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La corriente humanística-historicista

In document V.i Geo. - Cebrian Abellan_ Aurelio (página 35-37)

4. LAS CORRIENTES ACTUALES DEL PENSAMIENTO GEOGRÁFICO

4.3. Las modernas renovaciones

4.3.5. La corriente humanística-historicista

Con la revolución cuantitativa se somete a crítica a la ortodoxia existente, y el paradig- ma de Kuhn introduce la crítica a los geógrafos cuantitativos, que alumbrará un positivismo humanista-reformista (Smith, Morill), el idealismo (Guelke), la fenomenología (Fu Tuan, Buttimer), el anarco-marxismo, y muchas alternativas más, una razón que introdujo a la Geografía muy tarde en la ordenación del territorio. Es una reacción basada en la experien- cia humana y en los comportamientos, y por ello los conceptos clave son los de lugar (un espacio vivido) y paisaje. Para Smith (1979), Ley y Samuels (1978) la Geografía humanís- tica debía de proporcionar las tecnologías de diseño social, las respuestas a la demanda de la sociedad tecnológica ante la incapacidad del positivismo lógico. Para ello algunos autores, como Fu Tuan, partieron del concepto de territorialidad animal, ampliado a criterios emotivos y simbólicos hasta alumbrar el espacio cultural, aunque era preciso incorporar aspectos complementarios a la racionalidad. Es la consecuencia del apoyo en las filosofías fenomenológica y existencial, en los escritos de Marx, y en los neomarxistas de Marcuse. El postulado es la experiencia, una visión antropocéntrica del espacio, y el lugar ha de ser comprendido (para lo que resulta idónea la encuesta y la observación participativa).

El término humanismo (basado en la corriente conductista o behaviorista) no es nuevo, pues ya aparecía con Sauer en los años veinte, aunque su difusión no llega hasta los setenta a través de geógrafos vinculados a las universidades de Toronto, Vancouver y Massachusetts. Se trata de una concepción que pretende desligar a los geógrafos del uso de métodos de las ciencias naturales. El lugar ha sido caracterizado por Sack como un con- texto de interacción entre la naturaleza y el hombre, como agente activo. A través de este concepto se incorpora la dimensión temporal, superando el a-historicismo. Como señala Johnston, la condición humana sólo puede ser mostrada a través del intento humanista, pues las impresiones, actitudes y las relaciones subjetivas con los lugares (el sentido del lugar) no pueden ser evidenciadas mediante una investigación positiva.

Por tanto, el humanismo proponía reflexionar sobre los fenómenos geográficos con el objeto de lograr una mejor comprensión del hombre y de su condición, tanto que Entrikin considera que la corriente humanística dedica su interés a los aspectos del hombre que son marcadamente humanos (significado, valor, metas e intenciones). Otro aspecto fundamen- tal es el de mundo vivido, un conjunto de hechos y valores que constituyen la experiencia

cotidiana de cada persona. Unwin hace una clasificación de los estudios humanistas sus- tentada en tres puntos principales: crítica al positivismo lógico, reconducción al complejo mundo de la subjetividad humana, y búsqueda de la comprensión.

Pues bien, con esos planteamientos, los geógrafos de los años setenta adoptaron pers- pectivas humanistas diferentes inspiradas en corrientes filosóficas:

– El existencialismo, que se caracteriza por su rechazo a las filosofías académicas bien definidas, y propone un regreso al mundo concreto del ser como fuente de conciencia. Es un cuerpo formal de conocimientos que tiene una base fundada en la experiencia (conceptos como espacio, paisaje, ciudad y región tienen un signifi- cado porque los referimos a nuestra experiencia directa). Al centrar la atención en la existencia humana tiene que reconocer su temporalidad, y su historicidad. Entre los principales protagonistas destacan Entrikin y Samuels.

– La fenomenología, que no consigue distinguir entre los elementos de la exis- tencia humana expuestos a una interpretación subjetiva y los que no lo están. A diferencia del idealismo, los fenomenólogos defienden la inexistencia de un mun- do objetivo independiente de la experiencia humana, porque todo conocimiento procede de la experiencia del mundo y no puede ser independiente de él. Y ponen el acento en el análisis e interpretación del conocimiento, en particular del co- nocimiento consciente. Buttimer, que institucionalizó la perspectiva fenomenoló- gica, la definió como un modo de reflexión sobre la experiencia consciente. Y la corriente se esfuerza por adaptar conceptos como el de mundo vivido, con dos caracteres distintos: el físico (espacio-tiempo) y el social (intersubjetividad). Y Entrikin (1976) la plantea como un método que utiliza dos vías de análisis, con un grado de subjetivismo evidente:

* La autotrasposición imaginativa, en la que el investigador se imagina ocu- pando el lugar del investigado.

* El encuentro cooperativo y la exploración, en la que participan el investiga- dor y el investigado para analizar el mundo vivido del primero.

Uno de los fenomenólogos más conocidos, Fu Tuan, afirma que la Geografía es el espejo del hombre (conocer el mundo es conocerse a sí mismo). De acuerdo con ello el estudio de los paisajes es el de la esencia de las sociedades que los mol- dearon. Así, el modelo para los geógrafos regionalistas de tendencia humanista es conseguir una síntesis de lo objetivo y lo subjetivo.

– El idealismo, que ha dedicado su atención a contemplar la realidad a través de la construcción del mundo en la mente humana. Los idealistas dejan aparte los aspectos emocionales y psicológicos de la conducta humana, al considerar que no se puede reinterpretar la vida emocional de otras personas. El interés surgió entre los geógrafos históricos de Canadá, como Guelke, y, como tendencia, se afirma que la actividad de la mente es el fundamento de la existencia humana y del cono- cimiento. Pero dentro de las posturas internas, metafísica y epistemológica, es la última la que más ha incidido en la Geografía, planteando que no existe un mundo real que pueda conocerse independientemente de la mente. En los años ochenta se publicaron varios trabajos que pretendían crear una Geografía realmente huma- nista. Dentro de la Geografía Histórica y de la Geografía Social aparecieron los más relevantes, como los de Ley (dedicados a analizar cómo las personas entienden la vida humana) y Jackson (sobre la raza y el racismo).

Pero la falta de acuerdo sobre la metodología resultó ser uno de los mayores incon- venientes, así como la imposibilidad de realizar generalizaciones y la incapacidad de dar cuenta de la realidad objetiva del mundo. Desde la corriente positivista se ha considerado imposible que las investigaciones humanísticas basadas en experiencias individuales pue- dan superar la fase descriptiva.

De forma sintética el humanismo-historicismo se apoya en el existencialismo de Sartre, en la fenomenología de Husserl y Schutz, en el idealismo de Collingwood, en el pragma- tismo de Pierce, y en la hermenéutica de Habermas. Entre sus protagonistas resaltan: Fu Tuan, Relph, Mercer, Powell (fenomenología), Entrikin y Samuels (existencialismo), Guelke y Harris (idealismo), Butimer, Fremont, y Berque. Pretende dar respuesta a por qué los seres humanos son creadores de lugares, mientras el lugar es la porción de espacio con carga simbólica y afectiva, y la región un espacio vivido. Entre las aportaciones se encuentra la importancia concedida a la experiencia individual en la interpretación del lugar.

In document V.i Geo. - Cebrian Abellan_ Aurelio (página 35-37)