase la obra citada de Rosenberg, especialmente su sección III, páginas 290 y siguientes66. No obstante, en apartados posteriores de este capítulo abordaremos una crítica general a las visiones que otorgan una excesiva preponderancia a las cuestiones de demanda, ignorando los restantes determinantes.
Schmookler intentará relacionar la actividad inventiva con la estructura de las exigencias humanas y por ello con los cambios en la composición de la demanda, asociados a su vez con el incremento de las rentas per cápita y otros aspectos vinculados al crecimiento económico. Nótese que escribo actividad inventiva y no innovadora, pues la obra de Schmookler trata sobre la invención, no sobre las innovaciones que han tenido éxito comercial.
En su estudio de varios sectores norteamericanos, el autor intenta demostrar que los aspectos de demanda son el mayor determinante en las variaciones de la distribución del esfuerzo inventivo en sectores específicos. Al estudiar el ferrocarril, Schmookler encontró una gran correlación entre los incrementos en la compra de equipos para ferrocarril y sus componentes y los incrementos ligeramente retardados en la actividad inventiva medidos por las nuevas patentes del sector. Es decir, incrementos en la compra de equipos induce --de ahí el retraso-- variaciones en el esfuerzo inventivo. Algo parecido encuentra al estudiar el sector del refinado de petróleo y la construcción, si bien ahí los datos son menos satisfactorios.
Debe recalcarse que la fuente estadística utilizada son las estadísticas de patentes. Es decir, que lo que le preocupa a Schmookler es la actividad inventiva, la producción de inventos, no
65 Rosenberg ha apuntado que esta forma de ver las cosas también ha generado sus propios efectos
contraproducentes, toda vez que se ha llegado a considerar que todos los aspectos relacionados con la ciencia y la tecnología ahora pueden explicarse en clave económica, descuidando otras aproximaciones. Rosenberg (1979c), pág. 286.
de innovaciones, como ya ha quedado dicho. Muchas patentes no se acaban convirtiendo en productos comercializables e incluso muchas innovaciones comerciales están sin patentar.
El autor también encuentra, para una gran diversidad de sectores, una alta correlación entre los inventos de bienes de capital para un sector y el volumen de ventas de bienes de capital a dicho sector. Así, los inventores ven en ese incremento de la demanda un incentivo a dirigir su atención a esos sectores específicos. Schmookler afirmará que un uno por ciento de incremento en la inversión --demanda de bienes de capital-- tiende a inducir un uno por ciento de incremento en el invento de bienes de capital.
Schmookler extiende asimismo su estudio a los bienes de consumo y sostiene igualmente que los cambios en la demanda del consumidor a lo largo del tiempo son los principales factores determinantes de las variaciones en la dirección del esfuerzo inventivo.
Para el autor, el papel de la ciencia y la tecnología está meramente subordinado a los aspectos de demanda ya señalados. Esto no significa que no sean importantes, sino que no son los más importantes. El incremento del conocimiento científico y tecnológico influye en las características de los inventos, en el cómo se van a realizar en la práctica67, pero los objetivos para los cuales se llevan a cabo esos inventos dependen de la situación de la demanda en el mercado, que es el factor del que dependen las expectativas de beneficios de inventores e innovadores.
Recapitulando, pues, los factores de demanda --a través de su influencia sobre el tamaño del mercado para determinadas clases de inventos-- son el determinante decisivo de la distribución del esfuerzo inventivo. Esta forma de ver las cosas hace de la actividad inventiva una actividad económica más, regida por leyes y por incentivos tan económicos como cualquier otra.