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LAS ZONAS DE CLIMAS TEMPLADOS 1 Caracteres y tipos climáticos

In document V.i Geo. - Cebrian Abellan_ Aurelio (página 124-128)

ÍNDICE SISTEMÁTICO

4. LAS ZONAS DE CLIMAS TEMPLADOS 1 Caracteres y tipos climáticos

Aquí se produce una circulación zonal regular, si bien sobre océanos y continentes se organiza un sistema más complejo de circulación celular. Sin embargo la introducción de factores puramente geográficos, como el contraste entre superficies continentales y oceá- nicas, complica el esquema zonal. La causa fundamental de esa alteración zonal reside en los contrastes térmicos estacionales. Las altas presiones se mantienen bastante sobre los océanos, mientras en invierno los anticiclones fríos recubren los interiores continentales. Y estas modificaciones estacionales afectan en mayor medida al Hemisferio Norte debido al mayor volumen de tierras emergidas.

De otro lado, en invierno los flujos húmedos oceánicos entran en contacto con los se- cos y fríos en las fachadas orientales de los continentes, dando lugar a la creación de fren- tes y a la aparición de lluvias abundantes. Por el contrario, cuando ese contacto se produce en las fachadas occidentales los efectos se traducen en fuertes vientos que impedirán el desarrollo de la vegetación arbórea.

Pero también los movimientos meridianos de las perturbaciones del Frente Polar des- empeñan un papel climático clave. Esas borrascas son las que propician precipitaciones en estaciones intermedias.

En razón de todos estos criterios de circulación zonal pueden distinguirse cuatro domi- nios bioclimáticos en la zona templada:

– Europa Occidental y ámbito mediterráneo. Se trata de una fachada occidental templada y, por tanto, sujeta al influjo de los vientos húmedos del Oeste. Por ello, la amplitud térmica anual aumentará hacia el interior continental. El mediterráneo disfrutará de veranos secos y de estaciones intermedias muy claras.

– Interior de Eurasia. De Oeste a Este los climas serán cada vez más continentales, con fuertes amplitudes térmicas y sequedad cada vez más aguda. Aquí pueden distinguirse una gran variedad de subclimas: polaco, ruso, siberiano, danubiano, ucraniano...

– Asia oriental. En Siberia los inviernos son los más duros de toda la zona templada, mientras en el Sur de China son más atemperados y casi subtropicales.

– Tierras templadas de América. Son espacios climáticamente muy disimétricos; en la porción occidental debido al efecto barrera ejercido por las Rocosas, mientras en la oriental son más septentrionales por la forma continental. En cualquier caso dominan los climas fríos en invierno y las lluvias se reparten según ciclos estacio- nales.

Los citados medios bioclimáticos pueden quedar concentrados en dos grandes áreas climáticas:

– Templada-oceánica. Es una región climática porque es un clima azonal. Cubre las regiones costeras e islas sometidas a los vientos templados del Oeste; por este motivo sólo abarcará la zona costera norteamericana, mientras en Europa penetra más hacia el interior por la ausencia de relieves costeros. En el Hemisferio Sur se emplaza únicamente en las costas de Chile y Nueva Zelanda.

El régimen térmico es atenuado por la proximidad del océano; y el pluviométrico viene regido por las depresiones que llegan a las costas y que tienen origen en el Frente Polar. Pero estas regiones disponen de suelos poco fértiles debido a los continuos lavados por las aguas de lluvia que arrastran hacia horizontes profundos a los elementos minerales. En esas condiciones la vegetación es de hoja caduca con sotobosque de helecho. Puede decirse que el bosque oceánico se define por su gran talla y escasa densidad.

– Continental. Debe su existencia al ensanchamiento longitudinal del continente norteamericano y surasiático, ensanchamiento que no aparece en el Hemisferio Sur, donde las masas continentales son demasiados estrechas. El régimen térmico opone claramente el verano a invierno y se caracteriza por la gran amplitud anual; el invierno además es largo, mientras el verano disfruta de temperaturas elevadas. El régimen pluviométrico viene definido por precipitaciones mediocres, nivosas en invierno. El total anual es bajo, e incluso disminuye hacia el interior de los conti- nentes. En consecuencia el paisaje vegetal es el bosque templado continental o taiga, también denominado bosque boreal porque no se da en el Hemisferio Sur. Está formado por coníferas espaciadas dentro de un bosque homogéneo asentado sobre suelos helados en profundidad y no aptos para el herbazal.

En el sector meridional aparece la pradera templada asentada sobre suelos negros. Por la más baja latitud los veranos son más cálidos, lo que permite el desarrollo del herbazal que bordea el Sur de la taiga, el corazón de EE UU y las Pampas (sabanas extratropicales). Se desarrolla muy rápidamente en primavera aprovechando el ca- lentamiento oriental y se deseca también rápidamente en otoño. El suelo propio de la pradera es la tierra negra, con abundancia de humus procedente de la descom- posición del herbazal. Al Sur de la pradera su degradación dará lugar a la aparición de la estepa.

Así pues, en la distribución de los paisajes vegetales de la zona templada resalta el contraste entre hemisferios. En latitudes medias del Hemisferio Sur es esencialmente oceánico, con flora original aunque las formaciones vegetales no cubran extensiones con- siderables. En el Hemisferio Norte las tierras son más extensas y el clima presenta mayor diversidad, con regiones incluso muy alejadas del influjo oceánico; por ello la disposición vegetal es muy simple con una franja ancha de bosques limitada al Norte por la tundra y al Sur por la estepa. Sin embargo, esa disposición hemisférica queda alterada con la pre-

sencia oceánica, que a su vez establece la diferencia entre fachadas orientales (con mayor mezcla florística debido a la mayor penetración del influjo) y occidentales (con variantes latitudinales como la mediterránea).

Dos variedades de climas templados (regiones climáticas porque son debidas a facto- res geográficos) son los:

– Climas templado-cálidos de costas occidentales. Se emplazan en la zona que separa los alisios de los vientos de latitudes medias, y son por tanto climas de transición con influencias tropicales de los alisios y vientos del Oeste. Se identifican con los climas subtropicales, con influencia de los alisisos en verano y de los wes- terlies en invierno. El más característico es el clima mediterráneo, que presenta los siguientes rasgos:

* Lluvias en invierno y sequedad ambiental en verano. * Veranos cálidos e inviernos suaves (más de 6º). * Fuerte insolación, especialmente en verano.

* A finales del verano y principios del otoño el descenso de calor y las inversiones térmicas ocasionan las nieblas.

* Las precipitaciones oscilan entre 400 y 500 mm, siendo más abundantes en las zonas costeras que en las continentales.

* La estación de lluvias coincide con la más fría y la sequedad de gran parte del año impone la presencia de plantas xerófilas, si bien predominan también arbustos de hoja perenne. El tipo característico es la garriga (arbustos de poca altura) y el maquis (monte bajo).

* Es un tipo climático que se da en la cuenca mediterránea y costas de California, chilena, occidental surafricana, y suroccidental australiana.

– Climas templados cálidos de costas orientales. Se emplazan en la misma área que los precedentes (aunque en costa opuesta) por lo que tienen veranos cálidos e inviernos templados, y difieren en la cantidad de precipitación y en su distribución. En las costas orientales de los continentes los alisios vienen del mar cargados de humedad, y por tanto, proporcionan veranos lluviosos. En cambio, los westerlies, que proceden del interior continental, vienen desecados y sólo aportan escasas lluvias durante el invierno. Sus rasgos son:

* Inviernos suaves con medias superiores a 10º, pero con frecuentes heladas en zonas interiores.

* Veranos calurosos que superan con frecuencia los 30º.

* En invierno la lluvia es de carácter ciclónico mientras en verano es orográfica. * Predomina la vegetación forestal de hoja ancha y perenne, pero también los

bosques de coníferas y herbazal. Este tipo de clima se da preferentemente en: costas orientales de Australia, Argentina, Uruguay, Brasil meridional, África del Sur y Golfo de México.

* Una variante es el subtipo monzónico (región climática), que debido a la influen- cia continental dispone de un invierno frío y de estaciones diferenciadas. Ade- más, la lluvia cae preferentemente en verano, una estación más marcada que en las costas orientales. Se extiende por China del Sur, La India y algún sector más del Asia meridional. Es el ambiente propicio para el desarrollo de tifones.

4.2. Los rasgos biogeográficos

La relevancia vegetal la ostentan los bosques, que pueden ser agrupados en tipos, cada uno de los cuales guarda sólo equilibrios relativos debido a los medios climáticos y edáficos particulares. Son los siguientes:

– Coníferas. Componen las masas forestales más extensas del planeta y se caracteri- zan por su homogeneidad florística con número de géneros y especies poco elevado. El aspecto del bosque no es muy diferente en invierno y verano, porque se trata de perennifolias capaces de resistir los crudos inviernos de las altas latitudes por medio de hojas en forma de aguja que cierran los estomas para anular la transpiración en invierno. El sotobosque es muy reducido por varias razones, y entre ellas porque el manto superficial del suelo está mal descompuesto y el humus es muy ácido. – Caducifolias. La formación típica de las zonas templadas, que presenta aspectos

diferentes según estaciones. Ahora los árboles se adaptan perdiendo las hojas en invierno y cerrando estomas en los días calurosos de verano. El número de espe- cies es reducido, mientras la abundancia del sotobosque depende de la densidad de la floresta.

– Perennifolias. Se dan en las regiones de verano seco, con un bosque de escasas especies y con adaptaciones xerofíticas para limitar la transpiración. Se emplazan en los climas mediterráneos de montaña.

– Mixta de costa oriental. Ahora la variedad de especies es la norma (especialmen- te en el sureste asiático), y la frondosidad es su rasgo más sobresaliente.

Complementarias a los bosques están las formaciones bajas enclavadas donde no prosperan aquéllos. Entre ellas resaltan:

– La pradera. Con ausencia de arbolado y dominio del herbazal. Unas son climáticas, otras edáficas, y hasta hay unas terceras antrópicas. Están formadas por gramíneas de muy pocos géneros y ciclo vegetativo corto. Cuando las lluvias superan los 500 mm pueden alcanzar gran talla; cuando son reducidas su porte es muy escaso. – Landas y prados oceánicos. En las regiones costeras de clima oceánico dominan

las formaciones bajas:

* Landas. Se asientan sobre suelos ácidos y están compuestas por arbustos adaptados a climas nubosos y fuertes vientos marítimos. Por ello cierran sus estomas, para evitar que el aire seque sus reservas de agua.

* Prados. Son formaciones de gramíneas bajas y discontinuas en el espacio. – Formaciones mediterráneas, del tipo maquis, garriga y jaral. Su dominio depen-

de de que el suelo sea calcáreo o bien silíceo, y de la mayor o menor humedad sobre el mismo.

– Tundra. Adaptada al clima polar. Se trata de formaciones muy rastreras y enjutas (musgos y líquenes), pegadas al suelo, para evitar el barrido de los fuertes vientos helados.

– Formaciones bajas de alta montaña. Las bajas temperaturas de las cumbres, la duración de la nieve, los contrastes térmicos, y la violencia del viento hacen que surjan los pisos alpino (las leñosas escasean y se implantan las herbáceas, que se desarrollan vivazmente debido a la luminosidad ambiental), y nival (con vegetación discontinua de líquenes y algas).

Como en el Hemisferio Sur las tierras emergidas no son extensas la vegetación se re- duce a los archipiélagos y extremos meridionales de los continentes. Aquí no aparecen los fuertes contrastes térmicos de los interiores continentales, pero sí los pluviométricos entre fachadas orientales y occidentales. Con todo la unidad florística es notable debido a que suelen representar a especies migradas desde el Hemisferio Norte.

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