ANTECEDENTES HISTÓRICOS Y TEÓRICO-PRÁCTICOS
D. LA CONTRARREFORMA CONSERVADORA: RESTAURACIÓN COLONIAL.
Siguiendo a Tünnerrmann (2002) y a otros historiadores como Isolda Rodríguez Rosales (2005), el período inmediatamente posterior a la revolución liberal de Zelaya comprende los años 1910-1928 y se caracteriza por el dominio de los políticos conservadores que se propusieron restaurar el régimen colonial en todos los aspectos de la vida nicaragüense. En cuanto a la educación, los conservadores
31 devolvieron a la iglesia católica el dominio y el ejercicio de la educación nacional.
Según la investigadora Rodríguez Rosales (2005:42) esta es la época de la “Restauración Conservadora”, caracterizada por el retorno de las políticas coloniales, especialmente visibles, en el campo de la educación. Al respecto, Rodríguez Rosales cita al sociólogo Óscar Vargas quien sostiene que la Asamblea Nacional nicaragüense de esa época estaba dominada por la tendencia conservadora y se proponía borrar el pasado liberal:
“Según Oscar R. Vargas, la Asamblea Constituyente estaba dominada por
Emiliano Chamorro, quien hizo aprobar unos artículos sobre religión que transformaban el catolicismo en la religión del estado, en contraposición al laicismo de la Constitución de 1893”.
Desde la caída del gobierno liberal de Zelaya y el arribo de los conservadores, Nicaragua vivió un período de permanente guerra civil y de intervenciones estadounidenses. En el año 1912 se inició el período de ocupación más largo por parte de la infantería de marina, quienes estuvieron hasta 1933, un año antes del asesinato del General Augusto Sandino. Fue un período de pactos y componendas que siempre encontró resistencia; así lo resume Wheelock Román, citado por Rodríguez Rosales (2005: 52): “desde 1913 a 1924 ocurrieron en Nicaragua no
menos de diez tentativas armadas importantes contra la administración conservadora”.
Rodríguez (2005: 52) explica que la situación bélica destruyó la economía nicaragüense al punto de que en 1921 se pagaban medios salarios, se exportaba poca madera, había caído el comercio exterior e interior y los gobernantes eran
32 impopulares:
“Para estos años la crisis era evidente, y el Estado no se encuentra en condiciones de brindar atención al ramo educativo… Los gobiernos
conservadores de esta época fueron impopulares y, a pesar del apoyo militar de las fuerzas de ocupación, la resistencia armada no cesó…Con excepción
de los años comprendidos entre 1919-1920, el país vivió una época convulsiva políticamente, lo que incidió en una gran crisis económica”.
En cuanto a políticas educativas, Rodríguez (2005: 58) expone que los conservadores establecieron como principio rector la enseñanza religiosa en las escuelas y colegios, las que constituían el lugar privilegiado para formar, el arma e instrumento que trae el bienestar y el progreso de la nación. Se interesaron por introducir reformas a los programas con carácter humanista y moralizante a partir de concebir a la escuela como camino para inculcar la obediencia y la disciplina: “…
porque es en la escuela donde debemos cifrar nuestras esperanzas de regeneración…lugar de sumisión…”
A los conservadores no les interesaba ampliar la cobertura escolar sino crear o consolidar centros de calidad, lo que fue visible en el apoyo que le dieron a los centros religiosos católicos, a los cuales no tenían amplio acceso los pobres.
Para llevar a la práctica sus políticas educativas, en el año 1911 los conservadores reformaron la constitución liberal de 1905; y en enero de 1912, al declarar la protección oficial del Estado hacia la religión Católica, Apostólica y Romana; sentaron las bases para la consolidación de la educación católica.
33 Siguiendo a Rodríguez (2005: 65-66) por decreto, en el año 1914 se reformó el salario de los educadores que egresaban de las escuelas normales y se establece un impuesto al aguardiente y al tabaco para sostener dichas escuelas. En 1917 se decreta el Día de la Raza y el acto de Jura de la Bandera, el cual fue ampliado por el decreto del Culto a la Bandera del año 1929. Respecto al segundo se establecía: “…
para todos los colegios y escuelas de la república, tanto oficiales como particulares. Este acto forma parte de al construcción del imaginario colectivo de la Patria y sus héroes” Siete años después, se crea la Ley de la Escuela Libre de Hogar para zonas
alejadas de la capital y dedicadas a la educación de los ladinos y de los indígenas; y la Ley del médico escolar, con el fin de reglamentar la inspección médico escolar y garantizar la salud a los y las estudiantes:
“Entre otras tenían las atribuciones de estudiar los planos de los edificios
escolares desde el punto de vista de su ubicación, construcción, iluminación, ventilación; verificar e informar las condiciones higiénicas de los edificios destinados a escuelas que el gobierno tomaba arrendamiento”.
En este período se crean dos instituciones importantes: la Escuela de Contabilidad y la Escuela de Enfermería. La primera fue creada en 1923 con un plan de estudios de tres años. La segunda, creada en 1929 y su plan de estudios era de dos años. Además, según Rodríguez (2005: 92) en este mismo año se establecen dos acciones educativas importantes:
“El ministro Ramón Sevilla informó en su mensaje a la Asamblea que, por decreto del 22 de marzo de 1929, se creó un Consejo de Educación integrado por cinco miembros escogidos entre el magisterio nacional, para hacer una
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revisión del plan general de estudios. La comisión revisó el plan de estudios de enseñanza primaria”.
En medio de la debacle nacional producida por la guerra civil, se celebró el Primer Congreso de Profesores de Nicaragua, instaurado por el Presidente de la República, don Emiliano Chamorro, el 25 de marzo de 1917. En este Congreso participaron personalidades como el Obispo Antonio Lezcano y Ortega; algunos sacerdotes jesuitas entre ellos Azarías Pallais; religiosos de San Juan Bautista De La Salle y religiosas Oblatas. Además, el reconocido maestro Miguel Ramírez Goyena y la destacada educadora Josefa Toledo de Aguerri, entre otras. Según Rodríguez (2005: 98) los temas discutidos fueron:
“… la organización de las escuelas rurales, la educación de los niños retrasados… el plan de estudios, su extensión, su deficiencia, etc…la
conveniencia de incorporar a la enseñanza secundaria el estudio de la mecanografía y estenografía; la extensión del estudio de idiomas extranjeros y de las lenguas muerta (Raíces griegas y latinas). De mucha importancia fue el debate sobre los métodos de enseñanza, para definir cuáles eran los más apropiados”.
Según Rodríguez (2005: 99) en este Primer Congreso el tema de la educación de la mujer fue controversial. Se discutió sobre la enseñanza doméstica de la mujer nicaragüense, la cual debía ser educada para desarrollar las cualidades indispensables como ama de casa; pero también se consideró la importancia de la educación secundaria para que ella cumpliera con su misión:
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madre. Esposa o hija. Su educación era necesaria para cumplir con la misión que la Providencia le ha otorgado… La instrucción le da más energías y aptitudes que puedan compensar su debilidad física… la manera más barata, fecunda y eficaz de instruir y civilizar a la sociedad, era a través de la mujer”
Por su impacto en las transformaciones educativas posteriores, Tünnerrmann (2002:26) destaca un hecho característico de la sociedad nicaragüense de este período, signado por la tendencia colonial machista. Una de las educadoras más reconocidas, doña Josefa Toledo de Aguerri fue retirada por los conservadores de la dirección de la Escuela Normal de Señoritas de Managua. Ella decidió fundar con otras compañeras educadoras el Colegio de Señoritas de Managua, con un Kindergarten Modelo Anexo, con el fin de romper con las fórmulas tradicionales de educación de la mujer y promover una formación más realista y práctica, sin olvidar el cultivo de las humanidades. Su plan eran tres años de enseñanza secundaria y cursos técnicos-prácticos para preparar alumnas en profesiones y oficios.
Doña Chepita de Toledo había planteado la importancia de la educación primaria por encima de la secundaria y, por ende, de los institutos y estos complementados con laboratorios de investigación y análisis, escuelas veterinarias, comercio y agricultura; áreas afines con la realidad nicaragüense y que permitirían alcanzar lo siguiente: “gente independiente que no vea su porvenir en la política…
sino que confíe en su brazo, a su inteligencia, a su energía, cuanto pueda ambicionar”.
Este período está marcado por dos realidades históricas: la restauración del catolicismo a través del matrimonio iglesia-estado y las intervenciones militares del
36 gobierno de los Estados Unidos. Para el catolicismo, se trató del aseguramiento de los beneficios coloniales que incluía su control sobre la educación y consiguientemente, la recuperación del espacio social que la revolución liberal le había quitado. Para el liberalismo, significaba el fin de un proceso de transformaciones en todos los ámbitos de la vida, que no coincidían con los intereses norteamericanos.
Según Arnáiz Quintana (1990: 96) el restauracionismo católico incluyó tolerar la presencia de las iglesias protestantes en la Costa Atlántica mientras lograba un acelerado crecimiento institucional, el aumento de personal y mayor organización de los fieles alrededor de los bienes eclesiásticos como los colegios y escuelas. Además, en el año 1914, como culminación de los grandes logros católicos, se crea la Provincia Eclesiástica de Nicaragua.
Para este mismo autor, la perspectiva teológica y pastoral del restauracionismo católico, se caracterizó por una mayor participación del laicado en sus organizaciones. Su discurso y su práctica son anti-liberal, anti-comunista y apologéticamente anti- protestante. La religiosidad popular se centra en el culto eucarístico, los rezos a los santos y un tratamiento moral enfocado más hacia la conducta individual que social.
E. EL SOMOCISMO: NUEVOS LIBERALES PERO SIN REVOLUCIÓN.
La época histórica siguiente, a partir del año 1929, corresponde al establecimiento, consolidación y derrumbe del régimen instaurado por la familia Somoza en Nicaragua, contando con el beneplácito y el resguardo del gobierno de