Contexto Mundial y Nacional de la Salud Pública – Perú
I. LA SALUD PÚBLICA
2. El CONTEXTO NACIONAL ACTUAL 1 El Perú como Estado y Nación
2.2. Reestructuración del Estado
Aquí nos referimos al cambio en la relación entre el Estado y la sociedad, del tránsito del Estado de Bienestar al Estado Neoliberal. El Estado se puede definir como un conjunto de
organizaciones, instituciones, normas y estrategias que surgen de la sociedad para permitir su mejor conducción, la paz, la justicia, el orden y bienestar entre los ciudadanos. En este sentido serían parte del Estado: los ministerios públicos, las instituciones judiciales, electorales, legislativas, las Fuerzas Armadas, la Constitución Política, la escuela, la universidad, etc. Existen varias teorías (vigentes desde hace cuatro siglos) que tratan de explicar el origen del Estado y sus relaciones con la sociedad (llamada sociedad civil por su separación del ejercicio del poder).
Hasta hace veintitrés años y por espacio de casi tres décadas, en el Perú como en todo el continente, el Estado asumió un rol conductor y garantizador de la educación, la salud, la vivienda, el empleo, la infraestructura social e incluso la economía, pues estatizó las principales ramas de la producción. Este tipo de Estado pretendía decidir sobre lo que se producía, la comercialización, el crédito, los precios, los sueldos, la cobertura educativa y de salud, etc. Este tipo de Estado se lo llamó “de Bienestar”.
Desde la década de los 90s, ha empezado un proceso de reestructuración del Estado con la finalidad de que se reduzca sus funciones y éstas pasen a grupos privados (“la iniciativa privada”, “al mercado”, “a los empresarios que serían más eficientes”). Expresiones de ello son las privatizaciones de las empresas estatales y un creciente proceso de privatización en todas las áreas del país.
En el campo social el Estado pretende que asuntos como la salud y la educación, sean parte del mercado, que se entregue a la iniciativa e inversión de particulares, los cuales definirán dónde, cuánto y cuando invierten e incluso el contenido de estos servicios, con la obtención de una rentabilidad. En los últimos gobiernos ha habido diversos intentos de legalizar y de pasar al juego de la oferta y demanda, la salud y la educación, pero ha habido paralelamente una fuerte oposición de sectores de la sociedad civil, de las instituciones gremiales y populares.
A esta forma de Estado, donde entrega sus funciones al mercado (“la mano invisible que ordena la sociedad”) se ha llamado Estado Neoliberal y se acusa a lo público o gubernamental como ineficiente, grande y pesado. El neoliberalismo es la forma económica, social y política generalizada en el continente y se nos presenta como moderna, superior al “populismo” de anteriores gobiernos. La verdad es que ni el mismo Estados Unidos, Canadá y los países europeos, el Estado han dejado de responsabilizarse de las políticas sociales y sigue financiando y conduciendo estos servicio y se le exige que enfrente los excesos del lucro en ellos (laboratorios farmacéuticos, tecnología hospitalaria, equipos médicos, educación médica, etc.) y la atención de los sectores más pobres.
2.3. La Interculturalidad
El Perú tiene más de 60 grupos étnicos, destacando los quechuas y los amazónicos por su postergación del desarrollo y la atención del Estado. El censo de comunidades indígenas de la Amazonía peruana el 2007, establece un total de 52 comunidades nativas para una
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población de 332,975 habitantes .
La “invisibilidad” estadística de los pueblos indígenas irónicamente proviene de la decisión política de eliminar los términos de raza y color de los registros civiles y la pertenencia étnica de los registros sanitarios, en respuesta a un plan de lucha contra la discriminación. A partir del 2004, las estrategias de salud de los pueblos indígenas en Perú han propuesto volver a incluir la pertenencia étnica en los registros de salud, para poder medir los indicadores de salud en poblaciones específicas, pero esta recomendación no se
nuevas expresiones culturales, artísticas y para el conocimiento, llamándose a este movimiento: la posmodernidad. Expresiones de esto último es el rechazo al status quo, a la ciencia única, a las normas sociales homogenizantes, a las formas y criterios estéticos e incluso éticos, llevando a que algunos busquen regresar a lo natural, a lo artesanal y simple. Quizá el nuevo valor que se perfila en el movimiento posmoderno sea la revaloración de la subjetividad.
La polémica entre modernidad y posmodernidad tiene auge entre sectores intelectuales avanzados, pues del posicionamiento se derivan diferentes actitudes sociales y morales. Esta discusión es diferente en países que aún se encuentran en una etapa premoderna. Hay que aclarar también que la modernidad como teoría del desarrollo afirma que todas las sociedades han de seguir una misma ruta (del atraso a lo moderno) y que el problema del atraso no está dado por dependencia hacia los países ricos, al contrario, sería cuestión de recibir la tecnología y la ideología de los países adelantados.
2. El CONTEXTO NACIONAL ACTUAL 2.1. El Perú como Estado y Nación
La herencia colonial en el Perú se expresa en el carácter dependiente de la sociedad peruana respecto al desarrollo del capitalismo del hemisferio norte. Inicialmente fue la intensa explotación mercantil - colonial de la metrópoli española, seguida de la dominación de índole comercial de los países europeos; luego la penetración del capital norteamericano en su fase de expansión monopólica, en las principales esferas de la producción, dando paso a una economía de enclave. Posteriormente la diversificación de este capital hacia la producción industrial y servicios urbanos, factor motriz y nuclear de la sustitución de importaciones, permitió iniciar un proceso de integración de las actividades económica, siempre bajo su imperio.
El proceso de la sociedad peruana se encuentra sujeto al desarrollo del capitalismo internacional, sin tener espacio para una acción autónoma de manera significativa, a diferencia de lo acontecido en otros países latinoamericanos donde sus burguesías controlan parcialmente el aparato productivo. Las clases capitalistas peruanas han sido incapaces de aglutinarse y convertirse en una fuerza social capaz de convocar y movilizar a la sociedad, de organizar y dirigir la transformación de la estructura social. El Estado peruano se sustentó en las relaciones de clientela que los diferentes grupos oligárquicos primero y posteriormente capitalistas, tenían establecidas tanto con la población subordinada como
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con el capital extranjero .
La otra faceta de la herencia colonial es la persistencia de la marginación de la economía rural y andina especialmente. La incapacidad del capital y del Estado para satisfacer las necesidades de la población, dislocada de sus medios tradicionales de subsistencia significó que se mantuviera en una economía arcaica y marginal.
Los sectores populares responden superando los márgenes del Estado en todos los espacios, creando una sociedad paralela informal y en ciertos momentos de la historia, rebelde. En los raros momentos en que los derechos ciudadanos se ampliaron, por las presiones populares, rápidamente se planteó una crisis política del régimen de dominación social y la respuesta represiva del aparato estatal.
2.2. Reestructuración del Estado
Aquí nos referimos al cambio en la relación entre el Estado y la sociedad, del tránsito del Estado de Bienestar al Estado Neoliberal. El Estado se puede definir como un conjunto de
organizaciones, instituciones, normas y estrategias que surgen de la sociedad para permitir su mejor conducción, la paz, la justicia, el orden y bienestar entre los ciudadanos. En este sentido serían parte del Estado: los ministerios públicos, las instituciones judiciales, electorales, legislativas, las Fuerzas Armadas, la Constitución Política, la escuela, la universidad, etc. Existen varias teorías (vigentes desde hace cuatro siglos) que tratan de explicar el origen del Estado y sus relaciones con la sociedad (llamada sociedad civil por su separación del ejercicio del poder).
Hasta hace veintitrés años y por espacio de casi tres décadas, en el Perú como en todo el continente, el Estado asumió un rol conductor y garantizador de la educación, la salud, la vivienda, el empleo, la infraestructura social e incluso la economía, pues estatizó las principales ramas de la producción. Este tipo de Estado pretendía decidir sobre lo que se producía, la comercialización, el crédito, los precios, los sueldos, la cobertura educativa y de salud, etc. Este tipo de Estado se lo llamó “de Bienestar”.
Desde la década de los 90s, ha empezado un proceso de reestructuración del Estado con la finalidad de que se reduzca sus funciones y éstas pasen a grupos privados (“la iniciativa privada”, “al mercado”, “a los empresarios que serían más eficientes”). Expresiones de ello son las privatizaciones de las empresas estatales y un creciente proceso de privatización en todas las áreas del país.
En el campo social el Estado pretende que asuntos como la salud y la educación, sean parte del mercado, que se entregue a la iniciativa e inversión de particulares, los cuales definirán dónde, cuánto y cuando invierten e incluso el contenido de estos servicios, con la obtención de una rentabilidad. En los últimos gobiernos ha habido diversos intentos de legalizar y de pasar al juego de la oferta y demanda, la salud y la educación, pero ha habido paralelamente una fuerte oposición de sectores de la sociedad civil, de las instituciones gremiales y populares.
A esta forma de Estado, donde entrega sus funciones al mercado (“la mano invisible que ordena la sociedad”) se ha llamado Estado Neoliberal y se acusa a lo público o gubernamental como ineficiente, grande y pesado. El neoliberalismo es la forma económica, social y política generalizada en el continente y se nos presenta como moderna, superior al “populismo” de anteriores gobiernos. La verdad es que ni el mismo Estados Unidos, Canadá y los países europeos, el Estado han dejado de responsabilizarse de las políticas sociales y sigue financiando y conduciendo estos servicio y se le exige que enfrente los excesos del lucro en ellos (laboratorios farmacéuticos, tecnología hospitalaria, equipos médicos, educación médica, etc.) y la atención de los sectores más pobres.
2.3. La Interculturalidad
El Perú tiene más de 60 grupos étnicos, destacando los quechuas y los amazónicos por su postergación del desarrollo y la atención del Estado. El censo de comunidades indígenas de la Amazonía peruana el 2007, establece un total de 52 comunidades nativas para una
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población de 332,975 habitantes .
La “invisibilidad” estadística de los pueblos indígenas irónicamente proviene de la decisión política de eliminar los términos de raza y color de los registros civiles y la pertenencia étnica de los registros sanitarios, en respuesta a un plan de lucha contra la discriminación. A partir del 2004, las estrategias de salud de los pueblos indígenas en Perú han propuesto volver a incluir la pertenencia étnica en los registros de salud, para poder medir los indicadores de salud en poblaciones específicas, pero esta recomendación no se
cumple aun en todo el país. Sin embargo se sabe que los pueblos amazónicos tienen los peores
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indicadores en desarrollo y en salud del país .
Recientemente se ha constituido el Centro Nacional de Salud Intercultural (CENSI) que tiene como uno de sus objetivos el proponer políticas de interculturalidad en salud, aunque aún no están claramente sustentadas y tienen un nivel burocrático capitalino.
Algunas ciudades del país son centros de inmigraciones de las poblaciones principalmente andinas, sumándose las diferentes expresiones culturales asociadas a los grupos sociales que interactúan. Esto se refleja en diferentes percepciones de la salud y enfermedad, provocando tensiones y limitaciones para la atención de la salud.
En general el problema más crítico a nivel intercultural es el racismo, el etnocentrismo de los sectores de cultura urbana en proceso de modernización, que se expresa como exclusión de diversos grupos.