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0.6 Aplicación de la teoría CMM a un caso

0.6.2 El encuentro psicoterapéutico

0.6.2.3 La exploración espiritual

En una de las sesiones EH comentó que no había podido asistir a una de las sesiones por tener que ir a una reunión. Al explorar esta situación habló sobre la preparación de la Primera Comunión de su hijo. La clienta se animó a hablar sobre esto al percatarse de que la terapeuta le entendía la importancia de este momento en la vida familiar. Esto abrió un espacio para poder explorar su relación con Dios. A través de preguntas, EH describió a Dios como un ser al que ella temía. Al mismo tiempo, y en contradicción con esa visión, también era un ser que no la juzgaba, a pesar de lo que había hecho durante su vida. También lo describió como un ser que era amor y que la protegía no sólo a ella sino a sus hijos.

La conversación continuó alrededor de su necesidad de llamar la atención, de tener un compañero, de adelgazar, de su problema con el alcohol, de hacer el amor con cualquier hombre, etc. Poco a poco, durante la sesión, se empezó a vislumbrar un círculo vicioso extraño a partir de las historias relatadas por EH, de las preguntas que le hacía la terapeuta y de las reflexiones que hacía GU.

En la medida en que las conversaciones continuaban, la psicoterapeuta empezó a buscar el patrón y escribió: “perdiendo peso” en el papelógrafo. A partir de esta frase, se fue

conformando durante la sesión un “círculo vicioso” encontrando el “patrón” de acuerdo con lo que EH había ido contando durante la conversación. La autora para este trabajo modificó el dibujo co-creado con la cliente el cual se puede apreciar en la Figura 29.

Pierdo peso Como y como y me engordo

No me siento deprimida Me siento deprimida

Figura 29. El círculo vicioso construido durante la sesión con la cliente

Una de las preguntas que se le puede hacer al cliente después de hacer un “círculo

vicioso” es: “E: ¿qué puedes ver y quésientes al mirar el „patrón‟?” E respondió: “Me siendo bastante deprimida, me siento horrible… sobre mí misma”, y “El „patrón‟ no me hace sentir bien” “Simplemente estoy destruyéndome, eso es todo lo que estoy haciendo”. Aquí se puede observar cómo EH empieza a hacer conexiones sobre las diferentes historias y eventos de su vida; cómo empieza a mirarlos también desde una perspectiva intergeneracional como, por

ejemplo, “Vi a mi mamá utilizándolo (hacer el amor) para llamar la atención y levantarse

hombres”.

Después de decir lo anterior, EH emitió un concepto categórico sobre ella misma: “No puedo cambiar”, para decir después de una breve pausa “me gustaría cambiar”, es decir que

empezaba a considerar otra u otras posibilidades diferentes en su vida y que ella era la que tenía la opción de hacerlo o no.

Por regla general, la autora dice al cliente que no haga nada respecto al círculo vicioso trabajado. Que simplemente lo observe para ver si es correcto y para que, en la próxima reunión, se revise entre las dos partes y de acuerdo a lo que haya pensado. La razón por la

Creo poder llamar la atención No puedo llamar la atención

Me acuesto con cualquier hombre No me acuesto con nadie, excepto R

cual se hace esto es para invitar a la persona a ocupar la posición de la Tercera Persona, como observadora de sus acciones y para que reflexione sobre el círculo vicioso antes de intentar algún cambio. Las tareas que se sugirieron consistieron en pensar cómo pasaba ella del patrón de “no sentir mucha culpabilidad” al de “perder peso” y escribir una carta sobre sus experiencias, dirigiéndose a otras mujeres que se podrían beneficiar con su relato.

Por lo general, la terapeuta pregunta a los clientes, al finalizar la sesión, qué desean hacer con el trabajo escrito en el papelógrafo durante la sesión. En esta ocasión EH dijo que no deseaba llevárselo. Ante la respuesta, se le dijo que permanecería guardado en su carpeta y que, si lo deseaba, se podría observar en la próxima sesión. Se le preguntó si deseaba tener una copia en un papel tamaño carta y respondió que claramente prefería esa posibilidad. Al día siguiente, 23 de mayo, estaba en sus manos.

Después de la sesión continuamos, GU y CC, pensaron en EH y en los posibles Operadores Morales del patrón que se había hecho y uno de los que se escribió fue: “Si vas a

hacer el amor debes sentirte culpable.

La siguiente cita con E tuvo lugar el cuatro de junio. E la canceló el mismo día a través de una llamada telefónica. Al volver a contactarla EH dijo que la había cancelado porque tenia una reunión en la parroquia, ya que su hijo CH iba a hacer su Primera Comunión; anotó que había dejado de beber después de haber tenido una “borrachera” durante todo un fin

de semana donde había gastado todo su dinero. A la semana siguiente, descubrió que no tenia

dinero para darles de comer a sus hijos y añadió: “No puedo continuar haciendo esto, ahora

tengo mis prioridades”. Dio las gracias por la copia del „patrón‟ hecho en la última reunión y comentó que estaba buscando por “dónde le era más fácil romperlo”. Acordamos la siguiente

EH llegó el día acordado a nuestra cita, que sería nuestra última sesión entre las dos. EH contó que llevaba seis semanas sin beber y que había ido a comprarse ropa con el dinero que no se había gastado en el trago tomado en los bares o en su casa. Se le oía más optimista y contenta. Contó que estaba planeando unas vacaciones en Irlanda, ya que familiares le habían ofrecido ayudarla económicamente. La sesión giro alrededor de “La nueva E y la antigua E”.

Con varios meses de anticipación se había concertado una reunión profesional para el 25 de junio, con las personas de la alcaldía menor que la apoyaban. Se tendría una reunión corta entre los que la apoyaban y luego se uniría la clienta a nuestra conversación. La autora tenía previsto en su agenda comentar que en futuras reuniones profesionales estaría invitando a E, ya que consideraba que ella debería participar de estas conversaciones y que cada

participante debería exponer el trabajo realizado con la familia.

En esa reunión participaron: TH quien llegó con una estudiante de psicología que se encontraba haciendo su práctica, GU y CC. La visitadora y la trabajadora social se excusaron. Cada una de las participantes comentó sobre su trabajo durante los últimos meses con la familia: EH ha aprendido a organizar su tiempo y sus actividades para atender algunas citas con CAMHS y KCC. Por el lado de KCC se reporta un resumen del trabajo (comentado anteriormente en este trabajo) y los esfuerzos hechos por EH por dejar el alcohol.

TH dijo que había visto a CH y a DH porque el colegio había reportado que estaban preocupados por ellos. CH estaba representando lo que había visto cuando su mamá se había cortado las venas y DH estaba llorando mucho. Después de verlos, TH reportó que no había de qué preocuparse y acabó con los temores del colegio diciendo que CH sólo estaba representando lo que había visto en una ocasión y, en cuanto a la niña, que para el momento en que se había entrevistado con ella ya había hablado con el colegio, la conducta había cambiado bastante y no estaba llorando tanto. TH añadió que cuando la madre asistía a sus

sesiones trabajaban en actividades con los niños y E había aprendido a sentarse en el suelo, por ratos cortos, para jugar con ellos. El grupo interdisciplinario acordó que cuando llegara EH a la reunión se mantendría la sesión dentro de una connotación positiva.

EH entró a la reunión y se le informó sobre lo que se había hablado previamente. Ella dijo que se encontraba en ese momento bastante deprimida y que no deseaba hablar. Ocupó un asiento del cual no se movió y mantuvo la mirada perdida. Ante esta situación, se le solicitó a cada persona que hablara sobre la manera como veía a E. El grupo empezó a reflexionar sobre las razones que tenía E para sentirse deprimida y no querer hablar en ese momento. Después se habló sobre los logros de E y de su familia como, por ejemplo, que habían ido a algunas de las citas acordadas, que su esfuerzo por no tomar bebidas alcohólicas durante las ultimas cuatro semanas había sido grande; que su dedicación y esfuerzos para que los niños tuvieran educación y llegaran a tiempo y bien presentados eran notorios. A EH se le dio la oportunidad de hacer comentarios a través de la sesión. Cuando intervenía, no mostraba emoción alguna ni en su cara ni en las palabras que enunciaba.

Después de estas reflexiones EH empezó a contar que estaba muy decepcionada con R ya que el día de la Primera Comunión de su hijo se había salido de la iglesia a tomar y que se había dado cuenta de que a él no le importaba ni ella ni sus dos hijos mayores C y DH y

agregó “la única persona que a el le importa es su hija H”. Además R había ofrecido prestarle dinero y no le había cumplido. Por esta razón, estaba pensando si mandaba o no a su hijo en una excursión con el colegio y no tenía claro si podía ir de vacaciones a Irlanda.

La sesión termina dejando una sensación de impotencia pero una reflexión más profunda permite ver que ese no era el caso. Después de las diferentes sesiones y conversaciones con todas las personas involucradas, se empieza a ver como E, a pesar de todas las decepciones, ha dejado de tomar y ha empezado a dar prioridad a sus hijos y a ver el efecto de su

comportamiento en ellos. E ha reflexionado sobre el “patrón” del “círculo vicioso” en su vida, en sus hijos, en sus adicciones, en las consecuencias económicas, en las relaciones que sostiene con sus hijos, con su madre y con los hombres. En cuanto a su relación de pareja con R se cuestiona e incluso considera la posibilidad de no vivir con él en un futuro, a pesar de que hacía algunos meses había pensado en tener otro hijo con él para retenerlo y al recordarlo piensa y dice: “fue un error pensar así”.

Este será el último encuentro que la autora tiene con E. De allí en adelante, todo contacto con ella se hace a través de teléfono o de celular. Se aproxima también la época de las vacaciones con los niños y su posible plan para irse de vacaciones a Irlanda, con la posibilidad de estar entre familiares y amigos.

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