Reúne primero los datos, que ya tendrás tiempo de distor- sionarlos como te guste.
Mark Twain
Según apunta también Ángel Palacios en Llaguno: claves de una
masacre, los medios agravan esta falsificación cambiando la identidad de los heridos que sus imágenes muestran mientras son llevados hacia el puesto de emergencia. Apunta Palacios que “las personas que señalaba como víctimas de los disparos son en realidad los propios Al regresar al aire poco después del fin de la cadena presidencial,
Venevisión difunde a las 7:30 p.m. parte del material grabado. Pero esta vez lo acompaña la voz de un locutor que afirma que disparan contra una manifestación que se acerca por la avenida Baralt, cir- cunstancia que no aparece en la imagen y que, como se ha indicado, no era cierta.
Con voz quebrada por la emoción, el locutor miente: “Vamos a transmitir unas imágenes que captó nuestro colega, el reportero Alfonso Fernández. Este señor ha disparado contra los manifestantes que venían en forma pacífica... Y vuelven a descargarlas una y otra vez contra cientos de manifestantes indefensos... Ustedes acaban de ver las imágenes de miembros del MVR con franelas del MVR disparando armas automáticas, descargando las armas, volviéndolas a cargar y repitiendo esta acción una y otra vez contra manifestantes indefensos que iban circulando por la avenida Baralt”.
La imagen previa, que muestra bolivarianos tirados en el piso de puente Llaguno esquivando la balacera, es también difundida con otra locución explicativa que tergiversa totalmente su sentido: “Fíjense ustedes, aquí están ya todos en posición de ataque, estos son los cír- culos lanzando cohetes para despistar y tratar de camuflar de alguna manera la acción que iban a cometer con armas de fuego... Fíjense, han disparado contra personas inocentes protegiéndose detrás de paredes y atrincherándose en las rejas de lo que es el puente Llaguno para no ser percibidos, fíjense ustedes”. Fijémonos más bien en que la locución alude contradictoriamente a “la acción que iban a come- ter” mientras afirma que “han disparado”; reparemos que añade el disparate de que están “lanzando cohetes para despistar”; advirtamos que también miente al afirmar lo han hecho “atrincherándose en las rejas de lo que es el puente Llaguno”, ya que los delgados barrotes de éstas presentan una separación de diez centímetros que no puede proteger a nadie. Quizá para favorecer la falacia del “atrincheramien- to” la baranda es presentada en el video no como un enrejado, sino como una superficie negra continua.
Peñalver y Cabrices no causaron ninguna baja entre los opositores, que fueron heridos tres cuartos de hora antes. ¿Cómo podrían haber herido a alguien antes de disparar?
Ángel Palacios añade otra irrefutable prueba a las antes indicadas. Un aficionado con una handy cam registra una toma de la misma es- cena que capta el equipo de Luis Fernández, y en el mismo momento. Los movimientos de un manifestante, que gesticula animosamente con los brazos, permiten determinar que se trata del mismo grupo humano en el mismo instante. Pero la toma del aficionado sí tiene un perfecto ángulo de visión hacia el sur de la Baralt, y en ella se advierte que la avenida está vacía, y que en lugar de una manifesta- ción se aproxima por ella una de las unidades blindadas de la Policía Metropolitana. ¿Cómo herir manifestantes que no están allí?
Casi año y medio después de los hechos, el autor del video, Luis Alfonso Fernández, reportero de Venevisión, y Del Valle Canelón, de Globovisión, entrevistados por Panorama, el 31/08/2003 “ratificaron que en realidad ese día no vieron que los disparos fueran contra la marcha”. Amado Molina y Merlye Morales declararon al periodista Ricardo Márquez, de Últimas Noticias, “que interrogaron al periodista Luis Alfonso Fernández, ganador del premio Rey de España por la referida cinta, quien reconoció que en su grabación no se podía ver hacia dónde disparaban los procesados y que la voz que dice que lo hacían contra la marcha fue sobrepuesta a posteriori. Igualmente, Molina señaló a Márquez que la periodista Del Valle Canelón, de Globovisión, declaró que en su video se ve al grupo de los civiles disparando, pero en contra de la Policía Metropolitana. Y en efecto, reconoce Fernández en un foro televisado un año después de los hechos: “Yo nunca dije eso, ahí está el material en bruto... Yo dejé claro que yo estaba arriba y no tenía visual hacia la avenida Baralt”. ¿Cómo probar lo que sucedía en la avenida Baralt con un video que no tiene visual hacia ella?
manifestantes bolivarianos que fueron agredidos sobre el puente”. Y en efecto, heridos y cargadores llevan distintivos bolivarianos. Pero el locutor de Venevisión miente, impertérrito: “Allí están ustedes observando cómo llegan los heridos de bala a Miraflores, que parece que lo tenían previsto, lo tenían absolutamente previsto porque fí- jense que habían armado hasta un pequeño hospital de campaña en Miraflores, estaban atendiendo, ustedes han visto en el transcurso de esta tarde a los heridos de bala víctimas de miembros armados del MVR y de los círculos bolivarianos”. Pero ¿por qué habrían de abalear los bolivarianos a otros bolivarianos?
Al analizar las grabaciones originales de esas imágenes, Ángel Palacios descubre en Puente Llaguno... que antes de su difusión les ha sido borrada la pista de sonido. En ella se escuchan mensajes desde los altoparlantes de la tarima cercana según los cuales: “Nos están informando allá en el puente en la parte de abajo algunos policías de Peña están disparando hacia arriba”. (...) “Estamos de- nunciando públicamente que algunos policías de Peña, de Chacao y de Baruta están disparando contra los nuestros allá en puente Llaguno”. ¿Por qué borrarles estas denuncias, a menos que sean verdaderas?
Otra circunstancia adicional evidencia el fraude. Según la pre- cisa cronología que establece Palacios valiéndose de los relojes de quienes auxilian a los heridos, la última víctima de la oposición cae a las 3:55 de la tarde. Y la pista de sonido que acompaña la acción de los ciudadanos que disparan en defensa propia permite determinar que éstos accionan sus armas a las 4:38, casi tres cuartos de hora después. Justamente en ese instante, los altoparlantes de la tarima ubicada frente a Miraflores transmiten un fragmento de la cadena presidencial donde Hugo Chávez dice: “Los responsables de esto son los convocantes, y los que salieron esta mañana a decir que la marcha era para Miraflores”. Al reproducir la pista de sonido de la grabación de la cadena que se inicia a las 3:45 de la tarde, se concluye que ese fragmento es pronunciado a las 4:38. Luego, los disparos de Atencio,
Colección Análisis Dictadura mediática en Venezuela