Resumen
En el presente estudio analizaremos y comprenderemos las implicancias en la identidad Cubana, tomando como referencia las relaciones migratorias entre Estados Unidos y Cuba, luego de la Crisis del Mariel acaecida el año 1980, bajo la perspectiva de la historia de las emociones.
El eje central de la investigación realizada contempló como factor de análisis la discursividad presente en este proceso histórico, considerando que toda acción humana es parte de una construcción discursiva generada a lo largo del tiempo y en donde interviene tanto la acción consciente determinada de un individuo en concreto y la estructura social mediante una interacción mutua. Proceso en el cual se despliegan las emociones en un contexto social determinado, generando aquello las llamadas comunidades emocionales, tal como lo establece la medievalista Bárbara Rosenwein.
Palabras claves: Migración, Identidad, Memoria Colectiva, Cubanidad, Marielitos e Historia de las Emociones.
Introducción
Uno de los grandes dilemas que enfrenta la historia como disciplina es la forma a través de la cual no sólo centra su atención en los grandes procesos sino, también, en la percepción de los individuos participes de los mismos. Un desafío posible de afrontar a través de la apuesta por las fuentes orales - una alternativa que conlleva más interrogantes que certezas- o el análisis de las fuentes primarias escritas.
Ese es el contexto en el cual se inserta la presente investigación, que tiene como fin indagar las implicancias en la identidad cubana, tomando como referencia las relaciones migratorias entre Estados Unidos y Cuba, luego de la Crisis del Mariel acaecida en el año 1980. Si bien el propósito es analizar el proceso desde una perspectiva multi-causal, nuestro análisis se centrará en la percepción del proceso en los cubanos emigrantes en Miami, Estados Unidos. En este sentido, el orden de la ponencia involucra una mirada al contexto histórico marcado por la Guerra Fría, análisis de los patrones migratorios y la crisis en clave identitaria y emocional.
La hipótesis que dio vida a la presente ponencia apunta a que los migrantes cubanos en Miami, luego de la crisis del Mariel, y la desilusión por el giro de la política de Washington, conformaron a la larga un nuevo sub grupo dentro de la comunidad cubana en Estados Unidos: una realidad que marcó no sólo el nacimiento de una nueva identidad en los Marielitos sino, también, la conformación de una nueva comunidad emocional. Un planteamiento que involucra, sin lugar a dudas, un análisis del discurso.
Metodología de Investigación
Como explicábamos en la introducción, la investigación llevada a cabo involucró un análisis del discurso de carácter estructural en el contexto de la Crisis del Mariel, donde el foco de estudio serán las representaciones sociales. Inspirado en la semántica estructural creada por Greimas en el año 1996, la cual propone un método para el establecimiento de categorías o temáticas en el análisis. Un método utilizado en disciplinas tales como la antropología, sociología y la psicología y cuyo fin último es “la
64 comprensión de los principios organizadores que dan sentido al discurso que el sujeto efectivamente expresa” (Martinic, 301)
La importancia de este método consiste en que permite indagar las llamadas representaciones sociales bajo tres perspectivas: contenido informacional (códigos), estructura (contexto en el cual se da el discurso) y, finalmente, una dimensión normativa (referente a la forma de valorización de los sujetos). Cabe señalar que cuando hablamos de representaciones sociales, se hace mención a “sistemas de referencias que vuelven lógico y coherente el mundo para los sujetos y organizando las explicaciones sobre los hechos y las relaciones que existen entre ellos. No son un mero reflejo del exterior sino que, más bien, una construcción que da sentido al objeto o referente que es representado” (Id, 300).
Considerando lo planteado en los anteriores párrafos, en el transcurso de la investigación revisamos interesantes bibliografías secundarias, fuentes primarias y artículos de prensa referentes al objeto de estudio. En todas estas fuentes, al final de cuentas, nos permitirá indagar el componente discursivo.
Marco Teórico
En el desarrollo de la investigación tres serán los conceptos bases que nos ayudarán a cumplir los objetivos propuestos: Identidad Cubana y Memoria Colectiva, los cuales permitirán analizar desde la perspectiva socio-cultural el proceso ya mencionado.
La identidad, de acuerdo al sociólogo chileno Jorge Larraín en el artículo El Concepto de identidad, es la acción donde el ser humano se conceptualiza como objeto y bajo ésta lógica va construyendo su propia narrativa en interacción con los demás individuos mediante un conjunto de elementos simbólicos39 que, al final de cuentas, le da significado a las relaciones entre los seres. En este
sentido, la identidad es un proceso que incluye un componente cultural, material y social; lo anterior porque los seres se definen como sujetos en cuanto a categorías culturales –sexo, género, clase, profesión etc.-, la proyección realizada se hace en una materialidad concretas como el cuerpo de la persona y finalmente es fundamental la interacción con los demás que a la larga en múltiples ocasiones influyen en las decisiones de cada uno de nosotros.
En el caso de Cuba el proceso de identidad, según plantea Enrique Patterson en el artículo Cuba: discursos de la identidad40, es posible observar tres etapas desde su época como colonia de España hasta
el siglo XX, siendo las siguientes: identidad criolla41, una identidad bajo la lógica de lo abstracto cuyo
fin es eliminar las diferencias (su principal exponente es Martí ), identidad como un sincretismo de culturas diversas y en ella lo negro representa el elemento portador del sincretismo antes señalado. La identidad como concepto teórico nos permitirá, en la realización de la investigación, poder comprender los rasgos característicos de los cubanos y su forma de interactuar entre ellos que, al final de cuentas, posibilitará responder las interrogantes planteadas en el proyecto referente al impacto, a raíz de la Crisis Migratoria de Mariel, en la identidad cubana en territorio norteamericano.
Otro de los conceptos que guiarán el proyecto es el término de Memoria Colectiva del sociólogo francés Maurice Halbwachs, quien la interpreta42 como un proceso de reconstrucción social del pasado
vivido y experimentado por un grupo determinado mediante un proceso comunicativo de reafirmación de la identidad del grupo en cuestión, donde juega un papel importante los denominados Marcos Sociales en los cuales se construye la memoria a través de los soportes materiales como libros o lugares de recuerdos de la memoria. El trasfondo de la memoria colectiva,es una búsqueda de la sociedad de
39Es importante señalar que la presencia del factor simbólico es el elemento que une identidad y cultura, más
ambos son diferentes. Mientras la cultura es un conjunto de significados simbólicos expresados en distintas estructuras a través de los que los individuos se comunican entre si, la identidad en tanto corresponde a un discurso construido en torno a mi mismo en interacción con los demás.
40 Publicado en la revista “Encuentro de la Cultura Cubana” del Instituto de Estudios Cubanos de Miami en el año
1996
41Ésta se caracteriza por ser excluyente y exclusiva, estando presente en los siglos XVIII y XIX. Es en torno a a
ella que se construyen diversos proyectos políticos como reformismo, abolicionismo, anexionismo, independentismo en 1868 etc.
42Halbwachs Maurice, La memoria colectiva, una categoría innovadora de la sociología actual, Prensas
65 conocerse a sí misma y de ésta manera poder encontrar los elementos de continuidad entre el pasado y presente con el fin de construir una ficción que genere cohesión social como también de sentirse parte de un grupo social en concreto. Este concepto nos permitirá poder entender las relaciones y canales comunicativos entre los Marielitos en Estados Unidos y sus familiares en la Isla, en una lógica de alteridad, es decir, de visión del otro.
Enfoque Historiográfico
Tal como dábamos cuenta en los párrafos precedentes, el enfoque historiográfico de la investigación estuvo centrado en la llamada historia cultural en general e historia de las emociones en específico. Cabe señalar que cuando hablamos de historia cultural, estamos haciendo referencia a la mirada historiográfica que tiene como idea base que “una sociedad está conformada por distintos grupos que son capaces de crear y recrear sentidos propios a partir de una realidad determinada y de dotar de significados particulares a los objetos y a los discursos, particularmente a aquellos de naturaleza histórica (Ríos 98). Algunos de los principales exponentes de esta corriente son Brown, Dartorn, Nora, Chartier, por mencionar a algunos.
Bajo esta mirada de la sociedad y los distintos grupos que la conforman y los cuales son capaces de crear un significado dentro de un contexto determinado, se inserta la historia de las emociones. Una corriente que se ha desarrollado, principalmente, en la historiografía anglosajona y cuyo objeto de estudio se ha concentrado en las experiencias subjetivas de los individuos y la forma a través de las cuales se expresan esas subjetividades en un marco social determinado. Esa segunda forma es la que ha sido más explorada en las investigaciones históricas, donde el presente estudio se adscribe a esta mirada. La forma a través de la cual se manifiestan las subjetividades en el marco social, a lo largo del tiempo, ha generado que diversos especialistas del área de la historia de las emociones hayan realizado diversos planteamientos teóricos respecto al tema. Es así como, en un primer momento de esta corriente historiográfica, emergió el concepto de emocionología, el cual alude a como el contexto social a través de sus instituciones alientan determinadas emociones y prohíben algunas otras. Tiempo después, siguiendo la línea del término desarrollado por el matrimonio Stearns, la historiadora norteamericana Bárbara Rosenwein desarrolló el concepto de comunidades emocionales.
Cuando hablamos de comunidades emocionales, explica Rosenwein, se alude a como en algún grupo social determinado se apropia y define las subjetividades válidas para ellos. La idea, siguiendo el planteamiento de Jan Plamper, es indagar en los sistemas de sentimientos. Es decir, “qué definen como valioso o como perjudicial para ellos los individuos que componen esas comunidades; como evalúan las emociones de los demás, cuál es la naturaleza de los vínculos afectivos entre las personas que se reconocen en la comunidad emocional” (Plamper 23).
Es a partir de esta mirada respecto a las emociones43 y su despliegue en el espacio, que
abordaremos la presente investigación. La importancia de relevar las emociones en cualquier proyecto de investigación, radica en el hecho de que comprendiendo la forma a través de la cual los distintos significados culturales generan las emociones podremos enfrentar, de acuerdo a Tania Rodríguez, metodológicamente la significación cotidiana dada por las personas. Un proceso donde claramente se tiene como fin ver el significado de las experiencias, pero todas ellas inserta dentro de un contexto histórico determinado: ese es precisamente la temática que veremos en las siguientes líneas.
Contexto Histórico
Si hacemos un balance de la realidad de ambos países, la década precedente de la Crisis del Mariel, los años 70, pueden ser considerados como tiempos de cambio en ambos países.
43 Estamos consciente de las dificultades del concepto de comunidades emocionales, en cuanto a que las fronteras
entre las diversas comunidades emocionales pueden ser muy porosas y dinámicas lo que daría como resultado una alta posibilidad del fin de la comunidad en cuestión. Frente a eso, creemos firmemente que la importancia del análisis que nos convoca radica en la expresión de dichas subjetividades en un grupo y no en la constitución del conjunto en cuestión.
66 Cuando hablamos de Cuba, uno de los rasgos que caracterizaban al país hasta 1970 en cuanto a su sistema político era su escasa institucionalización, pues estaba centrado en una organización de rasgo informal basada en militantes fidelistas fieles a los postulados y dictámenes de Fidel Castro. Ésta realidad cambió luego de diversos éxitos44 en política exterior del Gobierno Revolucionario, pues se
instauró un sistema centralizado y burocrático de administración y mando autoritario, un mando único necesario, según la ideología cubana, por la necesidad de mantener la independencia nacional y la unidad del país frente a un posible ataque de Estados Unidos en contra del proyecto revolucionario. Luego del fracaso del “gran avance en Cuba” (la idea de poder recolectar 10 millones de kilos de azúcar), se decidió implementar un nuevo sistema político denominado “Poder Popular” formalizado en el año 1974 y que es llamado por la bibliografía secundaria como “participación controlada”, esto porque si bien existían las vías para la participación política de los ciudadanos, los candidatos eran elegidos por una pequeña élite revolucionaria, la “Vanguardia del Pueblo”. La creación del “Poder Popular” fue en todos los niveles de la sociedad cubana de aquel entonces: municipal, provincial y, por cierto, nacional. La década de los 70, también, fue una década de crecimiento económico, presentando una diferencia así con los años 60, lo que fue reflejado con una tasa promedio de crecimiento económico anual de un 7,5% entre 1970 y 1975 para luego en los siguientes 5 años tener un crecimiento más moderado con un 4% anual. Ésta tendencia económica continuó en la primera mitad de la década de los 80, momentos en los cuales se sobrepaso la tasa de crecimiento esperada de un 5% para llegar a la estadística de un 7,3%.
Por su parte, Estados Unidos en las décadas de los 60 y 70 es posible caracterizarlas como una época de de cambios en distintos ámbitos de la sociedad, siguiendo de ésta manera la tendencia de otros países de Europa. En los años 60 el Presidente Lyndon Johnson, quien asumió el cargo luego del asesinato de Kennedy, implementó lo que él mismo dominó como “La Gran Sociedad”, denominación referente a su programa socio- económico cuyas medidas tenían como fin una guerra total contra la pobreza expresada, por ejemplo, en la creación de oficinas para capacitar a los más pobres de la sociedad. El programa llevado a cabo por Johnson no tuvo los resultados esperados y, hacia 1966, el apoyo al mismo tuvo una importante baja en comparación al aumento de las voces críticas.
En la elección de 1968 triunfó el Republicano Richard Nixon, quien a través de sus promesas de imponer “la ley y el orden” en un escenario de aumento de la criminalidad y de relajación sexual45,
logró un aumento del electorado estadounidense: pero las problemáticas de una economía marcada por una inflación incesante y el caso de Watergate generaron una inquietud en la población acrecentada por éste último caso. La reacción y participación de Nixon en lo antes indicado, motivó que el Comité Judicial de la Cámara de Representantes recomendarán el 27 de Julio de 1974 planteará la necesidad de un juicio político lo cual se traducía en una inminente destitución del cargo, por lo cual decidió renunciar.
El sucesor de Nixon fue Gerard Ford, quien debió enfrentar un desempleo y una inflación en el campo económico. En el concierto internacional, optó por una política de distensión, cuyo principal logro fueron “los Acuerdos de Helsinki de 1975”, en ellos Estados Unidos y los demás países de la Europa Occidental reconocían el liderazgo y hegemonía de la Unión Soviética en la Europa Oriental a cambio de un reconocimiento de Moscú de los derechos humanos.
Jimmy Carter, luego de ganar las elecciones de 1976, asume la Presidencia de Estados Unidos en un contexto de inflación económica que no daba tregua. El principal logro en la política exterior durante este período fue un acuerdo de paz entre Egipto, encabezado por el presidente Anwar al-Sadat, e Israel, gobernado por el primer ministro Menachem Begin, poniendo fin a 30 años de guerra. El Tratado de Paz fue firmado en el mes de Marzo de 1979. La Crisis en la Embajada de Irán en 1979, producto de la revolución fundamentalista dirigida por el líder musulmán chiíta Ayatollah Ruhollah Khomeini, marcó el último año de la Presidencia de Carter e impidió la reelección del militante Demócrata para dar paso a la llegada de Ronald Reagan a la Casa Blanca, con lo cual arribaron al poder las denominadas “fuerzas neo-conservadoras”.
44 El fracaso de la invasión norteamericana en la Bahía Cochinos en 1961 y la Crisis de los Misiles son
ejemplos de los éxitos en política exterior del Gobierno Revolucionario.
45 Es importante entender que ver la década de los 60 y 70 como una época de hippies y de liberación sexual es
simplemente simplificar una etapa de la historia de la humanidad. Al hablar de liberación sexual se está aludiendo a una visibilización de los sentimientos privados en el espacio público.
67 Los conservadores triunfaron en las urnas producto de que en Estados Unidos imperaba un nuevo estado de ánimo, que llamaba a preservar los valores tradicionales y a reforzar la defensa nacional en un escenario incierto producto de la Guerra Fría. Durante el mandato de Reagan en el plano económico se dio primacía al sector privado, bajo la creencia de que sólo así repuntaría la actividad económica; por su parte, la política exterior deseaba darle a Estados Unidos un rol más afirmativo en cuanto a colaborar en distintas regiones del planeta para la llegada de la democracia. En el período de Reagan hubo un deterioro de las relaciones con Cuba.
Haciendo un balance de la realidad histórica de Cuba y Estados Unidos durante las décadas de los años 70 y 80 podemos ver como de la distensión de las relaciones entre ambas naciones de la primera década se pasó a un deterioro de las mismas, producto de un cambio de las fuerzas predominantes en el escenario norteamericano: llegada de fuerzas neo-conservadoras representada por la figura de Reagan. Lo interesante de este período se refiere a como se genera un contraste, por llamarlo de alguna forma, entre un Conservadurismo estadounidense y un poder institucional cubano, de rasgo autoritario, que utiliza el factor de Emigración como un elemento de presión a Washington generando episodios como La Crisis del Mariel.
La relación migratoria entre Cuba y Estados Unidos
A lo largo de los siglos XIX y las primeras décadas del SXX, las relaciones migratorias entre Estados Unidos y Cuba fueron continuas a lo largo del tiempo y una de las principales razones de dicho movimiento, en el caso de Cuba hacia Estados Unidos, era por razones laborales. Una realidad que cambió a partir del año 1959, luego del triunfo de la Revolución Cubana con la llegada de parte de las fuerzas revolucionarias a la Habana, las relaciones entre las dos naciones experimentaron una trasformación radical: a sólo 150 kilómetros de la costa norteamericana, una Revolución anti- imperialista y anti-capitalista46 se hacía realidad.
En este escenario, la actitud inicial de la Casa Blanca fue considerar a Cuba dentro del radio de una política que apuntaba a beneficiar a los emigrantes bajo la figura de “Refugiados” de los países de influencia socialista, mediante la cual se promovía la emigración ilegal y se recibía a aquellos que lograban llegar hasta territorio estadounidense como “héroes”, bajo la idea de convertir a éstos últimos como elementos desestabilizadores del Régimen de Fidel Castro. Fueron recibidos en Estados Unidos