• No se han encontrado resultados

Los cuatro niveles de la competitividad sistémica

In document Meyer Stamer (2000) (página 35-45)

COMPETITIVIDAD SISTÉMICA

3.3 Los cuatro niveles de la competitividad sistémica

La economía ortodoxa se dirige hacia dos niveles, principalmente el nivel macro y el micro. El análisis de procesos de industrialización exitosos ha mostrado que un buen funcionamiento meso de políticas especiales e instituciones de apoyo es una dimensión más importante. Además, es obvio que el desarrollo con éxito depende mucho de los valores culturales, la composición social y el sistema político dado un país. Por tanto al intentar entender cómo se construyen las industrias competitivas es importante dirigirse hacia el nivel meta.

Nivel macro:

Unir la Estabilización y la Liberalización Económicas a la Capacidad para Transformar

Un ambiente macroeconómico posibilitador, es decir, un buen funcionamiento del factor, la materia prima y los mercados capitales son cruciales para asegurar la distribución eficaz de

La estabilización del marco de trabajo macroeconómico debe en concreto englobar una reforma de las políticas fiscal, presupuestaria, monetaria, comercial y de divisas. La secuenciación de esas medidas depende de las circunstancias específicas. Cuando se formulen y lancen estas reformas los artífices políticos deben, sin embargo, tener en cuenta que hay un área de tensión latente entre los objetivos de crear un marco de trabajo macroeconómico sin desviaciones, y asegurar las bases de futuro crecimiento y la capacidad para competir en los mercados mundiales. Así pues, la estabilización y las medidas de liberalización para la economía como conjunto, deberían estar unidas tan estrechamente como fuera posible a reformas paralelas, a favor de extensiones estructurales así como a la capacidad de transformación a corto y medio plazo del país.

Nivel micro:

Requisitos tecnológicos y organizacionales

Las empresas se enfrentan hoy con mayores retos resultantes de seis tendencias diferentes: Primero, la globalización de la competencia en un creciente número de mercados de productos; segundo, un aumento en el número de competidores a cuenta de procesos con éxito de industrialización tardía y de un ajuste estructural, así como de una orientación hacia la exportación; tercero, patrones de demanda cada vez más diferenciados; cuarto, ciclos más cortos de innovación de productos; quinto; reafirmación de innovaciones tecnológicas y organizacionales; y sexto, convulsiones en los sistemas tecnológicos en los cuales los límites entre los sectores están recién demarcados, por ejemplo coincide en parte entre tecnología informática y telecomunicaciones (telematics) o entre mecánica y electrónica (mechatronics). Las empresas tienen que optimizar cuatro criterios para ser competitivos: costo-eficacia, calidad, variedad, y receptividad. La habilidad para ofrecer una variedad de productos sin sacrificar la calidad y la eficacia, es necesaria para atender a una demanda cada vez más diferenciada. La receptividad se refiere a la habilidad para reaccionar rápidamente a los cambios en la demanda y a las nuevas oportunidades.

Para satisfacer las nuevas demandas, las empresas deben reorganizarse ampliamente tanto internamente como en conjunción con sus ambientes inmediatos. Los cambios en aumento previstos en los ochenta con la automatización de largo alcance y la interrelación de información y tecnología (recordar la “automatización de Taylor”) no son suficientes. Para aumentar eficacia, calidad, variedad y receptividad al mismo tiempo, se necesitan cambios profundos en tres áreas:

La organización de la pro ducción: Los objetivos son una reducción en los tiempos de comercialización y de producción, por ejemplo, al reemplazar las cintas transportadoras y los sistemas de transferencia tradicionales con la manufactura celular para poder responder rápidamente a las demandas de los consumidores, y mediante una reducción de existencias, para reducir los costos de los activos circulantes. Más objetivos son la mejora de los costos de cantidad y cualidad (ratios de defecto y adaptación), que pueden lograrse mediante enfoques como la gestión de calidad total.

Organización del desarrollo del producto: La división estricta entre desarrollo, producción y mercadeo no pocas veces ha llevado a producir diseños que resultaron en costos demasiado altos de producción y /o no satisficieron el gusto de los clientes. La organización paralela de varios estados de desarrollo y la reintegración del desarrollo, producción y mercadeo (ingeniería simultánea) conducen a tiempos de desarrollo muy reducidos y a productos que pueden ser producidos de modo más eficaz y son más fáciles de comercializar.

La organización de la cadena de valor: Las empresas reducen la integración vertical para poder concentrarse en su competencia central. Ellos reorganizan el suministro y la subcontratación, especialmente presentando conexiones just in time. Ellos reorganizan sus pirámides de proveedores reduciendo el número de proveedores directos mediante la conversión de algunos de ellos en sistemas de suministración e integrándolos además en el proceso de desarrollo del producto.

En las tres áreas el aspecto clave es la interacción entre las innovaciones organizacionales, sociales y técnicas. La reorganización es a menudo lo que primero crea las condiciones para el uso de un nuevo equipo informatizado. Las innovaciones sociales (reducción de niveles jerárquicos, un ámbito más amplio para la toma de decisiones en el nivel operativo) son requisitos previos para el funcionamiento de los nuevos conceptos organizacionales.

Un aspecto aparte que debe tratarse en el micronivel es el de la estructura de la industria, y el del marco de trabajo adecuado para analizarlo. Una perspectiva tradicional distinguiría entre capital, materias primas, bienes de consumo perecederos y no perecederos. Otra perspectiva, dirigida a aspectos tecnológicos, es la distinción entre industria de proveedor, intensiva en escala, de proveedor especializado y basada en ciencias (Pavitt 1984). Una perspectiva más, que trata de la interacción entre los profundos cambios del marco macroeconómico y el ajuste en el micronivel, es la distinción entre industria intensiva en recursos, intensiva en mano de obra cualificada e intensiva en R&D (Katz 1996). A menudo estos conceptos son útiles al analizar circunstancias específicas. Es todavía más importante señalar que casi ninguna industria o empresa, recibe a priori ninguna de esas clasificaciones. La industria finlandesa de pasta y papel era muy probablemente más intensiva en R&D que la industria brasileña de ordenadores. Es por tanto esencial no confundir conceptos empíricos (¿Cómo ordeno una realidad dada?) y conceptos preceptivos (¿Qué industria debería intentar fomentar porque tiene un impacto

individuales sino los grupos industriales los que compiten, grupos de empresas organizadas en redes cuya dinámica de desarrollo depende del potencial de una localidad particular. Este potencial se forma mediante el continuo y estrecho contacto con instalaciones R&D, instituciones de formación tecnológica y difusión, universidades, institutos de capacitación, entidades financieras, instituciones de información de exportación y otras muchas entidades. Debido a una creciente presión competitiva global, las demandas en el ámbito local, regional y nacional para crear y apoyar el ambiente comercial están aumentando. Esto se refiere a demandas a asociaciones comerciales y a actores no gubernamentales así como demandas al estado en todos esos niveles.

Hay dos modos diferentes de tratar el nivel meso. Primero, hay insituciones meso que ofrecen servicios específicos a empresas industriales. Segundo, hay políticas meso, es decir, políticas selectivas, dirigidas a elaborar condiciones reguladoras específicas de un sector y para crear instituciones de nivel meso.

Instituciones meso: Una ubicación industrial bien desarrollada alberga un amplio conjunto de instituciones que ofrecen servicios y apoyo a empresas (Figura 2). Este conjunto de instituciones suele ser el resultado de un largo proceso de aprendizaje y mejora de empresas individuales, instituciones, y de la interacción entre ellos. La diferenciación de Porter entre factores básicos y avanzados, y entre factores generalizados y especializados, es útil al tratar una secuencia típica de desarrollo de un conjunto de instituciones meso en una localidad dada:

“Los factores básicos incluyen recursos naturales, clima, ubicación, mano de obra cualificada y no cualificada, y capital en deuda. Los factores avanzados incluyen una moderna infraestructura de comunicaciones de datos digitales, personal altamente preparado como gr aduados en Ingeniería, informáticos e institutos universitarios de investigación de materias muy complejas.(...)Los factores generalizados incluyen la red de carreteras, un suministro del capital en deuda, o un grupo de empleados motivados con una educació n al nivel de college. Ellos pueden trabajar en una amplia gama de industrias. Los factores especializados implican personal capacitado exhaustivamente, infraestructura con propiedades específicas, bases de conocimiento en áreas particulares, y otros factores relevantes para un ámbito limitado o incluso para una única industria.”(Porter 1990, 77f) Las primeras fases del desarrollo industrial en una ubicación determinada se basarán sobre todo en los factores básicos y generalizados. Sólo después de algún tiempo, se crearán los factores especializados y avanzados, en parte mediante la iniciativa privada (p. ej. provisión de capital riesgo o consultoría comercial especializada), y en parte mediante actividades gubernamentales (p .ej. investigación universitaria y educación). En realidad, una mirada más de cerca a los elementos mencionados en la figura 2 revela que la mayor parte de los factores en el nivel mesopueden ser provistos a través del sector privado, por empresas individuales o por asociaciones comerciales. Por ello, es importante señalar que formar el nivel meso no implica necesariamente, ni siquiera predominantemente, actividades gubernamentales.

Políticas meso: Las políticas meso para crear la competitividad sistémica contienen tres elementos:

• Política reguladora: Basándose en el “Consenso de Washington”, se podría debatir que no debería haber políticas reguladoras en el nivel meso, es decir, debería haber un nivel macro regulador que sirva para todas las ramas y sectores industriales. Sin embargo, todavía hay una justificación para las políticas reguladoras selectivas. Con respecto a las políticas de importación hay razones para la protección industrial a menores, aunque sobre una base relacionada con el desempeño y en un plazo fijado. Con respecto a las políticas ambientales puede ser sensato tratar ramas industriales distintas de un modo diferenciado.

• Instrumentos financieros: Son útiles en áreas como apoyo R&D y fomento de la exportación donde sea probable un fallo de mercado. Los incentivos fiscales y los subsidios directos pueden fomentar R&D entre las empresas que, de otro modo, no ocurrirían en la escala deseable desde una perspectiva económica debido a factores externos y a una adecuación limitada. A menudo, el crédito a la exportación y el seguro son suministrados por las agencias estatales, o reasegurados por el gobierno, ya que factores como el riesgo político llevan a una baja participación privada en este ámbito.

• Actividades gubernamentales para crear y mejorar instituciones en el nivel meso: Éstas están justificadas en el caso de fallo de mercado o si la acción colectiva por parte del sector privado no tiene lugar. El fallo de mercado es muy probable en R&D y en capacitación, en ciertas áreas de infraestructura (especialmente suministro fuera de los centros dinámicos), y en ambiente. En el caso particular de países en vías de desarrollo menos avanzados, puede ocurrir también en finanzas debido al tamaño pequeño del mercado, al alto riesgo y al alto costo de transacción.

Es complicado encontrar un equilibrio adecuado entre las medidas de oferta y demanda al crear instituciones en el nivel meso; esto es algo contra lo que están luchando el apoyo de SME y las políticas regionales en países avanzados así como las políticas nacionales de desarrollo y la asistencia técnica a países en vías de desarrollo. Las medidas para la oferta, es decir, las medidas que anticipan una demanda futura o potencial de empresas de apoyo por parte de instituciones en el nivel meso, a menudo no tienen éxito. Esto sirve particularmente para las primeras fases del desarrollo industrial cuando las empresas son pequeñas, muestran un déficit en la mayoría de sus funciones comerciales, y debido a estas razones no han recibido una estructura de apoyo por parte de las instituc iones en el en el nivel meso. El trabajo de las instituciones en el nivel meso se hace más fácil cuando

Las políticas meso orientadas hacia la competitividad no deberían confundirse con algunas variantes tradicionales de la política industrial. Las políticas meso para crear la competitividad sistémica tiene la intención de fomentar la competencia y de apoyar a las empresas para lograr lo máximo de ambiente altamente competitivo. A menudo la política industria tradicional era exactamente lo contrario, por ejemplo, al proteger a las industrias nacionales frente a los competidores extranjeros, o al alterar la competencia interior fomentando la aparición de campeones nacionales. Las políticas reguladoras (p.ej. reglas de importación y contenido local o los trámites de licencia) y los instrumentos financieros (p.ej. subsidios directos) eran los principales instrumentos de las políticas industriales tradicionales. Ambos son todavía instrumentos importantes, pero de forma diferente. Otro instrumento tradicional, la propiedad estatal, ha caído actualmente en desgracia ya que las empresas estatales solían mostrar un rendimiento insatisfactorio.

La interrelación entre el nivel regional y el nivel nacional: El locus de la elaboración de políticas relacionadas con la industria está cambiando. Tradicionalmente, la política industrial, y otras políticas específicas que dieron forma al desarrollo industrial, eran prerrogativas de los gobiernos centrales. La situación ha cambiado. Cuando las empresas se hallan bajo una presión creciente debido a la globalización, sus demandas en el medio local aumentan. Como consecuencia, las políticas meso cada vez más tienen que formularse a escala local y regional. De todos modos, en algunos países, los gobiernos locales y regionales tienen la responsabilidad en las políticas meso, p.ej. en la educación. Un objetivo crucial de las políticas meso es crear ventajas específicas de ubicación. Éstas están, por definición, altamente localizadas. Así pues es deseable la descentralización de las políticas meso; no tiene sentido si un gobierno central comienza a definir docenas o cientos de políticas para regiones distintas. Una política local debería ser elaborada por los actores locales, a la medida de los puntos fuertes y débiles de una región dada. A menudo será más fácil movilizar el know-how para diagnosticar los puntos fuertes y débiles de las empresas y de su medio, y elaborar medidas que afiancen los puntos fuertes y superen las debilidades.

Sin embargo, el gobierno central puede jugar un importante papel en la promoción local y en la elaboración de una política regional:

• Debería controlar los subsidios ofrecidos por el gobierno regional y local, inhibiendo así las carreras de subsidios entre las regiones y fomentando en su lugar, carreras de creatividad.

• Puede introducir la elaboración de una estrategia local creativa como condición para la asignación de los subsidios (como los fondos de desarrollo regional), introduciendo así un incentivo de rendimiento de en este campo.

Aparte de éstas, el gobierno nacional se queda con ciertas tareas del nivel meso. Estas incluyen, por ejemplo, a las iniciativas tecnológicas a gran escala y a la elaboración de una estrategia de conjunto a largo plazo.

Nivel meta:

Gobierno para la competitividad industrial

Demandas en el nivel meta: En el nivel meta, un aspecto importante se refiere a la existencia de valores culturales orientados hacia el desarrollo que son compartidos por una gran parte de la sociedad. Tales valores incluyen: el reconocimiento social del éxito económico, la aceptación general de la idea de que el comportamiento depredador y el free riding ponen en peligro al desarrollo social, prioridad para la inversión a largo plazo en educación y en capacitación, y una gran propensión a ahorrar. Si tales valores no están arraigados en una sociedad, es muy difícil promoverlos mediante políticas macro o meso. Esto explica por qué instrumentos similares diseñados para promocionar las relaciones empresariales, la cooperación entre las empresas, o las cooperativas de ahorro rinden de modo diverso en los países.

Una condición previa fundamental para la competitividad es la existencia de un consenso básico en la necesidad de un desarrollo industrial y una integración competitiva en el mercado mundial. Tomando en cuenta la creciente industrialización de la economía, las sociedades no pueden escoger caminos de desarrollo al azar. Los actores claves tienen que aceptar que el mercado mundial como un marco de trabajo. Esto no implica necesariamente un alto coeficiente de exportación. Más bien quiere decir que las empresas deberían buscar un acercamiento a las normas de calidad y eficacia internacionales, ya que incluso en sus mercados interiores abiertos compiten con mercancía importada. Siempre que haya un desacuerdo fundamental en estos aspectos, las políticas macro y meso serán irregulares, y las empresas desarrollarán una postura defensiva para poder reaccionar rápidamente a los cambios en las reglas del juego.

El tercer elemento básico en el nivel meta es la habilidad de los actores sociales para elaborar conjuntamente perspectivas y estrategias, y para ejecutar políticas. Esto supone una visión compartida por los actores sociales sobre qué puesto debería ser identificado en la división internacional del trabajo, qué ventajas comparativas deberían desarrollarse a largo plazo, cómo los beneficios y los costes de la integración de mercado deberían repartirse entre los grupos sociales, etc. Esta visión compartida es importante para concentrar los recursos. Más aún, las orientaciones a medio y largo plazo son importantes para reafirmar intereses futuros frente a los intereses actuales y para generar expectativas estables. La construcción de semejante consenso es un proceso político complejo y demanda mucho de los actores sociales: empresarios, trabajadores y otros miembros interesados de la sociedad civil tienen que estar preparados para involucrarse con las

El nivel meta en los países en vías de desarrollo: Los valores culturales son evidentemente muy heterogéneos entre los países y dicen mucho de su diferente rendimiento económico. Por otro lado, algunas características del nivel meta están extendidas entre los países en vías de desarrollo. A continuación, destacaremos algunos de esos rasgos comunes.

Hasta hace poco tiempo, la mayor parte de los países en vías de desarrollo (así como los socialistas) se caracterizaban por procesos centralizados de toma de decisiones políticas y por un aparato de gobierno ineficiente y burocrático. A menudo esto fue recubierto por estructuras rentist-corporatist que permitían a los grupos privilegiados desarrollar sus intereses propios (Kaufman 1990, Cavarozzi 1992). Estas estructuras de poder se corresponden con formas de desintegración y fragmentación sociales que se caracterizaban por la exclusión de amplios segmentos de la población y por la polarización política y social. Todo esto generó obstáculos a un desarrollo industrial exitoso en varios niveles. Las empresas no cooperaban y un comportamiento desconfiado y depredador se hallaba omnipresente. Los trabajadores y los sindicatos se oponían a los intentos de modernización. La disparidad en la distribución de los ingresos condujo a cifras de un bajo ahorro y acordemente, a una baja formación d capital. El descontento social y la inestabilidad política favorecieron políticas “de frena y avanza” que comprometieron los esfuerzos de las empresas a una lucha diaria por la supervivencia.

La crisis económica de los ochenta mostró la viabilidad limitada de los patrones de desarrollo orientados hacia la entrada de mercancías y creó un creciente consenso en la necesidad de integración en el comercio mundial. Los Programas de Ajuste Estructural fortalecieron el mecanismo de mercado y parcialmente, eliminaron los incentivos para relaciones clientelistas y comportamientos busca rentas. Más aún, las reformas institucionales introdujeron una mayor transparencia en la toma de decisiones. Por otro lado, los Programas de Ajuste Estructural no reconocieron que en la mayoría de los países en vías de desarrollo, los mercados no están completamente desarrollados y la sociedad civil es débil. En esas circunstancias, la liberalización y la reducción del tamaño de la administración pública no eran realmente suficientes para crear una economía competitiva y para garantizar el desarrollo social. La desintegración social puede ser todavía más exacerbada si las reformas macroeconómicas no establecen capacidades reguladoras y de gobierno (reforma del gobierno, formación de vínculos complejos entre los actores estratégicos) y las estructuras

In document Meyer Stamer (2000) (página 35-45)