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CAPÍTULO III Marco Teórico:

3.2.2 La ciudadanía en las aulas:

Para hablar de la ciudadanía en las aulas se estudiará la manera en cómo el currículo chileno ha abordado el tema. Si bien es cierto que el objetivo del trabajo es develar la relación entre el ejercicio de la ciudadanía y la producción de espacios escolares, nos parece interesante ver como desde la institucionalidad se ha abordado el tema.

Establecer que en sus orígenes el concepto ciudadano que ingresa al currículo está marcado por la modernidad, se entendía que era necesario que los jóvenes que podían ingresar al sistema escolar tuviesen los conocimientos básicos del sistema electoral y de los deberes y derechos ciudadanos. Un país moderno, que avanzaba necesitaba un Estado fuerte y una sociedad instruida, es así como la “educación cívica” ingresó a los planes de estudio en el año 1912 como un ramo de formación obligatorio. La ciudadanía queda formalizada así como una serie de contenidos curriculares que debían ser dictados y adquiridos por los estudiantes. (Serrano, 2012)

Este ramo perdurará por décadas hasta que, durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva, en el año 1967, se modifique el currículo con la idea de que lo que la sociedad necesitaba era una “formación para la ciudadanía” y no sólo contenidos lectivos. Se establece que son todos los sectores de estudio los que deben abordar el tema ciudadano desde su especialidad con

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los aportes propios de cada ramo buscando una formación integral. (Soto, F. 2004)

Esta formación integral sobre la ciudadanía duró hasta el golpe de Estado de 1973, año en el que desaparece el tema oficialmente de las escuelas y no sería hasta 1980, coincidentemente con el establecimiento de una nueva Constitución donde volverá a reaparecer el ramo de “educación cívica” en los colegios.

Los gobiernos de la concertación retomaron la idea de la “formación ciudadana” integral y he implementaron cambios durante la Reforma, lo que ha significado modificaciones curriculares durante los años 1996 a 2002. (Soto, F. 2004). Se fortalecieron los Centros de Alumnos y se trabajó en la elaboración de un mapa de progreso en Democracia y Desarrollo para potenciar las habilidades que permitan el ejercicio ciudadano buscando que los jóvenes

“valoren los principios de libertad, igualdad, justicia, pluralismo y respeto por los derechos humanos, y que reconozcan la legitimidad de diversos puntos de vista para interpretar la realidad social, sea en el pasado o en el presente”. (Mineduc 2010 p:3)

En este último tiempo la ciudadanía ha ocupado un puesto importante y hasta se ha participado en mediciones internacionales para establecer el grado de conciencia y participación cívica (ICCS 2009).

En marzo de este año fue promulgada la ley 20911 que establece que en los colegios reconocidos por el Estado deberán implementar un plan de formación ciudadana en los colegios.

Este plan debe ser acorde al proyecto educativo del colegio.

Según la información entregada por el gobierno (Gobierno de Chile, 2016) los objetivos del plan son:

• Promover la comprensión análisis del concepto de ciudadanía y los derechos y deberes asociados a ella.

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• Fomentar en los estudiantes el ejercicio de una ciudadanía crítica y responsable, respetuosa, abierta y creativa.

• Promover el conocimiento, comprensión y compromiso de los estudiantes con los Derechos Humanos reconocidos en la Constitución.

• Fomentar la valoración de la diversidad social y cultural del país.

• Fomentar la participación en temas de interés público.

• Garantizar el desarrollo de una cultura democrática y transparente. Estos objetivos se lograrían a través de acciones concretas como, por ejemplo:

• Planificación curricular que tenga como objetivo el desarrollo de la ciudadanía, la ética y cultura democrática en las distintas asignaturas.

• Realización de talleres y actividades extra programáticas en que haya una retroalimentación de la comunidad educativa.

• Formación de docentes y directivos en relación con los objetivos establecidos en la ley.

• Actividades para promover una cultura de diálogo y sana convivencia escolar

• Cada sostenedor podrá fijar libremente el contenido del plan de formación ciudadana; podrá incluirse en el proyecto educativo institucional o en su plan de mejoramiento educativo.

Una mirada crítica a la formación institucional de la ciudadanía nos indica que en términos generales ha primado la lógica moderna donde se naturaliza la relación con el poder, el rol del ciudadano y la constitución del Estado. Además, se prioriza las relaciones entre los individuos de una colectividad en términos de cooperación sin prestar atención a la dimensión

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vertical de la relación de dichos individuos con las esferas del poder que les exigen obediencia y que se encuentra en una dimensión estrictamente política (Requejo F, 1990). La ciudadanía termina siendo en gran medida heterónoma.

Hemos visto que la ciudadanía ha estado presente en el currículo chileno y que de una u otra forma ha sido una preocupación desde la institucionalidad.

Quienes también han buscado un acercamiento entre la ciudadanía y la escuela han sido múltiples autores entre los que podemos mencionar al norteamericano Dewey (1975) quien plantea que el aprendizaje se realiza a través de la acción, del hacer y que la democracia, el reconocer al otro, es fundamental dentro del espacio escolar. Giroux (2008) quien a través de la pedagogía crítica y siguiendo los lineamientos de Habermas otorga un rol fundamental a la ciudadanía en las aulas y a Dubet y Martuccelli (1998) quienes estudian la escuela desde la sociología y establecen tres funciones de la misma: la de calificar, la de educar y la de socializar. Estas experiencias resultarán fundamentales para el desarrollo posterior de los estudiantes en el mundo adulto y aportar las bases del aprendizaje y comportamiento social, base de la ciudadanía.

Cabe destacar que existe una nutrida bibliografía sobre la formación de la ciudadanía en las escuelas, alguna de ella perteneciente a grupos vinculados a escuelas confesionales, las que se centran en una formación valórica y que prepara para un buen convivir privilegiando las buenas relaciones interpersonales de tipo horizontal, pero que carecen de un análisis sobre las relaciones de poder o que no preparan para interactuar con ellas y que son de tipo vertical.

Hemos analizado los dos conceptos elementales sobre los que se desarrollará la investigación: El espacio y la ciudadanía, los vimos en aspectos conceptuales y cómo han sido trabajados en el ambiente escolar. Una última reflexión apunta al hecho que no puede existir un ejercicio

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ciudadano sin vincularse con el espacio concreto y con la colectividad a las que se encuentra unido el individuo.

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CAPÍTULO IV

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