La dialéctica entre gran propiedad y campesinado durante la Restauración Los orígenes de la cuestión yuntera
NOMBRE HECTÁREAS
2.1.5. La creación de multifundios en el ecosistema dehesa
Visto que sobre la base de la Reforma Agraria liberal queda marcada la estructura de la propiedad de la tierra en Cáceres, imponiéndose una trama sociopolítica de dominación, quedaría por ver en este apartado de la gran propiedad su vertiente económica; en otras palabras ¿existe relación entre el fenómeno del latifundismo, el proceso de adehesamiento y el crecimiento económico de la región durante el primer tercio del siglo XX? La respuesta es un “sí” con numerosas ma que matizaciones que merecen la pena ser expuestas.
Para Juan García, aparte del mencionado “neolatifundismo”, el hecho de que se lanzaran al mercado un número tan inmenso de tierras concejiles deficientemente explotadas escondía la intención de numerosos compradores de obtener una alta rentabilidad o “al menos, unos rendimientos equiparables a los producidos por las fincas
adehesadas en manos de particulares”144. Esto concordaría bien con las consideraciones de
Naredo quien entiende que la explotación tradicional de las dehesas andaluzas y extremeñas arrojaba, con un riesgo mínimo “una rentabilidad bastante aceptable que
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Vid. MERINERO, Mª Jesús (1980): Comportamiento político de Cáceres, 1891-1931 (Desmovilización y dependencia). Cáceres: Institución Cultural “El Brocense”, pág. 240. Cuando en el capítulo 6 veamos cómo fueron expropiados estos grandes propietarios, trataremos de reconstruir brevemente la historia de su presencia en la provincia.
141
El problema social del campo..., pág. 61.
142
Ibídem, pág. 38.
143
Vid. GARRABOU, Ramón; PLANAS, Jordi; SAGUER, Enric (2001): “Administradores, procuradores y apoderados: una aproximación a las formas de gestión de la gran propiedad agraria en la Cataluña contemporánea”, Comunicación presentada al Congreso de la Asociación de Historia Económica, versión en CD-ROM. Una monografía de estos mismos autores sobre esta cuestión en Un capitalisme impossible? La gestió de la gran propietat agrària a la Catalunya contemporània. Vic: Eumo, 2001.
144
imprimía a tales sistemas una clara racionalidad capitalista en aquella época”145. En otras palabras, vistos los efectos de la desamortización en el aspecto sociopolítico, al entrar en el análisis económico lo primero que se debe manifestar es que se adehesaron numerosos terrenos. Como señalara hace años Martín Galindo, la dehesa es, ante todo y sobre todo, “un hecho geográfico”146. Pero definir dehesa nos obliga a recurrir a Pablo Campos, quien en sus trabajos ha tratado este asunto en términos energéticos:
“...La definición de dehesa más general es aquella que engloba como tal tanto a las grandes fincas de encinares y alcornocales como a las grandes fincas que no admiten un cultivo permanente, es decir, que tienen una o más hojas de la finca varios años sin labrar o que no se labran nunca”147.
Este autor nos remite a la definición de otro estudioso de esta cuestión, Emilio Cruz, quien considera la dehesa como “una gran explotación agrícola-ganadera, con superficie mínima viable, en donde el equilibrio entre agricultura y ganadería produce la máxima rentabilidad, compatible con la mejora de la fertilidad y evitando la erosión del suelo. Es, por tanto, una forma compleja de explotación de la tierra en secano que requiere grandes inversiones, con
técnica y coordinación adecuada”148. Como señalara Martín Galindo en su ya clásico
artículo, la explotación se da en dos estratos (suelo y vuelo) pero con un aprovechamiento
triple (agrícola, ganadero y forestal)149. Del vuelo se obtendrían leñas en el ramoneo,
maderas para las traviesas del ferrocarril, bellota y corcho. Del suelo, las yerbas de invierno y primavera para el ganado, los agostaderos, las espigas, cereales, rastrojera y medias hierbas que podían ser cultivadas al tercio o, lo más habitual, al cuarto.
En varias ocasiones nos referimos a lo largo de esta investigación a la “fragilidad del ecosistema”. Esta procede del hecho de que las dehesas se asienten generalmente sobre terrenos paleozoicos muy limitados agrológicamente por su litología ácida o neutra (granitos, esquistos, gneis, cuarcitas y pizarras) a lo que se une lo que algunos autores denominan el “estrés climático”150. Se refieren a la sequía estival severa entre abril y noviembre lo que trae como consecuencia “suelos superficiales de escaso desarrollo, pobremente estructurados e íntimamente relacionados con la roca madre, deficientes en nutrientes y con bajos niveles
de retención de agua”151. En resumen, cuando hablamos de fragilidad, estamos poniendo en
valor que la producción de las dehesas dependen mucho de una explotación eficiente que sepa ponderar, según las circunstancias climáticas y edafológicas, sus componentes ganaderos, agrarios y forestales para que unos y otros se retroalimenten.
Por otra parte, cuando hablamos de adehesar masivamente tierras adquiridas durante la desamortización, nos referimos a que los compradores, guiados por criterios de rentabilidad económica trataron de obtener de sus adquisiciones el mayor beneficio con el menor riesgo posible. Cuantitativamente nos estamos refiriendo a que la mitad de la extensión agraria útil de Extremadura está ocupada por terrenos adehesados, que probablemente lleguen a su culmen en la provincia de Cáceres. Santiago Zapata, basándose en una Memoria del ingeniero Vicente Paredes de 1875, acredita este proceso de adehesamiento mediante la práctica del aposto: “desde que, por efecto de la
desamortización, vinieron a poder de los particulares los extensos montes que cubren (...)
gran parte del territorio de la provincia, ha mejorado notablemente el aprovechamiento de su
145
NAREDO (1978): Art. Cit., pág. 210.
146
MARTÍN GALINDO, José Luis (1966): “La dehesa extremeña como tipo de explotación agraria”, Estudios Geográficos (Madrid), número 103, pág. 157.
147
Aunque esta definición está entresacada de su aportación al libro colectivo Extremadura saqueada, París, Ruedo Ibérico, 1978, su obra de referencia es CAMPOS PALACÍN, Pablo (1984): Economía y energía de la dehesa extremeña. Madrid: Ministerio de Agricultura. 148 Ibídem, pág. 524. 149 Art. Cit., pág. 159. 150
Cf. GABRIEL Y GALÁN MORÍS, José María y PUELLES, María (1993): Las dehesas. Mérida: Editora Regional de Extremadura, pp. 6-8.
151
62
suelo y vuelo”152. Paredes auguraba una mejora de la producción agraria que luego
trataremos de contrastar. También Sánchez Marroyo considera que las grandes fincas que fueron puestas en condiciones de cultivo mejoraron sus pastos y se incrementó y potenció el
arbolado153. Cuando la II República elabore el Registro de la Propiedad expropiable, algún
que otro propietario se remontará a este asunto para exceptuar su inclusión en el inventario:
“...Cuando el reclamante adquirió esta finca de sus padres en el año 1917, la dehesa estaba toda ella poblada de mata y arbolado de roble, haciéndole la mata inapta para el cultivo, e incluso para el aprovechamiento de los pastos, que era deficientísimo y desde aquella fecha a la actual dedicó por término medio anual de quince a dieciséis mil jornales en el descuaje de matas, helechos, zarzales, jaras y escobas, al propio tiempo que cuidaba del apostado y limpieza del arbolado logrando mediante un esfuerzo pecuniario que ascendió a 560000 pesetas aumentando la superficie de pastos en término que donde antes, cuando él la adquirió y sus padres tenían solo una tajo de 500 cabezas lanares de cría, llego el recurrente a tener 1800 cabezas (...) [teniendo] durante múltiples años 200 jornaleros en invierno, siendo hoy una dehesa modelo para la ganadería y que permite labrar en ella de ciento cincuenta a doscientas fanegas cada seis años”154.
No parece que este fuera el único caso, sino que formó parte de un proceso de ajuste entre una abundante mano de obra en plena expansión y unos inversores que trataron de rentabilizar sus adquisiciones. Por otra parte, el hecho de que se relacione gran propiedad con dehesa se explica en la región extremeña porque resulta difícil una explotación rentable por debajo de las 200 o 300 hectáreas, cantidad que se explica por la mala calidad de los suelos y por ser cultivadas mayoritariamente en secano.
Según se deduce del elevado número de fincas poseídas en proindiviso, de las
referencias en este sentido155 y de la gran mayoría de los recursos que los implicados
potencialmente en la Reforma Agraria de la II República presentaron, el arrendamiento era la fórmula jurídica más frecuente en la gestión de las grandes fincas. Los autores que, como Sánchez Marroyo llevan años estudiando esta cuestión del sistema de gestión distinguen entre dos tipos de modelos156:
- por un lado los terratenientes “madrileños”, denominación genérica que engloba a buena
parte de la Grandeza de España y de la alta burguesía terrateniente (Alcalde, Beruete...), quienes a través de sus administradores arriendan la tierra a gran escala. Nosotros añadimos que estos grandes arrendatarios funcionan a la vez como subarrendadores, ya que se comportan como propietarios —de hecho muchos pasaron a serlo durante las primeras décadas del siglo XX—al arrendar sus tierras a colonos. Esto otorgaba un poder omnímodo a esos grandes arrendatarios, únicos que podían optar a pujar en las subastas de esas grandes dehesas.
- Los hacendados autóctonos, frecuentemente dedicados a la ganadería, que se podían
aplicar en la explotación directa y que adquirían tierras a los arrendatarios si necesitaban más. Si querían introducir elementos de equilibrio entre la explotación forestal-pecuaria y la agrícola, la hoja de labor o el descuaje se daba en aparcería a los yunteros que aparecían de esta manera como obreros especializados en obtener el máximo rendimiento de las tierras disponibles.
152
Citado por ZAPATA BLANCO, Santiago. (1986): La producción agraria de Extremadura y Andalucía Occidental (1875-1935). Tesis doctoral inédita. Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Complutense, pág. 977.
153
Citado por ZAPATA, Ibídem, pág. 979. Como señala MARTÍN GALINDO (1966): Art. Cit., pág. 161, a partir de la desamortización se multiplica el poblamiento intercalado entre los viejos núcleos, testimonio evidente de que las explotaciones requerían de la presencia constante del personal.
154
ADGDR, Fondo Reforma Agraria - Cáceres, legajo 21, recurso de Emilio Sánchez Abril, vecino de Berzocana al Consejo Ejecutivo del IRA contra la inclusión en el inventario de fincas susceptibles de expropiación con indemnización de la dehesa La Nava, de 18 de julio de 1935.
155
En el libro de VILLEGAS, Alfredo (1909): Nuevo libro de yerbas de Cáceres. En Cáceres, se habla de un 90% de las grandes fincas de Cáceres dadas en arrendamiento. Por cierto que el autor era administrador de la Duquesa de Fernán Núñez en la provincia.
156
Ambos “grupos”, por denominarlos de alguna manera, habían protagonizado un proceso de competencia derivado de la cuestión de la vecindad. Durante la desamortización civil, las oligarquías locales habían tratado, sin conseguirlo, que se reconociera de alguna manera “el derecho de los miembros de la comunidad a participar con prioridad en la privatización de los patrimonios municipales”157. Dicha situación, abierta desde mediados del siglo XIX, puso los cimientos de esta dualidad que no deja de ser un intento de modelización de una realidad evidentemente heterogénea. Ya que el arrendamiento es el sistema de gestión más generalizado, hemos intentado consolidar algunas de estas reflexiones haciendo un seguimiento de los anuncios en el que se ofertan fincas (ver tabla 2D). El lugar más adecuado para tener una visión de conjunto era el Boletín Oficial de la Provincia, medio de difusión oficial cuya distribución por toda la provincia estaba garantizada. Hemos tomado desde finales del siglo XIX y durante el primer tercio del XX pues un ciclo de 22 años puede ser suficientemente representativo. A continuación, en su glosa, exponemos los aspectos más relevantes en cuanto a plazos, forma de explotación, zonas y aparición o no del nombre del propietario.
La intención de este cuadro es ofrecer distintas vertientes de la cuestión del arrendamiento. En cuanto al periodo, hemos seleccionado el comienzo de la recuperación de la crisis agraria finisecular para terminar en el momento de ebullición social del Trienio 1917-1919. Se puede decir que este momento coincide con la fase álgida del proceso de adehesamiento iniciado durante el siglo XIX. Donde se especifica, los sistemas habituales son subastas privadas —limitando así a grandes arrendatarios la puja— mediante el sistema de pujas a la llana o pliegos con ofertas de explotación en las oficinas de los administradores. En cuanto a los periodos de arrendamiento, se observa el predominio del corto plazo, rara vez mayor de cinco años, coincidiendo con la rotación propia de los terrenos de labor158. Ese tiempo permitiría preparar para la siembra la parte que interesara, apostar de encinas y alcornoques mediante yunteros-aparceros y a la vez mantener una cabaña ganadera estable con los pastos que se fueran produciendo en los majadales. La gran mayoría de las fincas se ofrecen para pasto y labor, evidenciando una vez más la gestión mixta de las mismas. Aparecen periódicamente pelas de corcho dentro del ciclo de 9-10 años para lograr una producción suficiente. Las periódicas ofertas de bellota para la montanera no deben conectarse automáticamente con una cría industrial de ganado de cerda que no se convirtió en notable hasta bien entrada la década de los años 50 del siglo
XX, tal y como ha venido demostrando Pablo Campos159.
Por lo que respecta a las zonas en las que se ofertan fincas hay que tener en cuenta que coinciden con buena parte de la esencia del latifundio en la provincia con la excepción de la zona del Campo Arañuelo. Entre Trujillo y Cáceres, coincidiendo al tiempo con las grandes propiedades de los viejos linajes provinciales, se ofrecen la gran mayoría de las tierras arrendadas. Tanto en un caso como en otro coincide un enorme término municipal producto de un amplio alfoz de origen medieval consolidado durante el siglo XIX. En el caso de Cáceres, además, hay que añadir su amplitud sur-sureste, contando con gran cantidad de terrenos de la Sierra de San Pedro para los que la explotación forestal y pecuaria resultaba la más apropiada160.
157
Así lo interpreta LINARES LUJÁN, Antonio Miguel (2001): “Estado, comunidad y mercado en los montes municipales extremeños (1855-1924)”, Revista de Historia Económica (Madrid), número 1, pág. 27.
158
Con los datos del Nuevo libro de yerbas...y de los datos de Zulueta podemos concluir que en 1909, el 53% de las dehesas de pasto y labor de Cáceres se arrendaban por 4 años. En las de puro pasto se buscaba la rentabilidad inmediata por las veleidades cualitativas de los forrajes y las fluctuaciones de precios, como se deriva del 54% de dehesas de esas características arrendadas durante sólo un año. Vid. ZULUETA ARTALOYTIA, José Antonio (1977): La Tierra de Cáceres: estudio geográfico. Madrid: Instituto Juan Sebastián Elcano del CSIC, pág. 167.
159
Vid. CAMPOS (1983): Art. Cit., pág. 309-310.
160
De hecho para los expertos en esta cuestión, como Pablo Campos o Eduardo Alvarado, la Sierra de San Pedro es el referente del alcornocal extremeño. Cf. ALVARADO CORRALES, Eduardo (1983): El sector forestal en Extremadura. Ecología y economía. Cáceres: Institución Cultural “El Brocense”.
64
Tabla 2D:
Relación de anuncios de arrendamiento de fincas en la provincia de Cáceres insertos en el Boletín Oficial de la Provincia (1898-1920)
Año Plazo si se especifica
Se arrienda... Ubicación y extensión si se señala
Propietario y/o administrador
1898 5 años Pasto y labor Trujillo Marqués de la Conquista y
Albayda
1898 - Puro pasto Monroy Adm. Antonio Elviro
1898 - Pasto y labor 1666 en Cáceres y 1300 en
Trujillo
Marqués de Castro Serna, Adm.Juan Gil Alejo
1898 6 años Pasto y labor Trujillo Duquesa de Castro
Enríquez, Adm.Luis Pérez Aloe
1899 - Pasto y labor Varias de Cáceres Marqués de Castro Serna
1899 - Pasto y labor Trujillo Duquesa de Castro
Enríquez, Adm. Luis Pérez Aloe
1900 - Pasto y labor Propios de Santa Cruz de la
Sierra
Duquesa de Teva (Casa de Alba), Adm.Nevado Gil161
1900 - Saca de corcho Varias de Cáceres Marqués de Castrofuerte,
Adm. Antonio Elviro 1900 Subasta privada Pasto y labor 2000 fanegas en Cáceres Lesmes Valhondo
1900 Pasto y labor Arroyo de la Luz Proindiviso sin especificar,
Adm. Enrique Sanguino 1900 Subasta privada Pasto y labor Varias de Cáceres, 1250
fanegas
Marqués de Valdefuentes, Adm.Florencio Iglesias
1901 Subasta Pasto y labor Trujillo Marqués de Albayda, obra
pía de los Sres. Pizarro 1901 - Saca de corcho Varias de la Sierra de San
Pedro
Marqués de Castro Serna 1901 - Labor y corcho 3000 fanegas (Brozas) Testamentaría del Marqués
de Castrofuerte (Adm. Antonio Elviro)
1902 - Pasto y labor Varias de Trujillo Duquesa de Castro
Enríquez/ Adm. Luis Pérez Aloe
1902 - Corcho Bornizo Cáceres Marqués de Castro Serna/
Juan Gil Alejo
1902 3 años Pasto y labor +
montanera
Cáceres Marqués de Castroo
Fuerte/Adm. Antonio Elviro
1903 - Pasto y labor Trujillo Marqués de la Matilla/Adm.
Juan Gil Alejo
1903 - Pasto y labor Cáceres Proindiviso de la Condesa
Viuda de Adanero, Conde de Campo Giro, Marqués de Oquendo y Vizconde de Roda
1903 - Corcho Sta. Cruz de Paniagua Duquesa de Castro
Enríquez/ Adm. Luis Pérez
Aloe →
1903 - Pasto y labor Varias de Logrosán y de
Trujillo
Ídem
1903 - Pasto y labor Varias de Cáceres Marqués de Castro
Serna/Adm.Juan Gil Alejo
1904 - Saca de corcho Rincón de Ballesteros Ídem
1904 - Saca de corcho Varias de Cáceres Conde de Torre
Arias/Adm.José Elías y Prats
1904 - Pasto y labor Arroyo del Puerco Proindiviso, Adm. Lucio
Javato
1904 - Pasto y labor Varias de Cáceres Proindiviso, mayor partícipe
161
Parece ser que el hecho de que poseyera estas parcelas de Propios es en concepto de pago de una deuda por parte del municipio. Coincide que se trata de un pueblo en el que la Casa de Alba había ejercido el señorío jurisdiccional durante el Antiguo Régimen.
Marqués de Valdefuentes
1904 - Pasto y labor Arroyo de la Luz, 600
fanegas
Marqués de Torres Cabrera/Adm.Manuel Casero Medina
1905 - Olivar Cáceres Condesa de Campo Giro
1905 - Pasto y labor Trujillo Duquesa de Castro
Enríquez/ Adm.Luis Pérez Aloe
1905 3 años Pasto y labor Varias de Cáceres Marqués de Valdefuentes
1905 - Puro pasto y
montanera
Trujillo Marqués de Oquendo
1905 - Pasto y labor Cáceres Condesa de Campo Giro
1905 - Pasto y labor Varias de Cáceres y
Torreorgaz
Marqués de Castro Serna/Adm.Juan Gil Alejo
1907 - Pasto y labor Varias de Trujillo Conde de Cerrajería/Adm.
Manuel Grande
1907 - Pasto y labor Los Guijos (¿?) Conde de Campo Giro/Adm.
Juan Gil Alejo
1908 - Saca de corcho El Clavín (¿?) Conde de Campo Giro
1908 - Pasto y labor Varias de Cáceres Condesa Viuda de Adanero
1909 - Pasto y labor Varias de Zorita y
Madrigalejo
Adm. Luis Pérez Aloe162 1909 - Pasto y bellota Varias de Cáceres y Aldea
del Cano
Condesa Viuda de Adanero
1910 4 años - Pasto y labor Cañaveral Duques de Medina de
Rioseco/Adm.Francisco Ibarra 1910 10 o más Pasto y labor o puro pasto Parapuños de Monroy, >3000 fanegas
Proindiviso del Marqués de Monroy y otros/Adm.Andrés Castellanos
1910 4 años Pasto, labor y
montanera Torrejón el Rubio ¿? 1910 - Pasto y labor(aún en puro pasto) Riscos de Ayuela en Cáceres Conde de Campo Giro/Adm.Carlos Pedrero
1910 - Pastos La Bazagona Tomás de Berueta/Adm.en
Talavera, Francisco Montero → 1910 5 años Pasto y labor Trujillo y Santa Marta Maruqés de Albayda, obra
pía de la familia Pizarro 1913 Pujas a la llana Pasto y labor Trujillo Marqués de Albayda
1913 5 años Pasto, labor y
bellota
Casas de Millán Alfredo Mateos
1913 - Saca de corcho Sierra de San Pedro Conde de Campo Giro
1913 1 año Pastos Casas de Millán, 1564 has. ¿?
1914 5 años, subasta privada
Pasto, labor y montanera
Varias de Torrejón el Rubio Fermín Plasencia Blas en rep.de alguién (¿?)
1916 - Pastos y bellota Madrigalejo Duque de Arión
1917 5 años, pujas a la llana
Pasto y bellota Varias de Campo (Lugar), Alcollarín y Trujillo
Adm.Manuel Eladio
1920 - Pasto y bellota Cáceres Duque de Arión
Fuente: elaboración propia a partir de anuncios insertados en el Boletín Oficial de la Provincia de Cáceres (1898-1920)
La aparición recurrente de estos títulos nos obliga a la reflexión. Durante la II República fue la Grandeza de España la gran expropiada. En el caso de la provincia de Cáceres, en esos casos no es frecuente la propiedad en proindiviso, sino el acaparamiento definitivo en una sola familia. Por debajo de este estrato se situaría esta pléyade de títulos nobiliarios sin el