LISTA DE ANEXOS
7.1 Evolución del Territorio
7.1.2 SIGLO XVI Conquista
7.1.4.2 La Hacienda Ganadera de Apiay
Germán Colmenares (1) relata que las tierras de Apiay fueron compradas aproximadamente en 1695, por La Compañía de Jesús, como lo comenta en su obra La hacienda de los Jesuitas en el Nuevo Reino de Granada, lo cual se confirmó con el texto Historia de las misiones de los llanos de Casanare y los ríos Orinoco y Meta, escrito por el Padre Jesuita Juan Rivero. Ahora bien, la hacienda se consolida a partir de 1740, Nancy Espinel, retomó lo escrito por José Eduardo Rueda, en su texto Actividades económicas y políticas de los Jesuitas en el Casanare, y cita:
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RAUSCH, Jane M. Una frontera en la sabana tropical. Los Llanos de Colombia, 1531-1831; Colección Bibliográfica Banco de la República, Bogotá, 1954. Pág. 64.
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Maestría en Patrimonio Cultural y Territorio Pontificia Universidad Javeriana Ejercicio de Investigación “Como los ignacianos no poseían una hacienda en el piedemonte del Meta, en donde se pudiera reponer el ganado para iniciar el ascenso hacia el principal centro administrativo del Virreinato (Surimena, Macuco, Casimena y Jiramena compraron en el decenio de 1740, la hacienda de Apiay, entre los ríos Ocoa y Guayuriva”45.n un comienzo las ganaderías eran escasas en unos pocos hatos, la producción ganadera de los llanos de San Martín tomó fuerza a partir de la hacienda de Apiay, alrededor de las poblaciones de San Martín y San Juan. Esta producción se dedicaba a la subsistencia de la comunidad religiosa, los restantes se vendían en el Casanare y Apure, a través del río Meta.
“El modelo de explotación de la ganadería aplicado por los jesuitas a través de las haciendas, les facilito la consolidación del monopolio ganadero mas importante de la época de los llanos de San Martín. En la consolidación de este monopolio jugo un papel muy importante la hacienda la Chamicera, destinada para cebar con sus pastos ganados mayores y menores provenientes de los llanos y en desventaja por el peso perdido durante la travesía, entre otros caminos ganaderos, del camino ganadero entre San Martín y Santafé de Bogota. Una vez recuperado, se efectuaban las sacas para los respectivos centros de consumo.”46
Para 1740, Los Jesuitas realizaban el intercambio de productos entre sus misiones ubicadas sobre el río meta y el poblado de Angosturas en el Orinoco, dando origen al Puerto de Pachaquero hoy conocido como Pachaquiaro, En el año de 1750, el Jesuita Salvador Gilij en la visita realizada a los llanos de San Martín comento lo siguiente:
“Pero nos encontramos ya en sitio de Pachaquero, a un día de la población de Apiay, donde ya esta lista la canoa para embarcarnos en el río Negro, y después de un corto viaje pasar al Meta, desde cuya orilla izquierda empieza el Gobierno de Santiago de las Atalayas, última etapa de nuestro viaje.”47
Nancy Espinel (1) en su texto Dos siglos de vida comunera, 1740 – 1940, cita a Héctor Llanos Vargas quien comenta sobre una importante población para el territorio en este periodo histórico, así:
“De los pueblos mencionados, vale la pena resaltar el caso de Santacruz de Pachaquiaro, ya que su ubicación se efectuó, en tierra de la hacienda de Apiay. Veamos: este se ha fundado nuevamente con los indios que estaban en el sitio o riberas del río Papoyas, que se sacaron a
45 ESPINEL. Nancy, Villavicencio, Dos siglos de vida comunera, 1740 – 1940, Cámara de Comercio de
Villavicencio, 1989. Pág. 56.
46 Ibíd. Pág., 58. 47
Gilij, Felipe Salvador, Ensayo de historia americana: o sea historia natural, civil y sacra de los reinos, y de las provincias de tierra firme en la América Meridional, 1955.
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Maestría en Patrimonio Cultural y Territorio Pontificia Universidad Javeriana Ejercicio de Investigacióneste lugar el año pasado de mil setecientos ochenta y ocho. Se ha fundado en las tierras que llaman de Apiay, en donde estaban una hacienda perteneciente a los jesuitas que compró don Nicolás Bernal.”48
Esto clarifica las dos fundaciones de Pachaquiaro, debido a la necesidad de conectividad y movilidad de los productos.
En los llanos de San Martín, la compañía de Jesús compró a finales del siglo XVII, un área con los siguientes límites: desde el río Humea por el norte, hasta el río Humadea por el sur. Hay que recordar qué fuera de los límites de las tierras principales de la hacienda de Apiay, los jesuitas adquirieron otros terrenos, relacionados así.
Por lo que hace a tierras, de cuatro sectores de ubicación diferente:
a. Uno de los 13 estancias de pan y ganado mayor con 12 cabuyas sobrantes, llamado tierras principales de Apiay. (Véase figura 41)
b. Otro de 11estancia de pan y ganado mayor, llamado tierras de Cumaral. c. Otros de 12 estancias de pan y ganado mayor, llamado tierras de Patire. d. Otro de 19 estancias de pan y ganado mayor, llamado tierras de San Martín49.
Figura 41: Ubicación de las tierras principales de Apiay. (Tomado y modificado de Nancy Espinel, Villavicencio, Dos siglos de vida comunera, 1740 – 1940).
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ESPINEL. Nancy, Villavicencio, Dos siglos de vida comunera, 1740 – 1940, Cámara de Comercio de Villavicencio, 1989., Pág. 64.
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ESPINEL. Nancy, Villavicencio, Dos siglos de vida comunera, 1740 – 1940, Cámara de Comercio de Villavicencio, 1989., Pág. 56.
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Maestría en Patrimonio Cultural y Territorio Pontificia Universidad Javeriana Ejercicio de InvestigaciónEn 1755, el jesuita Antonio Salcillas fundó la población de la Concepción de Yracá, muy cerca de San Martín del Puerto, pero por malentendidos con los franciscanos, esta fundación fue trasladada al Hato de la Quebradita; como lo menciona el padre José Gumilla en “El Orinoco Ilustrado”:
“El atractivo más eficaz para establecer un pueblo nuevo y afianzar en él las familias salvajes, es buscar un herrero y armar una fragua, porque es mucha la afición que tienen los indios a este oficio, por la grande utilidad que les da el uso de las herramientas que antes ignoraban. Todos quisieran aprender el oficio y muchos se aplican y lo aprenden muy bien.”50
Por el mismo periodo, se presentaron problemas en las fronteras de los territorios descubiertos por España y Portugal, en torno a dos aspectos: la economía y la tenencia de las tierras. Esto porque al cambiar de posición la línea divisoria de la frontera, hacia insostenible la producción agrícola, minera o comercial; por tanto, los precios de los productos fluctuaban constantemente. Los impuestos de renta establecidos por las instituciones como la Mita, Alcabala, Resguardo, entre otras, cobraban porcentajes diferentes entre las coronas de España y Portugal. En la búsqueda de soluciones a esta problemática, en 1750, firmaron el tratado de Madrid reemplazando el tratado de Tordesillas y designan a José de Iturriaga como cabeza de la Comisión Septentrional Española. Emprendida esta empresa hacia 1754, llegan a Cumana (Venezuela) de allí viajaron hasta el territorio de Barragán (Vichada) en donde habitaron en las haciendas de los Jesuitas, contra los que emprenden querellas y riñas por el dominio del territorio que tenía la Compañía de Jesús.
En abril de 1759, José de Iturriaga despachó a Mariscal Coronel Eugenio de Alvarado hacia Santafé, con el fin de solicitar al Virrey una mayor asistencia en todos los campos. Alvarado se distinguió de Solano por su tino político y gran iniciativa, siendo más escueto en su aversión a los jesuitas. Jairo Ruiz (1) relata que para cubrir las necesidades inmediatas de los comisionados. Alvarado le solicitó al Virrey un subsidio anual por la cantidad de $10.000. También, solicitó con urgencia se mejorara el camino de Santafé al Orinoco para que sirviera de abastecimiento a los colonos que se irían asentando en los Llanos; sostenía que las ciudades de San Martín y San Juan podrían ser los lugares para
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Maestría en Patrimonio Cultural y Territorio Pontificia Universidad Javeriana Ejercicio de Investigaciónque desde allí se despacharan los avisos hacia el Orinoco y la Guayana. Para poder llevar a cabo todos estos proyectos, necesitaba que una persona de su confianza ocupara un alto cargo; entonces le solicitó a Solis que nombrara a José Morales, el cosmógrafo de la comisión como gobernador de San Martín, para que pudiera supervisar la construcción de los barcos que transportaría harina, carne y otros alimentos, por los ríos Ariari y Guaviare abajo. Solis accedió a todos estos requerimientos. Esto puso de manifiesto una visión comercial, para la cual se pensó en infraestructura, ya que la principal debilidad del territorio era la escasa accesibilidad terrestre y fluvial. Seguro que la comunicación con los llanos mejoraría si se ampliaba el camino entre la capital y San Martín, el 1º de julio de 1759; Ruiz relata.
“Alvarado le solicitó nuevamente al Virrey patrocinar esta empresa, exponiéndole que la trocha existente era muy peligroso en la estación de las lluvias, pues constantemente era obstruida por cascadas y caídas de piedras. Esa vía le exigía al viajero cruzar varias veces el Río Negro, El dragón del Camino de Apiay, como se le denominaba comúnmente. Como
ingeniero que era, el mariscal Alvarado ofreció sus servicios para abrir la vieja trocha que por estar abandonada aparecería como nueva. Descendería por la izquierda de Cáqueza en
dirección oriente-sur… Para salir a un lugar denominado Sabanagrande, entre Apiay y San Martín; además existiendo cada vez menos peligros, esta ruta recortaría a tres días la travesía”51.
El Virrey Solís ya había sido enterado con anterioridad de este proyecto, que los jesuitas lo habían inventariado y estudiado a fondo. Alvarado, enterado de este anteproyecto jesuítico, demostró lo práctico de su plan, y antes de que el Virrey lo aprobara, nombró a José Nieto, vecino de Cáqueza; como encargado del proyecto:
“Para que dirigiera la mano de obra, reportando que, el 4 de septiembre de 1759, “el dueño de la bestia de carga” se comprometía a ofrecer un servicio regular en la nueva trocha, cuando esta se terminara entre diciembre y marzo, a un costo de $8,oo por mula, contribuyendo para el fondo de mantenimiento del camino.”52
La Real Comisión de Limites, recibe entonces órdenes secretas de Fernando VI, de aceptar a las peticiones de Alvarado, como se enuncia:
“En su relación de mando el Virrey escribió, que había tenido que cancelarle a los comisionados durante el tiempo que estuvieron en el Nuevo Reino, la cantidad de $10.000 cada mes de junio y $30.000 cada mes de octubre. Por presiones del Mariscal, Solís tuvo que nombrar a José
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RAUSCH. Jane. M., El Llano y la independencia. Del álbum “Llanos de Colombia”, Bogotá, 1986. Pág. 79.
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Maestría en Patrimonio Cultural y Territorio Pontificia Universidad Javeriana Ejercicio de InvestigaciónSolano como gobernador de San Martín y este le entregó el permiso a Alvarado para que construyera el camino entre Cáqueza y San Martín desembolsando dinero que pertenecía a la Real Hacienda. Solís fomentó el arreo del ganado por este camino, pagándose un impuesto para cabeza de ganado, cuyos dineros recaudados para un fondo que servía en el mantenimiento y reparación del camino en las épocas de invierno.”53
Los padres Franciscanos luego de retomar e instalarse, dieron marcha a la misión llanera en 1759, esta congregación recibió a su cargo los llanos de San Juan de San Martín por un siglo, después de la salida de la Compañía de Jesús. Tratando a los indígenas como iguales se habituaron a sus prácticas pero la acompañaron con la evangelización. Los franciscanos, fundaron pueblos y reducciones, que realizaron al sur, en la margen derecha del río Ariari, fundaron en la nación de los amarizanes, el pueblo de Santo Eccehomo de Nunuaro. Así mismo re-fundaron la reducción de el Anime previamente fundada en el año de 1640 (Véase figura 42). Además, los pueblos de Maricuare, San francisco de Macatia y la Concepción de Arama.
Figura 42: Ubicación de las poblaciones fundadas por Agustinianos jesuitas y recoletos en 1760. (Tomado y modificado de RAUSCH. Jane. M., Una frontera en la sabana tropical. Los Llanos de Colombia, 1531-1831, 1954).
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Maestría en Patrimonio Cultural y Territorio Pontificia Universidad Javeriana Ejercicio de InvestigaciónEn 1760, replanteado, modificado y terminado el nuevo camino que había, teniendo un mejor trazado y mejorado el transito, a la anterior trocha, se acrecentó el comercio desde los llanos hasta la capital Santafé. En este mismo año retorna la Real Comisión de Límites. Sin embargo, para los Jesuitas se complicó la situación política; ya que con el ánimo de mantener su encargo de evangelizar, tuvieron que soportar a los comisionados, los que no contentos con faltarles al respeto, inventaron criticas, que tuvieron fruto al ser escuchadas en Madrid, trayendo como consecuencia en 1767, la Real Cédula con la que se expulsaba a la Compañía De Jesús siendo abandonadas las misiones de los llanos. Las haciendas de Casanare, el Meta y San Martín cayeron en ruina y la incipiente agricultura que hasta el momento se había iniciado en la Hacienda de Apiay, se interrumpió ocasionando un estancamiento de la producción agropecuaria y se detuvo el comercio con la capital.
Jane Rausch en su texto Una frontera en la sabana tropical. Los Llanos de Colombia, 1531-1831, cita a José Manuel Groot, quien hace una narración de la expulsión de los misioneros de la provincia de los Llanos, así:
“Don Francisco Domínguez de Tejada, gobernador de la provincia, hizo las funciones de juez ejecutor (funcionario con autoridad para confiscar propiedades), cumpliendo con el encargo con entusiasmo… Viajo por todo el territorio de los llanos en compañia de notarios, cuyos estipendios pago de su propio peculio. En persona, hizo los inventarios de las haciendas, llenando veintidós cuadernos de procedimientos jurídicos, ya que no disponía de un amanuense. En Tocaría congrego a todos los Jesuitas establecidos en Casanare y Meta contratando mulas para transportarlos a Maracaibo donde se reunirían con los nueve padres expulsados del Orinoco”54
Con agrado entrego el cobro a su majestad, como lo ilustra José Manuel Groot, así:
“Después se dirigió a Santa Fe donde presentó su cuenta de gastos por un total superior a 1500 pesos… manifestado sentirse debidamente recompensado y satisfecho por haber servido a S: M:”55.
54 RAUSCH. Jane. M., Una frontera en la sabana tropical. Los Llanos de Colombia, 1531-1831; Colección
Bibliográfica Banco de la República, Bogotá, 1954. Pág. 158.
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Maestría en Patrimonio Cultural y Territorio Pontificia Universidad Javeriana Ejercicio de InvestigaciónAhora, la corona distribuyó las antiguas misiones manejados por los Jesuitas entre tres órdenes religiosas: Dominicos, Franciscanos y Recoletos. Siendo ésta última la encargada de las haciendas del Meta, como comenta Jane Rausch:
“Las misiones en el Meta –Sirimena, Mcuco y Casimena… Hacia 1769 las haciendas de Cravo, Tocaría y Caribabare se anexaron a Patute y Apiay quedando bajo la gestión de la junta de Temporalidades… En 1769 el comisario de los franciscanos reportó que en los alrededores de San Juan, los indios y los misioneros no tenían nada más para comer, que casabe y plátano, y muchas veces, no tenían nada más. Lo cual indica continuaban evangelizando”56
La subsistencia de estas haciendas se complicó ya que no conocían los procedimientos para el manejo y producción de los hatos ganaderos.
Como consecuencia, la expulsión de la Compañía de Jesús, se ha considerado como una desgracia para el territorio de los llanos, como lo afirma Henao:
“El perjuicio más grave e irreparable fue la ruina de las misiones establecidas por aquellos celosos apóstoles de cristo que dejaron muchos pueblos y aldeas establecidos y florecientes en las regiones del Meta y el Orinoco”57
De igual manera, la historiadora Jane Rausch, complementa esta hipótesis apoyada en los siguientes autores y sus obras, iniciando con José Antonio Plaza en Memorias para la historia de Nueva Granada de 1849, la mencionada tesis ha sido apoyada por apologistas de los Jesuitas como: José Joaquín Borda en Historia de la Compañia de Jesús en la Nueva Granada de 1782 e Hipólito Jerez en los jesuitas en casanare de 1952; por los historiadores, José Manuel Groot en Historia Eclesiástica y civil de 1869 e Indalecio Lievano Aguirre en Los grandes conflictos sociales y económicos de nuestra historia de 1960 y pensadores como Eduardo Carranza en articulo de prensa de El Tiempo de 1974, estos autores afirman:
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RAUSCH. Jane. M., Una frontera en la sabana tropical. Los Llanos de Colombia, 1531-1831; Colección Bibliográfica Banco de la República, Bogotá, 1954.Pág. 158 y 159.
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HENAO Y ARRUBLA. Jesús María, Gerardo, Historia de Colombia, , Plaza & Janés Editores, 1984, Pág. 244.
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Maestría en Patrimonio Cultural y Territorio Pontificia Universidad Javeriana Ejercicio de Investigación “Los Jesuitas convirtieron a los llanos en un inmenso emporio de riqueza, destruido por su expulsión. Las órdenes religiosas que se encargaron de las misiones a partir de 1767 fueron incapaces de continuar su eficiente administración debido a la corrupción interna e ineptitud. Consecuencia de ello fue la disminución del hato ganadero y la huida de los indígenas a la selva”58Una vez expulsados los jesuitas, sus propiedades fueron tomadas por la Junta de Temporalidades y se dejó el territorio abonado para la rebelión de Los Comuneros en 1781, quienes posteriormente apoyarían la gesta libertadora liderada por Bolívar en 1810.
Continuando con la evolución del territorio, que ahora se enmarca en las tierras de Apiay, donde posteriormente se estableciera la ciudad de Villavicencio. ¿Qué sucedió con estas haciendas y hatos manejadas por los Jesuitas? Germán Colmenares comenta como la Junta de Temporalidades quiso vender las haciendas pero no fue posible, ya que los pobladores no contaban con los suficientes recursos económicos, se decidió entonces en 1772 que se ampliaran las condiciones de pago y se permitieran la venta de las haciendas a través de hipotecas a largo plazo, llamadas censos59. Pero a los compradores no les fue
posible el pago de tales hipotecas, debiendo tomar la decisión la Junta de Temporalidades de recoger los predios y rematarlos, como se relata en los folios de Temporalidades.
“Apiay que en 1767 se vendió por 4200 a Nicolás Bernal, paso a manos de Juan José de Rojas, quien la adquirío por el mismo precio; en 1781 se nuevo se vendió, esta vez a Antonio Romero por la suma de 6342 pesos”60
Al mismo tiempo que la Junta de Temporalidades, las Misiones de Agustinianos Recoletos, hicieron presencia en el territorio a partir de 1773 y lograron expandirse más allá del río Meta. Gracias a haber recibido de la Corona las misiones de San Miguel de Macuco, Casimena y Surimena, que tenían los hatos de ganado más grandes y que por supuesto habían sido organizados por los jesuitas.
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RAUSCH. Jane. M., Una frontera en la sabana tropical. Los Llanos de Colombia, 1531-1831; Colección Bibliográfica Banco de la República, Bogotá, 1954. Pág. 161.
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COLMENARES. German, Haciendas de los Jesuítas en el Nuevo Reino de Granada: siglo XVIII, 1998.
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Maestría en Patrimonio Cultural y Territorio Pontificia Universidad Javeriana Ejercicio de InvestigaciónFigura 43: Ubicación de las poblaciones fundadas por Agustinianos. (Tomado y modificado de Jairo Ruiz Churión, Mexa Grameta Metacuya El Meta. 1992).
En la figura 43, se muestra la localización de la comunidad Agustiniana Recoletos, quien es la fundadora de poblaciones, por excelencia. Ya que en un corto periodo (doce años) fundó cinco poblaciones y reagrupo indígenas en reducciones.
El Padre Miguel De Los Dolores, acompañado por dos capitanes salieron de Macuco, y se dirigieron al río Meta, acompañados de indígenas neófitos. Tras recorrer el río Meta llegan al río Guanapalo, y en las bocas fundó la primera población, San Agustín del Guanapalo