En el estado de Yucatán oriental llaman músico a una persona que gana dinero tocando en una orquesta jaranera o en un conjunto tropical. En la terminología local un guitarrista, por ejemplo, que toca en su casa o para amigos, es decir, un músico no-profesional, no se denomina músico, como tampoco los maestros cantores. Sin embargo, todos los que actúan musicalmente, cantando o tocando un instrumento, son emisores en determinados actos de
comunicación musical.
El típico músico de pueblo es hablante de español y de maya. Se dedica principalmente a las labores del campo, y la música viene siendo un empleo adicional con el cual aumenta sus ingresos. En 1981, tocando la música ganaba lo que corresponde a ocho dólares diariamente pero tocaba sólo pocos días al mes. Por lo general quien le enseña a tocar es su padre; en algunas orquestas jaraneras hay hasta tres generaciones de músicos trabando juntas. Es común que el aprendizaje de un instrumento de ritmo se establezca, aproximadamente, a los diez años, edad en la que el música empieza también a actuar profesionalmente al lado de su padre. Es posible que los quince años cambie su instrumento de ritmo por un instrumento de aliento, e inicie su aprendizaje para leer las pautas.
En algunos casos, el músico toma un aprendiz quien, a cambio, trabaja como ayudante cuando toca la orquesta; su labor consiste en recoger cerveza y comida y cargar instrumentos. En otros, quien la intención de ser músico paga y toma clases con algún maestro jaranero.
Los instrumentos que se emplean para tocar jarana como saxofones, trompetas, trombones y timbales, son muy caros de acuerdo con los ingresos modestos del músico. En 1981, un saxofón costaba alrededor del equivalente a 800 dólares correspondiendo tal precio, a por lo menos, 100 días de trabajo. Por lo tanto, el músico procura comprar el modelo más barato (y de menor calidad) y pagarlo a plazos. Los intereses son altos y, por lo general, tarda dos a tres años para pagar su instrumento, que muchas veces ya está algo gastado cuando, finalmente, ha liquidado la deuda.
El trabajo del músico es duro. En ocasiones se enfrenta a un programa realmente agotador. La tarea más dura que observé fue la de una orquesta que durante cinco días tocó diariamente en nueve procesiones,, antes y después de dos misas, cuatro horas de entretenimiento en la casa del "diputado", cinco horas en la vaquería y tres más en la corrida. Distribuido a lo largo de las 24 horas del día, tal programa abarca un tiempo de 15 a 16 horas de interpretación.
Ciertos músicos no reciben ingresos, como los que tocan en las danzas de máscaras de los pueblos, por ejemplo, de
Chikindzonot y Dzitnup. A veces, el servicio que prestan a la comunidad se relaciona con una promesa religiosa; el trabajo de los músicos que tocan el clarín y el tambor en las corridas de toros tampoco es remunerado.
Otro grupo que, por lo general, no recibe salario es el de los maestros cantores. Esta categoría de músicos es indispensable en comunidades donde son numerosas las ceremonias del templo y faltan sacerdotes católicos. La primera condición para obtener el puesto de maestro cantor es saber rezar el rosario y, además, conocer los cantos católicos del ciclo del año y de la vida. El lugar donde se enseña es en la iglesia; el sacristán, quien también es maestro cantor, dirige los rosarios que se efectúan diariamente. Frecuentemente el sacristán es acompañado por mujeres cantoras.
Los hmen, es decir, los sacerdotes o curanderos mayas, pueden actuar como maestros cantores. Esto depende de las tradiciones del pueblo.
Los maestros cantores, tanto hombres como mujeres, tienen mucho trabajo durante posadas, funerales o novenas de las fiestas, pero especialmente en los Finados,. Cuando se rezan rosarios en la mayoría de las casas.
En el pueblo de Tekom, a 14 kilómetros al sur de Valladolid, algunas mujeres y un hombre han organizado un coro. Por
determinada cantidad rezan rosarios en casas particulares, tanto en Tekom como en otros pueblos,. El director, un señor de edad avanzada, canta y toca un armonio. Las mujeres rezan y cantan. En 1981, los cinco miembros del grupo cobraban lo que correspondía a 50 dólares por una actuación de ocho horas de rosarios; reciben, por lo tanto, casi el mismo pago que una orquesta jaranera que toca la misma cantidad de horas.
La mayoría de los músicos regionales que tocan música tropical residen en Valladlid, donde existen alrededor de diez conjuntos. En el pueblo de Dzitnup hay un grupo de músicos que han formado un conjunto tropical con el nombre macabro de Los Sicarios. Los nombres de los grupos de Valladolid son: Mario y sus Profetas, Los Lovers, Los Tachos, Los Halcones, Escuadrón Oro, Pablo y su Combo, entre otros. Este último conjunto viene
contraste del jaranero. Mientras el último explota las tradiciones religiosas para conseguir un modesto ingreso, el músico tropical aprovecha el deseo que tiene su público de divertirse y de identificarse con la vida de la ciudad. Gana, por lo menos, tres veces más que el jaranero, ya que el publico paga por bailar. Quien paga al jaranero es el diputado de la fiesta; Sin embargo, no tiene mucho dinero y, por ello, el ejecutante de la música ritual jamás podrá contar con los ingresos que recibe el músico tropical.
En muchas ocasiones los músicos tropicales lucen trajes de moda y usan aparatos electrónicos. Los amplificadores, las bocinas y los instrumentos electrónicos son caros pero, una vez que los han pagado, ya pueden obtener ganancias más elevadas.
La mayoría de estos grupos tienen su propia camioneta o camión para transportarse, en tanto que los jaraneros utilizan el transporte público o viajan en la plataforma de un camión de carga para llegar al lugar donde van a tocar. En ciertas ocasiones caminan cargando sus instrumentos.
El músico tropical siempre oca en bailes que empiezan a las nueve de la noche y terminan a las cuatro de la madrugada. El jaranero tiene que estar a disposición todo el día, desde las cinco de la mañana hasta las nueve de la noche; si hay una vaquería con danza de jarana en la noche, su jornada continúa hasta la madrugada.
En resumidas cuentas, parece más atractiva la profesión de músico tropical, y es fácil advertir una futura falta de jaraneros. Sin embargo, mientras haya un mercado suficientemente amplio, a sea, una determinada cantidad de fiestas, lo más probable es que la profesión jaranera siga su vigencia de una u otra manera. Dos orquestas jaraneras de la región, Los Fantásticos y Los Géminis (los directores de las orquestas son hermanos), se han adaptado a los tiempos modernos. Han comprado órganos, guitarras y
amplificadores electrónicos y tocan tanto música tropical como ritual.