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Tipos de instrumentos de origen o posible origen prehispánico aún vigentes.

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El güiro: (Véase figura 8). Algunos instrumentos de posible origen

o de origen prehispánico todavía se tocan. Entre éstos encontramos el güiro que es un raspador hecho de un guaje. A vedes se usa en la sección de ritmo en la música jaranera y en la música tropical. Se sabe que los mayas antiguos tenían raspadores hechos de huesos y,

dado el parentesco, es posible que el güiro de guaje fuera conocido por ellos.

Sonaja de madera (matraca-ché): (Figura 9) Esta sonaja, de

14 cm de largo, tiene placas de metal y está hecha de una sola pieza de madera. Se toca en las danzas navideñas de máscaras en varios pueblos., Su forma es tetragonal, formando un marco cuadrado en donde se colocan las placas, tiene una manija y muestra cierta semejanza a la sonaja que vemos en el Códice Dresden.

Sonaja de pañuelo: (Figura 10.) La tocan como una maraca

los danzantes de la "Danza de la cabeza de cochino" en el sur del estado de Yucatán. Está elaborada con un tazón de una media jícara que contiene granos de maíz y que se envuelve en un pañuelo.

Hoja de naranja: (Figura 11). De la hoja de naranja se hace

un instrumento con el cual se tocan melodías. Aunque es sencillo, requiere de mucha práctica. El músico doble la hoja a los largo y la mantiene ligeramente contra sus labios. Al soplar vibra la hoja y produce un tono fuerte y agudo. Antiguamente se asó en orquestas jaraneras; hoy en día esta función se ha perdido y poca gente la toca.

Zumbador-pistón: (Figura 12). Actualmente existe en los

pueblos mayas un juguete infantil que podría haber sido un instrumento musical en tiempos pasados. Es un pequeña fruta llamada pistón, a la cual se le taladran tres orificios cuando está seca. Al tallo se le amarra una cuerda y al girarlo se produce un sonido silbante.

El algunas otras partes del mundo este género de

instrumento tenía un uso musical. Antiguamente, por ejemplo, los esquimales usaban como instrumento musical un zumbador hecho con una pieza de madera y una cuerda. Al girar, igual que un pistón, la madera suena con un zumbido, de ahí su nombre. Hoy sólo es utilizado por los niños esquimales como juguete y, quizá, el destino del pistón maya ha sido parecido.

Bulalek (tambor de agua): (Figura 13.) En el pueblo de

Chanchichimilá durante las danzas de máscaras en Navidad se usa un "tambor de agua", al que llaman bulalek.

Consta de sólo tres componentes: una cubeta, agua y un tazón hecho de la calabaza, lek, que es parecida a la jícara pero más gruesa. En la cubeta llena de agua se coloca al revés el lek, o sea, con el fondo para arriba. El aire de la parte interior se comprime y se mantiene flotante sin voltearse. Al tocarlo con dos palitos se produce su sonido.

Para el acompañamiento de las danzas se emplean, junto a otros instrumentos, dos bulalek, cada uno con una altitud de tono distinta; para ello se usan dos cubetas con dos lek de diferente tamaño. La palabra bulalek significa "lek, sumergido en agua". En Sacalaca, Quintana Roo, poblado por gente Chikindzonot, vi un juego de este tipo de tambores hecho de troncos de madera. En Sabán, de la misma región, también se usa pero se aumenta el juego con un tercer bulalek que funciona como bombo.

Sin-sun (Tambor de cuerda): (Figura 14.) En el mismo

pueblo de Chanchichimilá encontré un excepcional instrumento que, como el bulalek, puede ser una herencia de los antiguos mayas. Es un instrumento de cuerda que se toca como tambor y que

Se fabrica de la siguiente manera: se ata con tensión una cuerda de henequén a dos árboles o postes de madera con una distancia entre sí de cuatro metros aproximadamente. Abajo de la cuerda se coloca una caja de madera sobre la cual se pone una lata de metal que roza la cuerda, de tal forma, que ésta sube su nivel y aumenta de tensión. La lata está abierta por la parte inferior y, en la parte superior, debe tener un orificio que, generalmente, se hace con un clavo.

Para aumentar la tensión de la cuerda, en ambos lados de la misma se ponen encima dos palos pesados; el instrumento se afina moviendo estos dos palos. Mientras más larga es la distancia de la lata hasta el palo, más bajo será el tono y viceversa.

De esta manera encuentran dos diferentes tonos al igual que los del bulalek. El sin-sun se toca con dos palitos pegando en la cuerda, alternativamente a cada lado de la lata. Como el bulalek, el

Sin-sun acompaña rítmicamente a un órgano de boca llamado

"cilindro".

Las técnicas para tocar la cuerda de este instrumento se parecen a las que usaban los seris, coras y huicholes del norte de la república tocando el arco musical; sin embargo, esta construcción es más completa que la del arco, ya que puede afinarse y, además producir dos tonos. En caso que el sin-sun, que significa "mecate tenso", haya existido entre los mayas antiguos, me imagino que en lugar de la lata de metal y la caja, se empleaba una gran calabaza o

lek.

En el pueblo de Dzitnup se recuerda la existencia del sin-

sun. Allí le llaman "mecate" y en lugar de palos o árboles se usaban

piedras grandes, de acuerdo con la reconstrucción del mismo durante un encuentro musical del Instituto Nacional Indigenista. El pueblo de Chanchichimilá estuvo formado por emigrantes de Dzitnup, a fines del siglo pasado o al inicio de éste, y se supone que traían este instrumento consigo.

El maestro José Luis Franco, de la ciudad de México, especialista en instrumentos precolombinos, me comunicó que él tenía conocimiento de instrumentos parecidos en Centroamérica y en el norte de Sudamérica; pero, excepto esta interesante

información, no tengo documentación al respecto.

Tunkul: (Figura 15). Éste es sin duda el instrumento más

conocido del cuerpo instrumental prehispánico. Corresponde al

teponaztli que tocaron los aztecas. Un tunkul está hecho de un

tronco de madera ahuecado con los extremos cerrados y abierto en la parte inferior. En la parte superior tiene dos cortes en forma de lengua que con figuran la letra H. Las lengüetas se afinan en dos diferentes tonos y se tocan con dos palitos cuyas puntas deben ser de cuacho. La etnomusicóloga Anne-Marie Vacher me informó que había encontrado este tipo de instrumentos en unos 30 pueblos mayas yucatecos. Sin embargo, solamente el tunkul de Dzitnup está en uso, destinado exclusivamente para el acompañamiento de las danzas de máscaras en Navidad y en Reyes. Durante el resto del año se encuentra guardado en la iglesia de la comunidad.

Una característica de los instrumentos de percusión antiguos de la región es que tanto el tunkul como el bulalek y en sinsun se afinan en dos tonos, por lo general con un intervalo de un quinto, exactamente como están afinados los timbales de la orquesta jaranera moderna.

Quijada de caballo: En Sacalaca y Sabán, Quintana Roo, los

conjuntos que acompañan las danzas de máscaras usan la quijada de caballo o de burro para tocar el ritmo básico. Al tocar la quijada con un palito resuena el hueso, así como los dientes. En Muchucuxcáh, este instrumento se usó todavía hasta hace unos 40 años.

Sacatán: Es un tambor de origen prehispánico del tipo hue- huetl, hecho de madera con un solo parche. Me informaron que se

localiza en el pueblo de Seyé, en la parte occidental de Yucatán. Cuerno de vaca y caracol: Un caracol se usa en la comisaría del pueblo de Xocén como instrumento de aviso, pro ejemplo, cuando se llama a los habitantes para la faena. Y en una casa a orillas del poblado se emplea un cuerpo de vaca para llamar a los miembros de la familia que se encuentran lejos. Los dos

instrumentos se tocan como clarín, pero con un solo tono prolongado.

Respecto al tunkul, el raspador y el caracol hay testimonios históricos de que existían en la comunidad maya prehispánica. Quizás a este grupo podemos agregar el bulalek, el sin-sun, el zumbador-pistón, la hoja de naranja, la sonaja con pañuelo y el

matraca-ché. Así, el grupo de instrumentos mayas yucatecos de

origen precolombino, conocidos hoy, aumenta desde cuatro hasta diez. Cabe aclarar que estos instrumentos no se encuentran fácilmente en cualquier pueblo maya. Su divulgación es muy

esporádica, constituyendo herencias escasas de los tiempos pasados. La mayoría de los mayas actuales consideran, por ejemplo, los timbales como un progreso técnicamente importante y no parecen estimar en mayor grado instrumentos como el tunkul y el

bulalek. Sin embargo, las gentes de las comunidades donde todavía

se usan tienen una actitud distinta y afirman: "los tocamos, porque así lo hicieron nuestros antepasados."

Los instrumentos aquí mencionados, o parte de ellos constituyen prácticamente nuestro único recuerdo de La

producción musical prehispánica y todos se usan para música de fechas más recientes. Los demás instrumentos de aliento, de percusión y electrónicos, son comerciales y se conocen en toda el área maya yucateca.

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