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1. LA CUESTIÓN DEL ORDEN

1.4. Los mapas mentales

1.4.2. El nuevo paradigma

1.4.2.2. La utopía liberal

El concepto de utopía que hemos trabajado hasta ahora, posee ciertas convergencias con el pragmatismo de Rorty.70 Nuestra utopía lechneriana, es una posibilidad de superar el dolor presente en vista de un futuro mejor, igualmente la utopía liberal de Rorty

70 Aquí la intención será ampliar algunos elementos que nos proporcionen una mayor claridad de la utopía liberal de Rorty, de la importancia de la solidaridad y de la disminución de la crueldad. El objetivo no es recopilar completamente el pensamiento del autor, sino lo que pueda arrojar luces en nuestro estudio sobre la utopía. Con el objetivo de mantener la misma claridad y precisión del autor, desarrollaré el presente tema a partir del capítulo cuarto de su libro “Contingencia, Ironía y Solidaridad”.

consiste en un rígido cuestionamiento del presente en búsqueda de convicciones que regulen la vida social, y por las cuales los ciudadanos sientan que valga la pena morir.71 La utopía aparece como un conjunto de posibilidades y esperanzas de una mejor relación

entre “lo privado” y “lo público”, es decir, la posibilidad de combinar los valores de solidaridad con los compromisos personales.

La “utopía liberal” de Rorty consiste en imaginar una sociedad donde sus ciudadanos sean liberales ironistas. El ironista, afirma el filósofo norteamericano, es aquél que cumple tres condiciones: que tenga dudas radicales y permanentes acerca del léxico último72 que utiliza habitualmente; que asuma la imposibilidad de la existencia de argumentos que eliminen sus dudas, y que no crea que su léxico último está más cerca de la realidad que el léxico de los demás.73 Para Rorty este tipo de ciudadanos son ironistas porque no buscan determinar su léxico último como definitivo, sino que conciben sus descripciones y visiones del mundo como posibilidad de modificación y alteración, están continuamente preocupados por la mejor alternativa de redescripción

con el objetivo de buscar el mejor “yo” posible.74 Son personas que siempre sospechan que el léxico último que les ha tocado vivir puede estar engañándolos y alienándolos. El ironista es aquella persona que no piensa que su vocabulario sea capaz de alcanzar toda la verdad y esencia de la realidad, por el contrario, reconoce que su léxico, su propia consciencia y moralidad son contingentes.

71

Cfr. RORTY, Richard. Contingencia, ironía y solidaridad. Traducción de Alfredo Eduardo Sinnot.

Editorial Paidós. Barcelona. 1991. p. 208.

72Rorty define por “léxico último” el conjunto de palabras que los seres humanos utilizan para justificar sus acciones, sus creencias y sus vidas. Este conjunto de palabras, afirma Rorty, es el medio por el cual la persona formula las alabanzas de sus amigos y el desdén por sus enemigos, sus proyectos a largo plazo, las dudas más profundas sobre sí mismo y sus esperanzas más elevadas. Son las palabras con las cuales narramos nuestra propia vida. Cfr. RORTY, Richard. Contingencia, Ironía y Solidaridad…, p. 91. 73

Cfr. RORTY, Richard. Contingencia, ironía y solidaridad…, pp. 91-92.

74 Rorty entiende por redescripción la narración continua de nuestra propia situación en la búsqueda del mejor yo posible. La figura del ironista esbozado por Rorty es el tipo de persona que considera su propio léxico como contingente, es decir, que su léxico no está más cerca de la realidad que el de los demás. Así el ironista tiene la consciencia de la necesidad de una continua redescripción. Por tanto, redescribir consiste en narrar una y otra vez a nosotros mismos, nuestra situación y nuestro pasado a través de otros léxicos últimos como norte y alternativa. Redescribir consiste en imaginar otros mundos posibles (léxicos últimos). Cfr. RORTY, Richard. Contingencia, ironía y solidaridad…, p. 98.

Además de ironistas, los ciudadanos de la sociedad ideal de Rorty son liberales, o sea, son personas que creen que lo peor que se puede hacer es un acto de crueldad.75 Esta es la propuesta de Rorty para unir “lo privado” con “lo público”, es un camino a la

difusión constructiva pública. Los ciudadanos liberales ironistas combinan su compromiso con los valores liberales como la libertad, la solidaridad y la eliminación de la crueldad (en el ámbito público) con el sentido de contingencia de su propio compromiso (en el ámbito privado).76

Ahora bien, ¿cuál es el motor que estimula al ironista liberal a la solidaridad humana en una sociedad liberal?

En mí utopía, la solidaridad humana no aparecería como un hecho por reconocer mediante la eliminación del ‹‹prejuicio››, o yéndose a esconder a profundidades antes ocultas, sino, más bien, como una meta por alcanzar. No se la ha de alcanzar por medio de la investigación, sino por medio de la imaginación, por medio de la capacidad imaginativa de ver a los extraños como compañeros en el sufrimiento. La solidaridad no se descubre, sino se crea, por medio de la reflexión. Se crea incrementando nuestra sensibilidad a los detalles particulares del dolor y de la humillación de seres humanos distintos, desconocidos para nosotros. Una sensibilidad incrementada hace más difícil

marginar a personas distintas a nosotros, pensando: ‹‹No lo sienten como lo sentiríamos nosotros››, o ‹‹Siempre tendrá que haber sufrimiento, de modo que ¿por qué no dejar que ellossufran?››77

Para entender el origen de la solidaridad humana tenemos que acogernos a la distinción de redescripciones con propósitos privados y redescripciones con propósitos públicos. Las redescripciones con propósitos privados no necesitan estar relacionadas con asuntos públicos, se puede redescribir cualquier persona determinada en términos que no tengan nada que ver con el sufrimiento real o posible de esta persona. No obstante, el esbozo que Rorty elabora para su utopía, además de ironista, es liberal, es decir, que se preocupa por las acciones públicas, como el intento por disminuir la crueldad. Siendo así, el léxico último del individuo y sus redescripciones también tiene que ver con otros seres humanos. Los léxicos últimos se relacionan con el propósito de disminuir la crueldad. El único vínculo que es fundamental para la utopía liberal es el

75

Cfr. RORTY, Richard. Contingencia, ironía y solidaridad…, p. 92. 76

Cfr. CALDER, Gideón. Rorty y la redescripción. Traducción de Ángel R. Rodríguez. Editorial Alianza.

Madrid. 2005. p. 95. 77

hecho de que todos compartimos la misma condición, tenemos la posibilidad de sufrir el dolor y la humillación.78

Como vimos más arriba, la solidaridad para Rorty es la capacidad imaginativa que nos permite conocer el sufrimiento ajeno. Esta capacidad no está dada, no es algo propio de nuestra naturaleza, sino que se crea y cultiva por medio de la reflexión. Así, el desconocido llega a ser un compañero nuestro del sufrimiento, pasa a formar parte de nosotros. Rorty entiende este sentimiento de solidaridad como un progreso moral, que debemos extender hasta que llegue a ser universal. En esto consiste la gran utopía liberal de Rorty.

Rorty, en cierto sentido, entiende el origen de la solidaridad en la misma línea de Hume. Las acciones morales no tienen fundamentos en la razón como pensaba Kant, sino que son motivadas por sentimientos.79 La solidaridad no es descubierta como un hecho ahistórico, sino que se crea en el transcurso de la historia. La solidaridad no es motivada por un elemento constitutivo de nuestra humanidad, en la perspectiva de un trascendental, el cual compartimos con todos los nuestros congéneres.

En lugar de esto, se la concibe como la capacidad de percibir cada vez con mayor claridad que las diferencias tradicionales (de tribu, de religión, de raza, de costumbres, y las demás de la misma especie) carecen de importancia cuando se las compara con las similitudes referentes al dolor y la humillación; se la concibe, pues, como la capacidad de considerar a personas muy diferentes de

nosotros incluidas en la categoría de ‹‹nosotros››.80

Lo que nos lleva a ser solidarios no es la religión, principios evangélicos como la caridad, la fe en Dios y tampoco la obligación moral kantiana, sino que la solidaridad humana surge de experiencias históricas compartidas, cuando consideramos al otro como uno de nosotros con quien compartimos la misma posibilidad de sufrimiento. La solidaridad aparece cuando nos consideramos todos similares, es decir, susceptibles al dolor.

78

Cfr. RORTY, Richard. Contingencia, ironía, solidaridad…, pp. 109-110. 79

Cfr. CALDER, Gideón. Rorty y la redescripción…, p. 96. 80

La utopía liberal de Rorty podría ser un gran aporte a la erradicación del sufrimiento en América Latina. Los fallos y las conductas impropias en nuestro continente deben ser enfrentados a partir del propio contexto. Apelamos a las ideas utópicas con el objetivo de criticar las cuestiones sociales y demostrar sus incoherencias. Rorty propone una utopía liberal con el objetivo de que cada individuo sea artífice de la construcción social, donde no haya lugar a teorías naturalistas, a la idea de comunidad como algo pre-modelado y ya dado.

América Latina podría ser distinta en la medida que lográramos crear en el territorio ciudadanos que sean ironistas liberales, es decir, personas capaces de reconocer la contingencia del vocablo que utilizan para justificar sus acciones, sus creencias y sus vidas y optar por otra posibilidad de vida. La relación social entre los latinoamericanos sería menos conflictiva en la medida que cada uno reconozca la contingencia de su léxico último y que esté dispuesto a redescribirlo. Una vez que seamos conscientes de que todo lo que nos parecía importante puede ser cosas fútiles, obsoletas e ineficaces, estaremos dispuestos a reescribirnos cuantas veces sea necesario. Esta tarea consiste primeramente en una redescripción de nosotros mismos, de nuestra situación, de nuestro pasado, de nuestras creencias y esperanzas, y en un segundo momento compararemos estas descripciones con otras alternativas. A partir de una continua redescripción y comparación de los resultados con otros léxicos últimos llegaremos a construir un “yo”

mejor y, consecuentemente, una sociedad menos cruel.

La utopía de Rorty no está en la búsqueda de valores fundamentales para la sociedad actual, sino que es una tentativa de redescribir las actuales prácticas y objetivos. Así, en la sociedad donde todos están dispuestos a cambiar su léxico último, será más fácil implementar nuevas prácticas sociales más justas. La redescripción es necesaria porque actualmente el conjunto de principios generales que rigen la sociedad parecen inútiles, pues nos damos cuenta de que la crueldad y el sufrimiento aún está muy presente, así la redescripción consistiría en la búsqueda de un léxico último mejorado.

Como vimos, la utopía liberal de Rorty consiste en construir un nuevo léxico que tenga mayor conformidad con la cultura liberal contemporánea. En la medida en que los antiguos vocablos vayan cambiando aparecerán nuevas metáforas, que darán lugar a la cultura poetizada, donde la vida social no estará en la búsqueda de validez universal, sino que las metáforas serán la fuerza de creación de nosotros mismos y de nuestras relaciones sociales. La sociedad poetizada es el resultado de la redescripciones realizadas por medio del vocabulario de los novelistas y del arte, pues este vocabulario no llevará al ciudadano a indagar sobre el propósito o el significado de la vida humana, sino que indagará sobre lo que debemos hacer para una mejor convivencia, donde el derecho de todos sea respetado.