LISTA DE ANEXOS
7.1 Evolución del Territorio
7.1.2 SIGLO XVI Conquista
7.1.5.3 La Gesta Libertadora
El siglo XIX convulsionó a la nación Colombiana, esto gracias a los desacuerdos de idearios políticos y gubernamentales de los líderes de las comunidades; para 1810 la empresa que anhelaba la libertad se convirtió en patriota, ya que la Junta Provisional derroca las autoridades reales de la localidad; propiciando en los llanos, una lucha por la independencia de la opresión española que tendrá una duración de once años.
Según lo anterior, se implantó la guerra como elemento de abrupta apertura al infranqueable aislamiento que por siglos fue factor restrictivo para introducirse al territorio de los llanos y ejercer su control.
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Maestría en Patrimonio Cultural y Territorio Pontificia Universidad Javeriana Ejercicio de InvestigaciónEn la figura 48, se presenta el periodo de las guerras de liberación y reconquista. En el cual, este territorio se convierte en área importante no sólo para reabastecimiento y refugio de los batallones, era allí en donde se consolidó la nueva ofensiva, que fructificó en el Pantano de Vargas en 1819.
Figura 48: La Campaña Libertadora de 1819. Tomado y modificado de RAUSCH, Jane. M. Una frontera en la sabana tropical. Los Llanos de Colombia, 1531-1831; Colección Bibliográfica Banco de la República, Bogotá, 1954. Pág. 338.
La participación del territorio en la gesta libertadora, se hace indispensable la disponibilidad de recursos ganaderos como vacunos y caballares. Adicional, por el recurso humano, convirtiéndose en un semillero de hombres para ejército de la República73.
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RAUSCH, Jane. M. Una frontera en la sabana tropical. Los Llanos de Colombia, 1531-1831; Colección Bibliográfica Banco de la República, Bogotá, 1954. Pág. 302.
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Maestría en Patrimonio Cultural y Territorio Pontificia Universidad Javeriana Ejercicio de Investigación 7.1.5.4 La transformación de la fronteraLa guerra en este territorio, provocó la división de la población, aniquiló el hato ganadero, agotó la economía, echó abajo las misiones, dio origen a una multitud de veteranos de guerra, desplazados, sin tierra e insatisfechos y alimentó el caudillismo. De lo anterior se puede comprender por qué en estos dos siglos XIX y XX, los Llanos se han perpetuado como frontera.
Para este caso específico, el que la demografía sea una disciplina auxiliar a la historia, es una herramienta que permite ilustrar, la disminución de la población como consecuencia de la guerra de independencia, ya que Jane Rausch realiza una revisión del factor humano en tres escalas diferentes: la nacional (La Nueva Granada), la provincial (Casanare) y la regional (los llanos de San Martín y San Juan), en el periodo comprendido entre 1779 y 1851.
Tabla 3: Población de la Nueva Granada, Casanare, y los Llanos de San Juan y San Martín, 1779 y 1851.
Fuente: RAUSCH, Jane. M. Una frontera en la sabana tropical. Los Llanos de Colombia, 1531-1831; Colección Bibliográfica Banco de la República, Bogotá, 1954. Pág. 356.
Como se observa en la Tabla 2, la insuficiencia de datos censales exactos de la primera mitad del siglo XIX, imposibilita determinar en qué porcentaje de rebaja en la población; y cuanto puede atribuirse a la guerra o las enfermedades. Si comparamos las cifras corregidas de 1825, con el censo de 1835, encontramos un contraste definitivamente sustancial; ya que la población total de la Nueva Granada, reveló una tasa de incremento
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Maestría en Patrimonio Cultural y Territorio Pontificia Universidad Javeriana Ejercicio de Investigaciónanual de 25 por ciento incluso llegando a los 1’686.035 habitantes, Casanare mostró un descenso equivalente al 27 por ciento, obteniendo una población de 15.948 habitantes. Ahora bien, resulta evidente que el territorio de estudio, soportó una pérdida desmedida de su población entre 1810 y 1825.
Aunque continuaban realizándose las actividades comerciales, no eran realmente aportantes al crecimiento económico de los asentamientos en los llanos; y por tanto al territorio. Los ganados bovinos y caballares, fueron saqueados, para apoyar a los ejércitos al mando de Francisco de Paula Santander.
Como se comentó en el siglo XIX, la expulsión de los Jesuitas del territorio, causó catástrofes, algunos de los regentes percibieron lo que deparaba el futuro cercano, como se describe seguidamente:
“En teoría, al menos, las misiones de los dominicos, franciscanos y recoletos continuaron sus actividades en los Llanos durante todo el período de la guerra. En la práctica, en realidad, cuando llegó el año de 1821, tan sólo cuatro reducciones administradas por los recoletos quedan en los Llanos: Casimena, Macuco, Surimena y Guanapalo, todas ellas localizadas a lo largo del río Meta. Ante tal situación, el gobernador Molina solicitó el urgente envío de sacerdotes ya que sin su presencia, “La provincia no tomará incremento, y sus poblaciones del todo se arruinarán”74
Para 1824, la situación continuaba en detrimento, ya que Francisco de Paula Santander impuso una restricción al comercio de pieles de ganado bovino, impulsando un impuesto del 10% a las ventas y por si fuera poco, prohibió la venta de ganado a Venezuela; obligando al desarrollo del comercio nacional. Colocando a los ganaderos en desventaja frente a otros comerciantes de ganado, que no tenían que recorrer grandes distancias con los ganados; al punto de convertirse en una actividad poco rentable si se compara con otras actividades como la comercialización de pieles.
Dos de las posibilidades de progreso se perdieron por falta de diligencia de Francisco de Paula Santander, como se describe seguidamente:
“En aquella época, no solo la navegación a vapor y la colonización extranjera eran proyectos con escasas posibilidades de éxito sino que Santander no disponía de los recursos ni se
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RAUSCH, Jane. M. Una frontera en la sabana tropical. Los Llanos de Colombia, 1531-1831; Colección Bibliográfica Banco de la República, Bogotá, 1954. Pág. 373.
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Maestría en Patrimonio Cultural y Territorio Pontificia Universidad Javeriana Ejercicio de Investigaciónmostraba muy propenso a buscar otro tipo de ayuda. A la acción de las fuerzas naturales, que parecían contrarias a Casanare, se dejó el proceso de recuperación de la nación. A medida que la población y la economía decaían de manera progresiva en 1827 Salvador Camacho presentó su renuncia al cargo de gobernador con una predicción de mal augurio, “La provincia marcha hacia la ruina; poco a poco desaparece la población y la poca riqueza que queda. Me apena en lo más profundo de mi alma lo que sucede, y soy impotente para resolverlo.”75
Por lo anterior, dejó de percibir para 1833, el recurso, resultado de comercializar el producto ganadero a nivel internacional.
A manera de conclusión, durante este periodo, la comunidad, su economía y sus relaciones con el altiplano, sufrieron una transformación como de las guerras de la Independencia. La querella Fray Joaquín Zulieta provocó una drástica disminución de la población y del hato ganadero; lo cual desequilibró la economía y fue origen de la ruina de las misiones y la ley no pudo ejercer su dominio. Casanare dejó de ser un territorio autosuficiente en el virreinato para convertirse en un territorio desolado.