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Libro segundo (25 capítulos)

In document Antiguo Testamento Paso a Paso (página 97-101)

2.2.2 LOS REYES

2) Libro segundo (25 capítulos)

Murió el rey de Siria Benadad y le sucede su hijo Jezael, que reinó ocho años en Jerusalén.

Perdió en su reinado a Edom; le sucedió su hijo Ocozias, infiel al Señor. Re- unidos en Ramot de Galaad los generales, un profeta joven enviado por Eliseo llamó a Jehú y le unge como rey de Israel y todo el pueblo grita ¡Jehú es rey! Avanzan al encuentro de Jehú, Jorán, rey de Israel, y Ocozías, rey de Judá. Jehú les acusa de los cultos idolátricos y hechiceros de su madre Jezabel. Jorán intentó huir y Jehú le hiere con una flecha que atraviesa su corazón. Persiguió a Ocozías y también muere. A Jezabel la arrojan por la ventana. Jehú mata a los 70 hijos de Ajaz y, marchando hacía Samaría se encuentra con los parientes de Ocozías a quienes mata.

Convocó a todos los adoradores de Baal y terminado el holocausto, los pasó a todos a espada.

Murió Jehú y le sucedió su hijo Joacaz. A la muerte de Ocozías su madre Atalía gobierna el país, exterminando toda la familia del rey, pero Josebá, hermana de Ocozías, escondió a Joás. El sacerdote Yoyadá lo ungió y el pueblo gritó: ¡viva el rey! Atalía muere a espada y el pueblo recobró la paz y la alegría.

Joás comienza a reinar a los siete años y reinó cuarenta años en Jerusalén, agradando a Dios con su conducta. Atacada Jerusalén por el rey sirio Jazael, éste lo recibió con un botín cuantioso. Murió y le sucedió Amasías.

En Israel comenzó a reinar el hijo de Jehú, Joacaz, que reinó diecisiete años, y, ofendiendo al Señor con su conducta cae en manos de Siria.

Jazael, rey de Siria, persiguió a los israelitas durante todo el reinado de Joacaz, quien al morir le sucede a su hijo Benadad.

Jotán reinó en Judá dieciséis años, y le sucede su hijo Ajaz, quien reinó tam- bién dieciséis años desagradando al Señor. Se enfrentó con el rey de Asiria Teglatfalasar en Damasco donde ordenó al sacerdote Urías contra lo prescrito por el Señor. Murió y le sucedió su hijo Ezequias.

Oseas reinó en Israel nueve años con mala conducta, fue prisionero del rey de Asiría Salmanasar, quien conquistó Samaría y se llevó cautivos a los israelitas. Todo esto sucedió, porque los israelitas pecaron contra el Señor, y no respondieron a la invitación de los profetas para que se convirtieran, siendo más tercos que sus antepasados. Fueron deportados a Asiría. Samaría se repobló con extranjeros y así nacen los samaritanos, que daban culto al mismo tiempo al Señor y a los ídolos.

Ezequías, hijo de Ajaz, reinó veinte nueve años, agradando al Señor, al supri- mir los santuarios de los altozanos y cumplir los mandamientos. Derrotó a los filisteos. Salmanasar se apoderó de Samaría y Senaquerib, rey de Asiria, atacó y

conquistó las ciudades de Judá. Senaquerib envía un mensaje a Ezequías para que se rindieran. Este consulta a Isaías, quien le recuerda como Senaquerib se ha bur- lado de él, ha injuriado al Señor, y por eso no entrará en la ciudad. Senaquerib se volvió a Nínive donde murió asesinado.

Enfermó Ezequías y Dios escucha su oración alargando su vida quince años. Por aquel tiempo el rey de Babilonia, Baladán, se interesa por su enfermedad, pero pronto le vaticina el destierro de su pueblo. Terminada la construcción de los de- pósitos del agua, muere y le sucede su hijo Manasés en Judá. Manasés reinó cin- cuenta y cinco años con una conducta reprobable, reedificando santuarios de altozanos, levantando altares en Baal y a los astros, y fomentando la magia y hechicería, portándose perversamente y derramando ríos de sangre. Le sucede su hijo Amón que reina dos años con mala conducta, siendo asesinado por sus servi- dores. El pueblo nombra rey a su hijo Josías que agradó al Señor con su conducta en sus treinta y un años de reinado. En sus obras de reparación del templo el sacerdote Jelcías encontró el libro de la ley. Informado el rey mandó convocar a los ancianos y a toda la gente de Judá para leer el libro. El libro de la ley o Deuteronomio sirve a Josías de base para la reforma religiosa en Judá. Destrozó los objetos de culto a Baal, derribó la casa dedicada a la prostitución y los altares de Betel y altozanos y ordenó celebrar la Pascua, según lo prescrito en el Dt. Atacado por el Faraón Neko, fue matado en Meguido.

Su hijo Joacaz le sucede solo por tres meses. El Faraón Necao nombró sucesor a Eliaquín, hijo de Josías, cambiándole el nombre por Joaquín que reinó once años. Se rebela contra Nabucodonosor y muere, sucediéndole su hijo Jeconías du- rante sólo tres meses. Prisionero de Nabucodonosor puso en su lugar a Matanías a quien llamó Sedecías, quien con toda Jerusalén fue deportado y después de matar en su presencia a sus hijos le sacó los ojos y lo llevó preso a Babilonia.

Tomando la ciudad e incendiando el templo, en una segunda deportación, sus habitantes son llevados al destierro.

Godolías es nombrado gobernador de Judá quien fue herido por unos judíos que huyen a Egipto por miedo a represalias.

Sugerencias

Ante la situación en que vivimos hoy los cristianos, y a la luz de las enseñanzas del Libro de los Reyes, deberíamos profundizar en las Orien-

taciones morales sobre la situación actual de la Conferencia Episcopal Espa-

ñola. (Noviembre 2.006.)

Es alarmante la difusión del laicismo y dictadura del relativismo mo- ral, que lucha por prescindir de Dios e imponer la comprensión atea de la propia existencia, afirmando que si Dios existe yo no soy libre, y que si quiero ser libre no puedo admitir la existencia de Dios.

Entre las muchas causas que constatamos están las filosofías nihilista, hedomista y materialista, los atentados legales contra el derecho natural y el patrimonio histórico, el mal ejemplo de algunos cristianos y la pérdida de la conciencia moral.

Hoy viste más ser agnóstico y defensor de ideologías sobre el sexo, el divorcio express y la imposición de una educación sin valores transcendentes que confesar públicamente la fe.

Sin embargo, hay que reconocer la realidad de una conciencia más solidaria, y la preocupación por los derechos de la mujer y del niño y aten- ción a enfermos y ancianos.

Los creyentes debemos ser responsables, superando las tentaciones de desesperanza, enfrentamiento y sometimiento, anunciando el Sí de Dios a la Humanidad en la persona de Jesucristo como programa, y con la mi- sión de evangelizar la cultura ante la necesidad de dar razón de nuestra esperanza, nos preguntamos: ¿qué hacer? Defender y vivir nuestra identi- dad católica, convertir nuestra familia en una micro-iglesia, practicando la caridad social y recuperando el sentido de la Eucaristía dominical.

Si queremos mejorar la democracia, que nació en el seno de la Iglesia, hay que votar siempre en conciencia y combatir contra las dificultades a la convivencia, que surgen del miedo provocado por el terrorismo, por la fiebre de ciertos nacionalismos, por la promulgación de leyes contra el derecho natural y la confusión de un Estado aconfesional con un Estado laico.

Nuestro compromiso concreto se centra en nuestra ejemplaridad cívi- ca, en nuestra presencia en las Instituciones públicas y en la difusión de un auténtico humanismo.

2.3 – REVISIÓN DE LA HISTORIA DE ISRAEL PARA LEGITI-

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