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LOS FUNDAMENTOS TEÓRICOS DEL ENFOQUE ESTRATÉGICO.

CAPÍTULO 3: ENFOQUE ESTRATEGICO EN TERAPIA FAMILIAR SISTEMICA.

3.1 LOS FUNDAMENTOS TEÓRICOS DEL ENFOQUE ESTRATÉGICO.

Esta modalidad de trabajo psicoterapéutico, considera que todo sistema interaccional está gobernado por una especie de “cálculo” comunicacional que se expresa en la pragmática y tiene un funcionamiento análogo al de la lenguas, en que los hablantes hacen uso de ellas sin tener ni necesitar conocimiento formal de su operatoria. Los sistemas familiares no escapan a esta condición sino, por el contrario, estructuran una sofisticada y compleja trama comunicacional que permite, en última instancia, la preservación de los mismos. En esta misma característica radica el hecho que pueden verse atrapados en intentos fallidos e inconducentes de solución, al reiterar en pautas pre-establecidas de interacción/comunicación, en circunstancias que ya no les sirven ni les permiten salir del círculo en que se hallan atrapados, repitiendo 'más de lo mismo'.

El Enfoque Estratégico considera también las distintas etapas por las que atraviesa un familia como grupo, durante el ciclo de vida que desarrolla; cada una de dichas etapas tiene sus peculiaridades en cuanto a las relaciones intra y extra-familiares y sus consecuentes definiciones y re-definiciones a través del tiempo. Todas ellas son potencialmente transitables sin problemas, siguiendo ciertas tendencias naturales, pero también dicho tránsito entre una y otra puede generar serios problemas, cuando por diversas razones surgen dificultades de ajuste y respuesta a las condiciones que cada una de ellas demanda.

Por otra parte, la distinción hecha por Watzlawick et al. (1974) respecto de las paradojas pragmáticas, indica que quien enfrenta ese tipo de situaciones se encuentra en una posición insostenible, dado que las alternativas con que cuenta no son tales, en tanto en un nivel lógico superior la posibilidad misma de elección tampoco existe. Al mismo tiempo, percatarse que las opciones presentadas constituyen sólo una ilusión, significa que la persona afectada debiera ser capaz de darse cuenta no sólo de la característica de las 'alternativas', sino también de la condición doble-vinculante global en que se encuentra. Y como se ha expresado anteriormente (en 2.4), la posibilidad de ponerse en una meta-posición respecto de los intercambios comunicativos en que participa, es una acción que le está vedada a quien se halla involucrado en situaciones del tipo descrito.

Cuando un patrón de comunicación paradójica llega a establecerse, la conducta emergente crea una situación de doble vínculo para ambos participantes. De allí en adelante, tiene poco sentido el cómo, cuándo o por qué, se estableció, pues este tipo de intercambios tienen una fuerte capacidad de auto- perpetuación. Estos patrones comunicacionales evidencian una imposibilidad de generar cambio desde

dentro y parecen estar sujetos a la necesidad que los cambios provengan desde fuera.

La descripción del párrafo anterior, señala un pilar fundamental del entendimiento que sustenta al Enfoque Estratégico como modalidad de acción psicoterapéutica. Una vez que se ha constituido una modalidad comunicacional e interactiva que atrapa a los participantes en un juego sin fin, una posibilidad es recurrir a

Guido Demicheli M.

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un terapeuta, como alguien que puede contribuir a generar un cambio allí donde el sistema está bloqueado, esto es, en sus propias reglas de operación.

3.1.1 Las reglas de comunicación en los sistemas familiares.

D. Jackson, primer Director del M.R.I. de Palo Alto, California, publicó en 1965, "The Study of the Family", dando cuenta de los principios teóricos acerca de la Terapia Familiar que había estado desarrollando el Instituto. Allí propuso la idea de la familia como un sistema homeostático esencialmente gobernado por reglas que, operando repetitivamente, regulan y organizan la comunicación y el comportamiento de sus miembros.

Todo proceso de comunicación implica un aspecto de contenido y un aspecto de relación, dado lo cual, el definir la naturaleza de la relación en que participan no puede ser soslayado ni dejado al azar por los comunicantes que interactúan de manera sostenida en el tiempo. Sus intercambios comunicativos estabilizan la relación o provocan su ruptura, pero no pueden evitarla. Así, se entiende que toda interacción mantenida en el tiempo, tiene a la base una definición relativamente estable acerca de la naturaleza de la relación entre los interactuantes. Esto supone cierto grado mutuo de aceptabilidad respecto del modo en que la relación está definida o, por lo menos, acerca los límites aceptables de discrepancia dentro de la relación. Dichos acuerdos han sido conceptualizados como reglas familiares y no implican una necesaria percatación conciente de ellas por parte de los interactuantes, sino más bien al revés, la mayor parte de las reglas de relación entre las personas no están presentes en su conciencia.

En el mismo sentido anterior, las reglas familiares son inferencias, abstracciones que un observador hace para describir ciertos patrones redundantes de comportamiento/ comunicación que él distingue en la dinámica familiar.

Poder realizar esta distinción en términos sistémicos suficientemente amplios tiene importancia, pues cualquier conducta por compleja que sea, puede finalmente ser señalada como parte de un patrón más amplio en el que ella tiene sentido, a diferencia de cuando se la mira aisladamente como la manifestación interna de un individuo.

Una regla es, en última instancia, un indicativo acerca de cómo deben comportarse (relacionarse) los miembros de un grupo familiar, entre ellos y con los ajenos al sistema. Un ejemplo de regla familiar podría ser el siguiente: "en esta familia no se discute, porque no hay diferencias; somos todos iguales". Dicha regla importa un bloqueo, descalificación o sanción a las peleas internas y una presentación de igualdad y unidad hacia los no-familiares. Lo exactamente opuesto, conlleva también los mismos poderosos efectos sobre la conducta y la comunicación intra y extra-familiar de los miembros, sólo que en la dirección inversa.

Las reglas que regulan las relaciones familiares son propias de cada familia, a la vez que presentan ciertos grados de sobreposición y/o referencia respecto de las normas culturales donde la familia se inserta. Las reglas familiares pueden ser descritas como referentes centrales, en torno a los cuales oscilan los comportamientos de los distintos miembros de la familia.

La noción de la familia como un sistema homeostático (Jackson, 1965), considera que las reglas familiares son mantenidas y reforzadas mediante procesos homeostáticos que operan mediante restricciones a la conducta de los componentes de un grupo familiar, de manera tal que ésta resulte adaptativa a la regla. De este modo, cuando alguna manifestación individual dentro de la familia se desvía sobrepasando el rango que permite la norma, se activan mecanismos homeostáticos (en este caso, la conducta de otros miembros en cualquiera de sus manifestaciones), tendientes a colocarla de nuevo dentro del rango permitido por la regla, restituyendo, al mismo tiempo, el equilibrio que esa regla cautela.

Guido Demicheli M.

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Una parte significativa de esta operatoria homeostática descrita se da mediante el uso de la meta- comunicación; los comportamientos que representan intentos de retornar la conducta de otros a los márgenes posibles o de restringirlos dentro de ellos, son manifestaciones meta-comunicativas, es decir, no se dan a través del contenido de lo comunicado, ni son habitualmente explícitos.

Los llamados procesos estocásticos dicen relación con la redundancia en comunicación, esto es, con aquellas secuencias de configuración repetitiva y más probables que otras. Al observar las interacciones humanas, también es posible detectar en ellas configuraciones redundantes de conducta, bajo las cuales se puede suponer, subyace algún tipo de reglas. Esta redundancia pragmática puede, a la vez, considerarse análoga al concepto matemático de cálculo; es decir, se puede pensar que al igual que éste, la comunicación también sigue un método, con presencia de reglas que generan su congruencia.

A diferencia de la matemática, que cuenta con el lenguaje natural para referirse a ella misma (éste constituye la meta-matemática), para comunicarse acerca de la comunicación (meta-comunicación) el ser humano cuenta con un sólo y mismo lenguaje. Y dado el hecho que comunicación y meta-comunicación corresponden a niveles lógicos distintos, esta situación peculiarmente humana establece las bases para que se genere la comunicación paradójica, al mezclarse ambos niveles.

Como se señaló en 2.4 , en la condición antes descrita se origina una fenómeno comunicativo --la paradoja pragmática-- particularmente complejo y conflictivo para la interacción humana. Al mismo tiempo, como se describirá más adelante (3.3), a partir de allí también se ha buscado la forma de generar intervenciones - -el doble vínculo terapéutico o contraparadoja-- que contribuyan a manejar los mismos problemas que esta condición genera.

3.1.2 Las etapas del ciclo familiar.

La consideración del proceso evolutivo familiar como una transformación que puede ser visualizada mediante etapas, parte de la base que aquellos períodos se hacen distinguibles uno de otro en tanto presentan características propias, que a su vez implican demandas particulares sobre cada uno de los miembros de la familia y sobre el sistema familiar como conjunto. Esto sustenta la premisa del Enfoque Estratégico, que en cada una de dichas etapas, así como en la transición de una a otra, pueden surgir dificultades que se expresan mediante un síntoma o conducta problemática de uno o más de sus miembros. Haley (1980b), ha indicado las etapas que se revisan a continuación.

I. El galanteo. A diferencia de todas las otras especies animales, el ser humano es el único que con la