La concepción de Piaget sobre el desarrollo intelectual, por su ampli- tud y elegancia, constituye una de los intentos teóricos más sistemáticos e importantes de la psicología del siglo XX. Su valor se pone de manifies-
to no sólo en su capacidad explicativa, que como veremos ha sido con razón puesta en entredicho, sino porque como ha sido destacado por diver- sos autores, aunque sus respuestas no fueran siempre las correctas, sí planteó con frecuencia las preguntas oportunas, algo que en la investiga- ción científica resulta clave. Pero veamos ya las limitaciones de la teoría piagetiana en la explicación de la estructura y el cambio.
En cuanto a la dimensión estructural del desarrollo, la teoría de esta- dios piagetiana exige una gran consistencia intra-estadio en la conducta de los individuos; o lo que es lo mismo, que exista una gran estabilidad intra e inter-individual, y poca variación, en el comportamiento de los niños y niñas en un estadio determinado del desarrollo. Desgraciadamente, esto no parece ser así. Como el lector podrá ver según vaya profundizan- do en su conocimiento del desarrollo cognitivo, parece más bien que es la variación y no la estabilidad, la norma en el desarrollo. Así, desde el pun- to de vista intra-individual, los niños y niñas en los diversos momentos del desarrollo tienen a su disposición diversos procedimientos o estrate- gias de resolución de las tareas y seleccionan una u otra en función de diversos factores, como el propio estado de activación y motivación del sujeto, la forma de presentación de la tarea, y el contexto físico-social en el que se realiza. Además, está el hecho de que determinadas tareas típi- cas de un mismo estadio sean resueltas por los sujetos antes que otras. Este es el caso de los llamados desfases, cuyo ejemplo más conocido es el de las conservaciones; así, la conservación de la sustancia se adquiere a partir de los 7-8 años, antes que la del peso (9 años), y ésta antes que la del volumen (11 años) (véase capítulo 8). El propio Piaget se vio obligado a reconocer la existencia de este fenómeno contrario en principio a la teo- ría, otorgándole el nombre de desfase, pero como algunos autores han defendido, un fenómeno no queda explicado por el hecho de ponerle nom- bre. Por otra parte, las diferencias inter-individuales resultan con fre- cuencia la pauta normal en el desarrollo, al surgir de los diversos contex- tos en los que éste se produce.
Otra limitación importante proviene de los resultados encontrados por los estudios de replicación de las tareas piagetianas, realizados duran- te los años 80, los cuales mostraron que determinadas capacidades cog- nitivas infantiles aparecen en el desarrollo ontogenético antes de lo pre- visto por la teoría piagetiana. Esta adquisición más temprana de numerosas habilidades cognitivas infantiles se ha puesto de manifiesto especialmente con respecto al estadio sensorio-motor y con el de las ope- raciones concretas.
Todos estos hallazgos tienden a hacer más compleja nuestra visión del desarrollo y resaltan las diferencias entre tareas y campos o dominios distintos. De esta manera, ponen en cuestión la consistencia intra-esta- dio y han conducido a destacar los aspectos relativos a los procedimien- tos concretos de resolución de las tareas utilizados por los sujetos. Este análisis de los procedimientos concretos que utilizan los sujetos en la resolución de las tareas a distintas edades es algo que había sido descui- dado, con alguna frecuencia, por la escuela de Ginebra, y a lo que, sin embargo, han prestado especial atención los investigadores del enfoque del procesamiento de información. En realidad, la dificultad que encuen-
tra la teoría de Piaget para dar cuenta de los procesos, de los procedi- mientos de resolución de las tareas, es debida principalmente a las res- tricciones que implica la utilización de la lógica para caracterizar las dife- rentes estructuras o estadios del desarrollo; ya que el lenguaje de la lógica es poco apto para captar los aspectos funcionales del comportamiento cognoscitivo humano.
Centrándonos ya en la explicación del cambio, es decir en la génesis de las estructuras, la limitación principal de la teoría piagetiana proviene de la dificultad de operativizar los procesos de transición a partir de los meca- nismos propuestos por la teoría. Esta dificultad afecta tanto a los procesos de cambio dentro de un estadio, como especialmente a los existentes entre un estadio y otro. En otras palabras, parece que la teoría es capaz de expli- car mejor la continuidad, los cambios cuantitativos que se producen den- tro de cada estadio, utilizando para ello el mecanismo de acomodación, que la discontinuidad que se produce entre un estadio y otro. Es necesario destacar que Piaget y sus colaboradores dedicaron una especial atención a este problema, postulando una teoría que si bien es cierto que es de difícil operativización, también es cierto que supone un importante avance en un campo caracterizado precisamente por su dificultad y por la ausencia de teorías, sean o no precisas y operativizables. En próximos apartados com- probaremos si existen alternativas válidas a la concepción piagetiana.