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La de las Damas

In document La Cartomagia de Hofzinser Vol 1 (página 130-165)

Preparación: Se necesita una baraja de 32 cartas.

Sobre misma se colocan las cuatro Damas: La Dama de Tréboles como carta superior, seguida de la Dama de Picas, la Dama de Corazones y la Dama de La quinta carta por arriba es el Nueve de Corazones, en la sexta posición la Jota de Tréboles, en la séptima el As de Diamantes y en la octava el Rey de Picas. En algún lugar conveniente se colocan las cuatro cartas siguientes, de dorsos a caras:

Nueve de Corazones

Dama de de Tréboles As de Diamantes

Dama de de Picas.

Estas cartas se colocan de modo que al bolsillo queden las Damas hacia las puntas de dedos.

Charla:

Nada en el mundo es perfecto, a excepción de damas, por su- Es que las damas son

como un eje magnético alrededor del cual todo. Para verificar mis palabras me permitiré sacar las cuatro de la baraja o, más bien, ¿Puedo ofrecerle una carta?

¿Ven ustedes de las damas por las Damas? Las han tenido la bondad de sacar las cuatro Damas de baraja. Para que se convenzan: No hay más Damas en la baraja.

estas palabras se hace el Salto, llevando las cuatro Damas al centro de la baraja. El artista se dirige entonces a cuatro damas del público y les fuerza una Dama a

cada del se

hace otro Salto para recomponer el orden de la baraja, llevando el Nueve de Corazones a la posición

El artista la baraja y muestra que, efectivamente, no hay más Damas. Entonces [se vuelve la baraja cara se cuentan [secretamente] cuatro cartas de encima de la baraja y se obtiene una separación bajo ellas con el meñique izquierdo, en preparación para un Se reciben de vuelta las cuatro Damas en la mano derecha y se disponen en este orden, de dorsos a caras: Dama de Tréboles, Dama de Picas, Dama de Corazones y Dama de Diamantes.

Se las Damas en la mano derecha y se muestran como en la figura.

Y ahora, las Damas en diversas situaciones. Primero van a desapa- recer de mi mano y volver a apare- cer cuando ustedes quieran y cada Dama cambiará de lugar coa la carta que ustedes mismos deter- minen.

Pero le pido que sujete firmemen- te usted misma las cuatro Damas.

Ahora cojo cuatro cartas, da cuáles sean: Una, dos, tres y cua- tro.

Con las últimas se dran las cuatro Damas sobre la mesa y se cogen entre el índice y el mayor.

En ese se hace el Enfile (por abajo), cambiando las cuatro Damas por las cuatro cartas bajo las cuales se mantiene la

ción. El Enfile debe hacerse con mucha calma. La mano derecha debe moverse lo menos posible, preferiblemente junto al cuerpo mientras la mano izquierda se acerca y lleva a cabo el Enfile. Para ello la mano iz- quierda se agita llamativamente al al espectador a quien se van a entregar supuestamente las cuatro Damas, mientras se dice con énfa- sis: "...le ruego que sujete las Damas firmemente, Enton- ces se entregan a ese espectador las cuatro cartas como si fuesen las Damas.

que han quedado bajo la baraja y las coloca cara abajo sobre la mesa, superpuestas de modo que quede la Dama de Diamantes deba- jo, sobre ella la Dama de

nes, luego la Dama de Picas y encima la Dama de Tréboles. Se entonces las en la mano

Y ahora, desde distancia, desaparecerán las cuatro Damas y aparecerán en mi mano.

Vean ustedes como las vienen a mi

aquí están las cuatro: Picas, Corazones y Diamantes.

Por favor, ¿Qué cartas ha llevado la casualidad a su mano?

Entonces el Nueve de Corazones,

su del

El artista abre las Damas en abanico, sin

Se levanta la mano

enseñando las cuatro Damas abanico.

Después de enseñar las se la baraja y se colocan las cuatro Damas en la mano izquierda en la posición en que se suele sujetar una baraja; y se dirige el artista al espectador que tiene las cuatro cartas:

Manteniendo las Damas en la mano izquierda, el artista coge las cuatro cartas de la mano del espec- tador, las muestra y las reparte otros cuatro espectadores, empe- zando por la izquierda.

la Jota de el As de mantes y el Rey de Picas. Ahora cambiarán cada una de estas caitas.

Le ruego que compruebe aparte de estas

no hay más Damas en la baraja.

Se las Damas en abani- co y se enseñan. Entonces se entrega la baraja a un

las Damas una vez más.

Mientras la baraja es el artista obtiene con la derecha cuatro cartas que se colocaron previamente en un lugar para este fin y las mantiene empalmadas, con el dorso de este pequeño paquete hacia la palma de la mano. cuanto el espectador se disponga a devolver la baraja, la mano derecha coge las cuatro cartas de la mano izquierda, al mismo tiempo depositando tamente sobre ellas las cartas em-

El paquete es cogido entre los dedos mayor y anular por un extremo y el pulgar por el otro. La mano izquierda recibe entonces la baraja de manos del espectador. Una vez hecho esto, se levanta la mano derecha y enseguida dedos, mayor y anular por un

y pulgar por el otro, ejercen cierta sobre las cartas, doblándolas hacia el interior de la mano.

Suele decirse erróneamente que las damas son duras e

Yo no creo que sea así. Las damas son muy dóciles y flexibles. Basta con causarles una buena impresión

hacerlas entender.

Vuelvo a colocar las cuatro Da- mas,

aquí la de Tréboles, la de Corazo- nes, la de Picas y la de Diamantes,

Modestia aparte, me siento orgu- lloso de la impresión que he causa- do a Damas. Y ello por una razón muy simple: Que todavía está

Si los dedos aflojan la presión, las se enderezan debido a la elasticidad. Este apretar y aflojar se repite ininterrumpidamente, impidiendo así que los espectadores noten el grosor del paquete.

Mientras la charla:

Se deja de presionar y aflojar y se colocan las cartas visiblemente la baraja [que ha sido recogi- entretanto, por la mano izquier- Las cartas aparecerán algo dobladas, pero se dejan así. Se colocan entonces cuatro cartas superiores sobre la mesa.

Se la primera carta a la izquierda,

la segunda a su derecha y asf suce- sivamente, dejándolas dobladas como están. Sobre baraja están ahora las cuatro verdaderas Damas, también algo Una vez colocada la última supuesta Dama sobre la mesa, se gira la baraja hacia el cuerpo y se dobla la totali- dad de misma hacia atrás con el pulgar, haciendo desaparecer así la curvatura de cuatro cartas. Entonces:

Señalando cuatro cartas de la mesa.

El artista apoya el mayor y anular derechos sobre la primera carta de ¡a izquierda, supuestamente la Dama de en realidad el Nueve de Corazones, y levanta el extremo interior de carta, desha- ciendo así ta curvatura.

Luego la segunda la de

Corazones, El artista apoya el pulgar sobre la segunda carta (dividida) y levanta el extremo exterior con los dedos índice y mayor, mostrando así la carta como la Dama de Corazones.

la tercera, la de

y finalmente la cuarta, la de Dia- mantes.

Ya están borradas todas las im- presiones y la Dama de Tréboles va a tener ahora la amabilidad de cambiar de lugar con su carta.

Como con la primera carta. Como con la segunda carta. visible.

Pero mis buenos modales me exi- gen borrar la impresión que he

a las Damas y para ello es necesaria una presión en sentido contrario. Lo haré primero con la primera Dama, la de Dia- mantes.

Volviéndose hacia la primera dama de la

¿Cuál es su carta? ¿El Nueve de Corazones?

Nueve de Corazo- nes en baraja y mezclo. no puede marcharse.

Fíjese, señora, de verdad que no es

Y ahora la Dama de Corazones cambiará de lugar con su carta.

¿Cómo? ¿Que no es la Dama de Corazones? Por favor, apenas he tocado esa carta. Se enseño con dos dedos.

Respuesta: El Nueve de Corazo- nes.

Se la carta de la mano del espectador, se pierde en la baraja y se mezcla en falso [manteniendo las Damas

El artista coge la carta de la iz- quierda, supuestamente la Dama de Tréboles, en realidad el Nueve de Corazones, por esquina

entre el y el Se enseña el Nueve de

nes. Se baja la mano en prepara- ción para el

Al segundo espectador:

Con estas palabras se hace el cambiando el Nueve de Corazones de la mano derecha por la Dama de Tréboles que está sobre la baraja por arriba), y la mano izquierda señala

te la segunda carta de la mesa (Dama de Corazones/Jota de Tré- boles). El artista aparenta perca- tarse de que el publico no está

de que esa carta sea Dama de Corazones.

[Se deja la carta de la mano dere- cha sobre la mesa], se enseña la Dama, con el debido cuidado de no exponer la Jota, y se vuelve a colo- car como estaba.

Pero su carta?

¿La Jota de Tréboles? La perde- mos la baraja,

cojo la Dama y digo: ¡Anda! e inmediatamente se forma en la Jota de Tréboles.

Y aquí tenemos la Jota de

La Jota de Tréboles. Se recibe la carta de vuelta.

La mezcla es sólo [se mezcla la vez

Se coge la carta dividida y se enseña la Dama de Corazones, cubriendo la otra mi- tad. Se gira la carta ágilmente entre los dedos de modo que quede la Jota de Tréboles hacia el públi- co, mientras se con los dedos la mitad de la Dama de Corazones. Para girar la carta, el pulgar y el forman un eje y los otros dedos giran la de adelante hacia apoyándose contra la cara de ta carta y tirando el interior de la mano. El giro se al mismo tiempo que se aleja la mano del cuerpo, con el dorso de la carta hacia los especta- dores, y luego se enseña la Jota de Tréboles, cubriendo la otra mitad.

Se coloca la carta de nuevo sobre la mesa con la Jota hacia el públi- co.

Después de haber enseñado la carta, se intercambian muy discre- tamente las posiciones de las dos cartas superiores de la baraja, llevando así la Dama de Picas a la posición superior. Esto se puede hacer con absoluta tranquilidad ya que aunque los lo notasen no le darán ninguna impor- tancia.

Ahora la de Picas va a cambiar lugar con su ¿Cuál es su carta, por favor?

Perdemos también el As de Dia- mantes en la baraja

y cojo de

Por favor, señora, conviértase en el As de Diamantes. Y aquí está ya el As de

Y finalmente la

la Dama de Diamantes,

de lugar con su carta. ¿Cuál es su carta, por favor?

¿El Rey de Picas? Hacemos lo mismo que con las otras y la perde- mos en la baraja,

así no podrá escapar. Entonces cojo la cuarta Dama, la Dama de Diamantes,

y digo: ¡Cambia!

Perdón, un momento. ¿Creen que la Dama ya está cambiada? No, por favor.

Respuesta: El As de Diamantes. Se recibe también esta carta de vuelta.

Se hace lo

Se levanta la tercera carta (As de Diamantes) sin enseñarla.

Se enseña el As. Al cuarto es- pectador:

Con estas se hace un (por arriba) cambiando el As de Diamantes por la Dama de Picas y se señala enfáticamente con la mano izquierda supuesta Dama de Diamantes, mientras la mano coloca et supuesto As de Diamantes sobre la

Respuesta: El Rey de Picas, Se recibe el Rey de vuelta.

Se hace dicho.

Se levanta esta carta como se con la Dama de Corazones.

Se simula un mal Enñle para que los espectadores crean que se ha cambiado la carta.

Se ensena la carta como la Dama de Diamantes, cubriendo el Rey de

Entre cuatro damas siempre hay una que no obedece, pero lo intento de nuevo: ¡Cambia ya!

y aquí está ya el Rey de

Pero para dejar bien claro hasta llega la omnipotencia de las damas, cojo de nuevo las cuatro

elegidas, que

El Nueve de Corazones, ¿No?

¿La Jota de Tréboles? ¿Sí?

El As de Diamantes, ¿No?

Picas.

Se gira la carta como se hizo con ta Dama de Corazones, cubriendo la Dama de Diamantes y enseñando el Rey de Picas.

Se coloca la carta cara abajo sobre la mesa con el Rey hacia el público. Se deja a un lado la baraja, que ha ahora en la mano izquierda.

Señalando hacia el primer espec- tador, reflexionando:

Se recoge con la mano derecha la carta de la izquierda, supuestamen- te el Nueve de Corazones (en realidad la Dama de por el extremo interior y se pasa, cara girándola en semicírculo, a la mano izquierda, que la coge por el que estaba el público. Al segundo espectador, pensativo:

Se coge la carta igual- mente por el extremo interior y, cubriendo esa mitad, se enseña fugazmente la Jota de Tréboles. Se pasa la carta a la mano izquierda girándola en semicírculo. Al tercer espectador:

Se coge la tercera carta, supuesta- mente el As de Diamantes, en realidad la Dama de Picas, y se pasa a la mano izquierda girándola en semicírculo sin enseñarla. Al

Y el Rey de Picas, ¿No?

cuarto espectador: Se coge la carta por

interior, se ensena fugazmente el Rey de Picas y se pasa a la mano izquierda girándola. Las cuatro cartas forman ahora un abanico en la mano izquierda.

Pero ahora, digo yo, que si no hay en juego, se acaba el interés. Por ello les pido, señoras, que vuelvan a mi mano. Y ya ven ustedes la omnipotencia de las damas, aquí están otra vez las cuatro:

La de Tréboles, la de

La mano se mantiene baja mien- tras recibe las cartas.

Con estas palabras se alza la mano izquierda a la altura del pecho mostrando las cuatro Damas. La mano derecha coge inmediata- mente la tercera y cuarta sin alterar su orden, y las con entre el y el índice. Como la primera y tercera cartas son normales y se pueden enseñar libremente, la de que las cuatro son normales aumentará significativamente. El artista ense- ña dos cartas en la mano izquierda y dos en la derecha, mientras dice:

la de y la de Diamantes. se bajan ambas manos y se introduce tercera carta entre la primera y la segunda, de modo que la segunda y cuarta que son las trucadas, queden juntas. Antes de cuadrar las cartas, se introduce el índice derecho entre las dos cartas centrales. Se ducen entonces la primera y tercera cartas por el centro de la baraja, la es cogida de nuevo en las manos, o bien pueden colocarse bajo la misma, mientras que las cartas dos y cuatro se dejan la baraja. Las cuatro que fueron añadidas quedan juntas sobre la baraja y pueden ser esca- moteadas para dar la baraja a examinar.

al

como a ti

Preparación: Se necesita una baraja de 32 cartas.

Sobre la misma se coloca el Nueve de Corazones seguido de la Jota de Tréboles, el As de Diamantes y el Rey de Picas. Se tienen preparadas las cuatro cartas siguientes en un lugar de dorsos a caras:

Nueve de Corazones

Dama de de Tréboles As de Diamantes

Estas cuatro caitas colocadas de modo que al cogerlas del bolsillo sus dorsos queden hacia la palma de la mano y que las cartas trucadas queden con las hacia las puntas de los dedos.

Charla:

Aquí señoras, una bara- ja completa, de 32 ¿Puedo pedirle que tome

Usted también, por favor, una carta.

Y usted, por coja una tam- bién,

Elija una usted también, por

Ahora, caballero, le ruego que saque cuatro Damas de la bara- si es que no han sido elegidas.

Procedimiento:

Se hace el Salto y se fuerza el Nueve de Corazones,

por un espectador a izquierda. A una segunda dama:

Se fuerza la Jota de Tréboles. A una tercera dama:

Se fuerza el As de Diamantes. A una cuarta dama:

Se fuerza el Rey de Picas. El artista entrega la baraja a un caballero.

Mientras el caballero busca las cuatro Damas, se empalman en la mano derecha las cuatro cartas del bolsillo. Cuando las Damas hayan sido encontradas, el artista acepta la baraja de vuelta con la mano izquierda y la coloca ante mis- mo, un poco hacia la izquierda. Luego se reciben las cuatro Damas y se ordenan dejando la Dama de Tréboles cara arriba sobre la mesa, sobre ella la Dama de Picas, luego la de Corazones y finalmente la Dama de Diamantes encima. Se cogen entonces las cuatro cartas [volviéndolas] cara abajo en la

La Sagrada Escritura dice: "Ama al prójimo como a ti

eso no lo puedo decir yo aquí.

Yo más bien diría: "Engaña al prójimo como a ti mismo." ¿Y saben ustedes, señoras, cómo puede engañarse uno a gusto?

Si usted se imagina que es la Dama de Tréboles; usted, señora sería Dama de Picas; usted la de Corazones; y usted, señorita, la Dama de Diamantes. ¿Ven ustedes? Así se engaña uno a gus- to. Pero ahora me voy a permitir engañarlas a ustedes,

estas cuatro Damas,

ante sus ojos, en las cuatro cartas que ustedes han elegido.

Suele decirse erróneamente que damas son duras e

Yo no creo que sea así. Las damas son muy y flexibles. Basta con causarles una buena impresión para

mano izquierda, en la posición en que cogerse la baraja, y se dice:

A las cuatro damas en cuestión:

Se muestran las cuatro Damas, en la mano izquier- da.

La mano derecha coge las Damas de la mano izquierda, depositando secretamente sobre ellas las cartas empalmadas y cogiendo las ocho cartas con los dedos mayor y anu- lar por el extremo exterior y el pulgar por el extremo interior. Inmediatamente se hace el "apretar y aflojar" explicado en "La Omni- potencia de las Damas", mientras se dice:

Aquí las cuatro Damas:

la de Tréboles, la de Picas, la de Corazones y la de Diamantes.

Modestia aparte, me siento orgu- lloso de la impresión que he causa- do a las Damas,

y ello por una razón muy simple:

que están visibles. Pero mis buenos modales me exigen borrar la impresión que he causado las Damas y para ello es necesa- ria una cierta presión en sentido contrario. Lo haré primero con la primera Dama, la de Tréboles,

luego la segunda, la de Corazones, tercera, la de Picas,

y finalmente la cuarta, la de Dia- mantes.

la que, entretanto, ha sido cogida [por la mano izquierda], sin tratar de ocultar la curvatura im- partida a las cartas.

El artista coge la carta superior, supuestamente la Dama de Tréboles realidad el Nueve de Corazo- nes), y la coloca sobre la mesa a la izquierda, con las

Colocando la segunda carta a la derecha de la primera,

la tercera a la derecha de la ante-

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