A. En la comunicación musical se pueden observar varias
estructuras dependiendo a quién se dirige y cuál es el objetivo de ejecución. Una forma muy sencilla puede observarse cuando uno canta o toca un instrumento para sí mismo. El músico que toca solo en una habitación, escucha su música y se afecta emocionalmente con ella. Es algo que, probablemente, todos hemos experimentado. Este músico aplica su melodía como un medio, que produce una reacción en él mismo; en otras palabras, se comunica consigo mismo pro medio de su representación musical en privado. Así, se vuelve receptor de la información tonal que atribuye a su música.
Su reacción psicológica, por lo tanto, puede clasificarse como receptor-objeto.
Otro ejemplo lo tomamos del mundo árabe de la religión mística sufi-musulmán. Los sufis, en el oasis de Fayum, en Egipto, danzan y ejecutan una forma de canto que consta de ejercicios respiratorios, acompañándose por dos cantantes. Al final de la ceremonia, algunos de los participantes entran en un estado de trance que, según ellos, es el resultado del contacto cercano e instantáneo con su dios Alá. En este caso, la comunicación se dirige a un poder sobrenatural, Alá, provocando una influencia sobre el estado mental de los danzantes, así que, como en el ejemplo anterior, cada uno constituye el receptor-objeto de las
informaciones, transmitidas por ellos mismos. Sin embargo, a deferencia del primero que consiste en una comunicación psíquico- musical, este último constituye una comunicación supernatural, que abarca la invocación del poder de Alá. 26)
Casos parecidos pueden encontrarse en el mundo maya. Si por ejemplo un informante afirma que él alanza un determinado estado mental por medio de un canto o rezo dirigido a su santo patrón o a la imagen del santo - ídolo que los mayas perciben como el santo mismo - , su actuación musical puede clasificarse de la misma manera que en el ejemplo de los sufis.
26) Datos recopilados en Egipto, por el autor, en 1975.
B. Por otro lado, la música se toca para un auditorio y el músico utiliza música como medio para comunicar información a los oyentes, cuyo estado de ánimo (receptor objeto) puede alterarse de una u otra manera. La información puede tener algún mensaje como: "disfrute usted la belleza de esta pieza, estilo, género, mi técnica y expresión musical, etcétera", como suele ocurrir en
conciertos de música clásica-occidental; sin embargo, en otros casos el mensaje puede ser más concreto.
Por ejemplo, en Mérida, tierra de muchos tríos románticos, es común que un joven pague a uno de ellos para llevar una serenata a su novia, al pie de su ventana a altas horas de la noche. Los
cantantes emiten una determinada información con un estilo musical, cuyo mensaje de amor puede identificarse fácilmente, según la tradición local. En realidad el muchacho es el emisor, sin embargo, el trío se hace de la emisión. El receptor del mensaje es la muchacha, quien puede "activarse positivamente", si todo resulta como desea el joven. En este caso, el objeto final de la serenata es la relación entre los dos amantes, el amor y tal vez, el compromiso o el matrimonio.
Al emplear este procedimiento y esta música, el joven se identifica con su cultura meridiana y su concepto particular del mundo; es decir, su acción expresa una ideología yucateca. Así,
además del mensaje del amor, la música contiene información indirecta y "escondida" de naturaleza ideológica.
La función de la música no-tradicional muestra elementos semejantes. En la mayoría de los pueblos mayas, durante las fiestas del santo patrón, se efectúan bailes nocturnos donde se tocan melodías al ritmo de música tropical como cumbia, cha-cha-chá o samba que están dirigidas a los jóvenes del pueblo. Solamente las muchachas solteras participan, por lo general, son también solteros los hombres que bailan. Así, la música tropical se percibe como una
invitación a bailar. Por un lado, el receptor de la invitación es el joven, quien invita a la muchacha quizá por un deseo de iniciar relaciones amorosas, a condición de que su familia, que siempre está presente, pueda aceptarlo como pretendiente. Por otro parte la música se dirige a la muchacha que quiere aceptar la invitación, Aquí vemos que el objeto del acto musical son las relaciones entre los dos jóvenes, como en el caso de la serenata meridana. Si la gente baila, sólo para divertirse, el objeto final de la representación musical puede ser su estado mental, así como el establecimiento de relaciones y encuentros sociales.
Los bailes con música tropical también tienen como fin el mejoramiento de la comunidad y el apoyo a la fiesta tradicional, incluyendo la música ancestral, ya que los recursos económicos para pagar todos estos gastos se obtienen mediante la venta de boletos de entrada al baile. Por lo general este tipo de música se toca dentro de la fiesta religiosa, sin embargo, no se le ha dado ninguna importancia ceremonial o ritual.
La música tropical representa la cultura industrial de la ciudad. Con sus aparatos electrónicos conlleva un mensaje de
tecnología y de "cultura de máquinas". A partir de sus textos y del género, los mayas jóvenes se identifican con aquellas
manifestaciones el mundo vecino y, no cabe duda, que esta expresión musical ha llegado a las comunidades mayas para quedarse. Incluso, en algunas poblaciones como Xalau se han comenzado a organizar bailes los sábados, hasta dos veces al mes, sin que exista ningún motivo religioso; pero aun cuando tiene las características de negocio de cantina, la finalidad económica es la obtención de provecho para toda la comunidad. El elemento musical es nuevo, pero la manera de organizarse corresponde muy bien a las tradiciones de colectividad de las comunidades mayas. En suma, todo esto es información que se comunica a los receptores del evento musical y que se capta inconscientemente al escuchar este tipo de música.
C. En las comunidades mayas la gran mayoría de la música forma parte de rituales y, por medio de determinados géneros, la gente se comunica con su "panteón particular" de poderes sobrenaturales. Generalmente la actividad religiosa de los mayas tiene un objetivo concreto y, más que constituir un homenaje a los santos, las fiestas rituales son ofrendas mediante las cuales se persigue que los dioses estén contentos y, en consecuencia,
procuren un próspero años de cosecha abundante y de buena salud. En la fiesta de gremios del pueblo de Xalau (descrita en detalle más adelante), antes y después de cada rosario, se tocan marchas al rimo de pasodoble en la entrada de la iglesia. Los fieles colocan sobre el altar macetas con pequeñas plantas de maíz, y el mensaje es claro: "Ayúdanos a que crezcan las plantas de maíz en nuestras milpas. "El objeto final de la representación musical que acompaña a la ceremonia es, en este caso, el maíz y, en realidad, se trata de un ritual de fertilidad. En este tipo de ceremonias la música tradicionalmente es una marcha militar, pero el mundo maya la ha definido de otra manera dándole un nuevo significado que está relacionado con su percepción particular del mundo. Los tonos de la marcha cumplen un función sobrenatural, de la misma forma que la serenata tiene su finalidad específica en el ejemplo mencionado arriba. De igual manera, para los mayas la jarana tiene un sentido sobrenatural, a través del uso ritual, al mismo nivel que los cantos católicos y los rezos de origen no-cristiano.
Por consiguiente, tal música constituye un medio para comunicarse con los dioses quienes, según las creencias, reaccionan hacia un objeto determinado. Por supuesto, los músicos también se dirigen a los participantes de la fiesta; pero los receptores
principales de su comunicación musical son los seres sobrenaturales.
No se toca música durante los rituales de curación en las comunidades mayas. La comunicación con el poder sobrenatural que cura al paciente se hace, por lo general, mediante oraciones y
rezos que, en casos determinado, pueden clasificarse como canto, dependiendo de la manera que se ejecuta, además del empleo de ciertas plantas a las que se atribuyen poderes sobrenaturales. En este caso, el rezo y las plantas funcionan como los medios del
curandero, el hmen y la salud del paciente es el receptor-objeto del ritual.
D. Es menos recuente la estructura comunicativa en la que aparece, también, un sustituto del receptor-objeto. Casi diariamente en el pueblo de Xocén, en un lugar llamado "el centro del mundo", se practican rituales que tienen el propósito de curar tanto a la gente como a los animales domésticos. Si un niño se ha enfermado, los padres cuelgan una figurita de cera o metálica de un infante en la cruz Balantún que, según las creencias locales, se encuentra en el mero centro del mundo. Afirman que el poder de la cruz se transmite al niño enfermo mediante la figurita. En el ritual se reza un rosario, se entonan cantos y se hacen ofrendas de atole a la imagen. Se cree que la cruz consume la esencia y escucha los rezos y los cantos, todo lo cual es indispensable para que empiece a "trabajar".
En cuanto al aspecto musical, los medios de los padres son los cantos, los rezos y las ofrendas, Con éstos se comunican a la cruz que, vía el sustituto del receptor-objeto, es decir, la figurita, atacan a la enfermedad, el objeto real del ritual.
Aunque no-musical, un ritual parecido se observa cuando una persona (emisor) clava alfileres (medio) en un muñeco con el propósito de dañar a su enemigo. El muñeco es el sustituto del receptor-objeto, el cual corresponde a la salud de la víctima. El receptor es el poder sobrenatural que se activa cuando los alfileres entran en el muñeco.
Algunos elementos se repiten en cada ejemplo de la comunicación musical: el emisor y su medio, un receptor, sea un humano o un poder invisible, además un receptor-objeto y, en algunos casos, puede observarse un sustituto del receptor-objeto. De esta manera, aparecen tres estructuras fundamentales. La primera, constituye una "reversión" de los mensajes musicales. La segunda puede ser "natural" o sobrenatural, o ambas a la vez, y se dirige vía un receptor hacia un receptor-objeto. Finalmente, en el tercer caso la cadena aumenta con otro esclabón que es un sustituto para el receptor-objeto.
El objetivo (receptor-objeto) por la vía de la comunicación sobrenatural parece ser el factor decisivo para que se celebre la actuación musical maya, señalando así que la producción de significado religioso es un elemento determinante en la producción material de la música en la tierra Mayab. En el organigrama de comunicación musical (figura 5) se indica que, por un lado, el emisor y su medio - su música, su instrumento, el evento musical - corresponden al concepto de la producción material. Por otro lado,
en la información transmitida por el músico, su contenido, el concepto del receptor o del receptor-objeto, más los eventuales sustitutos del receptor y del receptor-objeto, se revela el concepto maya de la música, o sea, la producción de significado. Este último es una condición para que la representación musical se efectúe y, como ya queda dicho, el repertorio del músico depende de su público, así que tanto la comunicación "supernatural" como la "natural" nos permiten cerrar el organigrama.