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1 Pensamiento Forzado

In document La Cartomagia de Hofzinser Vol 1 (página 73-83)

(La

Preparación:

Se necesitan para este experimento:

1. Una baraja de 52 cartas. Las cartas bajas [del Dos al Seis] deben estar De el Tres de Picas se secretamente sobre la baraja de [que son las 32 cartas Las otras 19 bajas se casualmente a un lado sobre la mesa antes de empezar.

2. Una baraja de 32 cartas, preparada de modo que en vez del diseño de los dorsos, cada carta tenga pegado un Tres de Tréboles. 3. Dos de metal especialmente y dos pequeños

tapetes, preparados especialmente, sobre los cuales se colocarán las bandejas.

Los tapetes son tejidos de lana roja y amarilla, en ganchillo, rodeados de flecos amarillos muy juntos. Una vez hecho el éste será cosido a una base de un cartón no muy rígido de 13 x 13 centímetros.

Lo más importante de la preparación son cuatro bolsillos que van pegados debajo de las bandejas y de los tapetes.

Estos bolsillos se hacen de una tira de cartulina de 140 milímetros de largo y 65 de ancho. En el centro de la de esta tira se mide una franja de 65 milímetros. Los segmentos a los lados de esta franja se

hacia atrás y sus extremos se pegan entre sí por la porción en que quedan superpuestos.

Así resulta un bolsillo con dos aberturas. Serán necesarios 16 de ellos, cuatro para cada bandeja y cuatro para cada como hemos dicho.

Los bolsillos van pegados debajo de las bandejas y tapetes el siguiente esquema, prestando especial atención a las medidas.

Una vez pegados los bolsillos del modo indicado, se distribuyen en ellos las cartas de la baraja preparada. En cada bolsillo van dos cartas del palo, que sobresalen cada una por una abertura (ver esquema),

repartidas

En una bandeja las cartas de Picas y en el tapete las de Tréboles;

en la segunda bandeja las cartas de Corazones y en el tapete corres- pondiente las de Diamantes, de modo que los de Tréboles de los reversos queden afuera, es decir, hacia abajo. La disposición de las cartas en los bolsillos es la

Las bandejas y tapetes que contienen las cartas negras se colocan hacia el lado izquierdo (sobre una mesa, silla, etc.) y las que contienen las cartas rojas hacia el lado derecho, cada bandeja sobre su respectivo tapete. El lado de las bandejas que contiene los Sietes y las Jotas debe estar orientado hacia el artista.

Para que la presencia de las bandejas no levante sospechas, es aconsejable utilizarlas para colocar objetos que se vayan a emplear durante la velada o bien, durante la misma, utilizar la bandeja maneján- dola con soltura.

Charla:

Los pensamientos son libres de impuestos. ¿Por qué? Porque no tienen base. De lo contrario, ya seguramente hubiesen sido tasados. Pero aún así, ahora voy a mani- pular sus pensamientos, dirigirlos, determinarlos, total- mente a mi antojo. Sí, voy a forzar sus pensamientos. Voy a obligarles a que piensen

te lo que yo quiera.

¿Creen que es imposible? Pues voy a demostrar la veracidad de mis afirmaciones,

Pongo aquí una carta.

¿Puedo pedirle que píense la carta que quiera? ¿Será usted tan ama-

ble? Ahora debo

decirle que usted ha ha tenido que la misma carta que yo he colocado aquí. ¿Le parece imposible?

Diga, por favor, qué carta Y, les doy mi palabra de honor, esa carta no será movida ni cam- biada por otra y ni siquiera tocada por mí.

De baraja de 32 cartas, se coge el Tres de Tréboles que se ha colo- cado previamente sobre misma y se coloca cara abajo sobre la mesa. A un espectador:

Nombra la carta, por ejemplo el Siete de Diamantes.

Señalando la carta la mesa. Se coloca la baraja sobre la ban- deja de la se coge inme- diatamente la bandeja con su res- pectivo tapete y se ofrece así la baraja espectador. Mientras se llevan a cabo estas acciones, dedo mayor tira del Siete de Dia- mantes del bolsillo del tapete hasta que el borde de la carta quede apenas visible para el artista, quien entonces se dispone a coger paquete de las cartas bajas que está sobre la mesa:

Se colocan esas cartas sobre la bandeja, exactamente sobre la carta que sobresale (la Y se dice al espectador:

Tenga también las cartas bajas de la baraja de Whist.

Como he dado mi palabra al decir que esa carta

no sería tocada por mí, tengo que pedirle que me usted una carta. Una cualquiera.

Nada por ninguna Pueden ver que nada y nada sale. El Tres de Tréboles.

Se coloca el pulgar derecho sobre el paquete y los dedos índice y ma- yor debajo, los alcanzan también la carta que sobresale por debajo del tapete.

Se coge así la baraja, al mismo

tiempo añadiendo bajo

ella la carta sobresaliente. Se cuadra la baraja contra la bandeja y se deja cara arriba (con cara del Tres de Tréboles también hacia arriba) y se le da tranquilamente al espectador para que la vigile.

Se continúa:

la carta de la mesa.

El artista se dirige al espectador que sujeta las cartas bajas y coge, sin más, la carta superior Tres de Tréboles), la enseña con cuida- do de no exponer su otra cara (pero con naturalidad) y la deja sobre la mesa. Entonces enseña las manos vacías y se remanga.

Se coge la carta de doble cara entre el pulgar y mayor derechos.

¡Ningún contacto directo!

¡Atención!

¡Ahí la tiene! La carta que usted pensó.

Ya ven. He mantenido mi pala- bra. Lo imposible se ha hecho posible. El problema queda resuel- to.

Y aquí tiene la carta

que usted tuvo la amabilidad de prestarme.

Con estas palabras se introduce la carta trucada bajo la que está cara abajo en la mesa y se vuelven ambas cartas se dice:

Una pequeña

Señalando el Siete de Diamantes:

Al que sujeta las cartas bajas:

Dándole el Tres de Tréboles: Se retira la carta trucada.

Observaciones:

a) En cuanto al manejo de las

bandejas: Si la carta pensada es de Picas, se coge sólo la bandeja de la izquierda; si es de se cogen la bandeja y el tapete de la izquierda; si es de Corazones se coge sólo la bandeja de derecha; si es de Diamantes se cogen la bandeja y el tapete de la derecha.

frJEs importante entregar primero baraja de Piquet y luego las cartas bajas para que haya de tirar de carta del bolsillo tapete sin prisas.

c) Las posiciones de las cartas en

los bolsillos deben ser perfectamen- te de modo que al escuchar el nombre de la carta pensada se sepa instantáneamente la posición que ocupa. Apenas se conozca la identidad de misma,

se gira la bandeja para que el lado que se encuentra carta nom- brada quede hacia el cuerpo al colocar la baraja.

1} Esta tres versiones de juego. En original, sin embargo, no está y las dos versiones siguientes, pertenecientes la de experimentos con combinadas (ver aparecen como y segunda. señalado esto hemos dejar cosas como evitar confusiones. El subtítulo,

viene en en el original puede servir para identificar esta

El

o

Preparación:

Se necesitan dos barajas: Una de 52 cartas y otra de 32. La de 52 cartas es una normal, pero marcada por los dorsos mediante cualquier sistema. Basta con marcar las 32 cartas altas [del Siete al Las cartas bajas son un medio para un pero un medio importante. Estas últimas deben estar juntas al fondo de la baraja, siendo el Tres de Diamantes la carta inferior. La otra baraja se prepara de una manera muy particular. Mientras las caras son las de una baraja

todas las cartas llevan un Tres de Diamantes pegado por el lado del dorso. Esta baraja se ordena según el esquema dado en "El Pensamiento Sobre esta baraja se colocan dos Treses de Diamantes normales (para ocultar los reversos de las cartas trucadas). Deben tenerse a mano, además, un lápiz y una hoja de papel blanco.

Charla:

Los pensamientos son funciones de la mente, por lo cual son abs- tractos, Y por consiguiente son invisibles, e indetermina- bles. Se que los

son libres de impuestos. ¿Por qué? ¡Claro! Porque si se pudiesen determinar, hace tiempo que los

hubiesen tasado.

pero ciertos momentos, en la vida en que se pueden no sólo determinar y los pensamientos, sino incluso conducirlos y hasta forzarlos.

Ahora voy a demostrar una fun- ción similar de la mente que tam- bién requiere unas condiciones especiales. ¿Creen que esto es imposible o que está basado en el engaño? Por ello me voy a tomar la libertad de demostrar la veraci- dad de mis palabras ante la presen- cia de tres testigos.

Aquí tenemos dos barajas.

No vamos a necesitar las cartas bajas de esta baraja, por lo que las dejo cara arriba sobre la mesa. Cada baraja tiene entonces 32 cartas.

Ahora le pido que piense una carta, la que quiera. Y ahora me voy a permitir obligarle a que piense precisamente carta que yo pongo sobre la mesa.

¿Cree que es imposible? Pues mire y convénzase de que hay

El artista coge la baraja de 52 cartas. La mano izquierda separa las cartas bajas y las deja cara arriba sobre la mesa, de modo que el Tres de Diamantes quede visible encima del paquete.

Se vuelve a colocar la baraja en la mesa.

A un espectador:

El artista coge la baraja prepara- da, coloca el Tres de Diamantes de la posición superior sobre la mesa cara abajo y vuelve a dejar la baraja.

en que imposible se hace posible.

Busque, por favor, la carta que pensó

y colóquela cara abajo junto a esa

Entonces estas dos cartas serían los dos testigos que conseguido. Pero siempre es mejor tener tres testigos que dos,

Con estas palabras se entrega al espectador la baraja marcada.

Señalando la carta de la mesa. El espectador coloca la carta que pensó junto a la otra. artista determina la carta pensada median- te el mareaje, coge inmediatamente la baraja preparada con caras hacia el cuerpo y hace un Salto, llevando la carta pensada, cuya posición conoce gracias a la orde- nación a la posición supe- rior. (Debe evitarse exponer los Treses de Diamantes. La baraja se sujeta junto al cuerpo, algo inclina- da, y cubierta por los dedos de ambas manos).

Se empalma entonces la carta en la mano derecha y se deja la baraja cara arriba a un lado con la mano Mientras se llevan a cabo estas acciones se dice:

las dos cartas de la mesa.

Con estas palabras se hace la Transferencia de esta manera: Las manos se acercan hasta que las puntas de sus dedos se encuentren. Entonces el mayor derecho se dobla detrás de la carta empalmada y la hacia la mano

da, la cual la empalma inmediata- mente. La cara con el Tres de

por ello me permito colocar en su mano un tercer testigo, esta vez por

Usted tuvo la amabilidad de una carta y lo hizo bajo la firme convicción de haber actuado por su propia voluntad. ¡Pues no fue así! Usted se vio obligado a pensar la carta que yo coloqué previamente sobre la mesa. Permí- tame volverla con una de las bajas.

Diamantes queda hacia la

Mientras pronuncia estas palabras el artista coge con la mano derecha el lápiz, que debe estar junto a las 20 cartas bajas; al mismo tiempo, la mano izquierda alcanza el paque- te de 20 cartas, aparentemente para apartarlo a un lado, pero realmente para depositar sobre él casualmente la carta empalmada, lo cual pasará desapercibido gracias la previa presencia de un Tres de Diamantes en la cara de la baraja. Una vez hecho esto, artista coge la hoja de papel con la mano izquierda y escribe, sin dejar que los especta- dores vean lo que se escribe, las "Usted tiene que pensar . (el nombre de la carta pensada por el Se dobla el papel y se le da al especta- dor,

El artista coge la carta, que antes colocada sobre eí paquete, entre las puntas del pulgar, índice y mayor derechos mientras vuelve baraja [en la mesa] con la mano izquierda para evitar exponer el segundo Tres de Diamantes. Se introduce la carta de la mano dere-

Este es el pensamiento que yo he puesto sobre la mesa.

Este es el que ha puesto usted mismo.

Y allí, por favor.

Entonces tres testigos han confir- mado la veracidad de mis palabras.

cha bajo la que fue colocada pre- viamente en la mesa (el Tres de

Diamantes) y se ambas

cartas. Al volver las cartas, una de ellas resulta ser la pensada y otra el Tres de Diamantes. Entonces:

Y se vuelve casualmente carta:

Señalando el papel sujeto por el espectador:

El espectador lee.

Se recogen las dos cartas y se coloca la de doble cara sobre la baraja preparada y el segundo Tres de Diamantes bajo la misma. Se guarda esta baraja y se deja la otra baraja sobre la mesa para que sea examinada.

In document La Cartomagia de Hofzinser Vol 1 (página 73-83)