Módulo III: Marco Ético en la Cobertura Periodística sobre la Niñez •Introducción a la Ética.
Capítulo 8: Reflexión de fondo de las experiencias de comunicación sobre la apropiación y aplicación de los principios éticos en la producción informativa
8.4 Sobre el lenguaje
Al referirnos al manejo ético del lenguaje que los periodistas realizan en las noticias relacionadas con temas de niñez y adolescencia, sobresale la creencia de que con el Postgrado se quiso imponer el uso de términos lingüísticos empleados por las Organizaciones No Gubernamentales para referirse a niños, niñas y adolescentes. Algunos periodistas lo expresan de manera positiva, otros plantean que es innecesario adoptar esas formas de vocabulario y otros lo rechazan completamente.
Por ejemplo Amalia Morales, de La Prensa, sostiene que en cuanto al lenguaje busca:
Tratar de no abusar, no me gusta el lenguaje de ONG´s, hay términos con los que yo no estoy de acuerdo a veces: ¨los niños¨, ¨las niñas¨, sinceramente no es porque el medio me lo diga, sino que a mí tampoco no me gusta, a veces caemos en un abuso de eufemismo que también al lector lo enredas, lo aburrís. Creo que es lenguaje periodístico normal, sin ironizar, sin hacer chacota, yo trato que sea un lenguaje normal, sencillo, que se entienda, un lenguaje básico.
Esta misma posición es compartida por Francis García Kreyman:
El lenguaje de mencionar niños, niñas y adolescentes hasta cierto punto puede ser molesto, yo estoy muy en contra, y lo he mencionado, he tratado de ser pareja, hasta cierto punto y muchísimas personas me lo han dicho molestas y cansa. Trato de usar palabras sencillas que cubran los dos géneros, hay muchas personas que comienzan a leer ¨los niños¨, ¨niñas¨ y ¨adolescentes¨ en tres párrafos se cansan y no te siguen leyendo porque les causa molestia.
Se trata de usar términos generales, que engloben a estos tres públicos. Existe la palabra niñez que los engloba y a la adolescencia.
Por su parte también Rosario Montenegro, afirma ―era una discusión en el postgrado que le decía a los organismos, ustedes están muchas veces más preocupados por el lenguaje que por las cosas de fondo, como la mayoría de los periodistas me gustaría ver más acciones.
Para Jorge Espinoza se trata mas bien de utilizar ―un lenguaje directo, pero hay quienes creen que con decir los y las ya están defendiendo los derechos, eso es cosmético. Exponer la historia de tal manera que impacte, atrape al lector y este quede meditando como en las películas de interés sicológico, qué haría él o cuantas historias similares hay‖.
De igual manera el punto de vista que compartió Rosa Fuertes, busca brindar un reconocimiento de las diferencias que existen en los distintos grupos de población, entre ellos el de la niñez, por lo que es necesario identificarlos como tal:
Es importante para mí reconocer los géneros, si estoy hablando de un niño o niña hay que decirlo así, hay que partir de la condición de ellas o de ellos, porque a veces estamos hablando de grupos con discapacidad o de adolescentes, que no es lo mismo que hablar de niños o niñas, entonces creo que en cuanto al lenguaje hay que tener mucho cuidado con eso, a veces hay tendencias dentro de los periodistas de abusar de palabras clichés o palabras que suenan muy ofensivas y generalizan cosas, entonces hay que tener mucho cuidado, tratar de ser muy respetuoso de eso independientemente que sea un niño o adulto que te está hablando, hay que establecer las diferencias para reconocerlos como grupo.
En ese mismo sentido Maricely Linarte apunta que el lenguaje no debe ser discriminatorio, al respecto afirmó lo siguiente:
El lenguaje no era discriminatorio, siempre ponía niño, niña, el género siempre lo respeté, niño, niña o adolescente o menores de edad, que todavía uso, no ponía ni chavala, ni chavalo aunque yo sabía que podía poner eso, o menores de 18 años, menores de 14 años.
La otra cara de la moneda en el uso del lenguaje y que nos aproxima a otros elementos de fondo se refieren al cuido en cuanto al uso de adjetivos calificativos que tiendan a revictimizar a la niñez y adolescencia. Otros periodistas expresan que es posible contribuir con el lenguaje a un enfoque de derechos en temas que no necesariamente son negativos.
Hilda Rosa Maradiaga, subraya lo anterior de la siguiente manera:
Eso es una de las cosas que más recuerdo del postgrado, cómo debemos abordar los temas, de qué manera tenemos que hablar, muchas veces decimos pequeños, y no es
correcto decir los pequeños, tenemos mucho hábito de decir los reyes de la casa, que creo que son adjetivos que no te dicen nada, la niñez debería tener un lenguaje más objetivo, más sensible, también la mayoría de los temas que se tocan a veces son como de un sector de la niñez, cuando hablamos de los reyes de la casa, de la decoración del cuarto del niño, hay otro sector de niños que no saben siquiera lo que es tener su propio espacio dentro de la casa, entonces creo que sí es importante el tema del lenguaje.
María Adelia Sandoval, también comparte esta visión:
Tenemos que limitarnos a no poner adjetivos calificativos a las personas, a los niños por ejemplo, tratar a la hora de escribir, no escribir tanto el hecho violento porque eso implica crear morbo en la gente, si una niña es violada no dar detalles de cómo ocurrió esa violación por ejemplo, tampoco insinuar que la niña fue la que provocó esa violación, ni tratar de sugestionar la situación ni culpabilizar a la víctima, ni culpabilizar a la familia, tratar de informar de una forma simple, escribir la información sin tanto detalles que impliquen, en el futuro, consecuencia para ese niño o niña.
El uso ético del Lenguaje, según Róger Almanza, se basa en buscar un equilibrio entre lo que expresaron sus entrevistados y lo que finalmente se lee en el artículo, en ese sentido sostuvo que los periodistas tienen una gran responsabilidad con las personas que están implicadas en la noticia:
Tiene que ser un lenguaje bien apropiado porque ese chavalo, ese adolescente, ese niño también lee tu nota y tal vez no le gusta lo que pusiste. Mi mayor responsabilidad es con las personas que están implicadas en esa nota, ¿Y si la leen y no les gusta? si no se sienten identificados, sienten que no estoy diciendo lo que realmente ellos me comentaron, me siento que no serví para nada. Y además los demás lectores que no se sientan ofendidos, hay que cuidar eso. En el ahorro de palabras que es donde más nos friegan eso de las, los, los niños, las niñas, el niño, la niña entonces buscar esa formas.
8.5 Un ejercicio de análisis comparativo entre reportajes escritos por periodistas