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LA EXPERIENCIA DE EDUCACIÓN PARA LA SALUD

Estrategias para la Educación en Salud

1. LA EXPERIENCIA DE EDUCACIÓN PARA LA SALUD

El año 1991 el país fue azotado por la epidemia de cólera, llegando a 322,562 sospechosos (2)

de cólera con un total de 2909 defunciones . La situación generada por la epidemia cuestionó profundamente el sistema sanitario y las condiciones de vida de la población. Esta enfermedad fue un estigma del deterioro social al que llegamos. Su distribución y concentración expresó el perfil geográfico de la pobreza.

El Cólera puso en relieve también los conocimientos, hábitos y costumbres de grandes sectores, especialmente en relación a higiene de alimentos. También puso a prueba y cuestionó las concepciones y metodologías de las instituciones y personas comprometidas con esta epidemia.

En esas circunstancias, la Educación Sanitaria, renovó su rol y masivamente se reclamó: charlas, afiches, cartillas, orientación, audiovisuales, técnicas, cobertura y coordinaciones multisectoriales. Las características que tuvieron las acciones educativas fueron:

Ÿ Buscar la máxima cobertura.

Ÿ Transmisión de conocimientos.

Ÿ Diversidad de técnicas educativas.

Muchos aportaron con algunos kilos de papel y horas de capacitación. Se usaron todos los medios y todas las técnicas, Hubieron variedad de reuniones para tratar las estrategias y planes de educación. Incluso se evaluaron los materiales educativos y hubieron hasta tres eventos de comunicadores sociales para diseñar técnicas y compromisos.

El Programa de Brigadas Universitarias de Salud de la Facultad de Medicina, durante dos años realizó 80 campañas dominicales, alcanzando 70,000 visitas domiciliarias a 45,000 familias. Trabajo que abarcó un centenar de pueblos, desde la costa hasta zonas altoandinas de Caylloma.

Como resultado del esfuerzo educativo multi-institucional, la información sobre la enfermedad, aumentó en la población. Lo demuestran las múltiples investigaciones realizadas especialmente por nuestra Facultad. Incluso niños repetían en coro los mandamientos contra el Cólera, los vendedores ambulatorios de alimentos conocían sus obligaciones. La población en general aprendió lo que no debe hacer. Pero lo que no cambió sustancial mente fue la conducta, las costumbres y las concepciones acerca del Cólera.

La epidemia tuvo un curso variado. En el segundo año el perfil epidemiológico fue más benigno que el primero y se opinó que era resultado de la acción educativa. Esta opinión se derivó de la constatación que la cobertura y calidad de los servicios de agua y desagüe, el uso de letrinas sanitarias, la higiene del agua y alimentos y el control de expendedores de alimentos; no habían mejorado sustantivamente. En consecuencia, la población estaría siendo más adecuada en sus costumbres sanitarias.

En el tercer año de la epidemia, la curva de casos fue más alta y rápida que antes, terminando con el entusiasmo de algunas autoridades y educadores. Hubo evidencias razonables para asumir que las variaciones en el curso del Cólera dependían más de la

Estrategias para la Educación en Salud

ALEJANDRO VELA QUICO

1. LA EXPERIENCIA DE EDUCACIÓN PARA LA SALUD

El año 1991 el país fue azotado por la epidemia de cólera, llegando a 322,562 sospechosos (2)

de cólera con un total de 2909 defunciones . La situación generada por la epidemia cuestionó profundamente el sistema sanitario y las condiciones de vida de la población. Esta enfermedad fue un estigma del deterioro social al que llegamos. Su distribución y concentración expresó el perfil geográfico de la pobreza.

El Cólera puso en relieve también los conocimientos, hábitos y costumbres de grandes sectores, especialmente en relación a higiene de alimentos. También puso a prueba y cuestionó las concepciones y metodologías de las instituciones y personas comprometidas con esta epidemia.

En esas circunstancias, la Educación Sanitaria, renovó su rol y masivamente se reclamó: charlas, afiches, cartillas, orientación, audiovisuales, técnicas, cobertura y coordinaciones multisectoriales. Las características que tuvieron las acciones educativas fueron:

Ÿ Buscar la máxima cobertura.

Ÿ Transmisión de conocimientos.

Ÿ Diversidad de técnicas educativas.

Muchos aportaron con algunos kilos de papel y horas de capacitación. Se usaron todos los medios y todas las técnicas, Hubieron variedad de reuniones para tratar las estrategias y planes de educación. Incluso se evaluaron los materiales educativos y hubieron hasta tres eventos de comunicadores sociales para diseñar técnicas y compromisos.

El Programa de Brigadas Universitarias de Salud de la Facultad de Medicina, durante dos años realizó 80 campañas dominicales, alcanzando 70,000 visitas domiciliarias a 45,000 familias. Trabajo que abarcó un centenar de pueblos, desde la costa hasta zonas altoandinas de Caylloma.

Como resultado del esfuerzo educativo multi-institucional, la información sobre la enfermedad, aumentó en la población. Lo demuestran las múltiples investigaciones realizadas especialmente por nuestra Facultad. Incluso niños repetían en coro los mandamientos contra el Cólera, los vendedores ambulatorios de alimentos conocían sus obligaciones. La población en general aprendió lo que no debe hacer. Pero lo que no cambió sustancial mente fue la conducta, las costumbres y las concepciones acerca del Cólera.

La epidemia tuvo un curso variado. En el segundo año el perfil epidemiológico fue más benigno que el primero y se opinó que era resultado de la acción educativa. Esta opinión se derivó de la constatación que la cobertura y calidad de los servicios de agua y desagüe, el uso de letrinas sanitarias, la higiene del agua y alimentos y el control de expendedores de alimentos; no habían mejorado sustantivamente. En consecuencia, la población estaría siendo más adecuada en sus costumbres sanitarias.

En el tercer año de la epidemia, la curva de casos fue más alta y rápida que antes, terminando con el entusiasmo de algunas autoridades y educadores. Hubo evidencias razonables para asumir que las variaciones en el curso del Cólera dependían más de la

Salud Pública Demografía, Realidad Sanitaria, Sociedad y Salud Estrategias para la Educación en Salud Alejandro Vela Quico

biología del germen y de cambios climatológicos, que de la intervención humana. Lo anterior nos ha enrostró lo poco que habíamos avanzado contra el Cólera.

En estas circunstancias, nuevamente se reactivaron las comisiones y coordinaciones. La tragedia de esto fue que se pretendía repetir los caminos y errores del pasado, como si hubieran pasado en vano tres años de experiencia. Nuevamente se buscaba impartir conocimientos, reeditar boletines informativos, alcanzar la mayor cobertura de la información, convocar a los alcaldes; se volvió a culpabilizar a los ambulantes, a los inmigrantes y pueblos marginales. Todo con los mismos conceptos.

Algunos educadores suspicaces detallaron más sus opiniones y propusieron que el problema estaba en la población, decían: "a la gente le gusta vivir así", "la información les entra por una oreja y se les sale por la otra", "debe usarse los títeres y un lenguaje popular", "debe mostrarse afiches con muertos por el Cólera y la imagen de los gérmenes para que la gente tenga miedo al Cólera", "se debe cobrar por la atención a los pacientes y se desanimarán de enfermarse", "debe machacarse en la televisión". Si analizamos estas propuestas, el asunto estaría en el lenguaje, las técnicas, los medios, e incluso, en la metodología de la educación.

En algunos ámbitos institucionales y académicos se piensa que los problemas sociales, de salud y otros, se resolverían principalmente con “educación”. Por ejemplo, frente al embarazo adolescente se debe educar sobre métodos anticonceptivos, frente a las adicciones se debe informar de sus riesgos, frente a la violencia doméstica informar sobre los derechos. Como metodología piensan que lo crítico está en la dosificación de la información y el lenguaje accesible, pero algo sí realmente grave es que incluyen en las actividades educativas algún señuelos para “atraer a la gente” como la entrega de regalos, lo cual ha desvalorado y tergiversado la educación en si. La experiencia ha demostrado que relación entre conocimientos y conducta es contingencial y hasta paradójico.

Pensamos que las conductas, las costumbres y las actitudes sanitarias son asuntos ubicados principalmente en el plano de la CULTURA y no en la EDUCACION. No es un asunto principalmente de información, cobertura y técnicas educativas. La Cultura tiene otras rutas y determinantes. El desconocimiento sobre el factor cultural ha llevado a la frustración de educadores y sanitaristas.

Además, el asunto también está en la CONCEPCION sobre qué es la Educación. De estas concepciones se derivan coherentemente: métodos, técnicas e instrumentos. Las técnicas no son buenas ni malas, simplemente están bien o mal elegidas y aplicadas.

El MINSA tiene como sustento metodológico de sus estrategias educativas a la llamada “Estrategias IEC” (información, educación, comunicación). Éstas se basan en el modelo de Tecnología Educativa. Asume que el profesional es quien debe elegir los problemas, planificar los objetivos, la agenda, el ritmo, los recursos, el lenguaje, etc., de la educación sanitaria. Para lograr mayor eficacia se busca la participación de la población, pero de manera dirigida y paternalista. “En el ámbito de la salud, el concepto de IEC se constituye en un componente integral cuyo objetivo central es ayudar a lograr un cambio de comportamiento sostenible a través de procesos debidamente planificados, destinados a

(5) obtener niveles óptimos de eficacia” .

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