Vanessa Lemm
Introducción
En su reciente discusión en torno al naturalismo de Nietzsche, Brian Leiter in- voca ejemplos del mundo de las plantas para demostrar que el comportamiento y los valores humanos están causalmente determinados por “rasgos psicológicos y fisioló- gicos” o por aquello a lo que Leiter también se refiere como “hechos-tipo” (2007: 83- 109)62. Desde esta perspectiva, el proyecto naturalista de Nietzsche se preocupa de explicar cómo y por qué cierto tipo de personas comportan cierto tipo de valores e ideas tal y como “uno llegaría a entender cosas sobre un cierto tipo de árbol a través de sus frutos” (Leiter, 2002: 10). Leiter sostiene que “al igual que los hechos naturales relativos al árbol explican el fruto que éste produce, los hechos-tipo relativos a una persona explicarán sus ideas y valores” (2002: 10). Según Leiter, Nietzsche percibe a la persona como a una planta y esta concepción habita el núcleo de su fatalismo, el cual revela que la idea de la libertad y la creatividad humanas no son más que una ilusión. La propia trayectoria de Nietzsche, tal y como está dispuesta en Ecce homo, ilustra del mejor modo esta idea. Leiter compara la producción de los libros de Nietzs- che con el crecimiento de los tomates: “Nietzsche escribió libros así de sabios e inteli- gentes por la misma razón que una planta de tomate produce tomates: porque tiene que, porque no podría haber hecho algo distinto” (2002: 85). Más aún, Leiter sostiene que una comparación de la vida de Nietzsche con el crecimiento de un manzano incluso nos permite proporcionar una respuesta al subtítulo del libro “cómo se llega a ser lo que se es”. “La respuesta: sin hacer ningún esfuerzo especial en dirección hacia ese fin, porque se llega a ser lo que se es necesariamente” (2002: 86)63.
* Para una versión más extensa de este artículo, véase Lemm 2015b.
62 Cf. en particular pp. 89 y 90.
63 Para una discusión del naturalismo de Leiter, véase en particular Richard Schacht, “Nietzsche’s
Naturalism and Normativity” en Christopher Janaway y Simon Robertson (eds.), Nietzsche,
El objetivo de este artículo es ofrecer una imagen más acabada de lo que Nietzsche realmente tiene que decir con respecto a las plantas por medio de una visión de conjunto de sus referencias textuales al mundo vegetal. Tal visión de con- junto sugiere que, en contraste con la interpretación naturalista de Leiter, los ejem- plos de la vida vegetal en los textos de Nietzsche revelan el secreto de la libertad y la creatividad humanas. Irónicamente, lo que podemos aprender de las plantas no tiene que ver con la manera en la que estamos determinados por nuestra herencia biológica y nuestro entorno sino, por el contrario, con la manera según la cual po- demos llegar a ser libres y creativos como las plantas y convertirnos en los futuros creadores de valores concebidos por Nietzsche.
En los textos de Nietzsche no se compara a los filósofos y a sus trayectorias con el crecimiento de las manzanas y los tomates. En lugar de ello, en una nota del Nachlass Nietzsche identifica al filósofo como una “planta rara” (FP III 26[452]; KSA 11:26[452]): agregando que la filosofía no es para todos y que el filósofo no debiese ser confundido con el “hombre de ciencia (wissenschaftliche Mensch)” ni con el maestro de la virtud (FP III 26[452]; KSA 11:26[452]). En Schopenhauer como educador, Nietzsche retrata al filósofo como aquel que alcanza un “nuevo grado de cultura” y revoluciona el “sistema entero de las aspiraciones humanas” distinguiéndolo, así, de los “pensadores académicos” y del “profesor de filosofía” en quienes –Leiter tiene aquí un punto– “las ideas encaramadas en su horizonte espiritual… son la causa del orden actual de las cosas tanto como un árbol lo es de las manzanas que porta” (SE 8)64. En lugar de ello, el filósofo que Nietzsche visualiza busca transformar la huma- nidad en un árbol “que cubra de sombra toda la tierra, con muchos miles de millo- nes de flores, todas las cuales deben convertirse en frutos unas al lado de las otras, y la tierra misma debe ser preparada para la nutrición de este árbol” (CS189). Su tarea es testear y experimentar métodos nuevos que promuevan “un gran conjunto
Robert Pippin, Nietzsche moralist français (París: Odile Jacob, 2006), 151ss., y Christopher Janaway, Beyond Selflessness (Oxford: Oxford University Press, 2007).
64 Se utilizan las siguientes traducciones de las obras de Nietzsche (con modificaciones cuando
es requerido): El anticristo, trad. Andrés Sánchez Pascual (Madrid: Alianza, 2011); Más
allá del bien y del mal, trad. Andrés Sánchez Pascual (Madrid: Alianza, 2000); Aurora,
trad. Genoveva Dietrich (Madrid: Edimat, 1998); La ciencia jovial («la gaya scienza»), trad. José Jara (Valparaíso: Universidad de Valparaíso, 2013); Humano, demasiado humano, trad. Alfredo Brotons Muñoz (Madrid: Akal, 1996); La genealogía de la moral, trad. Andrés Sánchez Pascual (Madrid: Alianza, 2011); Crepúsculo de los ídolos, trad. Andrés Sánchez Pascual (Madrid: Alianza, 2001); Schopenhauer como educador, trad. Luis Fernando Moreno Claros(Madrid: Valdemar, 2006); Así habló Zaratustra, trad. Andrés Sánchez Pascual (Ma- drid: Alianza, 2007); Sobre verdad y mentira en sentido extramoral, trad. Luis M. Valdés y Teresa Orduña (Madrid: Tecnos, 2003); Fragmentos póstumos, vol. I-IV, ed. Diego Sánchez Meca (Madrid: Tecnos, 2006-2010).
humano y finalmente el gran frutal conjunto de la humanidad” (CS 189). La tarea del filósofo es preparar “la tierra para una planta de la mayor y más gozosa fecundi- dad” (CS 189). El filósofo está cargado con el cultivo de un tipo de planta en el que “en sus frutos no se sabe reconocer el árbol (weil man den Baum aus seinen Früchten nicht
zu errathen weiß) (FP II 2:15[18]; KSA 9:15[18]), esto es, una “nueva planta (neue Gewä- chs)” que es inherentemente incomparable a las ya “conocidas (bekannten Gewächsen)”
(FP II 2:15[18]; KSA 9:15[18]). Quizá, el tipo de planta que Nietzsche tiene en mente sea similar al que cultivan los chinos: aquella que produce rosas de un lado y peras del otro (FP II 2: 11[276]; KSA 9:11[276]).
En Más allá del bien y del mal, Nietzsche resume el proyecto cultural del filósofo en términos de la tarea de la creación de nuevos valores y de la revalorización de to- dos los valores. Interesantemente éste es el contexto en el que Nietzsche remite con mayor frecuencia al ser humano en tanto “planta humana (die Pflanze Mensch)” (BGE 44)65. Para Nietzsche, el proyecto relativo a la creación de nuevos valores culmina en una revalorización de todos los valores guiada por el objetivo global de (re)pro- ducir las condiciones bajo las cuales el ser humano ha llegado, hasta el momento, más lejos y más alto. Esta tarea de la cultura le adviene al filósofo como aquel que ha experimentado, por lo menos desde Platón, con la pregunta relativa a cuán alto y bajo qué condiciones podría elevarse el ser humano (MBM 211). Para Nietzsche, ésta es la gran pregunta de la filosofía, a saber, investigar “dónde ha crecido hasta ahora la planta «hombre» del modo más magnífico” (FP III:34[74]; KSA 11:34[74]). Dado que éste es el contexto en el que Nietzsche se refiere con mayor frecuencia al ser humano como si fuese una planta, este artículo se pregunta qué es lo que pode- mos aprender de las plantas en relación a la creación de valores y al cultivo de un tipo superior de ser humano.
De acuerdo a Patrick Wotling, las referencias de Nietzsche al mundo vegetal son meramente metafóricas (1995: 273-296). A diferencia de Wotling, quisiera sos- tener que las referencias de Nietzsche al mundo vegetal no son simplemente meta- fóricas. Sigo en este punto a Marder, quien en su libro más reciente sobre el pensa- miento de las plantas sostiene que Nietzsche se ubica en la primera línea de aquellos pensadores que quieren superar “las barreras que los humanos han erigido entre ellos y las plantas” (2013: 5). Marder considera que sus reflexiones sobre la sabiduría de las plantas son una nota al pie de las “provocadoras sugerencias de Nietzsche que sostienen que, en la ‘búsqueda por una nueva evaluación’ (el título del libro III de
La voluntad de poder), ‘uno debiese comenzar con la ‘sagacidad de la planta’’” (2013:
65 Cf. también FP III:27[40], KSA 11:27[40]; FP III:27[59], KSA 11:27[59]; FP III:34[74], KSA
151)66. En concordancia con el proyecto general de Marder sobre el pensamiento- vegetal, este artículo discute las variadas características de la vida vegetal en Nietzs- che –la planta como un ser vivo que mide (sección I), la planta como un ser vivo que incorpora (sección II), la planta como un ser vivo que crea valor (sección III) y la planta como un ser vivo que procrea (sección IV)– con vistas a ganar perspectiva con respecto a la cuestión de la creación de valor y al cultivo de un tipo superior de ser humano.