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Los procesos de la historia contemporánea

Después de una década de dictaduras militares, en 1979 se inició la fase constitucional más larga del Ecuador. Había esperanzas reformis- tas, pues también se iniciaba la vigencia de la nueva Constitución apro- bada por referéndum y se había electo, en el sistema de doble vuelta, al “populista” Jaime Roldós (1979-1981). El ambiente político se inclina- ba a favorecer a los trabajadores y sectores populares, a vincular al país con los intereses latinoamericanos y a garantizar posiciones tercermun- distas contra el “imperialismo” y las “oligarquías internas”.

Tras la muerte de Roldós en un accidente de aviación, su sucesor, el democratacristiano Osvaldo Hurtado (1981-1984), mantuvo inicialmente las posturas reformistas; pero hacia el final de su período había tenido que girar hacia el aperturismo económico, debido no solo a la crisis interna, sino al desencadenamiento de la crisis de la deuda externa en toda Latino- américa, que obligó a los gobiernos a reorientar sus políticas.

Pero fue con la llegada al gobierno del socialcristiano León Fe- bres Cordero (1984-1988) cuando definitivamente se dejó atrás el modelo estatal de desarrollo construido en Ecuador durante las déca- das de los sesenta y setenta, para edificar un modelo empresarial, basa- do en los valores y principios de los sectores privados, las cámaras de la producción (gremios empresariales), el mercado libre y el retiro del Estado, en una época en la que el neoliberalismo empezó a expandirse en el continente.

Desde esos años y a pesar del paréntesis reformista del gobierno de Rodrigo Borja (1988-1992) y especialmente desde el gobierno de

Sixto Durán Ballén (1992-1996) el camino neoliberal-oligárquico del Ecuador quedó fijado y consolidado.

Durante los pasados veinticinco años, en el país se consolidó un sistema económico excluyente, hegemonizado por los intereses del alto empresariado y las oligarquías internas; se construyó un Estado de par- tidos, pues la clase política partidista pasó a dominar las instancias y aparatos de Estado, sujetos al estilo e intereses de su quehacer político; progresivamente fue minada la institucionalidad del propio Estado, cer- cado por la ideología neoliberal que proclamaba la necesidad de su mo- dernización, retiro y privatización; y el desarrollo económico nacional pasó a sujetarse a los condicionamientos del Fondo Monetario Interna- cional (FMI), el capital transnacional, la globalización y la hegemonía

unipolar de los Estados Unidos, tras el derrumbe del socialismo3.

Fueron los procesos más significativos en la historia contemporá- nea del país y similares a los que experimentó América Latina bajo la era neoliberal. Sus consecuencias fueron devastadoras para la sociedad, pues las funciones estatales paulatinamente se descompusieron, con lo cual el Estado fue desinstitucionalizado; se deterioraron las condiciones de vida y trabajo de las mayorías nacionales, aumentando el desempleo, el subempleo y la informalidad; cayeron todos los índices sociales y hasta el gasto público dedicado a educación, salud y atención prioritaria; y particularmente desde 1999-2000 se disparó la emigración de ecuato- rianos al exterior, masivamente dirigida a España.

En contraste, la riqueza se concentró, volviendo al Ecuador uno de los países más inequitativos del mundo; se generalizó el sistema tri- butario basado en el IVA frente al impuesto a la renta; se impusieron los criterios, valores y orientaciones de las cámaras de la producción; y se generalizaron los conceptos sobre competitividad, mercado libre y em- presa privada absoluta.

Desde la perspectiva de la vida política general, la corrupción administrativa se catapultó, la democracia constitucional perdió firmeza y en apenas una década, esto es entre 1996-2006 se sucedieron siete gobiernos, con los únicos tres presidentes electos por votación popular (Abdalá Bucaram 1996-1997, Jamil Mahuad 1998-2000 y Lucio Gutié- rrez 2003-2005) pero derrocados. El grito “¡Que se vayan todos!”, co- reado por la ciudadanía en abril de 2005, cuando se produjo la caída de

3 Confer. Juan J. Paz y Miño Cepeda, Removiendo el Presente. Latinoamericanismo e Historia

Gutiérrez, resumió el espíritu nacional contra lo que venía ocurriendo en el Ecuador.

Lo descrito permite apreciar que durante los últimos veinticinco años, también se fueron acumulando las fuerzas sociales y políticas con- testatarias, adversas a la conducción económica del país, cuestionadoras de la marcha política nacional y confrontadas contra la dominación de una elite en el poder. Lo sucedido el 21 de enero de 2000 fue el síntoma de una resistencia popular y ciudadana que crecía con el tiempo y que tuvo su remate en el derrocamiento posterior del gobierno de Lucio Gutiérrez.

Cuando en el año 2006 se organizaron las elecciones para un nuevo período gubernamental, surgió la candidatura de Rafael Correa, respaldada por los movimientos y organizaciones sociales y populares, amplias capas medias y distintos actores políticos agrupados en Alianza País. En una sociedad polarizada, como es la que se construyó en casi treinta años, los grupos hegemónicos respaldaron la candidatura del magnate Álvaro Noboa. Pero tanto en la primera como en la segunda vuelta, se impuso el apoyo a Correa, quien ofreció convocar a una asam- blea constituyente, definió sus posiciones contra la economía neoliberal y fustigó a la “partidocracia” tradicional.

Durante las campañas electorales se alinearon en la “derecha” to- dos los sectores beneficiarios del ciclo político abierto en 1979. Desde el ascenso presidencial de Rafael Correa no han cesado en su combate a las nuevas políticas de Estado. Y obraron contra la convocatoria a una asam- blea constituyente, que triunfó con amplio apoyo nacional (el 82% se pronunció por ella), contra la mayoría de asambleístas ligados a las tesis del cambio social (Alianza País obtuvo 80 de los 130 puestos en la Asam- blea) y finalmente se lanzaron contra la nueva Constitución concluida por la Asamblea después de ocho meses de labor sistemáticamente boi- coteada y atacada por las elites del poder tradicional. La nueva Consti- tución fue aprobada por referendo nacional el 28 de septiembre de 2008. En la historia contemporánea del Ecuador es evidente que se han marcado dos ciclos políticos: el que se extiende entre 1979-2006 y el que se inicia el año 2006. En el primero se edificó la economía empresa- rial, el Estado de partidos y la desinstitucionalización del Estado-Na- ción. Con el segundo, las tendencias sociales acumuladas en reacción contra las bases del ciclo anterior, definen cambios de rumbo en la eco- nomía, la política y el Estado.

De este modo, es posible apreciar que el movimiento histórico de lo contemporáneo tiene un corte a partir de 2006. Y que cuando se habla de historia actual o inmediata se hace presente el nuevo ciclo en gestación, cuyo desenlace es imprevisible, aunque existan tendencias que se alinean en torno a un cambio de rumbos, que dependerá de la corre- lación de fuerzas en torno al poder.