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LA IMPORTANCIA DE BOYLE COMO CIENTÍFICO Y FILÓSOFO

f eométricas, en la esperanza de que se conviertan en prúe as de si mismas ante los espíritus sin prejuicios

164 LA FILOSOFÍA IKCLESA EN EL SIGLO XVH

B. LA IMPORTANCIA DE BOYLE COMO CIENTÍFICO Y FILÓSOFO

Roberto Boyle representa de la manera más interesante las principales corrientes intelectuales de su época. Todo interés y creencia de importancia ocupaba algún lugar en su pensa­ miento y el conjunto se armonizaba con apreciable éxito en

IMPORTANCIA DE BOYLE m torno a los focos (le sus dos mayores entusiasmos predominan­ tes: la ciencia experimental y la religión. Boyle define la filo­ sofía como “un conjunto de verdades o doctrinas que la razón natural del hombre —libre de prejuicios y parcialidades y vi­ gorizada por el aprendizaje, la atención, el ejercicio, los ex­ perimentos, etc.— puede manifiestamente descubrir o deducir con necesidad partiendo de principios claros y seguros”.17 Su concepción de la nota dominante de la corriente cientí­ fica de la cual él formaba parte, aparece al final de un ata­ que al carácter altamente dogmático y metafísico de la fi­ losofía escolástica. “Nuestro gran Bacon intentó con más habilidad y aplicación (y no sin alguna indignación) restau­ rar el método más modesto y más útil —practicado por los an­ tiguos—, que consistía en someter a los cuerpos particulares a investigaciones sin la urgencia de elaborar sistemas, devol­ viéndole sus antiguas exigencias; en lo cual la admirable aplicación de dos de nuestros físicos londinenses, Gilbert y Harvey, no lo habían ayudado poco. Y no necesito deciros que desde él, Descartes, Gassendi y otros aplicaron teore­ mas geométricos para explicarse los problemas físicos. Ellos llevaron así, como otros restauradores de la filosofía natural, la investigación experimental y matemática de la naturaleza, por lo menos a un grado tan alto y que crecía en mérito como el que tuvo cuando estaba muy en boga entre los físi­ cos que precedieron a Aristóteles.” 18 Boyle menciona a me­ nudo a Bacon, Descartes y Gassendi como a sus tres precur­ sores principales. Señala que no los leyó seriamente en su juventud “a fin de no predisponerme con algunas teorías o principios, hasta que no hubiese dedicado algún tiempo en saber lo que las cosas mismas me inducían a pensar”.18 Pero ahora que ha empezado a examinar con cuidado sus escritos, advierte que sus ensayos se habrían enriquecido y algunas

17 The Works of the Honouráble Robert Boyle, Biich edition, 6 Vols. London, 1672, Vol. IV, páe. 108.

18 Boyle, Vol. IV, páe. 59. » Boyle, I, 302.

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cosas se habrían explicado mejor si los hubiese leído antes. En cuanto a Bacon, Boyle se vinculó pronto con un peque­ ño grupo «le investigadores prometidos al espíritu y a los fines baconianos —un germen de la casa de Salomón— y siempre compartió muchos aspectos de la filosofía del can­ ciller que estaban en armonía con los otros desarrollos im­ portantes de la época. Llevó particularmente adelante el in­ terés en el dominio práctico de la naturaleza mediante el conocimiento de las causas, lo cual había sido un rasgo pro­ minente de Bacon, y que él considera estrechamente vincu­ lado al método empírico. “Si vuestro último fin es conocer las deducciones a partir de los principios atómicos o carte­ sianos, son apropiados para daros una gran satisfacción; si vuestro fin es dominar la naturaleza en vista de fines parti­ culares, podéis a menudo descubrir las relaciones necesarias entre las cualidades inmediatamente experimentadas sin as­ cender a la cúspide en la serie de las causas.”20 A Boyle le parecía muy importante el renacimiento del atomismo epi­ cúreo a manos de Casscndi, aunque nunca hizo un uso muy señalado de los puntos específicos que lo distinguen de la cosmografía de Descartes, de tal manera que se puede sos­ pechar que el sentimiento del parentesco se debe más al em­ pirismo de Casscndi que a sus especulaciones atómicas. Ob­ serva Boyle que los cartesianos y los atomistas concuerdan en explicar los fenómenos por medio de cuerpos pequeños que se distinguen por su figura y movimiento; la diferencia está más bien en puntos metafísicos que físicos, por lo cual sus hipótesis podrían ser consideradas, por una persona que tuviera una disposición reconciliadora como... una filosofía que, por explicar las cosas mediante corpúsculos o cuerpos pequeños puede llamarse (no muy impropiamente) cor­ puscular.21 A menudo, siguiendo a More aunque confirien­ do a la frase un sentido más amplio, la llama también filoso­

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fía m(.-cárnea porque sus características aparecen en forma patente y poderosa en las máquinas mecánicas. Los puntos principales del desacuerdo de Boyle con Descartes se basa­ ban en el hecho al que Descartes había desterrado las cau­ sas finales basándose en que no podemos conocer los fines de Dios, y sus postidados principales acerca del movimien­ to.22 El pensador inglés sostiene que es evidente que se pue­ den conocer algunos de los fines divinos, tal como la simetría del mundo y la maravillosa adaptación de los seres vivos; por eso resulta necio rechazar las pruebas teleológicas de la exis­ tencia de Dios. Tocante a las leyes del movimiento, no son claramente evidentes ni para la razón ni para la experien­ cia.23 La doctrina de la conservación de la cantidad de mo­ vimiento en el mundo descansa en una prueba demasiado a priori y especulativa: la de la inmutabilidad de Dios. Al­ gunos experimentos no parecen confirmarlo y como quiera que sea no tenemos medios para investigar su verdad en las remotas regiones del universo. Boyle era asimismo una figura prominente en el derrumbamiento de la filosofía física de Iiobbes y de su método. Después de su refutación experi­ mental de la teoría de Hobbes sobre la naturaleza del aire, ningún pensador importante osó de nuevo promulgar una física compuesta de deducciones partiendo de principios ge­ nerales sin atender a una cuidadosa y exacta comprobación experimental. El elemento de exactitud en el método del nuevo movimiento encontró en Boyle su más enérgico ada­ lid. Además de estas adhesiones al pasado reciente, Boyle mantuvo una profusa correspondencia con varios científicos y filósofos prominentes, entre los cuales se cuentan Locke, Newton, More, Hobbes, Sydenham, Hooke, Glanvill; y hasta Espinosa criticó algunas de sus conclusiones experimentales.

¿Cómo concibió Boyle su propia función en este movi­ miento progresivo? “Como los filósofos mecanicistas han pre­

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sentado tan pocos experimentos para comprobar sus asercio­ nes, y se cree que los químicos han aportado tantos a favor de las suyas, que la mayor parte de los que han abandonado la insatisfactoria filosofía escolástica... han abrazado sus doc­ trinas ... y por estas razones espero poder ofrecer un servi­ cio no muy inoportuno a los filósofos atomistas ejemplificando algunas de sus ideas con experimentos sensibles, y manifes­ tando que las cosas por mí tratadas pueden explicarse plausi­ blemente sin recurrir a formas inexplicables, a cualidades reales, los cuatro elementos peripatéticos ni a los tres princi­ pios químicos”.24 En otras palabras, Boyle señala que las nuevas suposiciones carecen de una amplia comprobación ex­ perimental, y que en particular el objeto de la química no ha logrado todavía ser explicado atómicamente. El método que predominaba era en gran medida místico y mágico; los tres principios que se suponían ser los constitutivos últimos eran las siguientes sustancias altamente complejas: la sal, el azufre y el mercurio. La química no avanzó con la astronomía y la mecánica, y Boyle desea verla elevada al nivel de éstas, y trata para ello tío averiguar si los principios de atomismo no pueden con éxito aplicarse en este otro campo. Los astróno­ mos y los geógrafos “nos han presentado hasta aquí, más que una hipótesis física, una hipótesis matemática del universo y han sido muy escrupulosos en mostrarnos las magnitudes, si­ tuaciones y movimiento de los grandes globos, pero no han tenido el cuidado de decir de qué se componen los cuerpos simples y compuestos y el globo terrestre en que vivimos”.26 Boyle está deseoso de hacer avanzar este análisis químico de las cosas que se ofrecen a nuestros ojos y el método que él preconiza, siguiendo más la práctica de Gilbert que la teoría de Bacon, consiste en el análisis razonado de los hechos sen­ sibles, confirmados por los experimentos exactos. Observa que la nueva filosofía está basada en dos fundamentos, la

razón y la experiencia, de las cuales la última sólo reciente­ mente ha sido considerada.26 ¿Subordina la filosofía indebi­ damente la razón a la experiencia? La respuesta de Boyle es negativa. “Quienes proclaman a la razón abstracta como auto- suficiente la exaltan con palabras; pero nosotros que dirigi­ mos la razón a la experiencia física y teológica y la dirigimos para consultarlas y recibir noticias de ellas, la exaltamos en realidad. La primera clase de hombres presta mucho menos servicio a la razón que la segunda; aquéllos no hacen más que ponderarla, éstos toman el camino apropiado para me­ jorarla.”27 Además, en última instancia, nuestro criterio de la verdad es racional. “La experiencia no es sino un auxiliar de la razón, como que en efecto suministra conocimientos al entendimiento, pero el entendimiento sigue siendo el juez, y tiene el poder o el derecho de examinar y hacer uso de los testimonios que se le presentan.” 28

CONCEPCIÓN MECÁNICA DEL MUNDO 187

C. ACEPTACIÓN Y DEFENSA DE LA CONCEPCIÓN

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