Espacio y narrador
4.3 Limitaciones del narrador
4.3.2 La distancia del narrador respecto del espacio
El concepto de distancia como procedimiento para el análisis narrativo parte de W. Booth. Relacionado con el punto de vista, la
distancia refiere al grado de alejamiento, físico o conceptual del
narrador respecto a los demás elementos que intervienen en el relato. Booth no cita en ningún momento el espacio, pero puede inferirse fácilmente la equivalencia a partir de su exposición teórica. La base de su teoría la explicita el estudioso norteamericano en las primeras líneas de su análisis de la distancia:
“Tanto si forman parte de la acción como agentes o como si la acción recae sobre ellos, los narradores (…) difieren notablemente en función del grado y clase de distancia que les separe del autor, del lector y de personajes de la historia. En cualquier acto de lectura se da un diálogo implícito entre autor, narrador, los personajes y el lector. Cada uno de ellos puede
cubrir, en sus mutuas relaciones, desde la identificación a la completa oposición, respecto a cualquier eje de valores, moral, intelectual, estético e incluso físico”180.
Dentro del aspecto que comentamos, las limitaciones del narrador en el tratamiento del espacio, nosotros consideramos sólo el aspecto restrictivo de la distancia. Así pues, entendemos por distancia
espacial restrictiva del narrador el alejamiento físico o valorativo que
establece en su discurso respecto del componente espacial con el que se desvincula del compromiso hipotético de ofrecer la información necesaria para no crear vacíos semánticos. Por tanto, la primera consecuencia recae sobre el proceso de recepción, que tendrá que solucionar esas adherencias del mismo modo que hacía con las deficiencias de la presentación selectiva. Pero la distancia del narrador también puede crear determinadas discordancias con el personaje y, además, tiene diversas posibilidades para su presentación en función de su grado de explicitud o sistematización.181
R. Gullón piensa que la distancia del narrador respecto del espacio determina a éste no sólo en la percepción física, sino también en la psicológica. Psicológicamente, el personaje puede ver determinada su conducta o su actitud como consecuencia de su posicionamiento ante el espacio. Esto resulta claro si pensamos en la necesidad que los personajes muestran a menudo de acercarse o alejarse de un determinado lugar. Por ejemplo, la casa, como refugio,
180 W. C. Booth: Op. cit., p. 155: “Whether or not they are involved in the action as agents or as sufferers,
narrators (…) differ markedly according to the degree and kind of distance that separates them from the author, the reader, and the other characters of the story. In any reading experience there is an implied dialogue among author, narrator, the other characters, and the reader. Each of the four can range, in relation to each of the others, from identification to complete opposition, on any axis of value, moral, intellectual, aesthetic, and even physical”
181 O. Ducrot y T. Todorov: Diccionario enciclopédico de las Ciencias del lenguaje, Madrid, Siglo XXI,
será buscada con ansiedad por el personaje que se encuentre en peligro, y en función de la distancia que se encuentre la trama evolucionará hacia unos acontecimientos u otros.
En cuanto al narrador, Gullón explica que su relación con la distancia espacial influye en el proceso de recepción: cuanto más se acerque el narrador a su espacio u objeto, mayor información proveerá en su discurso, con lo que el receptor podrá hacer una lectura más ‘asistida’. Esa abundancia de datos espaciales, propia (aunque no exclusiva) del narrador realista, permite al receptor reconstruir topográfica y semánticamente el universo representado con facilidad. Por el contrario, cuanto mayor sea la distancia en que se sitúe el narrador respecto de su espacio, mayor deficiencia de unidades espaciales proveerá, con lo que el receptor, como ya hemos visto al hablar de las deficiencias espaciales, también aumentará su extrañamiento y su limitación topográfica en la lectura de la novela:
“El modo narrativo y la situación del narrador establecen la distancia entre narrador-narración-lector. Una acumulación de detalles realizada para que el lector se sienta en terreno familiar, reducirá la distancia entre él y lo narrado (…) Si el propósito del narrador es, por el contrario, presentar lo contado en forma insólita, desfamiliarizadora, la distancia automáticamente será mayor; al sugerir una lectura menos convencional, nos alejará del texto”182.
Cuando el narrador se encuentra a una distancia considerable del espacio donde ocurre el acontecimiento, puede ver lo que ocurre pero sin posibilidad de oír la conversación de los personajes o sin distinguir con exactitud sus acciones; imprecisiones que pueden
producir en el narrador un sentimiento de frustración o de incapacidad para contar. Esta distancia del narrador respecto del espacio la denomina B. Uspenski escena muda:
“Un caso especial (…) de descripción generalizada, producida por una relativa distancia remota, es el procedimiento de “escena muda”. Dicho procedimiento, característico de Tolstói, emplea la descripción pantomímica del comportamiento del personaje: se describen los gestos, pero no las palabras”183.
La distancia espacial restrictiva tiene un efecto singular en
Soldados de Salamina. El narrador, Javier Cercas, viaja hasta Dijon,
Francia, para conocer a Miralles, quien según todas las inferencias textuales fue el anónimo soldado republicano que salvó la vida del falangista Sánchez Mazas al no delatarlo ante el pelotón de fusilamiento.
Cuando Javier Cercas pregunta a Miralles directamente si fue él aquel ‘héroe’ guerrero, Miralles responde con un definitivo “no”. Ni Cercas ni seguramente el receptor esperaban la negativa, e incluso podría inferirse que Miralles miente con buenas y coherentes intenciones. La ambigüedad del planteamiento del héroe aumenta cuando inmediatamente después de la respuesta negativa de Miralles, al alejarse el taxi que lleva a Cercas a la estación de tren, el narrador introduce un factor de suspense al declarar la pérdida de una declaración que hace Miralles, y que Cercas no oye a causa de su alejamiento:
183 B. Uspensky: A Poetics of Composition, Berkeley, University of California Press, 1973, p. 65: “A
special case (…) of generalized description, carried out from a relatively remote position, is the device of the “silent scene”. This device is particularly characteristic of Tolstoy and employs a pantomimic description of the behavior of the characters: the gestures are described, but not the words”
“[Miralles] apartó la mano de la ventanilla y le ordenó al taxista que arrancara. Luego, bruscamente, dijo algo, que no entendí (tal vez fue un nombre, pero no estoy seguro), porque el taxi había echado a andar y, aunque saqué la cabeza por la ventanilla y le pregunté qué había dicho, ya era demasiado tarde para que me oyera o pudiera contestarme, le vi levantar el bastón a modo de saludo último y luego, a través del cristal trasero del taxi, caminar de vuelta hacia la residencia, lento, desposeído, medio tuerto y dichoso…” (pág. 205).