Para continuar con la reflexión sobre cultura, aprendizaje y desarrollo humano, conviene retomar algunas ideas analizadas anteriormente, articularlas y ampliarlas para mejorar y enriquecer nuestra comprensión. Así como se adquieren experiencias y se aprenden muchas cosas mediante el trabajo y el lenguaje, también se logra en los diferentes procesos de interacción social; es decir, en los procesos de relación de la persona con la comunidad y la sociedad en general.
La sociedad está conformada por una trama de relaciones e interacciones sociales que los hombres establecen en las prácticas económicas, políticas y culturales, para satisfacer el sistema histórico de necesidades fundamentales. A través de las prácticas sociales, el hombre no sólo crea cultura, sino que construye su propia historia. En efecto, la historia comienza a articularse en la relación primaria del ser humano con la naturaleza, mediante el trabajo asociado, la acción técnica e instrumental y la acción estratégica.
La historia no es sólo el recuento o relato de los acontecimientos pasados, ni lo que los hombres dicen o imaginan de la realidad, sino que ella coincide con la vida concreta de los seres humanos; se realiza en un espacio territorial o medio natural determinado, en donde las personas realizan su proceso vital y producen su propia existencia.
Los hechos y acontecimientos de la actividad humana encierran una relación natural y una relación social. La relación natural está determinada por la interacción hombre-naturaleza, mediante el trabajo; y la relación social mediante la interacción hombre-hombre, a través del lenguaje. En esta interacción dialógica el hombre reproduce y conserva la especie humana y se organiza socialmente, dando origen a la institución familiar como expresión originaria de parentesco y relación social.
5.1. Conciencia, historia y libertad
Al interior de las relaciones naturales y sociales se va desarrollando un concepto e idea de hombre, en la medida en que éste se afirma como persona y como ser espiritual; toma conciencia de sí y de su realidad, se convierte en ser reflexivo y en ser racional; es decir, se da cuenta de que conoce y sabe que conoce.
Los rasgos característicos del hombre, que le permiten distinguirse de los demás seres de la naturaleza, se configuran a través de la acción humana. Y ésta, cuando responde a las exigencias de la libertad, le imprime sentido y dirección a la existencia y hace que el comportamiento de la persona sea consciente, ético y socialmente responsable.
La conciencia humana se desarrolla y configura en los diferentes procesos de acción social; esto es, en los diferentes espacios de interacción del hombre con el mundo exterior y en la interacción de los hombres entre si. De esta manera el hombre interioriza la realidad, se reafirma en su identidad como sujeto de la historia y adquiere la capacidad para emitir juicios acerca del mundo y del lugar que ocupa dentro de él.
En otras palabras, nuestra conciencia social se va formando a partir de las experiencias de la vida cotidiana en la comunidad, dentro de la dinámica de la historia, integrada por la dinámica de la naturaleza en interacción con el hombre; la dinámica de la sociedad, construida por la interacción de los hombres entre sí, y la dinámica de la conciencia social, generada en la interacción recíproca de las conciencias particulares y de éstas con la realidad.
De la reflexión anterior, se infiere la necesidad e importancia de la interacción social como proceso fundamental en la construcción de la historia. “La historia se considera como una acción responsable desarrollada por el ser humano, en ejercicio de su libertad, dentro de condiciones determinadas que él con su iniciativa puede modificar”. (Orozco, 1978).
La libertad, se entiende aquí, como la capacidad que el hombre posee para saber definir y decidir qué es lo que quiere ser, hacer, tener, y poner en marcha la acción necesaria para su realización práctica en el seno de la comunidad.
Por favor, formule interrogantes sobre el texto anterior y trate de responderlos para que usted participe en la producción de su propio discurso comprometido.
Por ejemplo. ¿Qué relación encuentra entre historia e interacción social?. ¿Cómo se ha formado la conciencia social?. ¿En qué se diferencia la persona de los demás seres de la naturaleza?. ¿Es posible la libertad dentro de mi comunidad?
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Si usted quiere aprender, debe fortalecer sus capacidades para preguntar, responder y producir. Por lo tanto, no continúe hasta cuando haya realizado el ejercicio que aquí se sugiere. Dedique el tiempo necesario para la reflexión y discuta con los compañeros su producción intelectual.
Seguramente usted ha comprendido el significado de la interacción social como una forma de vivir, de desarrollar la conciencia y de expresar el sentido de la historia. La interacción está presente en los procesos formativos del hombre como individuo y como especie y se manifiesta de manera empírica (por la experiencia) en la formación de los sistemas sociales (de cada país y comunidad humana).
5.2. Valor ético y pedagógico de la interacción social
La interacción social descansa en la relación humana de mutuo reconocimiento y de acción recíproca presente en todos los procesos de intercambio que el hombre realiza; pues el hombre además de luchar por la supervivencia, lucha también por su reconocimiento.
En la interacción el hombre adquiere identidad, se reconoce como ser social e interdependiente de los demás y logra así su desarrollo integral. El hombre solamente se constituye y se autoconstruye como persona al interior de un nosotros, es decir, en comunidad, en interacción. Por ello, la interacción es el nuevo nombre de la historia.
La auténtica comunidad es garantía de verdadera libertad personal, entendida como libertad de asociación, de plena realización de valores y de eticidad social. En ella se superan los mecanismos institucionales, autoritarios o mercantilistas con los cuales se pretende convertir muchas veces la interacción en humillante dominación.
En la interacción social el hombre reconoce al “otro” como “otro” yo, y al mismo tiempo es reconocido como tal. En este “reconocimiento mutuo”, se genera el proceso de socialización, entendido como una posibilidad de mediación, entre lo particular y lo universal a través de una relación ética.
La relación ética la explica Hegel, utilizando como ejemplo la relación que establecen los amantes: “en el amor permanece todavía lo separado, pero ya no como separado, sino como uno, y lo viviente siente lo viviente”. Hegel explica el amor como el conocer que se conoce en el “otro”. De esta “unión de los distintos resulta un saber”, pues: “cada uno se asimila al otro precisamente en lo que se opone a él. Su distinguirse del otro es por tanto un igualarse al otro…”. (Citado por Habermas, 1986).
La cita anterior, se puede interpretar de varias maneras. Una consiste en que mi identidad personal solamente la puedo adquirir mediante la relación con los demás (intersubjetividad). Otra, es que a
través de las diferencias personales nos podemos complementar recíprocamente
(complementariedad).
Del mismo modo, podemos comprender que la relación dialógica y amorosa nos acerca mutuamente y nos permite reconciliarnos cuando tenemos conflictos y contradicciones. En esta relación, nos podemos emancipar de la opresión y superar el riesgo de la masificación, la alienación y la dominación.
En la relación e interacción ética nos reconocemos como iguales, respetamos nuestra dignidad como personas y encarnamos los principios de fraternidad, justicia y equidad, cooperación y solidaridad social.
La relación e interacción ética se sustenta en el reconocimiento recíproco, como instrumento fundamental para la acción comunicativa. Esta acción está orientada a la comprensión de los comportamientos de las personas que interactúan, a la búsqueda de la verdad, el consenso, la sinceridad y la rectitud entre los interlocutores.
Solamente a partir de la interacción comprensiva de las condiciones personales, sociales y culturales entre los interlocutores, es posible reconocer el interés emancipatorio de la interacción social y crear el espacio propicio para el ejercicio de la libertad y el ámbito de la eticidad..
El ámbito de la eticidad para el ejercicio de la libertad responsable, le imprime un carácter formativo a la interacción social y se realiza en las diferentes formas asociativas e instituciones sociales a las cuales pertenecemos tales como: la familia y la comunidad local, la empresa y el sindicato, la escuela y la universidad.
Teniendo en cuenta las reflexiones y los ejercicios realizados en este documento, una vez más, trate de responder la siguiente pregunta: ¿Qué relación existe entre cultura, aprendizaje y desarrollo humano? Para el efecto, precise el concepto de cultura, aprendizaje y desarrollo humano. Reflexione y responda mediante la construcción de su propio discurso o pequeño ensayo literario.