En la escuela se ingresa para aprender a leer y escribir, y para el logro de otras competencias y habilidades. Los Estados nacionales están preocupados en erradicar el analfabetismo, porque ven a las personas iletradas como obstáculos del desarrollo regional y nacional. En este sentido, se afirma lo siguiente. “La concepción de la literacidad como solución a una especie de “ceguera social” constituye un mito hegemónico que el Estado constantemente reproduce en términos explícitos, asistidos por una variedad de medios políticos” (Zavala 2002: 38). Los iletrados se presentan como personas ciegas, mientras que los letrados figuran como personas que han descubierto el sol y la felicidad. Con relación a la afirmación expresada anteriormente, puedo decir que es una concepción occidental y hegemónica que valida solamente la escritura alfabética y no se ajusta a la concepción de las sociedades indígenas que se valen de la memoria oral. Así mismo, las sociedades indígenas tienen sus propias formas de registros e inscripciones que no son reconocidos por la sociedad nacional. Por ejemplo, en la sociedad mapuche se utilizaba el püron16, los quipos17 en el mundo andino o la pintura rupestre que utilizaba el hombre primitivo en las cavernas, etc. El trabajo que realiza la escuela es enseñar a leer y escribir, ya que los maestros son los que manejan las estrategias de enseñanza para el logro de la escritura.
La escritura se considera un fenómeno unitario que representa algunas series dadas y fijas de procesos. Se asume que los psicólogos, lingüistas y educadores pueden descubrir y analizar estos procesos sin importar el contexto en que se usan. [...] La escritura y la lectura son descritas cómo “habilidades” que la educación debe potenciar. (Cole y Scribner 2004: 61)
El proceso de escritura se identifica normalmente con la producción de un discurso o texto escrito que el aprendiz debe realizar. Estas habilidades permiten al individuo comunicarse a través de la escritura. A medida que avanza el desarrollo individual, el lenguaje se hace más variado y complejo y es usado más correctamente. En tanto, el desarrollo del lenguaje va siendo progresivo en función a los logros de competencias tanto orales como escritas.
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Nudos hechos en lanas de ovejas que se utilizaban para contabilizar animales, anotar fechas importantes, entre otros.
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Nudos y cordeles con colores de precision para fines admisnistrativos e historias de los incas (Ver cuadro anexo Nº 19).
Los mapuche históricamente aprendían a escribir en la lengua castellana para poder relacionarse con el otro, así mismo para no ser engañados, pero hoy en día los niños y jóvenes estudian porque según el Ministerio de Educación la enseñanza básica es obligatoria y para obtener una especialidad o profesión, debido a que tienen que emigrar a las ciudades a trabajar, y/o a emplearse en mano de obra barata porque las tierras de las familias mapuche se han reducido en demasía y ya no son productivas debido a los desgastes y las erosiones antrópicas.
Murcia (2004: 347) plantea que la literacidad es un mecanismo de autodefensa. “...es la necesidad de la gente de defenderse de los abusos en la lucha por la tenencia de tierra y sus recursos en la comunidad misma, o en litigio con comunidades vecinas y / o con empresas o entidades estatales”. Los mapuche históricamente hasta en la actualidad han estado luchando por sus tierras que les han despojado, en este sentido de alguna forma se han servido de la escritura para poder realizar sus reclamaciones ante los estamentos públicos y estatales. En el mismo sentido, Murcia citando a Cajahuaringa Inga18 reitera la idea de la escritura como una forma de defensa contra los engaños. “Su mirada penetrante (de la imagen de TÚPAC Amaru en el salón de clase) nos dice que todos sabemos trabajar por un Perú nuevo. Nuestro lema es: ‘ESTUDIAR PARA NO DEJARNOS ENGAÑAR’ (s/f 25, mayúscula en el original)”. En realidad hoy en día este lema sigue siendo el de siempre, debido a que en el mundo globalizado y competitivo en el que estamos viviendo es necesario estudiar y saber escribir para formar parte de este mundo desde nuestra propia realidad. De esta manera el uso de la escritura alfabética es una herramienta que la utilizamos nosotros los indígenas para comunicarnos con el wigka e insertarnos en la sociedad mayoritaria a través del aprendizaje de la literacidad.
Sin embargo, el uso de la escritura alfabética en las sociedades indígenas ha contribuido a la muerte de la memoria oral. “El uso social de la escritura sirve más para el silenciamiento y ocultamiento que para el registro y la perpetuación de los contenidos de la memoria transmitidos oralmente de generación en generación” (Lindenberg 1998: 83). La iniciación de la forma escrita del lenguaje en las sociedades indígenas ha favorecido, en alguna medida, determinando el olvido / pérdida de su historia oral, la pérdida del pasado, de la oralidad primitiva y de su particular visión de mundo. Además de la conquista, la escritura implicaría también una transformación
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Cajahuaringa: en 1945 se graduó como Normalista Urbano con una tesis sustentada que llevaba el nombre “Mi tierra y mi escuela”. También fue dicente en la Universidad Nacional de Educación “Enrique Guzmán y Valle” de la Cantuta – Perú.
profunda de la memoria y el lenguaje del ser humano porque la oralidad siempre ha existido desde la misma aparición del hombre. “La escritura en el sentido estricto de la palabra, es la tecnología que ha moldeado e impulsado la actividad intelectual del hombre moderno, representa a un adelanto muy tardío en la historia de hombre” (Ong 1994: 86 en Almendra 2005: 49-50). En este sentido, tampoco podemos desconocer el surgimiento de la escritura alfabética en el mundo occidental, con esto no estamos justificando que los pueblos indígenas no tengan su propia escritura. Por el contrario, los pueblos indígenas prehispánicos tenían un grado de desarrollo en las formas de registrar sus informaciones utilizando algunas técnicas y materiales propios (Ver anexos Nº 18 y 19). Si bien es cierto que la escritura alfabética ha contribuido a moldear la actividad intelectual del hombre moderno, como lo sostiene Ong, tampoco es cierto que la escritura de los pueblos indígenas no haya contribuido a fortalecer sus formas de organización social, política y económica.
Catrileo (2002: 2) dice que la lengua mapuzugun:
Ha sido objeto de estudios que se remontan al año 1606 con la primera gramática de esta lengua escrita por el Padre Luis de Valdivia. Aunque ésta y otras obras hechas por los misioneros jesuitas y capuchinos fueron elaboradas siguiendo una metodología basada en el modelo gramatical del latín, hay en ellas gran fidelidad en cuanto a la realidad lingüística del mapuzugun, aún vigente en la actualidad entre la VIII y la X región.
De acuerdo a la afirmación el estudio de la lengua mapuche tiene más de cuatro siglos de existencia el cual arrojó la primera gramática de esta lengua, la que ha sido elaborada con base al modelo del latín. En el primer intento de la adquisición de la gramática, los investigadores tuvieron que aprender la lengua interactuando con los mapuche en las comunidades, con el fin de evangelizarlos, conquistarlos, someterlos y despojarlos de sus territorios. Aunado a lo anterior Miranda (1990: 152-153) agrega que “Han transcurrido entonces 384 años desde que la lengua mapuche está en contacto con la escritura, tiempo suficiente para que la dinámica del cambio haya operado sobre la lengua y la sociedad mapuche en general frente a su idioma”. Efectivamente, el contacto de la lengua mapuche con la lengua castellana desde hace siglos atrás ha traído serias consecuencias para el mantenimiento y desarrollo de la lengua en las nuevas generaciones. Prueba de esto hoy en día, en muchas comunidades, desconocen el papel de las autoridades tradicionales mapuche como del jefe comunal (logko), del mensajero (werken), del intermediario (ragiñelwe), entre otros, para gestionar trámites ante estamentos públicos y estatales no mapuche; al ser considerados iletrados en la escritura y porque no se desenvuelven bien en el manejo del castellano al igual que un joven letrado en la escuela oficial.
La escritura alfabética que aprenden los niños y jóvenes mapuche en la escuela ha generado una especie de ruptura entre los iletrados (ancianos). Al respecto Agustín Almendra nos dice: “[…] estos dueños de la palabra perdieron valor frente a las nuevas generaciones indígenas letradas quienes asimilaron el concepto occidental…” (Almendra 2005: 46). A los ancianos no los podemos considerar iletrados porque tienen sus propias formas de leer, escribir e interpretar el mundo a través de la descripción de sus propias realidades.
Por otro lado, en la actualidad diversos estudiosos se han dedicado a la descripción y análisis de la cultura, la lengua y la literatura mapuche, quiénes han entregado una contribución importante en los estudios etnográficos, sociológicos y sociolingüísticos. Así mismo, han participado otros estudiosos de la disciplina lingüística en programas de educación intercultural bilingüe en el área de castellano – mapuche, al igual que intelectuales mapuches hablantes de la lengua mapuzugun se dedican a la tarea de difusión, elaboración de textos y materiales didácticos en base a la experiencia y conocimiento de su cultura para contribuir al proceso enseñanza de la lengua indígena.
Por último, para la CONADI (2003: 12) “el desarrollo de la escritura corresponde al proceso de planificación lingüística de una lengua, que le permita el paso de la oralidad a la escritura y que conlleva a elevar su prestigio”. La idea de transferir la oralidad a la escritura nos parece una buena idea siempre y cuando no desplace las funciones de la oralidad en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Porque la historia de un pueblo puede perdurar en el tiempo a través de la lengua escrita y con referencias verídicos. Aunque el Namui wam (la oralidad) al decir del pueblo guambiano de Colombia puede también registrar la historia al igual que la escritura porque es la primera forma antiquísima de manifestación del ser humano, antes de la aparición de la literacidad moderna que habla Ong.
Particularmente con la implementación del Programa EIB en las escuelas, el uso de la escritura se convierte en una estrategia indispensable utilizada por los profesores y ACC para la enseñanza de la lengua y cultura mapuche. En cuanto a la escritura del mapuzugun, se han venido desarrollando varias propuestas de grafemarios que los usuarios eligen para sus propósitos de escritura. Entre estos tenemos los grafemarios Ragileo19, el Unificado20 y el Azümchefe21. En realidad no ha habido consensos para la
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Grafemario propuesto por Anselmo Raguileo.
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Grafemario que surgió de un grupo de académicos de la zona sur de Chile y es uno de los más utilizados por los profesores y alumnos para la escritura de textos en mapuzugun.
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utilización de un grafemario unificado para la escritura de la lengua mapuzugun. No obstante, la CONADI intenta que el grafemario Azümchefe sea de uso oficial para lograr la estandarización de la lengua mapuzugun.