III
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habían construido muchas de las casas proyectadas por ellos, denotan ya una serie de cuestiones. Una de ellas, es que su trabajo se estructura a raíz de las experiencias profesionales (en este libro se "inventa" una teo- ría de la casa partiendo de sus propias casas); y otra, que su contenido no sólo puede entenderse como una disertación sobre qué lugar ocu- pan nuestras casas, sino como una especie de manual para el usuario. Así, a raíz del estudio del proceso de diseño empleado en los proyectos de casas realizados hasta ese momento, y de la idea mítica que tenía del arquitecto, respecto a la estrecha relación que debe mantener éste con los clientes, surgirá este manual. Un manual que pretende que el futuro habitante reflexione sobre cómo quiere vivir, qué cosas son imprescindi- bles o necesarias, y cuales serían deseables, todo ello enfocando el aná- lisis libremente hacia el interior de uno mismo, evitando caer en imposi- ciones culturales.
Abramos, entonces, este manual y a primera vista nos sorprenderán una serie de cuestiones que le diferencian de los manuales sobre la vivienda vistos hasta ahora.
En primer lugar, se observa que prácticamente todos los dibujos que lo ilustran encuadran la casa en su totalidad, ya sea mediante un dibujo bidi- mensional (la planta) o tridimensional (axonometrías o secciones fuga- das). Por tanto, casi no aparecen dibujos parciales, ni de determinadas zonas, ni de habitaciones concretas. Al igual ocurre en el texto, donde tampoco aparecen capítulos sobre las diferentes habitaciones, con sus usos o funciones específicas. Esto es debido, como iremos viendo, al entendimiento particular de lo que debe de ser una "habitación", quizá una de las aportaciones más interesantes de este manual por lo que supone de revisión respecto a las ideas racionalistas. Además (y salvo en el análisis histórico), las casas representadas por los dibujos que acom- pañan al discurso no son ejemplos que se seleccionan como modelos de un determinado tipo, sino que representan casas concretas, con nombres y apellidos, estén o no construidas por los autores (aunque la mayoría sí lo están). Con esta decisión se pretende demostrar que las teorías están testadas en la realidad; incluso en ciertos momentos se vislumbra cierta dosis de autocrítica.
Por otro lado, que sus dibujos sean fundamentalmente axonometrías (o sería más interesante apostillar : que nosean plantas) puede ser debido a que los autores consideran que hemos llegado a una arquitectura basa- da en un "sistema altamente especializado con objetivos de carácter téc- nico y no un arte social y sensible que da respuesta a los auténticos deseos y sentimientos del hombre. Esta limitación de la arquitectura se manifiesta de manera alarmante en la confianza depositada en los dia- gramas bidimensionales, que ponen el énfasis en los aspectos cuantifica- bles de la organización de los edificios, relegando las cualidades policro- mas y tridimensionales de la experiencia arquitectónica" 1. Así, parece que para que quede claro que su arquitectura está basada en la experiencia sensitiva que tienen las personas al vivirla a través de las tres dimensio- nes del espacio, su manual se convierte en un despliegue de axonome- trías, todas ellas del mismo tipo. Este dibujo se va a convertir en el dibu- jo comodín de todas las ideas que se quieran expresar. Para nosotros, la cuestión es dilucidar si surge teniendo en cuenta esa necesidad de ver- satilidad, o por el contrario pretende, exclusivamente, proporcionarnos un conocimiento global del espacio de todas sus casas, aprovechando, así, estos dibujos para "ilustrar" el manual 2.
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Aunque Moore también confía en la capaci- dad que tiene un dibujo bidimensional para sugerir otras "dimensiones" de la arquitectura; como ejemplo, cita las plantas de la Ecole de Beaux-Arts, en donde "los muros asumían el papel de medio expresivo fundamental. En los dibujos, tales muros aparecían regruesados (y cuidadosamente rellenos con tintas de fondo), mostrando así su necesidad estructural". Por su espesor en la planta se podía dilucidar si dichos muros delimitaban un espacio de mayor o menor altura. (Charles Moore y Kent C.
Bloomer, Cuerpo, memoria y arquitectura.
Introducción al diseño arquitectónico, Hermann
Blume Ediciones, 1982 (1977), pags. 9, 30 y 31).
2
Las axonometrías del manual están realiza- das por William Turnbull; en el libro están reproducidas todas a la misma escala: 32 pies/ pulgada (aproximadamente 1/380).
Los nuevos manuales de la casa 77
Empecemos describiendo este dibujo tipo.
Podríamos decir que es una axonometría analítica ya que en ella se va decidiendo qué elementos se dibujan y con qué criterio, a través de una decisión conceptual -que no material-, para expresar la esencia de la idea que estructura la casa. Por lo tanto, será una axonometría que no estará sometida a las leyes comunes de, por ejemplo, aquellas que pretenden expresar la apariencia de un objeto (axonometría del exterior que dibu- ja los elementos materiales que intervienen en la construcción del obje- to) o de aquellas otras que pretenden establecer la relación entre la forma exterior y la organización interior de los espacios (axonometría seccionada por planos que cortan el objeto eliminando una parte de él para dejar ver lo que ocurre en el interior). Dicho de otra manera, será una axonometría que pierde el carácter sistemático de los otros plante- amientos gráficos y cede la responsabilidad de acierto a la capacidad del autor de seleccionar los elementos idóneos que son capaces de estruc- turar el discurso interno de las casas. Pero aunque la selección haya que establecerla en cada caso a nivel particular, todos las axonometrías se basarán en ciertas decisiones que se mantienen estables. Veamos, antes de entrar en consideraciones más específicas, cuáles son éstas.
De la casa siempre se representa un mínimo entorno inmediato, y ade- más se asienta en el terreno mediante zócalo (por regla general), que pasará a ser el primer elemento tridimensional del dibujo. Aquí ya vamos a detectar un cierto cambio respecto a aquellas axonometrías que veía- mos en el capítulo anterior, donde el objetocasa aparecía flotando en un espacio indiferenciado. Aquí, en cierto modo, se ancla la casa al terreno. A partir de este nivel, sólo se dibujarán en tres dimensiones los elemen- tos que estructuran el espacio. Estos elementos, como veremos, pueden estar dibujados en su totalidad, o seccionados a una determinada altura, pero serán los únicos dibujados con línea continua, es decir, represen- tando una presencia, una realidad. Pero estas entidades son importantes no sólo por sí mismas sino por su relación con el resto del espacio, con lo cual, siempre se establecerá una referencia a la globalidad de la casa, aunque sea limitándose a dar sólo una idea de la forma exterior, sin des- cender a lo que ocurre en los planos de las fachadas. La forma exterior se entenderá también como envolvente del espacio interior ; por tanto, forma y espacio quedarán expresados con un recurso muy simple 1. Pero resultará curioso observar que no se renuncia a expresar la planta de la casa aunque estemos en un dibujo tridimensional. Esta planta se repre- senta como una huella sobre el basamento, y nos informará tanto de la distribución del espacio interior, como de la ubicación de puertas y ven- tanas (sólo de este nivel, claro).
1 Esta unificación de la envolvente formal y
espacial sólo es posible realizarlo si la relación forma-espacio está planteada así en la reali- dad. Si la forma exterior no sigue a la forma del espacio interior, esta unificación no es posible.
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Al final, veremos que este tipo de dibujo da una respuesta gráfica ade- cuada a la mayoría de las casas proyectadas por los autores anteriores al manual aunque también se utilizará para expresar otras casas represen- tativas de la historia. Y será además el que ilustre los diferentes conteni- dos que los autores plantean como claves para el entendimiento de la casa. Un discurso que siempre aspirará a "construir un centro del mundo" para cada uno de los habitantes que requiera sus servicios 1. Pero veamos cuál era, para Moore (cuando escribió el manual), el "esta- do de la cuestión", antes de que se produjeran cambios significativos en el espacio doméstico gracias al movimiento moderno; y lo haremos a través de sus reflexiones sobre lo que se considera relevante en el entendimiento de la casa:
"En la mayoría de los lugares y de las épocas las casas han estado for- madas por habitaciones diseminadas de acuerdo con sus fines y limitadas en su número por los recursos económicos y las técnicas que permitían cubrirlas. A las habitaciones se asignaban conjuntos de actividades, y los espacios se denominaron cuartos de estar, salones, comedores, dormito- rios, etc. En general, las habitaciones eran entidades discretas que casi siempre podían aislarse unas de otras mediante puertas para garantizar la privacidad o mantener el calor en invierno" 2.
La tradición ofrecía una serie de posibilidades de agrupación de las habi- taciones atendiendo, casi siempre, al clima, a la topografía y a los recur- sos de una región concreta. Pero sea cual sea la disposición global esta- blecida en todos estos casos, las habitaciones constituían espacios per- fectamente definidos y diferenciados. Para él, fue Frank Lloyd Wright quien ideó una "sorprendente redefinición de la habitación". Para Wright, la unidad básica en el interior, seguía siendo la habitación pero éstas (al menos en las zonas públicas) "se mezclaban sutil y elegantemente unas con otras para dar lugar a lo que se conocería con el nombre de planta abierta". Al exterior, "hizo estallar la anticuada caja que había sido siem- pre la casa, extendiendo las habitaciones hacia fuera en alas separadas de modo que la forma general de la casa ya no fuese compacta sino que fluyera a través del terreno y diese la impresión de fundirse con él, en lugar de alzarse aparte" 3.
Pero no sólo será Wright sino los arquitectos del movimiento moderno los que ampliarán esta nueva definición de la casa moderna. Mies van der Rohe llegará todavía más lejos: ya no existirán habitaciones discretas sino un espacio único que se extiende por toda la casa 4. Y Le Corbusier, como ya hemos visto, desarrollará la planta "abierta", la cual, considera Moore, surgió entre otras cuestiones por el problema de "acomodar las
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3
AA VV,La casa..., op. cit., pag. 73.
Sobre estas cuestiones volveremos en el capí- tulo IV, al introducirnos en el estudio de los dibujos analíticos realizados para el estudio de las casas de Wright.
2AA VV,La casa ..., op. cit., pag. 71.
4
Sobre las repercusiones ejercidas por este tipo de espacio en el ámbito de la casa del siglo XX, véase las últimas páginas del capítulo IV.
1
Para una explicación más completa de cada una de sus casas, donde son descritos todos los condicionantes del proyecto, así como todas las aspiraciones o ideales que se pre- tendía dar cabida en cada una de estas obras, consultar el propio libro, concretamente los capítulos: "Sea Ranch", "El lugar de las casas" y "Nuestras casas"; op. cit., pags. 31 a 70 (4ª ed., 1981).
Los nuevos manuales de la casa 79
máquinas", llevándole a considerar la casa como "una máquina para vivir". En el manual se exponen cuáles han sido los condicionantes que han provocado este cambio tan drástico en el entendimiento del espacio, esbozando como posibles, no sólo los procesos de industrialización sino las nuevas maneras de vivir en las casas: "la casa cada vez era menos un lugar para habitar durante generaciones y más un sitio en el que una familia pasaba sólo una parte de su vida para trasladarse a otro lugar" 1. Moore reflexiona también sobre cómo estos condicionantes deberían haber cambiado el proceso de proyecto de la casa 2; sin embargo, cons- tata que la mayoría de las casas del siglo XX se siguen distribuyendo a la antigua manera. Empiezan como una agrupación de habitaciones en las que luego se insertan las máquinas, y esto hace que los espacios "con- formados para la dignificada habitación humana se echen a perder con las máquinas": "Cuando la provisión de máquinas recibe más atención que la provisión de habitación humana, la casa se convierte, no en un lugar para vivir, sino en un marco para el equipamiento.Y así nace la casa constituida por una mezcolanza de habitaciones, semihabitaciones y no habitaciones, tan insulsa y caótica, que las únicas cosas dignas de mención para el propietario cuando publica un anuncio para vender su casa son: el número de cuartos de baño, los aparatos de la cocina, y el tipo de energía con que alimenta el sistema de calefacción" 3.
Para Moore, la tarea de conseguir una buena casa se entiende mucho mejor si concebimos las habitaciones como habitaciones y las máquinas como máquinas. Es decir, que existirán dos tipos de espacio interior. Lo que se está haciendo es una "discriminación en el diseño de viviendas", utilizando las palabras de su compañero Gerald Allen. Así "esta técnica analiza y disecciona el problema en cuestión en componentes discretas y (se supone) esenciales", distinguiendo entre esas dos clases de espacio interior. Esto recuerda a las discriminaciones realizas por Louis I. Kahn al separar los espacios servidores de los espacios servidos, o por Robert Venturi, al distinguir entre espacios específicosy espacios inespecíficos. En todas ellas se reconoce el peso de la tecnología en la actividad del hom- bre moderno; todos discriminarán cuidadosamente el ámbito de la acti- vidad humana con respecto al ámbito de la actividadtecnológica. Los espacios servidos eran para Kahn los espacios vividos, los disfrutados por el hombre, y los consideraba como estancias, como salas. Kahn dice que "cuando estás en una estancia de determinada dimensión, estructu- ra y luz, respondes a su carácter, a su atmósfera espiritual, reconociendo que cuanto el ser humano propone y realiza se vuelve vida" 4. Para él la arquitectura -la casa- es una sociedad de estancias 5. Dentro de todas ella
llegó a diferenciar el "espacio maestro" (el espacio más importante del edificio). Los espacios servidores albergaban por regla general las insta- laciones y los servicios mecánicos.
Para Moore, "las habitaciones son espacios no específicos,escenarios vací- os para la acción humana, en los que realizamos los ritos y las improvi- saciones de la vida". Espacios "con cualidades esenciales que dotan a las casas de un sentido memorable de ser lugares especiales para habitar" 6. Sin embargo, "una máquina es una parte del equipamiento doméstico que nos ayuda en una tarea específica" 7. Éstas serán: frigoríficos, lavapla- tos, lavabos, bañeras, coches, incluso armarios empotrados, escaleras, camas, estanterías, bancos fijos, etc. Y hará la recomendación de que es "útil" concebir los espacios que rodean las máquinas, no como habitacio- 3AA VV,La casa ..., op. cit., pag. 79.
Quizá si a todo ello le añadimos el nombre y el número de habitaciones, nos recuerde a los anuncios que sobre vivienda se suelen todavía leer en la prensa de hoy en día.
6
AA VV,La casa ..., op. cit., pag. 80.
Sobre la idea de “escenario vacío” volveremos más adelante al introducirnos en las casas de Adolf Loos.
5
Con esto no queremos decir que la arqui- tectura de Kahn esté basada en una suma de
estancias sino que esa sociedad de la que
habla, hay que entenderla de la manera más genérica posible, generando incluso los tres tipos que Jacques Lucan establece: una única sala, un conjunto de salas o la unión de las salas en un conjunto de orden mayor que las contenga (en su ar tículo “De Guadet a Kahn:
el tema de la sala”,Louis I. Kahn,Ediciones del
Serbal, Barcelona, 1994, pags. 93 y 94).
7
AA VV,La casa .., op. cit., pag. 79.
2
Recordemos que en esta época se investiga sobre los llamados métodos de proyectación, intentando establecer bases sistemáticas y trasmisibles que sostuvieran el proceso de proyecto.
1
Se empieza a vislumbrar una de las ideas cuya reflexión será obligada en el análisis de la casa del siglo XX; estamos hablando de la idea
de nomadismo, de ese movimiento a través de
diferentes casas en momentos distintos de la vida de la familia o de la persona, fenómeno que será tratado además por otros campos disciplinares, dado el alcance y el carácter de sus posibles repercusiones.
4
De su ensayo “La estancia, la calle y el pacto
humano”, traducido en la monografía Louis
Kahn, idea e imagen, Xarait Ediciones, Madrid,
80 El análisis gráfico de la casa
nes, sino como dominios de las máquinas.
En cierto modo ambos coinciden, pero es interesante resaltar que Kahn considera que esta discriminación o distinción no es una invención suya, sino una "comprensión" (utilizando una de sus expresiones). Parece ser que todo surgió de ver a Palladio con otros ojos. En los estudios sobre las villas palladianas que hizo Wittkower (ya comentados en el capítulo II, epígrafe 1) donde se hablaba de ideas como la proporción y la com- posición en estas villas, Kahn descubrió otra cosa que también afectaba a su estructura formal. "En Palladio, Lou vio los espacios sirvientes. Observó que el espacio de la villa Rotonda era un espacio magnífico, que llamó espacio maestro el cual estaba servido y rodeado por espacios donde se alojaban los espacios sirvientes" 1.
Si para Kahn la arquitectura era "la creación razonada de espacios" es lógico pensar que la organización espacial-funcional era un tema impor- tante de proyecto. Lo que pretendía con esta estructuración es que cada espacio tuviera además su propia estructura, consiguiendo así dar forma significativa a esa jerarquía de los espacios. Pero no obstante hace la siguiente matización: “las distinciones que he establecido entre lo men- surable y lo que no lo es, entre la forma y el concepto, o entre los espa- cios sirvientes y dominantes, no son sino clasificaciones para precisar mejor las ideas, pues en realidad el espíritu no divide, tiende sólo a con- siderar la unidad de las cosas”2.
Para su compañero Allen, esta técnica puede ser buena en un momen- to dado, pero si acaba respondiendo "más a un sistema abstracto que a las dimensiones reales del problema en cuestión" se puede acabar res- pondiendo de forma lógica a una coherencia de las formas, pero no a la coherencia de la sensibilidad humana 3.
Quizá al hilo de todo esto, Moore considere que pensar en las habita- ciones y en los dominios de las máquinas proporciona sólo un contexto a la acción diaria; sin embargo, una casa tiene que dar cabida a otro orden de cosas que normalmente están siendo olvidadas. Estamos hablando de todas esas aspiraciones que encarna la casa, de todos esos sueños que acompañan toda acción humana. En realidad nos está recor- dando lo que ya decía Bachelard, que la casa se vive "en su realidad y en su virtualidad, con el pensamiento y con los sueños". Es la casa la que "nos permite soñar en paz" 4.